OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Enero 2010. Antilde;o cuatro. Número once

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Datos de la revista, enero 2010, año 4, número 11
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Condenado por tener hambre: Pánfilo, el estado peligroso y la situación de los cubanos negros

 

Leonel Antonio de la Cuesta

“Lo stato pericoloso é l´imminente
probabilitá di divenire attore del reato.”

Cesare Lombroso

El doce de agosto de dos mil nueve, Juan Carlos González Marcos, conocido por Pánfilo, fue condenado en La Habana a  dos años de prisión en un juicio a puerta cerrada en el Tribunal Municipal correspondiente. La causal fue “peligrosidad social predelictiva”. Es decir, se le condenó no por haber cometido un delito previsto y penado en la legislación penal, sino por la posibilidad de llegar a infringir la Ley. Alguien podría pensar que se trata de un pasaje de 1984, la famosa novela de George Orwell, pero no, es un hecho real y no de ficción. A mayor abundamiento la sentencia fue después confirmada por el Tribunal Provincial de Apelaciones. En la Florida hubo una reacción de reprobación a la condena y se formó una organización llamada “Jama y Libertad” que inició una campaña internacional con una recogida de firmas y fondos para apoyar al condenado y a su familia. Pocos días después el gobierno anuló la sentencia y por vía administrativa ordenó que Pánfilo ingresara en un centro de rehabilitación por ventiún días.

Ahora bien, ¿quién es Pánfilo y por qué en un primer momento se le condenó a la cárcel? Juan Carlos González Marcos, es un cubano de la raza negra, de 48 años de edad (se desconoce su estado civil)1 que hubo de trabajar durante quince años como maquinista en la flota pesquera cubana y después formó parte de las tropas especiales del MININT. Fue separado de ese cuerpo (hijo de la STASI  de la fenecida RDA) sin que se sepan las causas. En los últimos diez años estuvo desempleado y todo indica que se convirtió en un alcohólico consuetudinario, público y notorio. En esos dos lustros nadie pareció notar su lamentable estado y posiblemente hubiera seguido siendo uno de los tantos borrachos, tirado en una esquina, como muchos otros en la capital de Cuba.

Por desgracia para Pánfilo su alcoholismo pasó del ámbito personal al público y, peor aún, al internacional. González Marcos irrumpió en la filmación de un video que se llevaba a cabo en el Parque Villalón frente al Teatro Amadeo Roldán y gritó: “Aquí lo que tenemos es un hambre tremenda” y pidió varias veces “jama”, es decir, comida en el argot de la calle. El video apareció en You Tube, donde recibió 400,000 visitas. Salió también en la TV hispana de Miami y dio pábulo a múltiples chistes y comentarios políticos en la prensa del exilio. Ha sido hasta ahora el video más difundido junto con el de Eleacer Ávila en su famoso encuentro con Ricardo Alarcón.

Pero todavía hay más. Pánfilo apareció en otros dos videos. En el segundo, totalmente sobrio, González Marcos explicó que lo dicho por él era producto de su borrachera y con evidente preocupación expresó que ya había sido interrogado por la Policía y subrayó que no había recibido dinero de nadie. Esto último se explica por la práctica castrista de tildar de mercenarios a todos los que se oponen públicamente al régimen. En el tercer video, Pánfilo sin camisa  y de nuevo ebrio, baila en pleno Malecón habanero y advierte que piensa que la Policía va a arrestarlo en cualquier momento. Efectivamente así ocurrió el 4 de agosto último y se le envió a la cárcel por encontrarse en estado peligroso. Allí permaneció un mes.

 

¿Qué es el estado peligroso?

A prima facie esta figura del Derecho Penal cubano parece contradecir uno de los principios de la política criminal: Nullum crimen, nulla poena sine praevia lege, es decir que nadie puede ser condenado sino en virtud de una conducta que haya sido previamente definida como criminal. En el estado peligroso no se pena por un acto delictivo sino por la posibilidad inmediata de su comisión. ¿Es esto admisible?

