David Aniñir Territorio en resistencia

Edmundo Paz Soldán

“Fue tanto el coraje en que estaba emperrado, que ya que le faltaron las manos, peleó más fuertemente con la lengua,
la cual suele ser más eficaz para hacer guerra que las manos de los Hércules y las industrias de los Césares”
(cronista y militar español Mariño de Lobera).

David Aniñir no puede evitar ser territorio, qué otra cosa es ser mapuche sino pertenecer a la tierra, camuflarse en ella, pero David, al igual que muchos otros mapuches, nace en el desarraigo, el Santiago profundo no tiene ni puede tener cosmovisión alguna. La poesía de Aniñir trasplanta algo de la cultura mapuche y la deja fluir por la ciudad buscando paralelos, lo que le permite jugar con el lenguaje creando nuevos conceptos como mapurbe, mapunky, newendy, lolindia. A mi juicio, estas palabras compuestas están lejos del artificio, son posible gracias a la experiencia del poeta, que lucha permanentemente por la sobrevivencia de su cultura originaria en la ciudad, es así como concibe que punk y mapuche son hermanos en rebeldía, en la actitud frente a la vida, en la marginalidad, el canto punk es también un grito de guerra, guerra que estremece el sur de Chile, donde los mapuches luchan incansables por la recuperación de sus tierras. David Aniñir va forjando su territorio en la mixtura, eso permite que su poesía aparezca fresca, renovadora, tanto para los chilenos como para los mapuches. Hace poco, un periódico importante en Chile lo tildó como “el Rimbaud mapuche”, apelativo un tanto desmesurado, pero que rescata esta mixtura, aunque pensándolo mejor, algo tiene nuestro David de aquel infante terrible, Aniñir es en idioma chileno un “mal portado”, un desobediente empedernido, su lenguaje callejero surge de los barrios periféricos de Santiago, de la esquina oscura donde pasa lo inimaginable, en uno de sus textos se lee “los poetas desconfían de ti/ te ven muy flayte” haciendo alusión a un vulgarismo chileno que señala a un sujeto de condición social baja con malas costumbres, el poeta se identifica con este lenguaje, logra ver la carga simbólica que contiene, es al igual que el poeta maldito un provocador.

Quizás este natural coqueteo con lo maldito, esta semejanza antojadiza con el autor de Mala Sangre, haya colaborado en las circunstancias en que David se encuentra, con la eminente pérdida de su mano por amputación, no aquella con la que escribe sino su mano izquierda. Hace poco más de un año habría sufrido un accidente laboral dejando su muñeca con un trauma expuesto lo que comprometió su funcionalidad. Desde esa fecha la escena literaria chilena se acostumbró a verlo arrastrar su mano enferma por bares y lanzamientos en la lectura nocturna de Santiago. Sin embargo su rehabilitación no prosperó y está programada para estos días la operación que definitivamente ampute su extrema izquierda, de acuerdo a lo que él mismo informó en redes sociales.

La noticia de David Aniñir me ha estremecido por semanas, la desgracia genera efectos inesperados en las personas, y he caído en la cuenta que David me regaló su libro Autoretraxto, pero no somos amigos, nos conocemos hace más de diez años, hemos compartido espacios poéticos y políticos, he  disfrutado y valorado gratamente su poesía y la he defendido frente a otros poetas, pero no somos amigos, como un golpe seco cae de pronto el verso “los poetas desconfían de ti”. También he pensado en el dolor, ya sabemos la sincronía entre dolor y poesía, en su pueblo que es también una historia de coraje y de dolor, en las desigualdades del bronx chilensis, y de pronto la desgracia misma de David se vuelve escritura, como si el cuerpo mismo de Aniñir fuera territorio mapuche en resistencia y su mano ausente un simbolismo histórico. Pronto lo veré en el café de una escuela de danza en Santiago, donde su hija y la mía toman lecciones, nos sentaremos en mesas distintas, y lo veré sumido en sus pewmas, en sus sueños que viajan una y otra vez de Argentina a Chile, pues los mapuches no conciben Los Andes como una frontera, y parecerá que nada ha cambiado en la vida de David, que sigue “aperrando”, creeré entonces ver en él al antiguo guerrero Galvarino, a quien los españoles cortaron ambas manos dejándolo sobrevivir para escarnio de su pueblo, sin embargo el guerrero ató una lanza en cada extremidad y nuevamente entró en batalla; pensaré en el bohemio escritor Ramón del Valle Inclán, que siempre contaba una nueva historia de cómo había perdido su brazo, pero David no es Galvarino ni Valle Inclán, ni Toulouse-Lautrec que decía que Dios le mostraba la belleza por caminos extravagantes, David Aniñir es una mixtura de todos ellos moviéndose inquieto por callejones y pasajes del Santiago profundo, ese que espera agazapado en cada esquina una experiencia distinta.

 

María Juana… La Mapunky de la Pintana

Gastarás el dinero
del antiquísimo vinagre burgués
Para recuperar lo que del no es.
volarás sobre la nube de plata
arrojarás bolas y lanzas de nieve
hacia sus grandes fogatas
Eres tierra y barro
mapuche sangre roja como la del apuñalado
Mapuche en F. M. (o sea, Fuera del Mundo)
eres la mapuche “girl” de marca no registrada
de la esquina fría y solitaria apegada a ese vicio,
tu piel oscura es la red de SuperHiperArchi venas
que bullen a gorgotones sobre una venganza que condena.
Las mentiras acuchillaron los papeles
y se infectaron las heridas de la historia .
Un tibio viento de cementerio te refresca
mientras de la nube de plata estallan explosiones elektricas
llueven indios en lanza
Lluvia negra color venganza.
Oscura negrura of Mapulandìa street
si, es triste no tener tierra
loca del barrio La Pintana
el imperio se apodera de tu cama
Mapuchita kumey kuri Malén
vomitas a la tifa que el paco Lucia
y el sistema que en el calabozo crucificó tu vida
In the name of father
of the son
and the saint spirit
AMÈN
y no estas ni ahí con ÉL
Lolindia, un xenòfobico Paco de la
Santa Orden
engrilla tus pies para siempre
sin embargo,
tus pewmas conducen tus pasos disidentes

Mapulinda, las estrellas de la tierra de arriba son tus liendres
los ríos tu pelo negro de deltikas corrientes
kumey kuri Malèn
loca mapunky pos-tierra
entera chora y peluda
pelando cables pa` alterar la intoxicada neuro
Mapurbe;
la libertad no vive en una estatua allá en Nueva York
la libertad vive en tu interior
circulando en chispa de sangre
y pisoteada por tus pies
amuley wixage anay
Mapunky kumey kuri Malèn
LA AZCURRIA ES GRATIS.

Del Autor

salvador gaete

Salvador Gaete
(Santiago de Chile, 1973). Poeta y ensayista. Ha publicado Isis desertores (Mago editores, 2007), antologado en la publicación Lecturas de poesía. Su obra aparece en diversas revistas y suplementos literarios en Chile y el extranjero.