Septiembre 2011. Año 5. #20

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Evocación de Villanueva

Leonel A. de la Cuesta

El control absoluto de la educación desde el parvulario hasta la universidad es una de las armas favoritas de los totalitarismos para apoderarse del pensamiento de los pueblos negándoles el libre albedrío. Sin embargo, tras veinte años de la desaparición de la URSS podemos comprobar que la maquinaria totalitaria no ha sido efectiva al menos en lo referente al totalitarismo leninista. Personalmente he colaborado con la Universidad de Varsovia donde he encontrado pocas trazas del leninismo. A mayor abundamiento los resultados de una encuesta internacional realizada recientemente revelaron que tras 74 años de lucha ateísta el 82% de los rusos declararon creer en Dios, proporción mucho mayor que la de los archicatólicos italianos y súper protestantes ingleses1.

La existencia de la educación libre, fuera del control excesivo del Estado es la garantía de un pensamiento libre también y, además, tiende a crear un clima de verdadera emulación entre las diferentes escuelas de pensamiento e impide el anquilosamiento de las ideas. Claro que el Estado debe de supervisar la enseñanza privada y esta ha de procurar no generar una casta cerrada y por el contrario procurar llegar a todas las capas de la población mediante becas y ayudas para los menos afortunados.

Por eso quiero evocar hoy a la Universidad de Villanueva extinguida hace justamente 50 años por la acción del comunismo. No pretendo hacer una loa ayuna de crítica sino una valoración cabal destacando virtudes y defectos. Creo que tengo la suficiente objetividad para hacerlo pues antes de salir de Cuba me gradué en Villanueva (Derecho) y en la Universidad de La Habana (Ciencias Sociales y Derecho Público) y después seguí obteniendo grados en Francia y en los Estados Unidos. Claro que no puedo evitar una cierta predilección por Villanueva por ser una institución truncada arbitrariamente y por ello aureolada con la palma del martirio.

Villanueva, o mejor, la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva, funcionó de 1946 a 1961, solamente quince años y sin embargo, como se ha de ver dejó una huella profunda en la historia de la educación superior en Cuba. Aclaro que los datos manejados, salvo indicación en contrario, provienen del libro Universidad de Santo Tomas de Villanueva. Contribución a la historia de sus diez primeros años. Editado por el Rev. P. Dr. Edward McCarthy, O.S. A., el Dr. José Manuel Pérez Cabrera y la Dra. Margarita Cóndom Cestino con un prologo del Dr. Ramiro Guerra y Sánchez, publicado en La Habana por Úcar y García, S.A. en 1956, así como de las Memorias de los cursos académicos de 1954-55 a 1959-60, ambos inclusive. Igualmente del libro Biscayne College 1962-1966 The Charter Years. A History of the Early Years of Biscayne, del Prof. Richard Raleigh, docente de dicha institución, hoy en día llamada Saint Thomas University. Edición mimeografiada sin fecha en la página del título y sin colofón. Según el prólogo terminó de escribirse en 1981. Así como también el libro La Cuba del padre Spirale. Una vida dedicada a Dios y al prójimo, por el P. John J. Kelly, O.S.A., publicado en Madrid por Ediciones Fe Católica en 1971. Lógicamente también incluyo los datos y vivencias que me son conocidos de ciencia propia. He mantenido el aparato crítico al mínimo por tratarse de una modesta obra de divulgación y no de un ensayo de investigación. Antes de entrar en materia se impone trazar un breve panorama de la educación universitaria en Cuba desde el siglo XVI hasta el XX.

