El teatrista en Panamá

Annabel Miguelena

“Tengo seis funciones para este fin de semana. No podré acompañarlos a la playa” “Gracias por la invitación, pero para esas fechas me encontraré produciendo una temporada larga” “Mi cumpleaños lo celebraré en las tablas. Ese día estreno una obra”.

Todos tenemos algún amigo, familiar o conocido vinculado con el mundo de la actuación, quien nos ha dado respuestas similares. Varios nos hemos acostumbrado. Otros, con una mente más estructurada consideran incomprensibles los horarios y modo de vivir de un teatrista: palabra que pese a no encontrarse en el diccionario, se ha impuesto con fuerza en casi toda América con el objeto de denominar a ese que se entrega a las tareas heterogéneas que requieren las artes escénicas.

El dramaturgo argentino Guillermo Montilla Santillán opina al respecto “la palabra define a mi criterio, la sinopsis ideológica en la que creemos. Y es que el teatrista es más que un actor, o un director, o un escenógrafo. Engloba mucho más que los tres roles. Sintetiza una actividad, una forma de trabajo, una concepción”

En Panamá, la realidad es que la gran mayoría desarrolla el talento para ser un multitasking.

El pasado 27 de marzo, Panamá celebró el día mundial del teatro con los “Premios Escena” evento que durante dos décadas ha reconocido a los mejores; a aquellos que, con su proyección de voz, gestos y ademanes, consiguen que el público se involucre con la crítica social y se reconcilie con la vida en medio de oscilaciones de risas, lágrimas y ansiedades que se experimentan en una obra.

Mi respeto para esos que se desvelan aprendiéndose sus líneas, que se tuercen el tobillo en un apagón y convierten su sonrisa en analgésico a fin de poder continuar. Para esos artesanos del teatro que se desviven dirigiendo, produciendo, diseñando la escenografía, iluminación y sonidos; para esos actores que han tenido que emparapetar un traje con clip y goma, que les ha tocado de forma inesperada convertirse por una noche en maquillistas y en backstage; que son capaces de desdoblarse de un drama hacia una comedia; que crean música; que llegan mínimo una hora antes a cada producción infantil para construir con vestuarios y pinturas a los personajes que tanto alegran la tarde de los niños; que viven su papel al cien por ciento, aunque haya más actores que público en la sala.

Tal como señala Isabel Burgos, una reconocida actriz, productora del teatro La Estación y escritora panameña, ganadora de uno de los premios literarios más importantes del país “Ricardo Miró” con su obra “Tránsito” “…pero ahí están cada una de esas ciento sesenta y ocho butacas, esperando cada noche a alguien que quiere vivir una historia, que tal vez entienda algo del ser humano, que conectará por unos minutos su energía a la energía de los demás en las butacas, de los demás en la escena. Para ser uno”

El teatro en Panamá no sería lo grande que es hoy sin el impulso de nuestros más notables precursores: Rogelio Sinán, Ramón María Condomines, Anita Villaláz, José Ávila, Miguel Moreno, y por supuesto, nuestra querida directora que aún vive y con sus más de ochenta y cinco años continúa compartiendo su conocimiento: doña Áurea (Beby) Torrijos, quien fue homenajeada en el 2016 por el Instituto Nacional de Cultura debido a su gran aporte al arte del país.

Una página y media jamás será suficiente para resaltar lo que merece el profesional del teatro en Panamá. Sería injusto si intentara mencionarlos y omitiera por descuido el nombre de alguno. Aunque dentro de todo, más que palabras de halago lo que buscan es no ser menospreciados con la irrespetuosa pregunta  “¿me regalas unas cortesías por si me organizo y puedo ir a verte?”

Toma conciencia de este gran trabajo y adquiere tus taquillas. Te aseguro que lo que existe detrás de esos doce, quince o veinte dólares, son toneladas de sueños y pura pasión.

Del Autor

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Annabel Miguelena
(Chitré, Panamá, 1984) Es abogada, instructora de yoga y escritora con cuatro libros publicados: Diccionario Jurídico Elemental de Caballadas (humor jurídico) (2012), Amo Tus Pies Mugrientos (2011), Pedacito de Luna, libro de cuentos y poemas infantiles (2008) y Punto Final, con el que participó en el Concurso Nacional de Cuento José María Sánchez (2004) obteniendo una mención honorífica. Ha ganado el primer lugar en concursos de cuentos nacionales e internacionales, como Medio Pollito y el de microcuento, de la revista MiNatura (España, 2009). Obtuvo el tercer lugar en Concurso Nacional de Cuento Infantil “Cuentos Para Crecer” (2012). Es también la autora de Sketches para "Hecho En Panamá" como "Severo el Curandero" y "Juan Embuste". En el 2010, escribió, produjo, compuso la música y actuó en la obra de teatro "Ana Mía", nominada en Panamá para tres premios Escena, de los cuales ganó los premios correspondientes a “Mejor Obra Original Escrita para Teatro” y “Mejor Composición Musical Original” En 2012, escribió la obra "Mundo Esperanza", la cual fue representada por los niños de Casa Esperanza para el Festival de arte, cultura y educación “Festival Abierto”. En julio de 2013 obtuvo una mención honorífica en el concurso de composición de música infantil “MI CANCIÓN”, organizado por SERTV.