"Una literatura al margen de las exigencias del mercado
o la industria cultural"

Entrevista al escritor colombiano Gustavo Forero Quintero

Amir Valle

El Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro, una odisea

Medellín Negro es, sin dudas, uno de los espacios más interesantes en la actualidad a la hora de pensar el género negro en América Latina. Háblame de qué es, cuáles son sus objetivos, cómo surgió, quienes lo fundaron.
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Con el reconocido escritor mexicano Elmer Mendoza, durante Medellín Negro 2013.

Medellín Negro surgió de un proyecto de investigación que inicié en el año 2007: La anomia en las novelas de crímenes. Mi propósito era estudiar la aplicación de un concepto sociológico y jurídico a la literatura. Como consecuencia de este proyecto, hice un primer Congreso en 2010 y, a partir de entonces, poco a poco fue cuajando como un proyecto académico de la Universidad de Antioquia. Así, en 2011 se consolidó ese proyecto que tiene como propósito fortalecer un espacio urbano y de discusión interdisciplinaria en torno al tema del crimen tomando como eje articulador la literatura negra. Desde el año 2013, este propósito se desarrolla en los siguientes frentes urbanos: la Semana Negra MedellíN.N., que incluye la presentación de conferencias, la exhibición de películas del género y exposiciones fotográficas en toda la ciudad; el Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro, que cada año incluye la presentación de conferencias y ponencias de escritores y académicos nacionales y extranjeros sobre el tema del crimen en el espacio de la Fiesta del Libro y la Cultura de la ciudad, y el Concurso de Novela de crímenes, que premia a un autor del género y publica su libro en el Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro cada año.

Además de esto, Medellín Negro tiene los siguientes objetivos específicos:

  • Fortalecer, a través de acuerdos particulares, la Red Internacional de Eventos Negros, RIEN, inscribiendo a Medellín Negro entre los certámenes de todo el mundo dedicados a lo negro.
  • Propiciar un lugar de encuentro para instituciones, escritores, grupos académicos, investigadores, cineastas y, en general, personas de distintas latitudes dedicadas o interesadas en lo negro.
  • Desarrollar un plan de cooperación interinstitucional entre Medellín Negro y socios, aliados y amigos de orden municipal, nacional o internacional, público, privado o mixto, que consolide la red en torno al tema.
  • Fortalecer la relación de la Universidad con otras entidades públicas o privadas del mundo entero, a través de publicaciones conjuntas.

En relación a quiénes son sus fundadores y cómo surgió Medellín Negro, puedo agregar que tanto el Congreso como el proyecto académico del que este surge son una consecuencia de lo que hemos estado hablando durante esta entrevista. Desde mi regreso a Colombia enfoqué mi investigación en la situación de caos y desorden social presente en vida y en la literatura. Esto me llevó directamente a indagar sobre la novela negra y, posteriormente, a proponer una nueva denominación del género a partir del concepto de anomia; la novela de crímenes. Esta nueva nominación pretende dar cuenta de distintos modelos literarios más o menos cercanos a un concepto de ley.

 

¿Qué retos han significado para ti y tu equipo, a qué obstáculos se han enfrentado, quienes han estado ahí apoyándolos a la hora de armar todo el entramado de cada Medellín Negro?

Medellín Negro ha enfrentado diferentes Retos: Posicionar a Medellín como ciudad latinoamericana líder en la reflexión en torno al tema del crimen no era cosa fácil. La ciudad ha sido estigmatizada por años con una imagen de espacio del delito que hemos querido transformar. El hecho de que Medellín Negro ya vaya para la quinta versión demuestra que vamos lográndolo, poco a poco pero efectivamente.

