Sor Juana de Maldonado y Paz – La primera escritora guatemalteca

francisco-alejandro-mendez-columna-otrolunes29La historia de la literatura guatemalteca de la Colonia es fascinante, independientemente de la Inquisición y de las restricciones que los cronistas tuvieron durante ese período. Su amplia producción de textos ha sido poco estudiada, pero existen muchas muestras de lo que significó para la cultura del continente.

También, la historia de la literatura escrita por mujeres tiene sus bemoles, debido a la situación que afrontaron debido a que se les prohibió escribir durante varios cientos de años.

Por lo anterior, es relevante traer a colación el recuerdo de una de las primeras escritoras guatemaltecas coloniales. Se trata de la religiosa, escritora, dramaturga y poeta, Sor Juana de Maldonado, nacida en Antigua Guatemala en 1598 y fallecida en 1666.

A pesar de ser nombrada la Décima Musa por viajeros como Thomas Gage, ser personaje literario de novela de José Milla, como en La Divina Reclusa de Máximo Soto Hall, de esta protagonista histórica, conocida también como Juana de la Concepción, durante muchos años se consideró que no había existido y que se trataba meramente de un persona de ficción o de referencia. Sin embargo, tras numerosos estudios, se ha comprobado de su vida y obra y se ha convertido en una de las mujeres escritoras de referencia histórica para América Latina.

 

Extraordinaria belleza

francisco-alejandro-mendez-columna-otrolunes29-2Sor Juana nació en Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1598, fue la única mujer y tuvo un hermano, Diego. Sus padres fueron el Oidor Don Juan de Maldonado y Paz y doña Concepción Quintanilla. Su madre murió cuando ella era todavía una niña. Debido a lo riguroso de la Inquisición fue acusada al tribunal, específicamente la denuncia al Tribunal del Santo Oficio de Nueva España, realizado por el doctor Rodríguez de Villegas. La belleza de Sor Juana fue tan evidente que sirvió de modelo para la imagen de la virgen de Santa Lucía, las cuales fueron pintadas por Antonio de Montúfar, reconocido artista colonial.

Más adelante ingresó al Convento de la Concepción, donde realizó sus votos en 1619.

La desaparecida escritora y crítica guatemalteca, Luz Méndez de la Vega, publicó La amada y perseguida Sor Juana de Maldonado y Paz, en la que aborda diferentes aspectos bio-bibliográficos de esta mujer de vital importancia para la historiografía literaria guatemalteca.

Méndez de la Vega señala que el padre de Sor Juana construyó un apartamento, para que la hija pudiera realizar actividades artística. Antes de morir fue abadesa. Sus bienes fueron dados en herencia al Convento.

“Lo más lógico era que entrara al Convento para esfumar un tanto el escándalo y la peligrosa acusación de la Inquisición, además del atractivo de encontrar, en éste, un refugio y un medio mejor donde desarrollar sus inquietudes intelectuales y artísticas”, afirma la experta.

 

Motivo de estudio

El fraile dominico inglés, Thomas Gage, conocido como uno de los primeros viajeros en publicar las crónicas de sus viajes entre 1625 hasta 1637 entre México y Guatemala,  expresa en su texto El Inglés Americano un punto de vista sobre Sor Juana, especialmente lo cruel que significaba para ella su belleza: “Era muy bella y agradable y no llegaba a veinte años. El obispo estaba tan enamorado de ella, que en mi tiempo hizo todo cuanto pudo para hacerla elegir superiora o abadesa, a pesar de todas las antiguas religiosas; lo que causó tan gran disensión en el convento, que el ruido salió hasta la ciudad…”

Por su parte, el escritor guatemalteco Máximo Soto Hall, en La Divina Reclusa, novela histórica publicada por primera vez en 1938, recrea varios pasajes de la vida de Sor Juana, especialmente el momento final de su vida, la que es presenciada, también por otro personaje llevado a la ficción:

Fray Antonio de Remesal, profundamente conmovido, avanzó hacia el lecho mortuorio con el propósito de orar. De pronto se detuvo, quedó como paralizado, sumido en mística contemplación. Era algo incomparablemente bello el rostro de Sor Juana. La tarde se apagaba y en torno de aquel rostro afilado y pálido, de expresión ultraterrena, para acabar de transfigurarlo, tejían como un halo los áureos filamentos de la luz crepuscular.