 

Fundación de la primera Universidad

Al principio de la colonización de Cuba la orden de los Padres Dominicos jugó un papel importante en el proceso de evangelización de la Isla. Aparte de la figura apostólica de Fray Bartolomé de las Casas, el Defensor de los Indios, nuestros dos primeros obispos fueron dominicos: Fray Juan Wiit Hoose, belga flamenco (1518-25) y Fray Miguel Ramírez, español castellano (1528-35)2. Asimismo, hubo un tercero notable, Fray Juan de las Cabezas y Altamirano (1602-11) que figura como el principal personaje de la primera obra de la literatura cubana: Espejo de paciencia, del escritor canario Silvestre de Balboa. No es pues de extrañar que la idea de fundar una universidad en Cuba surgiera en el seno de la comunidad dominica asentada en nuestro suelo. Según un historiador de la Iglesia cubana fue en 1670 que Fray Diego Romero, O.P. del Convento de San Juan de Letrán en La Habana, propusiera la creación de una universidad en esa ciudad con el apoyo del resto de los frailes. Así se elevó la consiguiente petición. El Papa Inocencio XIII por Breve de 12 de septiembre de 1721 autorizó a los padres del Convento de San Juan de Letrán en La Habana para fundar en ese cenobio una casa de estudios superiores. Esta comenzó su andadura académica en 1728 al recibir la aprobación del Rey con fecha 5 de enero de ese año3. Se le denominó la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana. Originalmente contaba con ocho facultades, por orden alfabético: Artes (Filosofía), Cánones, Derecho Civil, Gramática, Matemáticas, Medicina, Retórica y Teología. La institución continuó bajo la dirección de la Orden fundadora hasta que fue secularizada en 1842. Entonces se llamó la Real y Literaria Universidad de La Habana.

Todos los autores consultados están de acuerdo que con el tiempo la Universidad no estuvo a la altura de las circunstancias y por ello el centro de la vida intelectual cubana se desplazó al Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio el cual, además de formar a sacerdotes diocesanos, ofrecía carreras civiles para estudiantes seglares que no aspiraban a recibir las órdenes sagradas. Entre los muchos graduados distinguidos de este plantel no pueden olvidarse los nombres de figuras tales como el Pbro. Félix Varela y Morales, el primero que nos enseñó a pensar, D. José de la Luz y Caballero, José Antonio Saco, Justo Vélez y muchísimos otros cubanos de valer. Después de secularizada la Universidad de La Habana aportó su cuota de mártires y guerreros a la causa libertaria, entre los primeros los siete estudiantes de Medicina innoblemente fusilados en 1871; entre los segundos, Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, e Ignacio Agramonte, el Bayardo camagüeyano.

Reorganizada al cese de la soberanía española por el gobierno de ocupación americano, la vieja casa de estudios fue tocada tangencialmente por la Revolución Estudiantil Latinoamericana iniciada en Córdoba, Argentina, la cual en Cuba inspiró la reacción en 1923 de numerosos profesores y alumnos que se oponían a la marcada decadencia del plantel. Sin embargo no se consiguió demasiado. Dada la participación de profesores y alumnos en la lucha contra la dictadura de Machado este cerró la Universidad entre 1930 y 1933. El gobierno provisional del Dr. Ramón Grau San Martín le concedió la autonomía el 6 de octubre de 1933, lo cual no obstó para que volviera a ser clausurada entre 1935 y 1937. A partir de su segunda reapertura y especialmente en los gobiernos de Grau y Prío la autonomía universitaria propició indirectamente el surgimiento y desarrollo de grupos políticos basados en la violencia, los cuales finalmente se convirtieron en grupos gansteriles4. A esta situación se opusieron estudiantes del Partido Ortodoxo y de agrupaciones católicas que organizaron el Movimiento Pro Dignidad Estudiantil con relativo éxito. La dictadura de Fulgencio Batista no contribuyó en lo absoluto al restablecimiento de la paz necesaria para el desarrollo normal de la labor docente. Por otra parte el hecho de ser la única universidad del país y de exigir que todo su profesorado fuera graduado de la propia institución no favorecía la circulación de ideas diversas y el necesario contraste de pareceres. Un joven investigador cubanoamericano ha apuntado que la Universidad de La Habana tuvo la oportunidad de renovarse con la llegada a Cuba a partir de 1939 de numerosos intelectuales españoles exiliados tras la Guerra Civil en ese país. Sin embargo, no se le abrieron las puertas de la Universidad por lo que la gran mayoría siguió camino a México5.

