Julio 2011. Año 5. #19

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"Me preocuparía muchísimo si no escribiese"

Entrevista con el poeta y editor cubano Felipe Lázaro

Por Amir Valle
Felipe Lázaro

En las últimas décadas, cuando se ha perdido el concepto aquel de “Editor” como una figura que resultaba tan importante como el autor para la materialización artística de una obra; y cuando se ha prostituido tanto esa figura hasta convertirla en alguien que desde un buró decide qué libros pueden resultar mejor para el mercado, sin siquiera haber leído una página del libro, el simple hecho de que se mencione la editorial Betania y automáticamente ese nombre se vincule al rostro de un hombre, poeta, llamado Felipe Lázaro, es un detalle que no puede dejarse pasar así como así.

De esa doble piel que, al mismo tiempo, es una única piel, y sobre la importancia del trabajo editorial de un poeta que tuvo la quijotesca idea de apostar por la literatura hace 24 años y, por si fuera poco, que insiste en mantenerse hoy encaramado sobre ese Rocinante, hablamos en esta entrevista, concedida en carácter de exclusiva para OtroLunes.

 

De cara a los lectores de OtroLunes que no conocen al hombre que eres: editor-poeta, como tú mismo te has definido en otras entrevistas.

Siempre me presento como poeta y editor cubano. Esa suele ser mi usual presentación porque creo que define mi trayectoria: primero surgió el poeta (en mi adolescencia) y muchísimo más tarde inicié mi labor de editor (ya con cierta madurez).

 

Entonces, en el principio… fue el poeta. Háblanos de esas circunstancias (personales, culturales, sociales) que te llevaron a la poesía.

No, en el principio fue el niño, después se manifestó el poeta y posteriormente me convertí en editor. Me explico: mis recuerdos de infancia en Cuba son sumamente felices, es decir, recuerdo una niñez maravillosa en  Güines, mi pueblo natal. Aunque hay una salvedad, el fallecimiento de mi madre cuando apenas yo tenía 6 años, con lo que eso representa de ausencia, etc.  Pero además esa niñez se vio interrumpida por el impacto que representó  el triunfo de la Revolución (1959), después viví ese primer año y casi todo el ’60 sumamente impactado por el torbellino revolucionario, hasta mi salida de Cuba, el 23 de agosto de 1960.

O sea que esa infancia sumamente feliz, la noción de la ausencia por la  muerte de mi madre, el impacto de la Revolución y el desgarro del exilio es lo que quizás hizo que naciera en mí el poeta que dormía.

 

¿Cómo y por qué sales de la isla y cuáles fueron tus primeros pasos literarios en el exilio?

Como ya comenté, salgo de Cuba con mi familia  por avión, vía Miami,  y como turista. En aquel entonces, se podía salir así. Yo pensaba que pasaríamos  unos días de vacaciones, como otros veranos, en el Hotel Sand’s  (Collins con Lincoln Road) pero no, fueron pasando los días, los meses y los años y ya llevo 51 años en el exilio.

En ese entonces, yo era un niño de apenas 12 años y la decisión de salir de Cuba fue de mi padre, exitoso comerciante asturiano, que se percató del rumbo que iba a tomar la Revolución y prefirió sacar a toda la familia. En este sentido, yo tuve muchísima suerte pues pude salir junto a toda la familia.

Después mi padre se radicó en Puerto Rico donde terminé mis estudios de primaria y ya en secundaria, quizá con 14 o 15 años comencé a escribir poemitas: los primeros muy patrioteros (malísimos), algunos de temática amorosa (regulares) y otros nostálgicos (los únicos salvables). Después en 1967 viajé a España para continuar con mis estudios y en Madrid fundé con otros jóvenes cubanos universitarios la revista Testimonio (1968) donde publiqué algunos poemas. También publiqué en la revista cubana Nueva Generación que Pepe Prince publicaba en Miami-Nueva York. Después fui Coordinador Internacional de la revista literaria La Burbuja  que publicábamos un nutrido grupo de poetas y artistas españoles e hispanoamericanos. Hasta 1987 que es cuando fundo la editorial Betania.

