"Si nos movemos con identidades que habitan en seres lejanos al propio, caemos en la impostura"

Entrevista a Miriam Bastidas

Por Cristina Consuegra

miriam-bastidas-otrolunes30Miriam Bastidas ha publicado un ensayo sobre el liderazgo y sus circunstancias que, dado el acontecer que nos ha tocado habitar, se postula como una lectura de carácter urgente, en la que el lector debe enredarse, dejarse cautivar por el aliento de cada pensamiento. Hacia un liderazgo femenino transformador. Nuevas perspectivas desde la revisión del paradigma hegemónico ofrece un revisión del liderazgo en la actualidad, según el orden mundial moderno, y lo analiza teniendo presente un enfoque de género que se antoja tan valiente como resolutivo.

 

¿Cuáles son los motivos que te llevan a escribir un libro como éste?

La necesidad de ofrecer un documento práctico para la acción y también la comprensión teórica de la naturaleza del liderazgo. Un liderazgo que no subordine de forma visible o encubierta las posibilidades de ninguna mujer, o grupo de mujeres, a los intereses de una determinada casta, individuo o grupo privilegiado. En definitiva, un material con el que cualquier mujer o persona interesada amplíe su perspectiva, sus posibilidades, solvencia y solidez a planteamientos cercanos a lo que se sugiere en el libro y que no tienen cabida en la literatura habitualmente conocida como ‘universal’.

 

En Hacia el liderazgo femenino transformador no sólo analizas el escenario social en relación con el liderazgo y el género, sino que ofreces un retrato del acontecer en materia de género. En tu opinión, ¿qué debe ser el liderazgo?

Una habilidad humana que, al ser potenciada y ejercida, consigue impactar en las personas, en las comunidades o e en las organizaciones fomentando procesos encauzados hacia una finalidad u objetivo. Esta habilidad humana, no es un patrimonio de una determinada cultura o minoría de personas –que habitualmente suelen ser occidentales o las que se encuentran ejerciendo el poder–, sino de mujeres y líderes de diversas sociedades del planeta que, reconocidos o no, consiguen liderar sus propios procesos vitales; aunque, claro está, con falta de recursos y oportunidades para visibilizar sus contribuciones y ejercer ese derecho.

 

¿Y qué diferencias existen entre la anterior respuesta y el ejercicio del liderazgo tal como es en la realidad?

En su ejercicio es portadora de alternativas viables para un abanico más amplio de personas, de grupos, de sociedades o el propio mundo. No busca imponer, desacreditar o colocar a las personas bajo exponentes de inferioridad y sometimiento sino que, gracias a su firmeza, su convicción, sus argumentos, su coherencia entre el pensar y el vivir, y sus acciones consigue convencer. En el orden hegemónico, no se busca la coherencia entre el pensar y el vivir, por ejemplo. Hay hombres o personas carismáticas, pero en su intencionalidad no está llevar a su vida personal su propuesta filosófica y política. En la propuesta del liderazgo transformador la intención es la de llevar a la vida misma, en el tiempo presente, los idearios y utopías, no podemos asumir un liderazgo cargado de bivalencias, por ejemplo, por un lado, reivindicar la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en igualdad de condiciones y por otro lado no dejar espacios posibles para el acceso y promoción del liderazgo de las mujeres, como tampoco, que determinadas mujeres reivindiquen su derecho a ejercer en liderazgo en determinados espacios pero, a la vez, saboteen a otras mujeres, que por sus orígenes o cualquier característica o situación concreta pretendan ejercer el liderazgos en los escenarios donde se abren oportunidades.

 

 ¿Qué puede aportar el liderazgo femenino a la sociedad?

Procesos de cambio y recomposición de representaciones, de reglas y de prácticas que cimientan las asimetrías humanas. Definitivamente, habilidades y competencias profundamente distintas del de los hombres.

 

¿Y en qué se diferencian el liderazgo femenino del masculino?

Históricamente, los hombres –predominantemente occidentales–, asentaron las funciones de liderazgo conquistando, sometiendo,  concentrando los recursos, el poder en manos de una casta privilegiada. La historia da cuenta de la existencia de regímenes totalitarios y despreciables que usando métodos antihumanistas redujeron a las mujeres y a grandes mayorías, a exponentes de inferioridad.

¿Cuáles son las principales restricciones de género que tienen mayor presencia social? ¿Y por qué perduran en el tiempo?

Tradiciones y un orden simbólico sutilmente encubierto… Llama la atención que cada vez que se habla de las restricciones de género la gente (incluida importantes segmentos de mujeres) dirija el discurso hacia países lejanos al propio porque supuestamente ya no existen desigualdades, ni reglas informales que saboteen su liderazgo en sus contextos propios.