Para resumir, en 1946 en Cuba existía una sola Universidad sita en el oeste de la Isla donde no era fácil innovar y sin mayores contactos o intercambios con planteles extranjeros. Ello no obstó, sin embargo, para que a pesar de estos obstáculos la Institución produjese muy buenos profesionales, algunos internacionalmente reconocidos como el Dr. Carlos J. Finlay en Medicina y el Dr. Antonio Sánchez de Bustamante y Sirvén en Derecho por mencionar sólo a dos de los más prominentes.

En 1946 la situación comenzó a cambiar pues se fundó Villanueva y en 1947 la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba y en 1948 la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas en la ciudad de Santa Clara.

 

La fundación de Villanueva

Antes de entrar en los detalles propios de esta fundación es necesario referirse a la vida de su fundador: el P. Lorenzo Spiralli.

El P. Spiralli nació en la montañosa región italiana de los Abruzos en 1882 dentro de una muy pobre familia campesina. Era el mayor de 6 hermanos. Impulsado por un noble afán de superación emigróa los Estados Unidos y se radicóen Filadelfia, Pensilvania. Allí tuvo que realizar menesteres muy humildes lo cual no fue óbice para que por las noches se dedicara al estudio del inglés y a mejorar su nivel académico. Más adelante pasóa prestar servicios en Witherly como sacristán y conserje de la iglesia local.

Ya en 1906 el joven Lorenzo entró a estudiar en Overbrook Seminary perteneciente a la Arquidiócesis de Filadelfia. Dos años más tarde ingresó en la Orden de S. Agustín y fue ordenado sacerdote el 27 de mayo de 1916. Una década después  Fray Lorenzo era destinado a la Iglesia del Cristo en La Habana.

En 1932 pasó a Roma para desempeñar el importante cargo de Ecónomo General de los Agustinos. De vuelta en La Habana en 1937, fungió como párroco de S. Agustín en el habanero reparto Almendares. A partir de esa fecha hasta su salida de Cuba en 1961 se dedicó a la reconstrucción y construcción de iglesias y otras instituciones católicas. Reconstruyó la Iglesia de S. Agustín y construyó la Iglesia de Santa Rita en Miramar, la de Santa Elena en Tarará y el Dispensario Escuela S. Lorenzo en el barrio obrero de Buenavista. Su obra máxima, por supuesto, fue Villanueva.

Al llegar a los Estados Unidos a los 77 años se empeñó en la construcción del monasterio

Casa S. Lorenzo dentro de los predios de lo que hoy es Saint Thomas University. En esas faenas lo sorprendió la muerte en Palm Beach a los 82 años de su edad.

Tenía la rara habilidad de conseguir cuantiosas cantidades de dinero, materiales de construcción, muebles, automóviles y un largo etcétera  de manos de personas adineradas de la sociedad cubana en los años cuarenta y cincuenta. El periódico Havana Post lo calificó de Robin Hood pues les sacaba el dinero a los ricos para invertirlo en obras religiosas y sociales. En la prensa habanera de lengua española fue conocido como “el bandido” por las mismas razones. Habría sido un gran capitán de empresas si en vez de ser sacerdote ― y fraile por añadidura ― se hubiera dedicado a los negocios.

Fray Lorenzo no fue sin embargo santo de la devoción de todos, inclusive dentro de la grey católica. Según el P. J. J. Kelly (p. 93 del libro mencionado en la introducción) algunas personas lo consideraban rudo, cargante, interesado y hasta vanidoso. Por otra parte, siempre según el P. Kelly era simpático, con buen sentido del humor y facilidad para hacer amigos.  Alguien dijo que pedía mucho pero que también hacía mucho, pues no se guardaba nada para sí mismo. Vestía siempre una sotana descolorida, se transportaba en autos regalados por un distribuidor amigo suyo de religión judía y vivía modestamente en los conventos de su orden. Su único lujo era fumar buenos habanos, cosa que en Cuba no resultaba ser un lujo.