 

Más allá de las obvias “desavenencias” que todo editor debe sufrir de parte de autores que sienten herido sus egos, ¿cómo es tu relación personal y profesional con los escritores cubanos del exilio y con los de la isla?

Quizás por mi carácter o por mi forma de ser,  puedo responderte que  jamás he tenido “desavenencias” graves con ningún escritor en estos 24 años de labor editorial. Al  menos, dignas de ser contadas y para ello te remito a más de los 400 betanianos a quienes  he publicado. Ellos, mejor que nadie, podrán decir cuál ha sido nuestra relación, usualmente cordial, amistosa y sumamente profesional.

En ese sentido, tampoco distingo entre escritores del exilio o de la isla, para mí todos somos escritores cubanos y, por lo tanto, el trato, la amistad y la colaboración han sido siempre muy  gratificantes.

 

Una pregunta lamentablemente obligada: existe, aunque muchos no quieran aceptarlo, un muro bastante absurdo entre letras cubanas del exilio y letras cubanas “insulares”. ¿A qué crees que se deba la persistencia de ese muro en momentos en que muchas cosas parecen indicar que, al menos en comunicación cultural entre los protagonistas de nuestra Cultura se están abriendo muchas puertas, incluso a pesar de la política y nuestros políticos?

Esa tesis del muro, que tú me expones, como la teoría de las dos orillas tienen su origen en la dicotomía de bandos que el régimen castrista creó en los años iniciales de la Revolución entre  revolucionarios y contrarrevolucionarios. Más tarde, una vez vencida la contrarrevolución armada, se pasó a redefinir esos dos bandos entre cubanos del interior y los exiliados. En las letras esto implicaba que los exiliados no existíamos ni se nos publicaba en Cuba y en el destierro se aplicaba la misma política, salvo excepciones honrosas. Sin embargo, fue desde el exilio donde se rompió con esa tendencia y se publicaron antologías con poetas de dentro y fuera, se organizaron encuentros entre escritores de la  Isla y del exilio, etc.

De lo que sí estoy convencido es que el  panorama cultural cubano ha evolucionado tanto que ya hoy pocos hacen esa distinción entre unas letras cubanas o cultura del exilio y otras letras cubanas o cultura “insular”. Hoy ya es más que patente y aceptado que solo hay una cultura cubana  y toda esa metralla oficialista del castrismo ha quedado en desuso. Pero, además, supongo que con los cambios imparablemente necesarios que se supone vertebren una Cuba nueva todo ese pensamiento único, poseedor de verdades absolutas, toda esa dicotomía de militancia versus enemigos quedará aún más desfasada y se pasará a transitar por una vía democrática y plural en beneficio de todos los cubanos, residan donde residan y piensen como piensen.

 

Si no me equivoco, tu último libro de poesía fue publicado ya hace varios años, en el 2004. ¿A qué se debe ese silencio?

No, no ha existido ningún silencio poético. Una cosa es publicar y otra es  escribir, y,  en ese sentido, yo jamás he dejado de escribir. Siempre escribo y publico en revistas (en impresas y ahora en virtuales, en blog, web, etc.). Lo que pasó es que en  2004 publiqué mi antología Fecha de caducidad (1974-2004) donde reuní una selección de mi poesía publicada en esos 30 años y desde entonces no he publicado un poemario nuevo, pero sí he publicado muchos poemas en revistas. Incluso, puedo decirte, que tengo varios poemarios  inéditos, algunos terminados y otros en preparación que ya verán la luz en su día. De todas maneras debo decirte que publicar o no  publicar no me preocupa, me preocuparía muchísimo si no escribiese, pero publicar… Recuerda: “todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y la rosa”.

Además ten en cuenta que  he publicado otros libros, al principio de este año se publicó mi antología Indómitas al sol. Cinco poetas cubanas de Nueva York  que reúne las voces de Magali Alabau, Alina Galliano, Lourdes Gil, Maya Islas e Iraida Iturralde, acompañadas de excelentes ensayos críticos de Odette Alonso, Elena M. Martínez, Perla Rozencvaig y Mabel Cuesta.

