La galería aplaude

Apenas comenzando y Donald Trump despejó cualquier duda, está cumpliéndole a sus electores y gobernando como lo prometió durante la campaña, el problema es precisamente ese, ahora es el presidente de los Estados Unidos de América y sus decisiones han sido hasta ahora declaraciones de guerra. Humillante contra México, xenófobo escudado en su propia doctrina de seguridad nacional que no oculta su odio al islam y lo hispano, etc.

Los prohibidos son quizá el punto que más visibilidad le está dando y el que más aplausos le representan desde la galería de sus seguidores radicales, pero también el que más rechazo y división ha generado en el país. No es que sea la primera vez que los presidentes de los Estados Unidos deciden crear una categoría de proscritos escudados en la misma doctrina. Solo por enumerar algunos de los más relevantes: El 6 de mayo de 1882, el presidente Chester A. Arthur firmó la ley que prohibió por diez años la entrada de ciudadanos chinos a los Estados Unidos. Durante la segunda guerra mundial, Franklin D. Roosevelt, argumentando que los refugiados judíos representaban un serio problema para la seguridad nacional, limitó la cantidad de judíos alemanes que el país recibiría a 26.000 anuales, pero la cifra nunca superó la cuarta parte de lo estipulado. En 1987, durante el gobierno de Ronald Reagan, se promulgo la “ley Helms” que prohibió la entrada al país de personas HIV positivas.

Ahora el rechazo se dirige de manera específica, como lo prometió, contra el islam.  La frase con que Rudy Giuliani pretendió justificar la suspensión de las visas a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, no pudo ser más mentirosa. No se hizo como afirmó, pensando en la peligrosidad, sino en lo que negó, que ha sido por la religión.   De haber buscado lo que dijo querer, esos siete países habrían de ser sustituidos por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Líbano y Kuwait. Pero todos ellos son naciones donde empresas norteamericanas tienen fuertes inversiones, incluyendo algunas relacionadas con el presidente Trump, como se está revelando, además son aliados estratégicos en la zona, aliados de esos que por la espalda te hacen señales groseras con las manos.

La revista “The Atlantic” puso el dedo en la llaga en un artículo de enero 30 de 2017: “Where America’s Terrorist Actually Come From”. Basados en las investigaciones del experto en inmigración Alex Nowrasteh, muestran como entre 1975 y el 2015, 38 terroristas originarios de los países que mencioné junto con Arabia Saudita, dieron muerte a 3070 ciudadanos norteamericanos en territorio de los Estados Unidos. Cosa rara, ningún nacional de los siete países víctimas de la prohibición ha cometido actos terroristas matando americanos en América.

La oposición no se hizo esperar, inicialmente fue la fiscal Sally Yates, luego James Robart, juez federal del estado de Washington, prohibió la aplicación del decreto presidencial en todo el país, y el fiscal general del estado de Washington le recordó a la nación que “nadie está por encima de la ley, ni siquiera el presidente”. Pero nada parece indicar que esta lección de democracia pueda ser aprendida por el nuevo presidente.

Del Autor

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Jorge Chavarro
Medico colombiano residente en Houston, Texas. En diciembre de 2014 se graduó en la maestría de español y literatura hispanoamerica en la Universidad de Sam Houston de Huntsville, Texas. En la actualidad es estudiante del programa de doctorado en literatura del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Texas A&M en College Station, también en Texas.