 

Perfil Institucional de Villanueva

El día 15 de agosto de 1946 el P. Lorenzo Spiralli,  O.S.A. fundóen Marianao la Universidad de Santo Tomas de Villanueva al amparo del Art. 54 de la Constitución de 1940, que permitía el establecimiento de universidades privadas. Villanueva fue la primera de estas en la breve historia de la República de Cuba y la segunda del país como quedó dicho.

Al principio como la correspondiente ley complementaria de dicha carta constitucional no había sido aprobada por el Congreso, los estudiantes de Villanueva tenían que examinarse por la enseñanza libre en la Universidad de La Habana de todas y cada una de las asignaturas de la carrera y como era lógico seguir al pie de la letra el plan de estudios de la universidad habanera. Era un sistema similar al de los colegios secundarios privados. La Universidad comenzó con 34 alumnos y 22 profesores. Constaba con 5 facultades: Filosofía y Letras, Derecho, Educación, Ciencias Comerciales y Bachelor of Arts cuyas enseñanzas se impartían casi todas en inglés.

El 20 de diciembre de 1950, el Congreso de la Republica aprobó la Ley # 15 de 1950, reconociendo la personalidad jurídica y académica de las universidades y centros de altos estudios privados. Las universidades privadas, con la aprobación del Ministerio de Educación, podían diseñar sus propios planes de estudio.  Los egresados de estas instituciones privadas debían someterse al final de sus carreras a un examen profesional ante un Tribunal de Estado que validaría sus títulos y autorizaría a los aprobados para ejercer las respectivas profesiones. Prácticamente todos los graduados de Villanueva aprobaron en su día dichos exámenes. La Ley de Universidades Privadas abrió una nueva etapa en la vida académica de Villanueva y de todo el país.

El 23 de abril de 1952 se dictóel Decreto Presidencial # 1573 como Reglamento de la Ley de Universidades Privadas. Esta disposición regulaba los detalles del funcionamiento de estas universidades y de los Tribunales de Estado.

El 10 de septiembre de 1953 por la Resolución Ministerial # 1672 se ordenóexpedir la correspondiente Carta de Constitución de la Universidad. Con este paso se terminó la etapa de legalización de la institución.

El 4 de mayo de 1957 se proclamó en La Habana el Decreto  Adulescentium Animis Figendis de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades (hoy en día la Sagrada Congregación para la Educación Católica), uno de los dicasterios de la Santa Sede, por el cual se instituía a Villanueva como  una universidad de la Iglesia con el título de católica. Entre las universidades de la Iglesia se distingue entre católicas y pontificias. Las segundas se otorgan a las universidades que confieren grados académicos en las disciplinas eclesiásticas tradicionales: Filosofía Escolástica, Derecho Canónico y Teología. Estas denominaciones de católicas y pontificias están reservadas a unas pocas universidades entre las auspiciadas por instituciones católicas (órdenes religiosas, diócesis, prelaturas, etc.); en EE.UU. por ejemplo, las dos más antiguas son Georgetown y Catholic University of America. Curiosamente en América Latina algunas universidades usan ambos títulos, así por ejemplo, la Pontificia Universidad Católica Javeriana en Colombia.

En los casi quince años de vida académica tres fueron los rectores que dirigieron las actividades docentes de Villanueva: el P. James M. Hurley, OSA (1946-50), el P. John J. Kelly, OSA (1950-59) y Mons. Eduardo Boza Masvidal (1959-61).

Al finalizar su andadura la universidad constaba con siete edificios: la capilla, el edificio de clases, el monasterio (que albergaba la residencia de los agustinos, el rectorado, las oficinas académicas y la cafetería), la biblioteca, el edificio Tarafa, el edificio de los talleres de ingeniería y el edificio Condesa de Revilla de Camargo. Había también unos modestos campos deportivos.