Hay algunos casos en que los códigos penales contemporáneos permiten el alejamiento de ciertas personas de la convivencia social sin haber delinquido. Por ejemplo, las normas que autorizan la reclusión de los enajenados o de aquellos que padezcan enfermedades nerviosas o mentales. En España se consideran en estado de peligrosidad social a los drogadictos y a los dipsómanos consuetudinarios, entre otros. Este encierro debe ser dispuesto por un juez mediante un procedimiento rodeado de plenas garantías.

Algo distinto es la peligrosidad postdelictiva aplicable a personas que hayan cometido ciertos crímenes que de acuerdo con las estadísticas tengan una altísima probabilidad de reincidencia. El caso más corriente es el de los depredadores sexuales.  En esta circunstancia su estado peligroso se controla con una serie de medidas restrictivas como son: el lugar de residencia, la prohibición de ejercer ciertas actividades ocupacionales, o los contactos directos con menores de edad. Ahora bien, ¿de dónde surge esta curiosa figura legal?

 

Los orígenes y el desarrollo del estado peligroso

Sus orígenes se encuentran en las polémicas sobre la etiología del delito surgidas en Europa a finales del siglo XIX y principios del XX. Para encontrar el origen del crimen aparecieron dos escuelas de pensamiento: la de Jean-Gabriel de Tarde (1843-1904) jurista francés y la del médico italiano Cesare Lombroso (1835-1905). Tarde afirmó que el origen del crimen radica en la sociedad, o sea, el medio en que se desenvuelve el individuo. Para Lombroso está en la herencia. El delincuente es por definición un criminal nato. Según Lombroso la base biológica del crimen permite determinar quién va a delinquir, quién está en estado peligroso para la sociedad. El médico italiano afirmaba que al criminal nato se le podía reconocer a través del estudio de la cara, el cráneo y de ciertas deformaciones físicas. Lombroso creó la seudociencia de la frenología forense y la craneometría. Conste que ni Tarde ni Lombroso querían enviar a la cárcel a estos individuos sino que se les recluyera en establecimientos médicos.

Mientras que las doctrinas de Tarde evolucionaron y han llegado a considerarse como el fundamento de la actual etnografía, las de Lombroso acabaron por servir de base a la eugenesia estadounidense y al darwinismo social de los pensadores nazis. Nótese igualmente que tanto Lombroso como Tarde hablaban de delincuentes de derecho común y no de delicuentes políticos.

La idea del estado peligroso fue retomada en la Alemania nazi para perseguir a sus enemigos. Ya desde 1935 las llamadas leyes de Nuremberg habían iniciado las listas de los individuos que se encontraban en estado peligroso.2 A éstas siguieron 250 leyes y decretos sobre el mismo tema. ¿A quiénes consideraban los nazis en estado peligroso? A los judíos, gitanos, homosexuales, Testigos de Jehová, prostitutas, vagos, los que no trabajaran con el ahínco esperado o fueran incompetentes en sus labores y a los jóvenes no conformistas.3 todos estos grupos eran enviados a campos de concentración de infeliz memoria4.

 

La versión castrista del estado peligroso

El estado peligroso lo define el Código Penal cubano actualmente en vigor como: “Artículo 72. Se considera estado peligroso la proclividad en que se halla una persona para cometer delitos, demostrada por la conducta que observa en contradicción manifiesta con la moralidad socialista”.

Como se puede apreciar esta norma constituye como una especie de cajón de sastre que recoge cualquier conducta que el gobierno interprete como una violación de la moralidad socialista. En los años anteriores a la revolución de 1959 se enseñaba en las escuelas primarias y secundarias una asignatura llamada Moral y Cívica en la cual se hacía patente los dictados de la moral social o al uso. Una de las primeras medidas que tomó el castrismo fue suprimir estas materias de estudio. No hay hoy día cómo saber a ciencia cierta cuáles son las normas de la moral socialista.

