Generales sobre Cuentos para después de hacer el amor

Varios Autores

A continuación he seleccionado algunas citas de reseñas y artículos que se han escrito sobre Cuentos para después de hacer el amor, ello para conmemorar la edición número 11 de este libro que se publicó originalmente en Leega, México, en 1983, y que tuvo varias reediciones en La Oveja Negra y Plaza y Janés, en Colombia; después en Punto de Lectura, México y en Punto de Lectura, España; próximamente en Editorial JUS, México.

Garramuño ha recibido innumerable cantidad de premios, entre ellos el Premio Nacional de Libros de cuentos San Luis Potosí en México y el Latinoamericano de cuentos de la revista  Plural.  Autor también de Cuentos para ANTES de hacer el amor (Próximamente aparecerá la tercera edición en Ediciones Arte y Cultura, de Puebla –edición de lujo y con pasta dura.) Aguilera es además autor de la novela  El amor y la Muerte,  publicada por Alfaguara en 2002.

  • Aguilera Garramuño, desde Cuentos para después de hacer el amor se muestra como una figura mayor de la literatura latinoamericana. Es una presencia avasalladora, el modelo de una escritura furtiva, asombrosamente eficaz (Jorge Ruffinelli,  Vanguardia Dominical).

Un cuentista magnífico, regocijante, digno de ser leído de principio a fin (Edmundo Valadés,  Excélsior,  México).

  • Aguilera Garramuño  es uno de los mayores cuentistas de la lengua castellana de nuestros tiempos (Jaime Labastida,  Excélsior).

Garramuño es dueño de una técnica narrativa excepcional, relampagueante, sus libros se leen con intensidad e interés, pinta personajes paroxísticos, ávidos de acción, de ternura. (Carlos Roberto Morán, La Nación,  Buenos Aires).

  • Cuentos para después de hacer el amor sí es, sin lugar a dudas, uno de los libros más  regocijantes que registre la historia de la literatura nacional. Cuando uno termina de leerlos se lamenta que no haya más. Garramuño tiene un talento excepcional y una gracia especialísima. (Germán Vargas,  El Heraldo,  Barranquilla).

Marco Tulio es agresivo, diferente, desaforado, superefectivo como cuentista. Pertenece a la estirpe de los grandes narradores colombianos como Gabo y Mutis,  pero su talento se manifiesta de manera especial, con un estilo propio e inconfundible: es una especie de filósofo que reconstruye el mundo del amor y el erotismo, que parecían hechos trizas en la actualidad. Garramuño nos vuelve a hacer creer en el cuento redondito, bien logrado, con un estilo refinado y sin embargo alegre. (José Agustín, suplemento El buho del diario Excélsior,  México).

  • Es un narrador que no parece conocer límites. Leerlo constituye una aventura. Tiene una sapiencia que llega a irritar y lo ha demostrado ganando todos los concursos que quiere. (Gustavo Alvarez Gardeazábal,  El Colombiano)

García Márquez aplasta a cualquiera, pero no a Marco Tulio Aguilera. En sus cuentos vierte su ingenio, su humorismo, su erotismo, su amor, y desde luego, su desfachatez: crea extraordinarias fábulas cuyo objetivo principal es devolver a la literatura ese necesario sentido del goce que el lector agradece siempre. (Juan Domingo Argüelles, El Día, México).

  • Calificar a Garramuño como sucesor de García Márquez es absurdo. Tal calificativo es por demás vano, ya que la altura literaria de este autor no necesita de tal referencia. Desde hace muchos años es uno de los más grandes cuentistas de la lengua española (Alejandro Sandoval, Excélsior, México).

En las narraciones de Garramuño la búsqueda del amor es un elemento axial… Garramuño narrador se caracteriza por el gran encanto de sus historias, por el buen ritmo narrativo, el humor y la inteligencia (José Homero, Semanario de Novedades,  México).