En 1946 el P. Hurley abrió la universidad con 34 alumnos y 22 profesores. En 1959 la matrícula ascendía a 1589 y numerosos docentes.

Comencemos por decir quién fue el P. Hurley.

 

El rectorado del P. Hurley

James H. Hurley vio la luz primera en la Ciudad de Nueva York el primero de febrero de 1897 en el seno de una familia católica de origen irlandés. Cursó la enseñanza elemental en la escuela parroquial de su barriada y casi enseguida solicitó su admisión en la Orden de San Agustín. Sin embargo, tuvo que interrumpir estas actividades para prestar servicios en la Marina de Guerra de su país durante la I Guerra Mundial. Terminado el conflicto bélico reingresó en los agustinos donde fue recibido como novicio el 23 de junio de 1932. Cuatro años después recibió la ordenación presbiteral. El nuevo sacerdote contaba con los grados de B.A. y M.A. porVillanova University en Pensilvania, allí también le sería otorgado el Ph.D. o doctorado en filosofía algún tiempo después.

Inició su labor sacerdotal en el Colegio San Agustín de La Habana donde fundó y dirigió con buen éxito una escuela de comercio. Un par de años después pasó a los Estados Unidos con destino a un colegio de su orden en la ciudad de San Diego, California. En 1933 se le nombró maestro de novicios. Entre los novicios a su cargo estaba John Joseph Kelly, quien con los años sería el segundo rector de Villanueva. Años después se le designó director de The Villanova Preparatory School, también en el estado de California. De esta pasó a la parroquia de S. Nicolás de Tolentino en el barrio del Bronx en Nueva York donde le llegó la noticia de su designación como organizador y primer rector de la Universidad de Santo Tomás de Villanueva en Cuba. Como ya se dijo entre 1946 y 1950 estuvo al timón de esa universidad. Fueron tiempos difíciles pues no había antecedentes que sirvieran de guía. Los recursos económicos no eran muchos y los alumnos tampoco. La nueva Universidad ofrecía la posibilidad de realizar estudios sin interrupción y en un ambiente de paz. El P. Hurley tuvo que enfrentarse a una tradición plurisecular de absoluto monopolio estatal en la enseñanza superior. La promulgación de la Ley de Universidades Privadas en 1950 determinó el cese del P. Hurley como rector por no ser graduado de una universidad cubana. Una vez terminada su labor fue trasladado a los Estados Unidos y hasta su muerte todos los inviernos iba a Cuba a pasar su cumpleaños. Sin duda que sus días en Villanueva dejaron en él una huella imborrable de cariño y afecto.

El rectorado del P. Hurley, constituyó la etapa inicial en la que había casi tantos profesores como alumnos. La Universidad era en efecto una especie de academia privada en la que los estudiantes se preparaban para rendir exámenes como alumnos de la enseñanza libre en la Universidad de La Habana. Quizá la facultad con mayor número de estudiantes era la de Bachelor of Arts. Se sentía en toda la Universidad una marcada influencia anglosajona. Las publicaciones estudiantiles se redactaban casi enteramente en inglés y se celebraba (y se siguió celebrando) la fiesta de Halloween. También la de Thanksgiving. Además, se llevaba a cabo el certamen de Miss Villanueva. Los fondos que se originaban con esta actividad se empleaban en obras de beneficencia.  

 

El rectorado del P. Kelly

Antes de entrar en este tema parece necesario asomarnos brevemente a la biografía de John Joseph Kelly, O.S.A.

El P. Kelly nació en Du Bois, Pensilvania, el 26 de noviembre de 1915. Sus padres fueron inmigrantes irlandeses. Asistió a las escuelas parroquiales locales y tras terminar la enseñanza secundaria decidió incorporarse a la Orden de Ermitaños de San Agustín. Casualmente su ingreso se produjo el 8 de septiembre de 1934, Día de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.