 

Pánfilo ante la justicia castrista

Tras este breve tránsito por el reino de la criminología, vuelvo a Pánfilo. Cualesquiera que sean las normas de la moralidad socialista, está claro que un ciudadano que no haya trabajado durante 10 años y que sea un dipsómano consuetudinario debe recibir la atención del Estado y ser ingresado en un programa de rehabilitación y no en una cárcel. Entonces es de pensar, ¿por qué ahora? González Marcos tuvo mala suerte. Pregonó el hambre y la miseria de los cubanos en público y sus declaraciones captadas en video se difundieron masivamente en el extranjero. Ya se sabe que para el castrismo “la calle es de los revolucionarios” y que la difusión masiva de información contraria al régimen se considera propaganda enemiga. ¿Por qué no se empleó esta figura delictiva al acusar a Pánfilo? También se sabe que el régimen se preocupa mucho de su imagen internacional, como se acaba de demostrar. Ya el llevar a los tribunales a un “hombre nuevo” fracasado (no olvidemos que González Marcos fue miembro de las fuerzas especiales del MININT  y tuvo la rara oportunidad de viajar al extranjero durante quince años) era algo engorroso. Pero evidentemente también la condena de Pánfilo era imprescindible para evitar futuros incidentes, inclusive si el protagonista era un borrachín de barrio. Quizá la coincidencia de la sentencia con el Concierto por la Paz de Juanes y la presión internacional determinaron que el gobierno hiciera al final lo que debió de haber hecho desde un principio.

Ahora bien, como se dijo, González Marcos es un cubano negro y este aspecto del incidente no puede dejar de considerarse y nos lleva como de la mano a preguntarnos cuál es la situación de los cubanos negros y mulatos hoy día.

 

El castrismo y los negros

Las relaciones entre el castrismo y los negros y mulatos datan de antes del primero de enero de 1959. Unos años antes en su célebre alegato “La Historia me absolverá” Fidel Castro no hizo mención de la discriminación racial entre las lacras que se proponía eliminar. En el programa del Movimiento 26 de Julio el tema no figuraba entre los más importantes. Aunque en las luchas contra Batista participaron cubanos de todas las razas el único negro en la cúspide fue Juan Almeida Bosque, recién fallecido5. Por otra parte, Batista era mestizo y uno de sus varios remoquetes era “el mulato lindo”6. Tuvo, además dos ministros de color (Miguel Ángel Céspedes y José Pérez González) e hizo cuantiosas donaciones de dinero a diversas agrupaciones y asociaciones de personas de esta raza.

En los primeros momentos del triunfo castrista quienes sí  tenían excelentes antecedentes en la defensa de los negros eran los comunistas. La lucha contra la discriminación figuraba de manera destacada en su programa político y muchos de sus pricipales líderes no eran blancos: Blas Roca, Lázaro Peña, Jesús Menéndez, Sandalio Junco, Salvador García Agüero, Nicolás Guillén y otros7.

A pesar de las diferencias programáticas y de la distinta composición racial de ambas dirigencias se hizo claro que era necesario atraer a los millones de ciudadanos negros y mulatos a que apoyaran  al  nuevo régimen y así se hizo. Fidel Castro y el Che Guevara lanzaron sendos llamados a la lucha contra la discriminación. Inmediatamente comenzó manu militari la integración de los bastiones del racismo institucionalizado: los parques,  las playas, los balnearios, los hoteles y los cabarets. Sin embargo tal y como habían hecho Prío y Batista no se aprobó una ley definiendo la discriminación racial para dar seguimiento a la preceptiva de la Constitución de 1940 que declaraba punible la discriminación por varios motivos8.

Coetáneamente se dieron pasos para conseguir la igualdad en el trabajo aunque minimizando la confrontación entre las razas. Asímismo se lanzó una campaña nacional contra el racismo y sus secuelas, la cual duraría aproximadamente hasta 1964.  Lo más interesante es que en 1964 se afirmó que la discriminación había desaparecido de Cuba junto con los privilegios de clase. Curiosamente los clubes y playas de color desaparecieron en 1961 por ser considerados innecesarios en la nueva Cuba. Con ello los negros y mulatos perdieron la posibilidad de hacer oir su voz en la palestra pública en caso de abusos. Ya para 1965 se afirmó rotundamente que en Cuba no había ni racismo ni discriminación racial y que postular lo contrario era un acto contrarevolucionario.

