OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Enero 2010. Antilde;o cuatro. Número once

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Datos de la revista, enero 2010, año 4, número 11
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Última rumba en La Habana

Ediciones Baile del Sol
Islas Canarias, España, 2009

Última rumba en La Habana, de Fernando Velázquez Medina

por Félix Luis Viera

Portada del libro Última rumba en La Habana

En esta novela de Fernando Velázquez Medina hay algo que resulta muy difícil de lograr por un novelista y que yo, lo confieso, nunca lo había constatado a la altura en que Velázquez Medina lo consigue: el desdoblamiento de género en cuanto al punto de vista narrativo. La novela está narrada por una mujer, “una mulata pelirroja” que absorbe para sí, y desde sí, con encomiable intensidad, cada una de las 185 páginas de la narración.

Ella, jinetera (prostituta), ex presidiaria y protegida de Changó, se encarga de narrarnos sus avatares durante un tiempo de fabulación que corre, sobre todo, en un lapso del eufemísticamente llamado Período Especial (es decir, el período de miseria más intenso que ha sufrido la isla de Cuba en toda su historia), que cierra con la rebelión habanera de 1994.

Si afirmo que la narradora protagonista absorbe para sí casi toda la masa narrativa de la novela, lo que quiero decir es que el autor, sabiamente, apenas la deja “suelta” en alguna que otra página. Un acierto porque la fuerza dramática, descomunal, de Última rumba en La Habana creo que no hubiera resultado tal si el punto de vista hubiese sido otro u otro el planteo “estructural”.

La mulata pelirroja, prostituta, poseedora de una congénita vagina sui generis, cínica, irreverente, embustera posee una significativa cultura humanística, literaria, artística, la cual está muy bien sustentada según vamos enterándonos de sus orígenes, algo que se suma a un nuevo matiz para este tema ya abordado por la narrativa cubana, y que en este caso le permite al autor elevar la conceptualización y asimismo las excelencias de la prosa narrativa.

Por medio de su narradora, Velázquez Medina utiliza un recurso narrativo que le funciona perfectamente: más que en la fragmentación, se apoya en la intercalación de trozos de tramas de uno y otro momento de la vida de la protagonista –o sería mejor decir del corpus narrativo en sí– con lo cual logra suma intensidad. Digo “trozos de trama” porque según mi humilde opinión lo referido no son propiamente digresiones, de las “productivas”, sino un ensamble argumental que no nos inclina en ningún momento hacer pausas en la lectura.

El lenguaje de la mulata pelirroja es de altos quilates, repleto de metáforas de gran creatividad y de un humor vitriólico que, por momentos, van a dar a la germanía utilizada por cierto sector de la sociedad cubana contemporánea. Vale agregar, en cuanto a la exposición narrativa se refiere, la utilización certera de los Silencios, este recurso que, sin embargo, tanto nos comunica cuando se utiliza eficazmente: ni de más, ni de menos.

Amén de lo dicho, el ingenio es otra de las ganancias fundamentales; un ingenio que se relaciona con el sustrato metafórico y humorístico ya aludidos y que nos hace reflexionar o sonreír, según el caso. Creo, sin embargo, que esto, el ingenio, por momentos se desboca sin asidero en la trama que va corriendo; lo cual no quiere decir que la narradora, o el autor, caigan en esa pifia que solemos llamar efectismo.

Hay tres capítulos (pp. 66-92, 112-133 y 146-162) donde Velázquez Medina alcanza una prosa narrativa magistral y asimismo un desarrollo argumental que lleva a la novela a un clímax máximo, con perdón por la redundancia. Es por estas páginas donde aparece Fermín, un personaje secundario pero que provocará varios puntos de giro muy acertados.

Algo que me hizo releer y pensar durante un buen rato es la voracidad sexual de la narradora, quien no sólo es prostituta, también practica el sexo por placer y a todo tren. Mi pregunta era: ¿está justificado este rasgo? Llegué a la conclusión que Sí cuando rebusqué en la ascendencia y la psiquis que se muestra de la mulata pelirroja. Es decir, también en este aspecto, es un personaje auténtico.

En Última rumba en La Habana, aunque la obra transcurra sólo en esta ciudad y sean minuciosamente descritas las ruinas de ésta, quedan claras las antípodas en que se desenvuelven los cubanos de hoy en la isla: las penurias y el pánico para los ciudadanos de a pie, y el goce material, y espiritual por lo tanto, para la acomodada burguesía comunista.

A Última rumba en La Habana le falta un examen que aprobar: la aceptación de un lector extraño de la realidad cubana, bien sea hispanohablante o no, y claro, ese puente a veces tan movedizo de la traducción. Esto, atendiendo a las alusiones a temas, asuntos, personas, personalidades, hechos históricos y giros del lenguaje que, algunos, podrían parecer mensajes cifrados sólo para un lector cubano.

Hoy día sabemos que buena parte de las editoriales no reciben con los brazos abiertos a lo que llaman “las novelas cubanas de lo mismo”; o sea, las que enjuician críticamente el estado de cosas en que se ha vivido en Cuba durante tan larga tiranía. Ya les parece demasiado. Pero es elemental que se equivocan: más de cincuenta años de cataclismo dan para mucha creación literaria, porque los matices son prácticamente infinitos. Si bien por el momento esta especie de boom podría reducirse, en el futuro alcanzará alturas que hoy muchos no predicen. ¿En qué hemeroteca, en cuál biblioteca podrá el investigador del futuro, el cubanólogo o simplemente el lector promedio hallar la verdad de lo transcurrido en Cuba en estos cincuenta años, en un país donde la memoria no ha quedado registrada, sino por el contrario, falsificada en los medios de comunicación, todos del Gobierno? Deberán agradecer las generaciones futuras el trabajo de escritores como Fernando Velázquez Medina, aptos para salvar esa memoria otorgándole rango de categoría artística; única manera de que la verdad no quede tapiada para el porvenir.