Su poesía y sus textos dramáticos están comenzando a ser estudiados, para que formen parte de la historia de la escritura de mujeres. Méndez de la Vega coincide que fue una mujer feminista, debido a los desafíos que planteó para su escritura y resalta de la importancia de que se conozca su obra.

 

*****

 

Dos poemas recopilados de Sor Juana de Maldonado y Paz

(Mantengo la ortografía original)

 

La Reina más linda

Llegando a existir
al momento triunfa
del dragón más bil,
que el hombre en priciones
la acta sentir
un perpetuo llanto
continuo gemir
Esto si es lucir,
Oyar del tirano
Si faros servir.

 

Cantan por dentro

La ermosa pastorcía
a Ejicto caminó
y al pié de berde pino
rendida ce centó
Cantándole a su niño
rurro rurro rurró
por ver ci ce dormía
el hijo de su amor.

En la sombra descanza
por la fuerza del Sol
y su niño lloraba
por el mucho calor
y seguía cantando
rurro rurro rurró,
duérmete prenda mía
pues que te arrullo yo.

Mas el niño llorando
la lágrima virtió
y a la madre amorosa
le causaba dolor
y seguía diciendo
rurro rurro rurró
y con tan dulce canto
el niño ce durmió.

Los libros y los días XXII

Me gusta que los libros compartan mi vida, me acompañen, callejeen, trabajen y duerman en mi compañía, se rocen con las venturas del día y los caprichos del tiempo, acepten citas conmigo a horas “imposibles”, ronroneen con la gata al pie de mi cama, o se arrastren con ella en la hierba, doblen un poco la punta de sus páginas en la hamaca de verano, se pierdan y se encuentren de nuevo.

Claude Roy. El amante de las librerías

 

Estoy en mi sillón orejero, la noche invade la ciudad y las sombras se extienden lentamente, como charco de petróleo, por paredes, libros y muebles. La radio está encendida. Suena Radio Clásica. Las notas del adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler envuelven el despacho y hasta Borges, el pez luchador que me regalaron por mi cumpleaños Mateo y Solutor ―los dos grandes amigos con los que formo el grupo de Los tres impostores, apodado así en la juventud en homenaje a Machen―, ha dejado de revolverse en la pecera, de buscar la presencia de un adversario con el que pelear, para quedarse quieto y disfrutar de la música. ¿Qué tiene la música que por un instante, un acorde, consigue que nos olvidemos de nosotros mismos, de nuestra condición de seres abocados al fracaso? En fin, dejemos a un lado disquisiciones metafísicas y vayamos al asunto que aquí nos concierne. Leer más…

Cincuenta años de Rayuela

santiago-gamboa-columna-otrolunes29Hace cincuenta años de la escritura y publicación de Rayuela, texto fundamental de la literatura cortazariana, un verdadero manual de escritura para muchos de los autores  que adorábamos al argentino y bebimos de sus posos literarios, y sigue teniendo esa novela magna y enrevesada, un juego literario lleno de magia y creatividad, como toda la obra literaria de Julio Cortázar, una vigencia absoluta.