Por su parte, para Medellín Negro ha sido un reto tomar como eje de esa gran reflexión en torno al significado del crimen la literatura negra. A pesar del desarrollo mundial del género, Colombia no cuenta con el reconocimiento interno y externo de toda una literatura que puede definirse como novela de crímenes que ha tomado ese como su objeto de recreación estética. Aunque se reconoce la importancia de autores como Fernando Vallejo, Laura Restrepo, Santiago Gamboa, Héctor Abad Faciolince, Mario Mendoza, Sergio Álvarez o Juan Carlos Vásquez, pocos la entienden como parte de ese gran proceso cultural que es la reflexión generacional en torno al significado del crimen, tal como ellos proponen en sus textos. Medellín Negro busca entonces articular esta tradición que resulta muy colombiana (recordemos que hace años se habla de la literatura de la Violencia) y establecer su importancia en el gran panorama de la literatura occidental. Plantearse el significado del crimen desde estos autores y muchos otros significa reflexionar en torno a una entidad que no es atemporal ni aespacial como a veces se presenta: el crimen tiene un origen, unas razones que determinan su existencia y este presupuesto histórico es válido para cualquier sociedad del mundo. Lo que buscamos, entonces, es que desde Medellín, ciudad estigmatizada por su relación con el crimen, nos planteemos la naturaleza de este fenómeno que parece existir objetivamente pero que en realidad se explica a partir de la política, la economía o la historia. Así, el tema resulta de gran actualidad y trascendencia para los escritores, pero también para los académicos, los historiadores o los sociólogos, los abogados o los políticos del mundo entero. Plantearse eso que llamamos el significado del crimen es interesante para todos aquellos que seamos ciudadanos del mundo.

Otro reto del Congreso Internacional es reunir anualmente en Medellín a escritores y académicos reconocidos del género. Y creo que esto también lo hemos logrado. Aunque al principio resultaba difícil hacerlo por la propia fama de la ciudad y del país, poco a poco estos intelectuales se han dado cuenta de que nuestro objetivo trasciende fronteras, hace parte de la tarea de superación de una época de conflicto y encuentra en una ciudad como Medellín su mejor ambiente. Sería muy diferente hablar sobre delito en New York o en París. En Medellín este objeto de reflexión adquiere una vigencia capital porque hace parte esencial de la propia definición histórica de la ciudad. Medellín ha querido progresar a partir de la superación de sus problemas de identidad cultural derivados del crimen. Por tal razón hablamos de abrir un espacio urbano para la reflexión: es necesario, desde una ciudad como Medellín, aquejada por la estigmatización mundial sobre su criminalidad, plantearse la cuestión de la naturaleza del crimen. ¿Dónde más podría hacerse este ejercicio intelectual que fuera más pertinente? Dónde más tendrían vigencia los interrogantes ¿existen crímenes objetivos? ¿Podemos separar la cuestión del crimen de la diferencia entre mundos o países? ¿Es pertinente plantearse la criminalidad como una cuestión transnacional? Todas estas cuestiones y muchas más son las que proponemos desde esta ciudad que a su vez está comprometida en torno a una seria reflexión sobre su propia historia a fin de transformar viejos esquemas. El Congreso es apoyado así por la Alcaldía de Medellín, que nos ha avalado desde 2010. Desde este punto de vista, el trabajo en sí ha sido un verdadero reto, pero ya vemos sus frutos.

Otro desafío es la consolidación de lo que hemos denominado la Red Internacional de Eventos Negros, RIEN. Aunque en estricto sentido este es un efecto de nuestro propósito fundamental –plantear una reflexión mundial en torno al significado del crimen—, creemos que con la consolidación de una primera red en torno a eventos sobre la literatura negra podemos ir creando esa gran comunidad de ciudadanos conscientes de todo el mundo que aboguen por un cambio de reglas del juego en cada uno de los sistemas nacionales. Así, en principio somos unos cuantos eventos (en este momento trabajamos conjuntamente con Azabache principalmente), pero la intención es reunir a varios responsables de los demás y crear esta comunidad. Una golondrina no hace verano, dicen, pero entre varias golondrinas acaso podamos cambiar en algo el destino de nuestras sociedades.

En cuanto a obstáculos, no han sido pocos: el estigma de Medellín, como “ciudad de Pablo Escobar” no es fácil de superar. Nosotros hemos querido, si se puede advertir así, sacar algo positivo de lo negativo. Como decimos aquí, si llueven limones, hagamos limonada. Si es verdad que han existido Escobar, el Cartel de Medellín y varios hitos criminales en nuestra historia, también advertimos que, a pesar de todo, fueron esos hitos los temas de obras como La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo; Rosario Tijeras, de Jorge Franco; Aire de tango, de Manuel Mejía Vallejo, El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez, o El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince, entre otros. Esa es la limonada que busca, entre otras cosas, las causas de los limones. Como he señalado antes, el sistema colombiano puede definirse con la pauta de la anomia, pero eventualmente se encuentran cauces impensados para el ejercicio de la libertad creativa y las propuestas de transformación social. Esos libros, como muchos otros de la gran tradición literaria colombiana y del mundo, sirven para esa reflexión planetaria que proponemos en torno al significado del crimen en las sociedades contemporáneas a fin de lograr cambios fundamentales en todas partes.