 

FELIPE LÁZARO, EL EDITOR

Define “Betania” teniendo en cuenta dos marcas muy precisas: aquel día de 1987 en que decidiste fundarla y este mismo momento, en que te pido que hagas una especie de recuento de una trayectoria realmente larga e importante en la historia editorial cubana.

Ilustración: Zayda del Río

Betania nació como una casa editora española con una clara vocación al  servicio de  la cultura hispanoamericana, que ha trascendido su ubicación geográfica tras nutrirse de no solo autores españoles sino de muchísimos  escritores  hispanoamericanos que prestigian nuestro catálogo con un fondo de más de 500 libros en estos 24 años de labor editorial.

También, desde el inicio, hay que resaltar la presencia de autores cubanos de fuera y  dentro de la Isla  y nuestra dedicación casi  por completo a la temática cubana.

 

Como poeta con varios libros publicados, es obvio que sientas respeto por la poesía, y por eso llama mucho la atención que, como editor, has insistido en publicar un género del que la mayoría de los editores dice que “no es vendible”. Cuando oyes esa frase, ¿en qué piensas? Y, ¿qué razones te hacen aferrarte a la defensa de ese género?

Obviamente quizás  influyó que yo sea  poeta para iniciar nuestra andadura con la publicación de solo poesía, fue una decisión realmente quijotesca. Pero también tuvimos cierta visión,  porque siempre planteamos nuestra labor más desde el punto de vista cultural que comercial. Esa acertada premisa nos ayudó a mentalizar a los poetas que lo importante era publicar, difundir y promocionar sus obras, más que pensar en posibles ganancias. La ganancia ya era el libro publicado, todo un logro. Y, sobre todo, un libro bien editado, casi de lujo y donde los autores publicaban arropados por otros nombres generacionales o de escritores de renombre que integran un vasto catálogo de gran difusión en el mundo hispano.

No obstante, puedo decirte que la poesía sí se vende, poco, pero se vende. Quizá a cuenta gota, un poco hoy, otro poco mañana y ese goteo se nota con los distribuidores (nacionales y extranjeros) y, en realidad, uno termina pensando que siempre hay espacio para cualquier género. Peor se venden los libros de teatro y por ello los teatros no dejan de llenarse.

Incluso puedo decirte que tenemos unas doce colecciones con casi todos los géneros (narrativa, teatro, ensayo, literatura infantil, Arte, Ciencias Sociales, etc.); y te puedo asegurar que los libros más vendibles son  las antologías poéticas y los poemarios de algunos poetas conocidos (léase José Ángel Buesa, José Martí, Dulce María Loynaz, Reinaldo Arenas, Raúl Rivero, Ángel Escobar, Oscar Hurtado, José Mario) o los libros entrevistas con Gastón Baquero, cuyo trasfondo siempre es la poesía.

 

¿Te sientes satisfecho de lo publicado en poesía por Betania?

Ilustración: Zayda del Río

Sí, por supuesto, muy satisfecho. Repasemos, otra vez,  nuestros best seller citados: Versos sencillos de José Martí, La novia de Lázaro de Dulce María Loynaz, el poemario  Oasis  y  la antología Nada llega tarde de José Ángel Buesa,  Voluntad de Vivir Manifestándose y Leprosorio de Reinaldo Arenas, La ciudad muerta de Korad de Oscar Hurtado, Herejías Elegidas de Raúl Rivero, El grito y otros poemas de José Mario y la antología  Fatiga ser dos sombras de Ángel Escobar. Ya esos títulos por sí solo conforman un excelente catálogo.

También debes tener en cuenta el éxito editorial de nuestros libros bilingües: Piranese de Pierre Seghers con traducción de Ana Rosa Núñez;  Un andar solitario (Antología poética) de Wolfgang Borchert con traducción de Jorge de Arco; Autorretrato con música y sin marco (Antología poética) de Gaetano Longo con traducciones de Jorge de Arco, Emilio Coco, Justo Jorge Padrón y César Toro.