Capítulo aparte merecen los cultos sincréticos afrocubanos: Regla de Ocha, Regla de Palo y Regla Abakúa. Aunque no se les persiguió como a las Iglesias cristianas fueron  considerados  como un conjunto de supersticiones y se procuró folklorizarlos a través del Teatro Nacional Cubano y el Conjunto Folklórico Nacional. El Partido siempre consideró que       desaparecerían con el tiempo, cosa que no ocurrió, sino todo lo contrario. Es sabido que inclusive en la época de la más estricta prohibición numerosos miembros del Partido y altos funcionarios del Estado los practicaban.

 

Proyecciones Internacionales

En el orden internacional Fidel Castro comenzó temprano a cultivar relaciones con el movimiento de liberación racial en los Estados Unidos. En octubre de 1960 protagonizó el conocido incidente del Hotel Theresa en el Harlem neuyorquino. A partir de ese momento estrechó lazos con los elementos más radicales dentro del movimiento de los derechos civiles como los Black Panthers y Black Power. Algunos de los dirigentes de estos grupos (Robert F. Williams, Eldrige Cleaver, William Lee Brent, Huey Newton y Assata Shakur), se refugiaron en Cuba como perseguidos políticos. Sin embargo su estancia fue breve y se marcharon del país pues sus prédicas de negritud no se conjugaban con la doctrina cubana de armonía étnica y lucha de clases interacial.

Otro frente lo abrió Castro en África. En 1960 Sekou Touré, presidente de Guinea, visitó Cuba. En 1965 el Che Guevara andurreó por el Congo y Fidel Castro posó su planta en Guinea, Sierra Leona y Argelia en 1972. Antes de seguir adelante hay que recordar que en Cuba, a diferencia de los Estados Unidos,  no hubo un movimiento como Back to Africa; los afrocubanos no habían mantenido vínculos con ese continente salvo en lo religioso y ya se dijo que en Cuba no estaba bien vista la práctica de la Santería en ninguna de sus manifestaciones. Una de ellas, la Abakuá, estaba formalmente prohibida. Nada de este obstó para que Fidel Castro declarara en 1975 que Cuba era una nación latinoafricana y se decidiera a lanzar la Operación Carlota, o sea la intervención de Cuba en la guerra de Angola. En ella participaron por más de 15 años unos 300,000 cubanos, muchísimos de ellos negros y mulatos y muchos de los cuales murieron en ese empeño.9 El 22 de diciembre de 1988 se firmaron los acuerdos de paz en África sur-occidental y los soldados cubanos comenzaron a regresar a su patria. De entre estos guerreros el más destacado fue el general Arnaldo Ochoa a quien Raúl Castro llamaba “el negro”10 y cuya fidelidad al Comandante en Jefe se pusó en tela de juicio y acabó siendo fusilado. Las últimas tropas cubanas retornaron en mayo de 1991 tras luchar en 1989 contra la invasión sudafricana a Namibia.

 

El período especial

De las guerras africanas (Angola, Etiopía, Eritrea, Guinea Bissau, y otros países) no sacaron mucho los negros y mulatos cubanos. Casi podría decirse que no sacaron nada. Por esos años, el 29 de agosto de 1990, se declaró el llamado Período Especial en Tiempos de Paz, determinado por la rápida desaparición de la ayuda soviética, a la que siguió la desaparición de la propia Unión Soviética. Esta denominación es un eufemismo para nombrar la enorme depresión económica que subsiguió a los mentados fenómenos político-económicos. El gobierno se vio obligado a decretar una serie de medidas que no eran en el fondo de su agrado. En 1993 se autorizó la tenencia de dólares. Asimismo se permitieron algunas actividades por cuenta propia, el funcionamiento tímido de mercados agrícolas y se estimuló el turismo tanto de los exiliados como de los extranjeros. Estas medidas repercutieron de inmediato sobre la población de color. ¿Por qué? En Cuba el acceso a los dólares (la tan codiciada moneda del enemigo) y de otras divisas tiene varias fuentes: En primer lugar las remesas de los exiliados y se calcula que el 83.5 % de estos son blancos; otra fuente de divisas es el trabajo en el sector turístico donde se cuentan poquísimos negros y mulatos; también los empleos en empresas mixtas y extranjeras donde tampoco abundan quienes no sean blancos. Por si fuera poco, el mal estado de la inmensa mayoría de las casas de habitación de la gente de color impide que estos puedan alquilar habitaciones a los turistas o montar “paladares”. Prácticamente la única fuente abierta sin límites es el jineterismo dada la especial preferencia por las negras y mulatas que tienen los turistas europeos.