Estudiólos cursos de Filosofía Escolástica y Teología en centros de formación de su orden. Se le ordenósacerdote en mayo de 1942. Aparte de su estudios  eclesiásticos, Fray  John estudióen Villanova University donde obtuvo el B. A. y más tarde en Catholic University of America recibió su M. A.

El P. Kelly prestó brevemente servicios como capellán castrense pero al poco tiempo (1943) se le destinóa la parroquia de S. Agustín en el Reparto Almendares de La Habana. Allí fue vicario cooperador del P. Espiralli. Este último animó  al joven sacerdote para que cursara estudios en la Universidad de La Habana donde obtuvo el título de Doctor en Filosofía y Letras en 1948 con una tesis sobreLa arquitectura religiosa en La Habana en el siglo XX.

Al fundarse Villanueva el P. Kelly enseñóEnglish Composition pero en enero de 1949 pasóa Merrimack College, Lawrence, Mass., donde desempeñóel cargo de Dean of Men, o sea director de actividades extracurriculares.

En 1950, tras la aprobación de la Ley de Universidades Privadas, se le nombrórector de la nueva casa de estudios. Esa Ley, como se ha dicho, exigía que los rectores de universidades privadas fueran graduados de una universidad cubana.

La trayectoria del P. Kelly como rector de Villanueva (1950-1959) se comenta más adelante.

Inmediatamente después del triunfo del comunismo en Cuba, el P. Kelly se vio brutalmente atacado por el régimen. Se le calumnió, se le vejóy finalmente se le indicóextraoficialmente que era persona non grata en la Isla, a pesar de ser ciudadano cubano por naturalización. Al salir de Cuba sus superiores lo enviaron como prior de una comunidad agustiniana en Chile. Después, dado su conocimiento del español y su experiencia latinoamericana, se le designópara asesorar en la fundación de una diócesis misionera (prelatura nullíus) en Chulucanas, Piura, una las regiones más pobres del Perú, cerca de la frontera con el Ecuador. Allí se mantuvo durante trece años como un humilde misionero entre una población pobre y con poca instrucción. Fue un cambio de 180 grados en su vida, lo cual el P. Kelly supo superar con alegría y dedicación.

En 1985, viejo y enfermo, pasóa residir en la Casa San Lorenzo, monasterio agustino sito en el recinto de Saint Thomas University. En Miami siguió ejerciendo su apostolado con frecuentes estadías en Perú donde no podía vivir permanentemente debido a su edad, achaques y las condiciones propias de la vida en una misión en tierras agrestes y alejadas de centros hospitalarios adecuados. Murió en Miami el 25 de agosto de 2006 a los noventa años de edad sin haberse nunca retirado del todo de su labor pastoral.

En esta época escribió un libro titulado Adventure in Faith. The Story of the Chulucanas Prelature publicado por Agustinian Press, 1989. Ya en 1972 había dado a la estampa el libro God’s Street Sweeper, una biografía del P. Spiralli, de la cual hay una edición española mencionada en la introducción.

Su larga vida fue un mosaico de actividades apostólicas: capellán castrense, sacerdote en una parroquia, profesor universitario, rector de una universidad, escritor y misionero en tierras extranjeras.

Volviendo ahora a su gestión rectoral, hay que apuntar que durante el rectorado del P. Kelly se fundaron:

La Escuela de Sicología (1950-1951) impulsada por aquel sabio cubano que se llamó José Ignacio Lasaga y Travieso. Aunque ya se enseñaban asignaturas sueltas de sicología en las facultades de Filosofía y Letras y de Educación en las universidades oficiales, no había un currículo destinado a la formación de sicólogos profesionales. Villanueva llenó ese vacío.