  • Sus cuentos son de una fina sensibilidad, de un elegante uso de la prosa: son en verdad una fiesta de experiencias compartidas (Andrés Garza, El Norte, Monterrey).

La limpieza expresiva, la elegancia, el prodigioso dominio del  tempo,  la fantasía desborda, muestran al Aguilera Garramuño de sus cuentos en una fase crucial de sus recursos creativos (Ariel Muniz, Uruguay).

  • Cada uno de sus cuentos constituye una creación totalmente distinta: unos tiernos, otros desconcertantes, otros cargados de violencia. Honradamente, resulta difícil reseñarlo. Aguilera  no sólo es un maestro del lenguaje literario sino un maestro de la vida (Beatriz Helena Robledo, Boletín del Banco de la República, Bogotá).

¿Qué resquicio del amor no explota Garramuño? No deja campo a la imaginación el escritor que se viene con todo, que arrasa, envuelve, impresiona. (Roberto Vélez Correa,  La Patria,  Manizales).

  • Si algo puede decirse de este escritor colombo-mexicano es que tiene una gran capacidad imaginativa, un profundo conocimiento de la naturaleza humana y un olfato certero para desnudar debilidades, esplendores y para mostrar los lados ocultos del ser (Irving Ramírez, Palindroma,  México).

Entre los escritores posteriores al boom, Garramuño es de los pocos que tienen algo que decir, que lo hace con la sinceridad y el desparpajo de una conversación entre amigos: sus libros son un soplo de aire fresco (Enrique Serna, Unomásuno).

  • El centro de la obra de Garramuño es el erotismo (Peter Broad, Hispanic Journal,  Pennsylvania).

El lenguaje, ágil e imaginativo,  fundamentado sobre todo en la frase irónica, la comparación afortunada, la explicación mordaz  y a veces absurda de actos y pensamientos,  redondean los cuentos de Garramuño y retratan su muy particular mundo (Luis Arturo Ramos, revista  Plural, México).

  • El manejo del erotismo y su abierto sentido del humor sumados a la sabiduría juguetona propia de Garramuño, hacen de  Cuentos para después de hacer el amor una obra clásica del cuento en Colombia (José Luis Díaz Granados, revista  Pluma, Bogotá).

Mentalidad prodigiosa, fecundo escritor, fabulador de agallas, sobrado de recursos, sobra decir que Garramuño no le pisa la sombra a García Márquez, porque Marco Tulio ya tiene su sitio asegurado al lado de los grandes de las letras hispanoamericanas (Roberto Vélez Correa,  La Patria,  Manizales).

  • Marco Tulio pertenece a esa clase de escritores que, como Henry James,  cree que sólo una cosa debe exigirse a un escritor: no aburrir; además tiene confianza en su propio talento. Sus cuentos son eróticos, en el mejor sentido de la palabra, es decir, artísticos, de ninguna manera pornográficos (Armando Pinto, revista Crítica,  Puebla).

Sentido del humor, capacidad de crear ambientes y suspenso, historias bien contadas, minuciosa observación del imaginario masculino, especial ironía en la mirada, sentido crítico, capacidad de trascender la anécdota y de remontar su tendencia algo cargada hacia el erotismo, para alcanzar los linderos del amor, todas ellas on carácterísticas que definen la cuentística de Garramuño. (Mario Rey, revista La Casa Grande).

  • Escritor que sabe narrar, a quien las historias parecen dársele con facilidad, escritor de asombrosa natruralidad, Aguilera Garramuño, con feliz seguridad, ubica a sus lectores en el corazón de sus historias de una sola pincelada (Eusebio Ruvalcaba, La Palabra y el Hombre,  México).

Literatura que eleva a su nivel más alto el erotismo como tema literario (Armando Ortiz, Sábado,  México).

  • Aguilera consigue un tono de asombrosa sinceridad en sus cuentos. Sea artificio literario o no,  logra tutearse con sus lectores con admirable maestría y por ello sus cuentos son un placer literario de primer orden ( Enrique Serna, Sábado, México).