Si a esto sumas una de las satisfacciones mayores que puede tener un editor, que es ver con los años como la trayectoria poética de aquellos jóvenes e inéditos poetas, que Betania publicó por primera vez, se consolida y hoy son poetas reconocidos. Me refiero a: Carlota Caulfield, Gustavo Pérez Firmat,  Lourdes Gil, Rafael Bordao, Roberto Valero,  Maya Islas, Elías Miguel Muñoz,  Magali Alabau,  Alina Galliano, Iraida Iturralde, David Lago González,  Robert Lima, Elena Clavijo Pérez  y  Mercedes Limón.  Esta es la que denomino la generación de poetas cubanos surgidos en el exilio y a la que, por supuesto, pertenezco.

De los poetas españoles que nos han acompañado desde los inicios mencionaría a Dulce Chacón, Juan José Cantón y Cantón, Luís Frayle, Rafael Hernández Rico,  Víctor Monserrat,  José López Sánchez-Varos, Miguel Ortega Isla, Joaquín Ortega Parra, María Victoria Reyzábal, José Villacís, Olga Guadalupe y entre los hispanoamericanos: los argentinos Emeterio Cerro, Roberto Picciotto, Carlos Mamonde, Osvaldo Sabino, Rolando Camozzi , Silvia Tanderciarz; los colombianos Ramiro Lagos, Leonora Acuña; Manuel Cortés, los chilenos Sergio Macías, Alicia Galaz-Vivar, Jorge Nef, Bernando Navia, Mario Markus, Andrés Berger-Kiss y el nicaragüense Eduardo Zepeda-Henríquez, entre otros.

Aunque también habría que mencionar a otros poetas que ya tenían cierta obra publicada cuando se integraron en Betania, como: León de la Hoz, Luís Cartañá,  Alberto Lauro, María Elena Blanco, Camilo Venegas, Virgilio López Lemus, Reinaldo García Ramos, Ricardo Riverón Rojas, Juana Rosa Pita, Daína Chaviano, Amelia del Castillo, Roberto Cazorla, Ana Rosa Núñez,  Orlando Rossardi, Ismael Sambra, Emilio Surí Quesada, Arminda Valdés-Ginebra, Laura Ymayo, Pablo Medina.

O la incorporación de los poetas  más recientes, como: Joaquín Gálvez, Orlando Fondevila, Arístides Falcón Paradí, Jorge Salcedo, Santiago Méndez Alpízar, Lucía Ballester, Roberto Ferrer, Carlos E. Cenzano, Eugenio A. Angulo, Luis Marcelino Gómez, Humberto López Cruz, Carlos Miguel González Garrido, Jorge Tamargo, Dolan Mor, Guillermo Arango y Aimée G. Bolaños.

 

¿Qué te llevó a incluir otros géneros en una editorial que comenzó claramente como una editorial de poesía?

Tienes toda la razón, Betania nació como una editorial dedicada a la poesía. Incluso nuestro libro fundacional Conversación con Gastón Baquero (1987), que es estrictamente una larga entrevista,  gira alrededor de la poesía y es eminentemente un texto poético.

Lo que pasó es que muchos autores nos comenzaron a enviar sus libros de ensayos o sus obras de teatro, sus novelas o sus libros de cuentos y por ello nos iniciamos con otros géneros. Ese fue el origen. Luego fuimos aumentando las colecciones y hoy en narrativa (novelas y  libros de cuentos) contamos con nombres como los cubanos  Matías Montes Huidobro, Pancho Vives, Daniel Iglesias Kennedy, León de la Hoz, Jorge Luis LLópiz, Mirza L. González,   Jacobo Machover , Paulina Fátima, Mari Lauret, Sonia Bravo,  Silvia Burunat, Mabel Cuesta, Gabriel Cartaya, Rafael E. Saumell, Olga Connor, Nidia Fajardo Ledea, Graciela García Marruz, Armando Valdés Zamora, Luis G. Ruisánchez, Severino Puente o  las españolas Ángeles Reyes y Leah Bonnín, el mexicano Rául Thomas, la colombiana Adriana Restrepo, el venezolano Carlos Pérez Ariza y el paraguayo Rodrigo Díaz-Pérez, etc.