En el año 1951-1952 se fundó la Facultad de Ciencias y Tecnología con las carreras de Ingeniería Química e Ingeniería Mecánica, materias que no se impartían en las universidades oficiales. Al año siguiente y dentro de la misma facultad, inició su andadura la Escuela de Farmacia, con orientación hacia la bioquímica. También funcionó dentro de este marco la Escuela de Arquitectura de la que salieron numerosos profesionales destacados como Orlando Díaz Azquy, ganador de numerosos concursos internacionales, así como Oilda del Castillo, arquitecta del Departamento de Estado de los  Estados Unidos y Pedro Porro, que se desempeñó brillantemente en el Departamento del Tesoro.

En el curso 1953-1954 se abrió la Escuela de Derecho Diplomático y Consular, dentro del marco de la Facultad de Derecho, con un programa nuevo donde se hacía hincapié en el estudio de las lenguas modernas, sobre todo del inglés, cosa que facilitaba el carácter bilingüe de Villanueva.

En el curso académico 1954-1955 se fundó el Buró de Patrones de Calidad en el cual, a petición de los fabricantes nacionales, se supervisaba la calidad de los productos industriales cubanos y se expedía un certificado de calidad. En ese mismo año comenzó el programa de la Escuela de Economía con dos niveles: licenciatura y doctorado. Fue otra innovación  pues esta disciplina no contaba entonces con una facultad propia en las universidades oficiales. Claro que desde el principio Villanueva había organizado el programa de Bachelor of Science in Economics,(1947) impartido en inglés, pero ahora se expandía hasta alcanzar el nivel doctoral.

En 1955 se inauguró el Instituto de Idiomas Modernos encargado de la formación de profesores de inglés, o sea, diferente de los programas de B.A. y B.S., situados en la perspectiva de lo que en los Estados Unidos constituye un College of Arts and Sciences. Se reorganizó asimismo la Escuela de Verano donde también se podían obtener el B.A. y B.S. y el grado de Master of Arts. En el propio año se presentó por primera vez en Cuba una conferencia sobre planificación dictada por el Ing. Eduardo Montelieu, graduado en Harvard University en esta materia.

En 1956-1957 se fundó el Laboratorio de Biología Marina, programa de investigación destinado a promover la producción pesquera, a mejorar la riqueza de los mares cubanos y al conocimiento del mar que rodea a la Isla. Igualmente se abrieron sendos departamentos de investigación: el de Investigaciones Científicas dirigido por el P. Gerrit Hammerlick, O.S.A. y el de Investigaciones Económicas, dirigido por el Dr. Walter Frielingsdorf.

Durante los años del rectorado del P. Kelly se estimuló el funcionamiento de la Escuela de Verano que había abierto en 1947. La escuela tenía una sección de extensión universitaria con cursos de interés general, especialmente en tecnología y educación. Igualmente se enseñaba español para estudiantes extranjeros. Asimismo contaba con una sección de Estudios Latinoamericanos. La Escuela de Verano ofrecía también un programa destinado a la obtención del grado de Master of Arts en español, especialmente destinado a estudiantes extranjeros deseosos de perfecionar nuestra lengua en un país hispano. A partir de 1956 se organizó un programa de superación para los maestros y profesores de inglés cubanos.

Otra innovación dentro de la enseñanza superior en Cuba fue la introducción de programas de dos años de duración. Aunque no eran iguales se parecían a los programas típicos de los Community Colleges los cuales como se sabe otorgan los grados de Associates in Arts  y Associate  in Science.  En Villanueva se les llamó Certificados. El único que funcionó fue el de Arte y Decoración con un alumnado exclusivamente femenino y un gran éxito de matrícula.

La Universidad auspiciaba varias publicaciones: el Quibú, periódico estudiantil así nombrado por un arroyo cercano a Villanueva. Cuando se fundó el 31 de octubre de 1949 se llamaba Villanueva. Su último director fue Rafael Orizondo, hoy día un destacado periodista miamense. La publicación del claustro de profesores se fundó en 1954 con el nombre de Noverim donde se daban a la imprenta los resultados de las investigaciones filosóficas, científicas, tecnológicas y literarias de los docentes de Villanueva. Su último director fue el P. Edward E. King, O.S.A. La revista Ínsula nació  en 1957.  Era el órgano cultural del estudiantado. Publicaba ensayos, artículos, poesía y otras obras de creación de los estudiantes. Fue proclamada publicación estudiantil modelo por el Seminario de Organizaciones Juveniles de Cuba celebrado en febrero de 1958 por la Agrupación Nacional de Organizaciones Juveniles. Sus tres números fueron recibidos con comentarios muy favorables por la prensa habanera. Su único director fue Leonel Antonio de la Cuesta.

