Los libros y los días
(XXIII)

Por Temístocles Roncero

Nota del director editorial:

Nuestro amigo Temístocles se encuentra hospitalizado. No es algo demasiado grave, pero a su edad, seamos sinceros, cualquier cosa puede mandarlo al otro barrio. Elisa me ha hecho llegar el cuaderno de lecturas de su padre, donde con pulcra caligrafía aparecen comentados los últimos libros leídos para esta sección. Es deseo de Temístocles que así aparezcan y es nuestro deseo que se recupere lo antes posible.

 

nuestros-hijos-volaran-otrolunes30Juan Pedro Aparicio, ilustre leonés de alma británica al que homenajeamos en esta casa (véase número 24), autor de obras tan destacadas como El año del francés, La forma de la noche o esa joya intimista que es Tristeza de lo finito, publica Nuestros hijos volarán con el siglo (Salto de Página), una de las mejores novelas del año. Narrada por un Jovellanos en el último tramo de su vida y que navega rumbo a Londres huyendo de las tropas napoleónicas, este excelente texto combina aventuras y reflexión, y constituye un prodigioso ejercicio de recreación de la época y de la voz del personaje: un Jovellanos complejo, ambiguo, enamorado platónicamente de una joven llamada Ramona, amante de la libertad y de los animales, enemigo de la Iglesia y admirador del país de su amigo Lord Holland. Dividida en dos partes, la segunda, ambientada en el Londres del 2012 y mucho más breve, matiza algunos aspectos de la anterior y sirve como epílogo, además de estar impregnada de la ligereza, el humor y el vitalismo de las mejores narraciones británicas. No se la pierdan.

Me habían hablado mucho (y muy bien) de Todo lo que una tarde murió con las bicicletas, de la joven Llucia Ramis, una suerte de falsa autobiografía salpicada de humor (como ejemplo léase la conversación entre abuela y nieta de la página 32). Publicada por Libros del Asteroide, esa preciosa editorial de cubiertas tan representativas, y prologada magníficamente por José Carlos Llop, la novela cuenta el regreso de una treintañera a casa de sus padres después de quedarse sin trabajo.

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En la misma línea autobiográfica y de crónica familiar se halla Entresuelo (Mondadori), la primera novela de Daniel Gascón, cuyos cuentos aparentemente sencillos y llenos de encanto me descubrió mi amigo Andrés Peláez, al que desde entonces estoy muy agradecido; aunque él también debería estármelo, ya que para devolverle el favor le hablé de Aloma Rodríguez (París Tres y Solo si te mueves, que funcionan como un díptico; Jóvenes y guapos, conjunto de relatos del que destaco «Los delfines», cuento sobre la vida y la muerte de final metafórico), hermana de Daniel, escritora talentosa que práctica una literatura similar a la del ya citado. Entresuelo retrata la llegada del autor al piso de sus abuelos, ubicado en el ensanche zaragozano. Desde este escenario, el autor habla de su familia y de las historias que la habitan como una forma de autoindagación, y lo hace con esa escritura suya tan límpida y directa que tiene el don de resaltar la épica de lo cotidiano. ¡Bravo por Daniel! Y por Aloma, faltaría más.

la-mala-luz-otrolunes30Del cuento a la novela también se ha pasado el gran Carlos Castán con La mala luz (Destino), narración bellísima y singular, muy poética, uno de esos libros que se lee con el lápiz en la mano para subrayar frases a las que volveremos una y mil veces. La trama es lo de menos, es la excusa para levantar apenas doscientas páginas, pero contienen más literatura que la mayoría de libros que se publican.

Continúa la joven Nocturna, uno de los sellos más interesantes del panorama editorial no sólo por la calidad de los textos que edita, sino también por la belleza con que lo hace, la tarea de dar a conocer la obra de Eduard von Keyserling, escritor alemán de estilo impecable y sugestivas atmósferas. En esta ocasión aparece En un rincón tranquilo, hermosa y terrible nouvelle (ya decía Rilke que lo hermoso es el comienzo de lo terrible) protagonizada por un niño cuyas vacaciones de verano se ven golpeadas por el estallido de la Gran Guerra. De estilo impresionista e influida en cierta manera por el märchen (ahí está ese bosque con tintes góticos), nos encontramos ante una obra delicadísima, como no podía ser de otro modo. Asimismo, en este catálogo se encuentra La sinfonía del lobo, de Marius Daniel Popescu, narrada esencialmente en segunda persona en la que se cuenta toda la vida de un hombre: desde su infancia y juventud en la Rumanía totalitaria de Ceaucescu (escenas terribles que comienzan con la muerte de un familiar) hasta su matrimonio en la Suiza de hoy día. Repleto de momentos brillantes, este libro es idóneo para quienes busquen una voz distinta.

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la-promesa-de-kamil-otrolunes30De la siempre elegante Impedimenta nos llega La promesa de Kamil Modráček, del checo Jiří Kratochvil. En esta historia «policiaca» ambientada en Brno durante los años cincuenta, un arquitecto es víctima de un crimen (el asesinato de su hermana perpetrado por la policía estalinista) y decide ejecutar su propio castigo (el secuestro del teniente responsable). Sin embargo, lo que al principio veía claro pronto se enturbiará y esa particular vendetta arrastrará a varios inocentes. En esta novela un tanto estrambótica, Kratochvil reflexiona sobre la culpa y las consecuencias de nuestros actos, pues «todas las utopías constituyen a la vez campos de concentración».

los-habitantes-del-bosque-otrolunes30También vía Impedimenta leo una fascinante novela de Thomas Hardy: Los habitantes del bosque. En ella, Grace Melbury, hija de un opulento maderero, vuelve a su pueblo natal tras una estancia fuera para recibir una educación mejor. Sus modales ahora son esmerados, a diferencia de los de Giles Winterborne, su prometido desde la infancia, de carácter bondadoso pero toscos ademanes. En este lienzo particularmente visual (personajes que se acercan a una casa cuyas ventanas están oscuras y, al encenderse, la acción pasa al interior, cocheros que actúan como un puente entre dos conversaciones paralelas…) surge Fitzpiers Edred, doctor cuyo refinamiento seduce a Grace. Este libro, publicado pocos años antes de que Hardy se pasara por completo a la poesía, es un acercamiento indispensable a su interesante —y, en ocasiones, un tanto críptica— obra.

noir-otrolunes30Decía Umbral que José Luis Garci no es que escribiera bien, sino que era escritor y de los mejores. Del mismo modo que he disfrutado con algunas de sus películas (El crack, Canción de cuna, El abuelo o esa obra de arte que es Tiovivo c.1950, la mirada cinematográfica más imparcial y lúcida que se ha arrojado sobre la posguerra española), también lo he hecho con sus libros y numerosos artículos sobre cine. Pues bien, ahora nos regala Noir, su texto más ambicioso —y no sólo por la extensión: 476 páginas— hasta la fecha. Un verdadero festín para los amantes del cine negro y del cine en general. Un compendio de artículos, semblanzas, listas, cuentos y fotografías que hará las delicias de cualquier mortal. El estilo, a base de frases largas y lleno de ritmo, como un solo melancólico de saxo, influido por escritores como Manuel Alcántara, salpicado de numerosas referencias a esto y lo otro, consigue que una vez que empiezas a leerlo no puedas parar. Lo publica Notorius, lleva ya tres ediciones y desde aquí les doy mi enhorabuena.

  

Extracto del cuaderno de lecturas
de Temístocles Roncero.

Diciembre, 2013.