Lo mismo con la ensayística, de temática histórica o literaria, con autores como Ángel Aparicio Laurencio, Aimée G. Bolaños, Onilda A. Jiménez, Eduardo Lolo, Florencio García Cisneros, Adriana Lewis Galanes, Elena M. Martínez, Amalia Lasarte,  Emilia Yulzarí, Ernesto Barrero, Clara Díaz Pascual…

En cuanto al teatro, contamos con  obras de René Vázquez Díaz, Renaldo Ferradas e Ileana González Monserrat con su HoloCastro (1999) y la antología crítica Presencia negra: Teatro cubano de la diáspora de Armando González-Pérez.

Precisamente, en estos días acabamos de publicar un excelente libro en la Colección Ciencias Sociales del sociólogo dominicano Dr. Carlos Báez Evertsz: Partidos políticos y movimiento popular en República Dominicana.

 

Aunque has dicho que Betania es en primer lugar una plataforma para promover la literatura cubana del exilio, ¿significa que las puertas de la editorial están cerradas a escritores de la isla? ¿Te envían manuscritos desde Cuba para que los valores?

Te repito, Betania es una editorial española por su ubicación geográfica e hispanoamericana por su vocación cultural y desde un principio nos implicamos en publicar a muchísimos autores cubanos tanto del exilio como los residentes en Cuba. Quizás hemos publicado a más autores del destierro pero eso tiene una explicación muy obvia.

No obstante, en 1992, cuando le concedieron el Premio Cervantes a Dulce María Loynaz el único libro de ella que estaba presente en el mercado español fue nuestra edición de La novia de Lázaro (1991), pues aunque ella tenía publicada casi toda su obra en la editorial Aguilar en los años ’50, el año del Premio esas ediciones estaban totalmente agotadas.

Años después, en colaboración con  Bladimir Zamora Céspedes publicamos la antología Poesía cubana: La isla entera (1995) donde reunimos a  54 poetas cubanos (27 del exilio y 27 de la isla). Y,  con ese mismo espíritu de la isla entera,  publicamos póstumamente un poemario ya clásico de Oscar Hurtado y una antología poética de Ángel Escobar, con selección y prólogo del poeta y escritor cubano Efraín Rodríguez Santana.

Sin olvidar que en 1998 publicamos la antología poética Herejías Elegidas del poeta disidente Raúl Rivero, cuando aún residía en La Habana, con Prefacio y Prólogo de José Prats  Sariol.

Con posterioridad, hemos seguido publicando, dentro de nuestras posibilidades, a escritores de dentro, como: Nelson Simón González, Virgilio López Lemus, Ricardo Riverón Rojas, Leonel  Morejón Almagro, Eliécer Barreto Aguilera,  Nereyda Abreu Olivera,  Ileana Peralta, etc.

También debemos señalar que en proyectos de Betania han colaborado con Prólogos o Prefacios autores cubanos de la Isla, como Carilda Oliver Labra, Eusebio Leal, Guillermo Rodríguez Rivera y el ya mencionado Efraín Rodríguez Santana.

Por lo tanto, queda patente que las puertas de nuestra editorial jamás han estado cerradas para los escritores residentes en la Isla, ni siquiera en el inicio. Más bien todo lo contrario, porque sería como cerrarnos las puertas a nosotros mismos.

En cuanto a recibir manuscritos desde Cuba, la dificultad estriba más en la penuria informática de la población interior y  en la falta de libertad, de acceso a Internet, para poder enviarnos sus obras.

 

Betania y la cultura en una Cuba futura, libre, plural.  ¿Has pensado en ello?

Si pienso en los 51 años de exilio (y los que posiblemente quedan) soy bastante pesimista al respecto. Sin embargo, por el compromiso adquirido en estos casi 25 años de labor editorial con los betanianos y, sobre todo, con los futuribles y  deseados posibles lectores en la isla, te respondo que sí, que nada deseo más que ese regreso.

Creo firmemente que empresas culturales como Betania pueden ayudar a transitar por esas vías de búsqueda de una futura Cuba democrática, plural  y  participativa; con la vigencia de todas las libertades y el respeto de los derechos humanos.

En este sentido, puedo finalmente decirte que mi compromiso con Cuba quedó sellado en las calles de mi niñez, en el recuerdo feliz de mi infancia y, sobre todo, en  aquel lamentable 23 de agosto de 1960.

Escalona, 23 de junio de 2011.

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