La premonición de la esperanza de Nicolás del Hierro

Jorge de Arco

Premonición de la esperanza
Nicolás del Hierro
Casa Maya de la Poesía, Colección Rosa Náutica, 2013

 

premonicion-esperanza-otrolunes30Con la publicación el pasado año de El color de la tinta, Nicolás del Hierro (Piedrabuena, 1934), celebraba cinco décadas al pie de la poesía. Desde Profecías de guerra, editado en 1962, hasta el poemario inédito que daba título al citado conjunto, el vate manchego ha desarrollado una obra rigurosa y plena de coherencia. Si bien su versatilidad le ha llevado a cultivar el relato, la novela, la crítica literaria…, el ámbito de la lírica ha centrado desde siempre su devota pasión.

Al hilo de El color de la tinta, escribí que la poesía de Nicolás del Hierro, íntima y sugeridora, está impregnada de celebración y desconsuelo, de caducidad y permanencia, de plenitud y dolor y que su verso cálido y cadencioso, deriva de un gran dominio métrico y de un emocionado equilibrio que desborda el alma lectora.

Ahora, y publicado por la mexicana Casa Maya de la Poesía, acaba de ver la luz Premonición de la esperanza, que reúne en un único volumen tres poemarios: “Donde habita el recuerdo”, “El Gran Teatro” y “Silencios abstractos”.

Brígido Redondo, que prologa este ameno trío poético, afirma que estas composiciones de Del Hierro, son “los rescoldos afiebrados de su peregrinar, el testimonio de sus duelos y la sospecha de un más allá que espera irremediable”. Y este cántico que, en buena medida, celebra el pasado (“Los recuerdos me habitan  con un trino/ de alondras y jilgueros,/ aves que imponen desde el alba/ su partitura de ilusiones”), delinea el presente (“Dolerse, esperanzarse,/ saberse amor y llanto,/ soñar y ver la vida,/ entristecerse…/ Pero/ pensar que hay una luz”)  y duda del futuro “(¿Qué pasará mañana?/ ¿Qué suceso/ dispondrá su presidio o libertad/ para este pecho mío,/ para esta frente/ que piensa y piensa/ por ahora en oscuro?”), tiene, además, la solidaria y altruista condición de querer ayudar al prójimo más necesitado.

Presentado fechas atrás en la Biblioteca de Ciudad Real, y rodeado de un nutrido público, Nicolás del Hierro dio a conocer las claves de este libro límpido y luminoso. La recaudación de los ejemplares vendidos ha sido cedida a la Asociación de Familias de Niños con Cáncer (Afanion).

Y semejante iniciativa, no hace sino corroborar el vital humanismo de un hombre que aúna en su persona buen corazón y verbo sincero, y certifica cómo por su sangre fluye una certidumbre impregnada de sentimentalidad.

Al cabo, una copiosa summa poética, plena de conocimiento e inspiración, un atractivo caleidoscopio con el que Nicolás del Hierro diseña un sincero viaje interior, del que nace el carácter armónico y cromático de estos íntimos y esperanzadores versos: “Yo creo en el amor. Yo, todavía,/ espero de la alondra y no del buitre”.