Puedo decir, por mí mismo, lo que me influyó la novela de Cortázar, y, en general toda su literatura. Cortázar me enseñó que lo literario es lúdico, un juego por encima de todo, que el escritor se divierte sobremanera escribiendo historias y de ese modo consigue que el lector participe. Manejaba las palabras Cortázar, lo opuesto a la frialdad y racionalidad de Borges, también en lo ideológico,  como pocos en su época, construía frases con sonoridad de jazz, olían sus párrafos a humo de tabaco, cobraban los insectos una entidad misteriosa e inquietante, la división entre realidad y sueño se desvanecía en sus páginas…

En unos tiempos miserables para la cultura española, en pleno franquismo, con una universidad asediada por la policía que asaltaba una y otra vez las aulas para impedir que nos reuniéramos y habláramos, los materiales literarios de Cortázar, especialmente Rayuela, el libro de cabecera de todos los que amábamos la literatura del argentino, nos salvaron de la mediocridad ambiental que nos asfixiaba y nos insuflaron libertad en los pulmones. El texto de Cortázar, que solía leer entre clase y clase, en el patio de la facultad de letras, en la atiborrada cafetería de la universidad en  donde se organizaban casi todas las conspiraciones, o en los viajes en el autobús que atravesaba toda la ciudad, fue un acicate determinante para mi inclinación literaria, un estímulo fundamental en mi formación como escritor.

Lo que más me seducía de él, de su faceta como creador, aparte de su faceta de intelectual comprometido con las causas sociales, sobre cualquier otra consideración, era la naturalidad con la que introducía el elemento fantástico en sus relatos realistas, cómo describía, e hipnotizaba, por ejemplo, hablando del sumidero de un lavabo por donde el agua se despeñaba a desconocidas entrañas o su forma de introducir un erotismo desbocado en un texto elíptico en el que no figuraba, por decisión propia, una sola palabra de referencia sexual. Cortázar era un experimentador, un alquimista entusiasmado ante cada uno de sus textos.

Comencé a escribir por aquel entonces de forma anárquica, sin seguir pautas, relatos en escritura directa que salían directamente de noches en blanco o resacas nocturnas. Con cualquier suceso anodino aprendí a fantasear y a hurgar en lo oculto. En servilletas, rollos de papel higiénico, en papeles que recogía por la calle, como si tan diverso soporte tuviera que incidir definitivamente en lo que escribía, pergeñaba relatos que surgían de mi mente de forma libérrima.

La literatura de Cortázar introdujo un elemento de fantasía en mis relatos de entonces, y en los posteriores, y hasta en novelas en donde el humor se cruza con el horror. En algunos de mis últimos cuentos publicados reconozco, sin duda, su sombra alargada. Somos, evidentemente, lo que leemos; nuestra literatura es, también, el fruto de nuestras preferencias.

Cortázar, además, resultaba fascinante en su físico, en su actitud, en su forma de hablar pausada, escuchándose, hasta en sus dimensiones físicas, próximas al gigantismo. Aparentaba muchos menos años de los que tenía, como si hubiera hecho un pacto con el diablo el eterno adolescente de cejas juntas y grandes ojos,  y se sentía tan parisino como argentino.

Ahora que se han cumplido los cincuenta años del nacimiento de su obra más reconocida, aunque yo personalmente prefiera sus cuentos como “El perseguidor” o “Las babas del diablo”, antológicos  ambos, creo que es hora de que dé gracias al maestro que sin duda marcó mi trayectoria literaria, y la de otros muchos autores, e hizo que el páramo del franquismo lo viéramos con otros ojos, como una pesadilla de la que pronto íbamos a despertar, como en uno de sus relatos.

La fórmula Piglia

edmundo-paz-soldan-columna-otrolunes29La nueva novela de Ricardo Piglia se lee como una brillante condensación de los temas fundamentales que ha trabajado el escritor argentino a lo largo de su obra. El camino de Ida (Anagrama) atrapa desde el primer párrafo y su interés no decae hasta el muy logrado final; tiene momentos ensayísticos y no hay página sin alguna disquisición intelectual, pero eso, más que frenar la historia narrada, le da un ritmo vertiginoso, porque todas las digresiones son la historia; se hace crítica desde la ficción. La fórmula Piglia sigue intacta. Leer más…