Fernando Velázquez Medina

(La Habana, 1951). Trabajó como crítico de cine y de literatura en el Caimán Barbudo, Revolución y Cultura, Bohemia y otras publicaciones de la Cuba socialista. Posteriormente formó parte del grupo de pensamiento independiente Criterio Alternativo, por lo cual sufrió prisión. Se exilió en Estados Unidos y hoy radica en New Jersey.

 

Félix Luis Viera

(Santa Clara, Cuba, 1945) Poeta, cuentista y novelista. Ha obtenido en dos ocasiones (1983 y 1988) el importante Premio Nacional de la Crítica concedido en la Isla a los mejores libros de cada año. En el campo de la narrativa tiene publicados los libros de cuentos Las llamas en el cielo (considerado un clásico del género en Cuba) y En el nombre del hijo; y las novelas Con tu vestido blancoSerás comunista, pero te quiero e Inglaterra Hernández. Su novela Un ciervo herido, publicada por la Editorial Plaza Mayor en 2003, fue traducida al italiano en 2005, con una acogida extensa en la crítica literaria de Italia. Actualmente trabaja en México.

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Imagen de portada:

José María Merino

Fotografía

Sumario

Este Lunes

Las lenguas prohibidas

Rafael rojas

El flamenco y América Latina: un habla de ida y vuelta

Fernando Iwasaki

Condenado por tener hambre: Pánfilo, el estado peligroso y la situación de los cubanos negros

Leonel A. de la Cuesta

Contra la impunidad

Sanjuana Martínez

Por una nueva concepción de la Sociedad, el Estado y el Derecho cubanos

Faisel Iglesias

¿Quién es Herta Müller?

Esther Andradi

La nueva utopía: Un día sin mexicanos & A wonderful world

Alfredo Antonio Fernández

Unos escriben

José María Merino

Otros miran

Gustavo Acosta

OtroLunes conversa

con Alejandro Aguilar

“No soy un escritor de academia”

con Alberto Chimal

“Renunciamos a nuestro libre albedrío para eludir responsabilidades”

con Lina de Feria

“No me arrepiento de nada”

con Manuel García Verdecia

“Nací en Marcané, en el batey de un central azucarero”

con Armando León Viera

“Viví diecisiete años como exiliado en mi ciudad natal”

con Juan Aparicio-Belmonte

“Mi fuerte no está en lo romántico”

Punto de mira

Ese imaginario llamado América Latina

 

Antonio Caballero
Antonio Skármeta
Eduardo Antonio Parra
Fernando Butazzoni
Javier Reverte
Leonardo Padura
Moacyr Scliar
César Verduguez

Cuarto de visita

Literatura Guaraní

En la misma orilla

El Diván, de Narrativa
a cargo de Amir Valle

Volar y Casting

José Lorenzo Fuentes

Relatos

Radio Puente

Héctor Huerga

Fragmento de Novela

Porcelana

Mariela Varona

Relato

Cine y literatura

Ricardo Bada

La lluvia que trajo el viento

Alcides Rafael Pereda

Relato

La tragedia de Regina

Roberto Quesada

Relato

Hasta el fondo

Yoenia Gallardo

Relato

La marmita, de Poesía
a cargo de Alberto García-Teresa

Manual para niños rusos

Rolando Jorge

Poemas

Claudio Bertoni

Dama del exilio

Oscar Kessel

Haikus

Rafael Álvarez Rosales

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

El Caribe de Antonio Benítez Rojo

Ignacio Padilla, las búsquedas del presente

Las «cuatro estaciones» de Leonardo Padura

Elia Barceló y los mundos imaginarios

Recycle

La Revolución Cubana y el golpe en Chile: Jorge Edwards

Jorge Edwards

El Socialismo es Inviable, según las propias leyes de la Dialéctica Marxista

Roberto Álvarez Quiñones

De lunes a lunes

Anunciados en La Habana los Premios Alejo Carpentier y Nicolás Guillén

Actividades de cierre del 2009 en la editorial Iduna

Anatomía de un instante, de Javier Cercas, libro del año 2009 en España

Círculo de Bellas Artes de Madrid acoge la poesía de Juan Antonio Villacañas

Biblioteca de OtroLunes

Librario

A cargo de Recaredo Veredas

Última rumba en La Habana

Fernando Velázquez Medina

Traiciones de la memoria

Héctor Abad Faciolince

Vivir en otra lengua

Esther Andradi

Los huéspedes

Rubén Sánchez Trigos

Invisible

Paul Auster

De mecánica y alquimia

Juan Jacinto Muñoz Rengel

Un poco de crematística

Juan Valera

Una revolución pequeña

Juan Aparicio-Belmonte

Los últimos días de Michi Panero

Miguel Barrero

Comunión

Eloy M. Cebrián

Pero sigo siendo el rey

Carlos Salem

A cargo de Alberto García-Teresa

Semilla insólita

Lydia Zárate

Una mirada diversa

Xuan Bello

La pasión según Georg Trakl: Poesía y expiación

Hugo Mújica

Pájaro relojero. Poetas centroamericanos

Mario Campaña

Sustituir estar

Julián Cañizares Mata

Última función

Marcelo Uribe

La casa que habitaste

Jorge de Arco

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

 

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