 

En el libro, escribes: «… el sujeto masculino es quien crea realidad y las premisas para el liderazgo; en este entorno las mujeres difícilmente encajan o, producto del sabotaje que reciben, se mueven con identidades asignadas lejanas a su cuerpo y su alma.» ¿Qué peligro entraña para la mujer asumir esas identidades?

Caer en la impostura; ello implica reproducir patrones lejanos al ‘capital histórico’ cultivado por las mujeres. Es más, en mi práctica de trabajo, encuentro a mujeres que se ‘autosabotean’ cuando comienzan a reproducir patrones adjudicados a las identidades masculinizadas lejanas a su propia historia, a sus experiencias, a sus potencialidades y talentos genuinos. Caminar con hormas ajenas nos resta autenticidad y finalmente credibilidad.

Suelo resumir esta idea con el planteamiento siguiente: ¡Lo ideal es lo creíble y lo creíble es lo auténtico! Por tanto, si nos movemos con identidades que habitan en seres lejanos al propio, caemos en la impostura y con ello tendremos problemas y no ponemos a prueba ni potenciamos talentos propios; es más restaremos valor al saber y aprendizaje proveniente de mujeres de generación anteriores que estuvieron al frente y que nos dejaron lo mejor de su legado.

 

¿Por qué es tan importante un acercamiento crítico hacia el liderazgo con nuevas perspectivas?

Es una demanda social. Cada vez más mujeres –y hombres, en algunos casos– no están dispuestos a ejercer el liderazgo desde los parámetros establecidos. No obstante, al no encontrar alternativas o tener una mirada más amplia del liderazgo, se apartan, abandonan o reproducen con altos márgenes de insatisfacción; es más, en otros casos dejan de plantearse este ejercicio o derecho. Si acercamos nuevas perspectivas, fomentaremos, ampliaremos su mirada, sus posibilidades y con ello el advenimiento de un liderazgo necesario.

 

¿Qué políticas inclusivas orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas y a eliminar las desigualdades son tan necesarias como urgentes?

Asegurar los mismos derechos y libertades e, incluso, para definir ‘la calidad de vida’, a la manera de cada cual. Es urgente reconocer la existencia de desigualdades múltiples; es decir, según género, posición social, cultura de origen, opción sexual… Que se elimine todo tipo de privaciones a fin de que las mujeres, independientemente de sus lenguas, países de origen, pertenencia social o etnias, puedan hacer un inventario de sus talentos y desde ahí desarrollar sus capacidades cognitivas, emocionales e imaginativas, en la misma medida que los hombres y mujeres que juegan con ventajas.

 

A la luz de todo lo que sucede en la actualidad, en diversos puntos del planeta… ¿qué tipo de líder reclama un tiempo como el vigente?

Un liderazgo abierto, representativo y genuino. Un liderazgo capaz de traducir las necesidades heterogéneas de la humanidad y capaz de establecer acuerdos sobre algunos principios éticos universales que sean aplicables donde quiera que se dé desigualdad e injusticia.

 

El apartado que dedicas a los diversos enfoques y estudios que incorporan aportaciones desde la perspectiva de las mujeres resulta muy interesante. ¿Cuál de los cuatro modelos –Enfoque de la igualdad, Enfoque de la diferencia, Ecofeminismo crítico y Enfoque deconstructivista– que analizas puede resultar más útil según los códigos de la actualidad?

El deconstructivista es vital, dado que permite ser consciente de la construcción de un sistema ‘sexo-género’. Si somos conscientes de la existencia de esas premisas preestablecidas por el orden hegemónico, tendremos más claro el ideario a seguir o acciones que nos permitan diluir reglas establecidas para el liderazgo por ejemplo; y, con ello, dar cabida y abrazar perspectivas como el ecofeminismo o el de la diferencia. Realmente, no hay diferencias substanciales, se trata más bien de esclarecer perspectivas que, a veces, coexisten.

 

¿Qué te gustaría aportar o sumar con este libro?

Nuevas miradas y una agenda abierta para reanimar el debate. De hecho, estamos realizando encuentros de lectoras y lectores, gracias a los cuales podemos seguir profundizando en lo escrito pero, sobre todo, forjando nuevos liderazgos en diferentes espacios y países.

 

A modo de cierre, ¿qué tipo de orden mundial tendríamos si en el mundo hubiera mayor presencia de mujeres líderes?

Depende de si tuviéramos a una diversidad de mujeres –partiendo desde las lideresas vitales, las lideresas campesinas, obreras, trabajadoras del hogar, mineras o jóvenes visionarias como Malala– que parten de un orden con representaciones y prácticas diferentes a las actuales. Necesitamos marcar la diferencia y desde esa diferencia construir los modelos alternativos