Estas condiciones económicamente desfavorables han hecho reverdecer los viejos prejuicios raciales que pintan al negro como feo, perezoso, sucio, ineficaz y con tendencias delictivas. Contra estos prejuicios renovados no se han organizado campañas ni se han establecido sanciones. Por otra parte, la falta de desarrollo económico de las provincias orientales ha traído como consecuencia una emigración del este al oeste de la Isla que el gobierno ha prohibido. De ahí la existencia de cubanos, muchos de ellos negros y mulatos, que se consideran residentes ilegales en su propio país y que el régimen “repatria” a sus provincias de origen. Los habaneros les llaman “palestinos”.

Una variante de este problema se manifiesta en el cine y la televisión donde los actores y actrices negros tienen poca presencia. Todavía más, en los chistes populares se denigra a los negros en términos que serían inaceptables en los Estados Unidos donde se presta atención a lo “políticamente correcto”.

Finalmente el número de personas de color en los altos organismos del Partido y el Estado no corresponde a la proporción de los ciudadanos de esta raza en el censo poblacional. Ha habido una cierta mejoría en esto a través de los 50 años de castrismo, pero todavía la proporción es muy baja11. Por otra parte abundan los líderes negros y mulatos en los movimientos de disidencia: Manuel Cuesta Morúa, el Dr. Oscar Elías Biscet, Darsis Ferrer, Vladimiro Roca, José Luis García Pérez “Antúnez” y un largo etcétera.

Como nota curiosa hay que consignar que en 1999 el Ing. Norberto Mesa Carbonell fundó la Cofradía de la Negritud, asociación que se propone alertar al Partido y al gobierno de las desigualdades y prácticas negativas existentes. Me parece que no ha tenido mucho éxito en los 10 años transcurridos desde su fundación pues no se oye hablar de ella.

 

Conclusiones

En conclusión, a pesar del casi happy ending del caso de Pánfilo, el mismo indica por lo menos tres cosas: la incapacidad del castrismo de  propiciar el desarrollo económico de nuestro país y de ni siquiera permitir a todos los cubanos saciar su hambre cotidianamente; el empleo de un sistema penal como intrumento de terror político gracias a figuras delictivas tan discutibles como su versión del estado peligroso12; y un progresivo desprecio al principio de la igualdad ante la Ley, a pesar de que hipócritamente se proclama lo contrario. No en balde Pánfilo fue condenado básicamente por tener hambre13.

 

Notas del artículo:

1.- La prensa internacional informó que su familia vive en El Vedado. La componen su madre, una hermana (miembro del PCC) y dos hermanos cuentapropistas.

2.- Vide, Detlev J. K. Peukert. Inside Nazi Germany. Londres: Yale University Press, 1982, pp. 210-215.

3.- En el nazismo existieron los swingjugend, grupos de jóvenes adolescentes que en plena guerra bailaban el swing y otros ritmos estadounidenses. En Cuba existen hoy grupos similares llamados los emos, los frickies, los vampiros y varios más que también imitan las cosas que vienen de fuera. No son disidentes ni contestatarios pero si no conformistas. Hasta ahora no han sido reprimidos aunque se reúnen públicamente los fines de semana en la Avenida de los Presidentes en El Vedado.

4.- En Cuba funcionaron entre 1965 y 1968 las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) que construyeron una serie de campos de concentración donde fueron a parar personajes tan diversos como el Cardenal Ortega, el Obispo Petit, los cantautores Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, el escritor José Mario y otros.