¿Otros obstáculos? Como siempre, los recursos económicos limitados, cuestión que cada año tratamos de sortear de las maneras más “innovadoras”. Ahora que se habla de Medellín como la ciudad más innovadora del mundo, debemos decir que el Congreso Internacional Medellín Negro es una prueba fehaciente de esto. Con poco hacemos mucho y, de seguir como vamos, con un poco más haremos muchísimo más. Cada año contamos con más socios, patrocinadores y amigos, cosa que queremos ir incrementando con el fin de hacer de este encuentro anual un verdadero ejercicio de mea culpa en todo el mundo: ni los delitos ni los criminales surgen de la nada. La literatura negra se plantea las causas y tanto los escritores como los académicos, así como cualquier lector del género o interesado en lo negro, pueden pensar en ellas. Ese es el propósito de Medellín Negro. Y cada año se cumple en el espacio de la Fiesta del Libro y la Cultura de la ciudad.

Además de lo anterior, no ha sido fácil vincularnos con otros eventos internacionales dedicados al género; sobre todo –para volver a eso que dije arriba respecto de los centros culturales—, hemos notado una gran dificultad a la hora de establecer lazos con Gijón, Barcelona, Madrid, Toulouse o Múnich, entre otros. Aunque hemos emprendido acciones para el efecto, no hemos podido concretar vínculos con esos y otros certámenes como quisiéramos. Por tal razón, nos ha sido muy difícil consolidar esta gran comunidad alrededor de lo negro, darle a cada uno de los eventos una mayor visibilidad en nuestro contexto colombiano o latinoamericano y lograr una mayor difusión de los trabajos literarios e investigativos sobre el tema. En este último campo, advierto solo una tímida difusión en los Estados Unidos y Europa de nuestras publicaciones a través de amigos y socios de Medellín Negro que debemos incrementar, tanto como nuestras relaciones con pares y amigos.

En cuanto a apoyos: para lograr nuestros retos y superar las dificultades hemos contado con la colaboración incondicional de los profesores Shelley Godsland, de la Universidad de Birmingham, David Knutson, de Xavier University, Osvaldo Di Paolo, de Austin Peay State University, Allen Josephs, de University of West Florida, y Néstor Ponce, de la Universidad de Rennes 2, principalmente.

Además, hemos contado con las presencia de los escritores Sébastien Rutés, de Francia; Cristina Fallarás, de España; Enrique Serna y Élmer Mendoza, de México; Guillermo Orsi y Javier Chiabrando, de Argentina; Amir Valle, de Cuba; Renée Ferrer, de Paraguay; Sergio Álvarez, Mario Mendoza, Darío Jaramillo, Gonzalo España, Santiago Gamboa, Pablo Montoya, José Libardo Porras, Selnich Vivas, entre otros, de Colombia, que con su discurso mismo en Medellín Negro nos han ayudado a cumplir nuestros objetivos.

Asimismo, nos han ofrecido su apoyo los profesores Clemens Franken, de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Hubert Pöppel, de la Universität Regensburg, y Sophie Von Werder, de la Universidad de Antioquia; Jaime Galgani, de la Universidad Católica Silva Henríquez; Alejandro Herrero-Olaizola, de la Universidad de Michigan; Jorge Febles, de Universidad de Iowa; Mallory N. Craig-Kuhn, de New York, y María Eugenia Ludueña, de Argentina, entre otros profesores, a quienes debemos buena parte de la difusión de nuestros trabajos en el mundo. A todos ellos, y a quienes no nombramos por cuestiones de espacio, gracias.

 

En este tipo de eventos siempre hay ganancias profesionales en muchos casos invaluables, a veces irrepetibles. ¿Cuáles consideras que han sido esas ganancias, esos logros, tanto para la cultura en Medellín como para la Universidad de Antioquia y para Colombia?

