

Hace unos años, en una reunión de homenaje a Luis Alberto de Cuenca, celebrada en el Cigarral del Ángel, al amparo de nuestra común amiga Fina de Calderón, se me ocurrió escribirle algo a mi amigo con el que, viéndonos menos de lo que desearíamos, he compartido buenos momentos, algunas tareas, varias complicidades en momentos alegres o tristes de nuestra vida, y sobre todo afecto.
Quise hacerlo al modo clásico, en el que los autores se respondían unos a otros en versos.
Elegí para ello un soneto en el que Luis Alberto, con su habitual e ingeniosa fabulación, fantaseaba sobre una apócrifa vecina guapa, dirigiéndose a un amigo suyo -Javier del Prado- y urdiendo, artificiosamente, malvados planes sobre la vecina en cuestión.
Se me ocurrió que la vecina tendría algo que decir y, también fantaseando, le puse voz a la vecina en otro soneto. Pura broma.
Con todo mi cariño, aquí van los dos sonetos (el de Luis Alberto sirve, lógicamente, como cita inevitable del mío)
SONETO APÓCRIFO DE UNA VECINA
DE LUIS ALBERTO DE CUENCA,
HARTA DE CONSPIRACIONES DE OPERETA
EN SU DESCANSILLO
“NUESTRA VECINA
(A Javier del Prado)
Tiene, Javier, nuestra vecina un talle
que resucita a un muerto, y unos ojos
que derriten el plomo y dan antojos
a quien se los tropieza por la calle.
Hay que trazar un plan que no nos falle
para descerrajarle los cerrojos
y pasear en triunfo sus despojos
cuidando hasta el más mínimo detalle.
Tú en el portal y yo en el descansillo,
acecho, cristalina media
velándonos la cara y un cuchillo
afilado. Si Dios no lo remedia,
de la vecina haremos picadillo
y de un cuento vulgar una tragedia.”
(Luis Alberto de Cuenca)
(Por Fuertes y Fronteras. Visor,1996)
Menudo vecindario me ha tocado
en suerte. No me explico cómo puedo
salir del ascensor, bajar sin miedo
la escalera, si un tal Javier del Prado
y un poeta famoso y descarado
andan urdiendo planes con denuedo
para hacerme escabeche. Y lo hacen quedo,
huidizo el cuerpo, el rostro enmascarado.
En el portal ocultan su colmillo
acechando el palmito de mi menda
y dicen que han de hacerme picadillo.
Mujer al fin, decido la contienda:
No hagáis más el canelo en el pasillo
y pasad a mi casa que hay merienda.
(Enrique Gracia Trinidad)
Madrid, 1950. Escritor, divulgador cultural y actor. Entre sus publicaciones: “Encuentros”, “Canto del último profeta” (poema coral), “Crónicas del Laberinto”, “A quemarropa”, “Restos de Almanaque”, “Historias para tiempos raros”, “La pintura de Xu-Zonghui”, “Siempre tiempo”, “Todo es papel” “Tiempo de Apocalipsis”, “Contrafábula (poesía reunida 1973-2004),(reúne íntegros todos los anteriores) “Juego de Damas”, “Sin noticias de Gato de Ursaria”, “La poética del vértigo” (Antología) y Pentimento (2009) . También, “Cantos de amor y de ausencia, Antología de poemas de la China medieval” (chino y castellano) como adaptador, junto con Xu zonghui. "Poetas en Vivo" (43 poetas) como antólogo. Otras publicaciones en prosa: artículos, biografías, obra gráfica, etc. Ha recibido varias distinciones: Accésit Adonais, Rafael Morales y Ciudad de Torrevieja; Premios Encina de la Cañada, Feria del Libro de Madrid, Blas de Otero, Bahía, Juan Alcaide, Emilio Alarcos, y Premio Internacional Vicente Gerbasi, al conjunto de su obra (Venezuela). Dirige “Poetas en vivo”, en la Biblioteca Nacional Española.