5.- Al fallecer en septiembre de 2009, a los 82 años, Juan Almeida Bosque ostentaba el título de Héroe de la República de Cuba, era Comandante Histórico de la Revolución, Vicepresidente del Consejo de Estado y Presidente de la Asociación de Combatientes de la República de Cuba. Curiosamente la prensa internacional no informó de ningún cargo en el PCC. A través de sus cincuenta años de servicios no tuvo una actuación muy destacada en la vida nacional, salvo quizás el tiempo en que ocupó la jefatura del ejército mientras Raúl Castro estudiaba en la URSS. Tuvo una vertiente artística pues compuso unas 300 canciones populares. Entre sus hijas dos residen fuera de Cuba y uno de sus hijos (Juan Juan Almeida García) ha publicado en España el libro Historia de un guerrillero cubano desconocido, donde critica a la cúpula castrista. Almeida García ha tratado de salir ilegalmente de Cuba y se le impidió participar en el sepelio de su padre. Según declaró por la televisión de Miami el intelectual afrocubano Enrique Patterson, Almeida Bosque nunca quiso ser el portavoz de las quejas de los cubanos negros.

6.- Vide, Mario Kuchilán Sol. Fabulario. Retrato de una época. La Habana: Instituto del Libro. Colección Huracán, 1970, pp. 22 y 49.

7.- A principios de los años treinta los comunista propiciaron la idea de segregar una porción del territorio nacional y constituir allí un Estado negro. Para 1935 ya habían abandonado esa idea. Vide, Alejandro de la Fuente. Una nación para todos. Raza, desigualdad y política en Cuba. 1900-2000. Madrid:  Editorial Colibrí, 2000, p. 269.

8.- La Constitución de 1940 rezaba: “Artículo 20. Todos los cubanos son iguales ante la Ley. La República no reconoce fueros ni privilegios. Se declara ilegal y punible toda discriminación por motivo de sexo, raza, color o clase, o cualquier otra lesiva a la dignidad humana. La Ley establecerá las sanciones en que incurran los infractores de este precepto”. Para reglamentar este artículo Prío emitió el decreto número 4832 de 1952 condenando la discriminación racial en la provisión de puestos de trabajos en la industria y el comercio y encargó al Ministerio del Trabajo de su aplicación. Batista promulgó el Decreto-Ley 1933 de 1955 donde reforzó las sanciones contra la discriminación del Código de Defensa Social. Ni el uno ni el otro definieron claramente en qué consistía la discriminación.

9.- Se ha citado la cantidad de 20,000 muertos. Así lo asegura Alina Fernández Revuelta cuyo marido luchó en Angola. Vide, Alina Fernández. Alina. Memorias de la hija rebelde de Fidel Castro. Barcelona: Plaza y Janés, 1997, p 134.

10.- Vide, Brian Latell. Después de Fidel: la historia secreta del régimen de Castro y quién lo sucederá. Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2006, p. 335.

11.- La prensa internacional ha señalado que de los 27 miembros del Consejo de Estado 11 son de color; de los 23 del Buró Político del Partido solo 5 y casi todos los 28 ministros son blancos.

12.- Según afirma el historiador y sociólogo Alejandro de la Fuente la peligrosidad social se emplea mayormente para caracterizar la conducta de los negros. El citado investigador presenta el hecho ocurrido en La Habana ya en 1987 donde en un período de ocho meses del propio año de 643 casos de peligrosidad sometidos a los tribunales 345 eran negros y 120 mulatos, o sea el 78% de los acusados. Vide, de la Fuente, Op., cit., p. 432.

13.- Para una más completa información sobre el tema de los negros en Cuba recomiendo las obras de Juan Benemelis, Alejandro de la Fuente, Carlos Moore y Enrique Patterson cuya bibliografía es fácilmente accesible a través de la Internet. Una excelente información sobre la prostitución negra en Cuba aparece en el libro de Amir Valle Jineteras. Bogotá: Editorial Planeta Colombiana S. A., 2006.


Leonel Antonio de la Cuesta

Escritor, traductor y profesor universitario en los Estados Unidos durante más de dos décadas. Dirigió durante dieciocho años el Programa de Formación de Traductores e Intérpretes de Florida International University. Está acreditado por la ATA y es uno de los principales analistas de Derecho constitucional cubano. Ha publicado varios libros, el último de ellos es Constituciones Cubanas desde 1812 hasta nuestros días.

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