La iglesia cortazariana

santiago-gamboa-columna-otrolunes29Leer Rayuela hoy, 30 años después de la primera vez, me deja algo perplejo. Es, de un lado, una novela muy contemporánea, pero al mismo tiempo una narración sorpresivamente clásica. Me intriga que a pesar de su deseo explícito de dinamitar el concepto tradicional y autoritario de novela decimonónica, Cortázar haya usado para los capítulos de argumento, en los que se sigue la vida de Oliveira, precisamente un narrador en tercera persona (¿por qué no desde el yo del personaje?). El mismo omnisciente de las novelas de Galdós del que Oliveira se burla. El resultado es que el espíritu juguetón del lenguaje acaba siendo un atributo del narrador, y con frecuencia ahoga a Oliveira y a los demás personajes. Leer más…

Galería de imágenes

20 poemas a Baco: Homenaje al vino

Portada del libro de poesía, publicado en el III Festival Atlántico de Poesía "De Canarias al Mundo".

Portada del libro de poesía, publicado en el III Festival Atlántico de Poesía “De Canarias al Mundo”.

*****

 

Orlando Auyanet

En la ebriedad de los dioses

…A Baco

Fue entonces que se pactó este mundo,
a la ribera de algún cosmos desvencijado,
rompiendo precintos de ese néctar
hasta anegar un claustro de dioses enardecidos,
empecinados, ebrios de vanidad y deseo,
que proyectó en la cávea de los astros
mitos y guerras, tragedias que sublimar
en esta lluvia de signos que no cesa. Leer más…

20 Poemas al Mar: Homenaje a Néstor

Portada del libro de poesía, publicado en el II Festival Atlántico de Poesía "De Canarias al Mundo".

Portada del libro de poesía, publicado en el II Festival Atlántico de Poesía “De Canarias al Mundo”.

 

*****

 

Mercedes Arocha Hernández

Todo vuelve contigo, amigo Néstor

El mar salpica noches de quebrantos
mientras dos faunos enlazados cabalgan  por las olas.
En el horizonte, sirenas travestidas de espuma
se asoman Leer más…

Festival Atlántico de Poesía “De Canarias al Mundo”

logo-festival-de-canarias-al-mundo-otrolunes29

El Festival Atlántico de Poesía “De Canarias al Mundo”
es miembro del World Poetry Movement (WPM).

 

El Centro Canario Estudios Caribeños –El Atlántico–, asociación cultural de Las Palmas de Gran Canaria, que se empeña en propiciar los vínculos de Canarias con el Atlántico y muy especialmente con el Caribe, convoca anualmente, en la segunda quincena de septiembre, al Festival Atlántico de Poesía “De Canarias al Mundo”, desde el 2011.

El Festival Atlántico de Poesía “De Canarias al Mundo” se propone como objetivos desarrollar, mediante las múltiples maneras del quehacer poético, mejores y mayores relaciones de conocimiento entre los seres humanos, los pueblos y las naciones, que redunden en imposibilitar cualquier posible manifestación de discriminación. Y mediante la poesía, entendida en el amplio concepto de proceso creativo en vinculación con las demás artes, coadyuvar a la reconexión entre la poesía y la calle, entre los editores y los poetas, entre la poesía y las demás artes. Leer más…

La orden del Tigre

La orden del tigre, Novela, 2003.

La orden del tigre, Novela, 2003.

El esquema básico que sustenta la nueva novela de J. J. Armas Marcelo, La orden del Tigre, es fácil de enunciar: un personaje vuelve a los lugares donde, veinticinco años antes, vivió una etapa decisiva de su existencia.

Esta vuelta atrás, este contraste nostálgico entre un tiempo pretérito idealizado y un presente lleno de cicatrices, ha dado origen a multitud de obras narrativas en la literatura y en el cine. Lo que singulariza la historia de La Orden del Tigre es el hecho de que Álvaro Montes, el personaje medular del relato, vuelve a una Argentina que durante el último cuarto de siglo ha sufrido gravísimas convulsiones políticas y ha entene- brecido los recuerdos llenándolos de amigos muertos y de gentes desaparecidas, humilladas, convertidas en víctimas del terror y el crimen. Leer más…