De acuerdo con nuestro propósito, y según las previsiones de la propia Alcaldía de Medellín, la ciudadanía de Medellín ha emprendido y poco a poco consolidado una seria reflexión en torno al significado del crimen, tomando como eje la literatura negra. Poco a poco la gente de la ciudad comprende la importancia de su propia tradición literaria en este campo y reconoce la trascendencia de la gran tradición mundial en lo que a novela negra corresponde. En tal sentido, efectivamente se ha planteado de modo literario el gran problema del crimen que ha definido su propia existencia y en tal sentido se ha invitado a la reflexión juiciosa sobre posibles transformaciones sociales. Así, creo que gracias a esta reflexión en torno al significado del crimen (que ha incentivado la Alcaldía tanto como Medellín Negro), la ciudad ha profundizado en el estudio de procesos históricos de gran importancia: con granos de arena como este, Medellín ha emprendido poco a poco, con evidente dificultad, cierto proceso de lo que puede denominarse saneamiento –catarsis— respecto de su propia historia. Medellín ha experimentado una importante transformación cultural como ciudad comprometida desde hace varios años en un examen público en torno al tema de la criminalidad y en tal proceso contribuye, sin lugar a dudas, Medellín Negro. De este modo, el proyecto académico se suma a la labor de otras instituciones y entidades como las universidades, los colegios, los teatros, etc. porque todos consideramos que es hora de que la ciudad asuma un liderazgo continental en lo que corresponde a la reflexión en el sentido del crimen para las sociedades contemporáneas: su significado social, el contexto en que se inscribe, los regímenes políticos que lo establecen o la capacidad de Estado en un momento dado para establecer una ley y disponer su sanción. Qué se considera crimen y a qué supuestos sociales o culturales responde; cuál es la razón para que existan el narcotráfico, los delitos transnacionales, wikileaks; cuál es la labor de instituciones como la Interpol o la Corte Internacional de Justicia; qué relación tiene el crimen con el mercado o la hegemonía cultural de centros dominantes; cuál es la razón de la preeminencia de discursos políticamente correctos como el de la democracia y el Estado de derecho; porqué persisten los ideales tradicionales de justicia, orden o derecho.

Además de todo lo anterior, con el Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro se favorece el intercambio cultural: la visita de escritores y académicos de diverso origen enriquece la cultura ciudadana. Y esto no es un simple propósito académico: lo hemos comprobado con el grado de interlocución de los escritores, conferencistas y ponentes con la ciudadanía en el espacio del Congreso y de la Fiesta del libro que cada año abre sus puertas a todo el público. Varias fotos de nuestro blog pueden testimoniar esto.

Y, por si fuera poco, con Medellín Negro la Universidad de Antioquia consolida su nombre internacional y asegura, también, sus procesos de acreditación internacional. La institución obtiene reconocimiento académico y competitividad y se consolida como líder en el estudio del género en América Latina y el impulso a los nuevos escritores a través del Concurso de Novela de crímenes que cada año realiza. En tal sentido, la Universidad cuenta cada vez más con el apoyo irrestricto de los medios de comunicación –prensa, radio, televisión.

Gracias a la difusión nacional y mundial del evento y de las publicaciones derivadas del Congreso Internacional Medellín Negro (que ya suman ocho: cuatro novelas y cuatro libros de ensayos de académicos y escritores), Colombia en general se consolida como una sede cultural latinoamericana de estudios en torno al género negro.

Para dar solo una imagen de la importancia de Medellín Negro, debo afirmar que este año 2013, el certamen contó con la presencia de Elmer Mendoza, ganador del Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 2002 por su novela El Amante de Janis Joplin y del Premio Internacional Tusquets de Novela 2007 por Balas de plata; Amir Valle, ganador del Premio Internacional Rodolfo Walsh 2007 por su libro Jineteras y del Premio Internacional de Novela Mario Vargas Llosa 2006 por Las palabras y los muertos; Javier Chiabrando, músico, director del Festival Azabache de Mar del Plata y autor de novelas como Los turistas no tienen domingo (1998) y Todavía no cumplí cincuenta y ya estoy muerto (2002); Shelley Godsland, profesora titular del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Birmingham; María Eugenia Ludueña, periodista, editora de la agencia Infojus Noticias y autora del libro Laura. Vida y militancia de Laura Carlotto (2013); David Knutson, profesor de Lengua, Cultura y Literatura Españolas del Departamento de Lenguas Modernas de la Xavier University; Sébastien Rutés, profesor de literatura latinoamericana de la Universidad de Lorraine y autor de las novelas Le linceul du vieux monde (2008), La loi de l’ouest (2009), Mélancolie des corbeaux (2011) y La noche de la zarza (2011); Clemens Franken, Profesor Titular de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Selnich Vivas, profesor de literatura de la Universidad de Antioquia y autor de los libros Para que se prolonguen tus días (1998), Déjanos encontrar las palabras (2011) y Finales para Aluna (2013), entre otros; Alfredo Molano, sociólogo y periodista colombiano, autor de libros como Amnistía y violencia (1980), Los años del tropel (1985) y Crónicas del desarraigo (2005); Patricia Nieto, periodista, autora de Los escogidos (2012) y ganadora del Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí de la Agencia de Prensa Latina; Gonzalo Medina, periodista, profesor de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia y autor de libros tales como Andrés Escobar. La sonrisa que partió de madrugada (2004) y Opinión pública. Comunicación política, democracia y medios (2012).

