Generales sobre Agua clara en el Alto Amazonas

Varios Autores

“Leyendo Agua clara en el Alto Amazonas  pensé que Garramuño es el Joseph Conrad colombiano” (Héctor D Alessandro, Uruguay)

  • “Jamás iré a la Amazonia, quedé completo con este libro de Marco Tulio Aguilera. Ni pensarlo media vez, con lo que me dicen estas 126 páginas me basta para saber de qué se trata ese lugar, que es mejor disfrutarlo, cómodamente, lejos de ese caos terrible, y paradójicamente armonioso, que se detalla con maestría tanta en Agua clara en el Alto Amazonas”. (Félix Luis Viera, Cuba)

“El texto de Marco Tulio ofrece diversas visiones de la región visitada: la selva es el ámbito inescrutable en donde se refugia la Colombia no oficial y la opulencia que el narcotráfico ha metido en forma aeropuertos cobijados por lianas. Es también el laberinto que enloquece a quienes no son sus hijos y también el asiento de la edad de oro y de la utopía; no deja de ser, además, el infierno verde que abriga el sueño del paraíso perdido” (Vicente Francisco Torres, México)

  • “Marco Tulio es un narrador poderoso, con una habilidad que obliga a que uno se tire de cabeza en la novela y se vea arrastrado hasta el final. Una o dos tardes bastan para terminar de leer esta breve obra. Marco Tulio con su narración derrumba la crítica, se va ganando al lector, lo va convenciendo, lo va emborrachando en una especie de vorágine contra la que no hay nada que hacer más que dejarse llevar… A las pocas páginas esta novela derrumba las barreras y el lector no tiene otra alternativa que entregarse. Marco es un autor experimentado que usa una serie de artimañas que marean y envuelven al lector. Frases impresionantes, felices. El territorio de Araracuara, donde se desarrolla la historia de Agua clara en el Alto Amazonas podría ser el escenario de las novelas de Mutis, pero Agua clara en el Alto Amazonas tiene un color muy personal, que sólo Marco Tulio podría darle. Un detalle que vale la pena destacar: es la virtud de que se puede leer como una novela de aventuras y se puede leer como una novela filosófica, de profundización en la naturaleza humana. Esta complejidad sólo la puede conseguir un narrador como Marco Tulio Aguilera” (Joaquín Diez Canedo, Director del Fondo de Cultura Económica)

“Agua clara en el Alto Amazonas es una novela de viajes, al interior de la selva amazónica imaginada por Marco Tulio Aguilera. Como un moderno Aduanero, Marco dibuja, inventa, una flora, una fauna, un río que es muchos ríos, un narrador que es muchos narradores, una mujer ideal que es muchas mujeres, y una novela que no dudo en calificar como de las mejores escritas por él. Una novela que crea su propio destino, errabunda y licenciosa, poética y turbia como las aguas del Amazonas, de donde este novelista nos ha traído un poco de agua clara”. (Rafael Antúnez, México)

  • “Marco Tulio Aguilera es un maestro para crear atmósferas en sus relatos… No cabe duda, ésta es una de las mejores novelas que se han escrito actualmente: Agua clara en el Alto Amazonas, y es una obra que se convertirá en señera para cualquier otro escritor que tenga las intenciones de escribir una historia de viajes” (Jaime Luis Albores, Revista Siempre, México).

“El protagonista, gracias a su viaje al corazón de la selva  ha llegado a lo más profundo de su conciencia y se ha despertado espantado. En un ambiente de fuerzas primitivas, de obsesiones ineludibles, el protagonista ha reconocido la imposibilidad del paraíso instintivo” (Peter Broad, Universidad de Indiana, Penn)

  • “Acabo de terminar la lectura de Agua clara en el Alto amazonas. Me he quedado encantado con el libro: echa humor a chorros, es ameno y divertido y la prosa fluye no como el Amazonas mismo sino como un río manso y claro. Nada que ver con la novela en boga: hay en ella una sabiduría narrativa y un distanciamiento muy convincente, nada artificioso. No puedo menos que agradecerle al autor el buenísimo momento que me ha deparado la lectura” (Noé Jitrik, Argentina)

“ Admira la felicidad descriptiva, diría inagotable, del autor de este relato de viaje. El viajero ha entrado en los reinos de la desmesura atravesando laberínticos ríos, caños, caudales, cataratas, lagos, hasta el quinto río del Paraíso. Desmesura de lo grande y de lo pequeño, de lo veloz y de lo expectante, de lo tensamente vivo y de lo brutalmente muerto, de lo erótico palpitante y de lo hediondamente descompuesto. El lodo, el aire, las súbitas aguazones arden; las estrellas crujen, se desorbitan; la luz solar teje monedas de oro entre las ceibas; la sombra es una espesa sustancia de zancudos; las hojas en el suelo son escamas de una anaconda mítica. Esta Agua clara en el Alto Amazonas es una maravilla” (Saúl Ibargoyen, Uruguay)

  • “Ahora que los lectores de García Márquez hemos quedado desamparados y desesperanzados al saber o suponer que este autor insustituible posiblemente no vuelva a ofrecernos otra de sus acostumbradas obras maestras –es claro que Gabo ha ido mermando la calidad de sus obras; sin embargo su impronta no la tiene nadie—, nos queda el consuelo de saber que Marco Tulio Aguilera, autor de Agua clara en el Alto Amazonas, otro colombiano de la estirpe de los grandes contadores de historias, sigue vivo y produciendo a un impresionante ritmo” (Fernando Tascende, España)

“Con la lectura de ese libro han vuelto a mi memoria jirones de selva, de atmósferas verdes y densas cubiertas de lianas y de árboles gigantescos. Paraíso enigmático en el que habitan espíritus mágicos que poblaron mi mundo infantil (la madre monte, La pata sola, el hojarasquín del monte, el duende, la mapiripana, el pollo malo); vigías y protectores de la manigua, encargados de espantar a los cazadores, los extraños, los forasteros que se atreven a violentarla. Allí es fácil perderse porque todo es igual: el tamaño desquiciado de los árboles y lianas, los murmullos de la vegetación, los caños y riachuelos en los que beben las bestias, los senderos cubiertos de hojas y casi en permanente semipenumbra (las copas de los árboles a veces no dejan pasar los rayos del sol) y es entonces cuando terminas caminando en círculo sin darte cuenta, como le pasó a Arturo Cova. Me gustó la atmósfera del libro, la manera cómo el narrador – o más bien sus narradores- se adentra en los vericuetos de la manigua para mostrar por un lado la belleza exuberante y por otro los peligros, no tanto los que puede provocar, sino las menazas que se ciernen sobre ella y sus habitantes. Agua clara en el Alto Amazonas es una novela corta que se lee de un tirón y que puede ser una magnífica forma de descubrir aquel territorio lejano y enigmático del Amazonas. Una excelente manera de aproximarnos a la manigua de belleza devoradora, a la que tan bien describió José Eustasio Rivera, en La Vorágine” (Martha Cecilia Cedeño, Espacios y periferias).