Cuarteto del muro

Amir Valle

Foto: Enmanuel Castells Carrión.

Foto: Enmanuel Castells Carrión.

Con dos botellas plásticas de agua medio llenas de gravilla inventó las maracas. Y suenan bien. Porque esas piedrecitas que se utilizan para mezclar con el cemento en la construcción, llamadas por unos gravilla y por otros grava fina, chocan con el plástico y hacen un ruido casi idéntico al de las maracas originales, fabricadas de güira seca y rellena, también, de piedritas pequeñas.

— ¿Y cómo se van a llamar?  – dijo alguien, cree que uno de los muchachos que siempre andan con su hija –. Porque un grupo musical sin nombre no funciona. Y además, aquí en el malecón hay un montón de gente que viene a cantar para ganarse algún dinerito, así que con un nombre ustedes pondrían la diferencia.

Estaban sentados sobre el muro del malecón, de cara a la ciudad, difuminada a esas horas de la noche bajo un intenso apagón. Apenas escuchaban sus voces, o vislumbraban sus caras, sobre todo cuando las luces de los autos caían sobre ellos y los otros cientos de habaneros que, como cada noche de apagón, recalaban sobre el muro. Ellos cuatro estaban allí, con algunos otros amigos.

— No sé – respondió él –. “Los cuatro del Malecón” puede ser un buen nombre.

“Cuarteto del Muro”, dijo otro. Y una voz de mujer, cree que Marietta, dijo que eso de ponerle muro o malecón no le sonaba bien, que mejor era utilizar el apellido de alguno de ellos, “el que mejor suene, como el trío Matamoros, ¿no creen?”.

No se ponen de acuerdo. Una voz de más allá asegura que lo que está de moda es poner nombres que impacten: “Los laser de la noche, Las cuatro maravillas, Los Caballero del suín… cosas así”, y está seguro de que fue Marcio, el bodeguero, el que mandó a callar a todos diciendo que lo que se usaba era los nombres clásicos: “Los cuatro negritos del sabor, por ejemplo”.

A él, aunque al final se quedó en silencio, le daba igual tener o no tener un nombre. A fin de cuentas, eran cuatro y lo suyo era sonar las maracas mientras los otros cargaban con sus tres viejas guitarras para que él, que tenía la mejor voz de sonero de todos, desgranara esas canciones que habían hecho famoso a Compay Segundo y a los vejetes de Buenavista Social Club: “tenemos repertorio para caminar todo el malecón cantando, de una punta a la otra, sin repetir ni una sola canción”, les dijo.

— Si ganamos algo, pues lo repartimos a partes iguales entre los cuatro – les dijo la noche anterior cuando se cansaron de buscar nombre para el grupo, sin llegar a ponerse de acuerdo, y decidieron encontrarse allí, en aquel punto del muro, a la entrada de la tarde, para empezar a tocar –. Y si no ganamos, nos llevamos el buen rato, la diversión.

Por eso están ahí, ahora que el sol va cayendo allá en el horizonte, el muro lleno de habaneros, los autos volando, veloces, a sus espaldas, y cuando alguien del muro les pregunta: “Eh, Puros, ¿se saben Mujer perjura?”, él sonríe, triunfante, y dice: “arriba, muchachos”. Y empiezan a cantar.

Del Autor

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Amir Valle
(Cuba, 1967). Escritor y Periodista. Su obra narrativa ha sido elogiada, entre otros, por escritores como Augusto Roa Bastos, Manuel Vázquez Montalbán, Herta Müller y Mario Vargas Llosa. Ha publicado más de una veintena de títulos en los géneros cuento, novela, ensayo y testimonio. Saltó al reconocimiento internacional a través de su serie de novela negra “El descenso a los infiernos”, sobre la vida actual en Centro Habana, integrada por Las puertas de la noche (2001), Si Cristo te desnuda (2002), Entre el miedo y las sombras (2003), Últimas noticias del infierno (2004), Santuario de sombras (2006) y Largas noches con Flavia (2008). Sus libros más recientes son La Habana. Puerta de las Américas (una historia novelada sobre la capital cubana, Editorial alMED, España, 2010), Las raíces del odio (novela, Editorial El barco ebrio, España, 2012), Hugo Spadafora - Bajo la piel del hombre (biografía novelada, Aguilar-Santillana, 2013) y Nunca dejes que te vean llorar (novela, Penguin Random House, 2014). Actualmente reside en Berlín desde donde dirige OtroLunes - Revista Hispanoamericana de Cultura.