 

Me gustaría que hablaras sobre un aspecto que para mí resulta muy singular porque soy invitado a otros eventos del género donde esa singularidad es incluso imposible de pensar: ustedes publican un libro con las intervenciones de los invitados al evento y, además, han inaugurado una colección de novela y creado un concurso. Cuéntanos de qué va y cómo has logrado todo eso.

Efectivamente, el proyecto Medellín Negro incluye la realización periódica de publicaciones académicas y literarias. Así, cuenta ya con cuatro publicaciones que recogen las conferencias de escritores y académicos y algunas ponencias de catedráticos que han asistido a cada una de las versiones del certamen. Estas son sometidas a un estricta revisión editorial por parte de pares académicos paras entregar anulamente al público los libros. Esto son: Crimen y control social. Enfoques desde la literatura (Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2012), Trece formas de entender la novela negra (Bogotá: Planeta, 2012) y Novela negra y otros crímenes. La visión de escritores y críticos (Bogotá: Planeta, 2013), productos derivados de los Congresos Internacionales de Literatura Medellín Negro 2010, 2011 y 2012, de los cuales he sido editor académico. Estos textos se suman a mi libro La anomia en la novela de crímenes en Colombia (Bogotá: Siglo del Hombre, 2012) que indaga en un campo definido del género. Estas publicaciónes hacen parte de la línea de investigación Novela de crímenes del Grupo Estudios Literarios, GEL, de la Universidad de Antioquia, de la cual soy coordinador.

Por otra parte, la Universidad de Antioquia impulsa la serie Novela Negra, de Ediciones B, que empezó con Deborah Kruel, de Ramón Illán Bacca, y continuó con Gambito de rey aceptado, de Luis Fernando Macías (profesor de la Universidad de Antioquia), y Mon diu, de Gonzalo España. Luego, derivado del Concurso de Relato de crimen, Medellín Negro, 2012, a la serie se sumó un libro que reúne los relatos Los cautivos del fuerte apache y Año Nuevo, de Julio Alberto Balcázar Centeno, escritor venezolano, e Inés Lucía Blackie, de Argentina; y, luego, la novela Aves hambrientas, de Luis Alejandro Vinatea Arana, ganadora del Concurso de Novela de crímenes, 2013.

Sobre este tema de nuestras publicaciones, informamos que en el marco del V Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro 2014, la siguiente versión del Concurso de Novela de crímenes Medellín Negro 2014 tendrá como propósito estimular la reflexión ética y estética en el sentido actual del crimen para las sociedades contemporáneas, partiendo de la idea de las fronteras como lugares de conflicto y violencia. Como en las anteriores versiones, en esta podrán participar autores de cualquier nacionalidad; las obras deberán ser originales e inéditas, estar escritas en español, no haber sido premiadas con anterioridad en ningún certamen y estar libres de compromiso de edición, tanto al momento de su admisión como al de la proclamación del fallo, y en general conforme a las pautas difundidas a través de nuestro blog y en redes sociales (http://congresoliteraturaudea.blogspot.com/p/publicaciones_7.html).

En esta serie Novela Negra, en coedición entre Ediciones B y la Universidad de Antioquia, también hemos publicado un libro con los relatos Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino?, de Emilio Restrepo, escritor medellinense que cuenta con otros textos del género, Finales para Aluna, de Selnich Vivas, y Desaparición, de mi autoría.