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Pero la luz, tal vez la única luz, está en el amor, en esa relación platónica entre María de Jesús y Alberto. ¿Cómo afrontaste el riesgo de caer en las numerosas trampas que tiende a un escritor un tema como el amor, que siempre será eterno, pero no por ello deja de ser un tema trillado y en muchos casos fatalmente abordado?
Sí, es tal vez la única luz y, si bien es una relación platónica, que nunca termina realizándose, es la que llena de sentido humano a ese mundo despojado del mismo. De allí que Miguelito no termina asesinándola. No quise hacer una historia típica de amor con un final feliz, pero tampoco me interesó cerrar la posibilidad de una posible salida personal, íntima, para enfrentar el vacío de ese sistema sin valores.
Encuentro una tesis clara: la pudrición de un universo humano más allá de sus propias circunstancias históricas. Y es que tu novela no es una historia de narcos; es más bien la historia de la putrefacción humana, una historia que habla de los límites a los cuales somos capaces de descender. ¿Me equivoco?
No, no te equivocas. No es una historia de narcos, pero sí de ese descenso, de ese nihilismo tan propio de un mundo que se ha quedado sin Biblia y sin código civil o penal.
Hay, también, una crítica (que asoma en el trasfondo de la novela) a la casi autóctona corrupción política latinoamericana. ¿Es Luis Pulido Ritter, para decirlo con palabras al uso de ciertos escenarios políticos, “un escritor comprometido con su realidad”? ¿Fue esa, la crítica social, una pretensión en esta novela?
No me considero un llamado "escritor comprometido con mi realidad". Mi vena no proviene de ese debate muy propio de los años de la guerra fría. Mi preocupación, la verdad, es levantar el velo de ese nihilismo vulgar, que no nace de la crítica a un sistema filosófico, del logos occidental, pero sí de la descomposición de un sistema cuyo funcionamiento consistía y consiste en su permanente violación, una repetición de automatismos que cruza a todos los lenguajes políticos y posiciones ideológicas. Aquí el dinero, dentro de este sistema de descomposición, puede ser intercambiado con el poder, comprendido como finalidad en sí mismo, y de aquí que ese nihilismo tan propio de nuestros países encuentra en el suelo de ese pragmatismo deshumanizado el alimento necesario para justificar el vacío de ese sistema sin credibilidad, aunque eficiente en su operatividad, por el miedo, la amenaza y la inseguridad.
Finalmente, pregunta también socorrida, pero siempre necesaria: ¿qué escribes actualmente?
Lo que escribo actualmente son ensayos académicos. Estoy realizando una investigación que compare la percepción del Canal de Panamá entre los escritores de la Antillas Inglesas, como Jamaica y Barbados, con los de Panamá. La pregunta aquí es la siguiente: A excepción de algunos escritores, ¿cómo y por qué el Canal de Panamá – con todo lo que este fenómeno de la modernidad representaba - era una figura marginal en la representación literaria?
(Ciudad de Panamá, 1961) Es licenciado en Sociología por la Universidad de Panamá y doctor en Sociología y Filosofía por la Universidad Libre de Berlín. Ha sido docente de sociología y culturas latinoamericanas en la Universidad de Panamá, en la Universidad Libre de Berlín, la Universidad de Potsdam y, actualmente, labora en la Universidad Europea de Viadrina Frankfurt/Oder. Ha sido becario del DAAD (Asociación Alemana de Intercambio Académico), del Senacyt (Senado Nacional de Ciencia e Investigación). Es investigador asociado del CELA (Centro de Estudios latinoamericanos Justo Arosemena), Panamá, y es miembro del consejo científico de la Revista Intercambio del CIICLA (Centro de Investigación en Identidad y Culturas Latinoamericanas), Costa Rica. Pertenece al grupo literario panameño Letras de Fuego. Con su trabajo de doctorado Los dioses del Caribe abandonan el museo (Panamá: 1997) estudió comparativamente la literatura cubana y haitiana entre los años veinte y treinta del siglo XX. Aparte de sus ensayos académicos, sus obras literarias incluyen poesía con Matamoscas (Berlín: 1997) y las novelas Recuerdo Panamá (Madrid: 1998, Panamá: 2005), Sueño Americano (Barcelona: 1999) y ¿De qué mundo vienes? (Panamá, 2009). Cuentos suyos han sido incluídos en antologías y traducidos en Panamá, Berlín, Buenos Aires y Londres. Obtuvo el Premio Ricardo Miró en la sección ensayo (2007) con la obra Filosofía de la Nación Romántica (1930-1960). Reside en Berlín.