Con el patrocinio del P. Kelly se formaron varias organizaciones estudiantiles como la Asociación Cultural, un grupo de teatro universitario, una coral y dos grupos de la Juventud Universitaria Católica, (JUC) uno para los estudiantes de los cursos  diurnos y otro para los estudiantes de los cursos  nocturnos.

Quizás el hito más innovador de Villanueva fue la introducción en la educación superior cubana del sistema de conserjería empleado en la enseñanza universitaria anglosajona pero desconocido en Cuba.

Consistía en asignar a cada estudiante a un profesor cualquiera de su facultad o escuela para que actuando in loco parentis (en el lugar de los padres) ayudara a los estudiantes a resolver sus problemas académicos o personales, ya fuera mediante gestiones del docente o mediante contactos con las personas u organismos adecuados. Asimismo el consejero asesoraba al estudiante en la selección de las asignaturas optativas. La existencia de los consejeros fomentaba un clima de seguridad y confianza pues cualquier problema que se le presentara al alumno, este sabía que podía contar con alguien que se interesaba en sus problemas y conflictos y trataba de ayudarlo en su solución. Funcionó bien pues en mis casi seis años de presencia en Villanueva nunca oí quejas que no fueran la falta de compatibilidad entre el consejero y el aconsejado, lo cual se resolvía rápidamente cambiando al consejero. Claro que se trataba de una universidad muy pequeña pero en las macro universidades de los Estados Unidos e Inglaterra funciona bien.

Desde sus inicios Villanueva desarrolló un programa de estudios religiosos sistemático y concienzudo que abarcó ocho semestres de estudios teológicos. Obviamente los estudiantes no católicos no estaban obligados a cursarlos. La Universidad nunca controló la asistencia de sus alumnos a la misa dominical ni a ninguna otra función religiosa de precepto.  

Igualmente, siguiendo el mismo adagio latino de Mens sana in corpore sano se desarrollaron equipos de deportes tanto masculinos como femeninos con campeonatos internos y externos. Los deportes practicados fueron: beisbol, softball, tenis, basquetbol, squash e inclusive el ping pong y el dominó. La Universidad participó en la constitución de la ADUC, Asociación Deportiva de Universidades Cubanas, formado por las tres universidades oficiales (La Habana, Las Villas y Oriente) y Villanueva.

Como puede apreciarse a simple vista durante el rectorado del P. Kelly Villanueva floreció extraordinariamente en su aspecto académico  y contribuyó de forma notable al desarrollo de las Ciencias y las Letras en Cuba.

Algunos han pensado que en el debe de la gestión rectoral del P. Kelly hay que anotar el mal manejo de la huelga de los estudiantes vilanovences en la primavera de 1958, como se verá en detalle más adelante. Sin embargo, el decurso del tiempo ha hecho desaparecer toda posible culpa del rector. Cualquiera que hubiera sido la actitud tomada en ese momento (mantener cerrada o reabrir la Universidad) no hubiera tenido ninguna consecuencia favorable. La enseñanza universitaria privada fue el primer sector que sufrió el ataque totalitario a sólo once días de 1959, dos años y medio antes de la estatización total de la enseñanza privada. Por otra parte una universidad privada no podía mantenerse cerrada indefinidamente pues su única fuente de ingresos era la matrícula de los estudiantes. Las universidades oficiales pudieron suspender sus actividades desde 1957 a 1959 porque el Estado no dejó de hacerles efectivas las partidas del Presupuesto Nacional destinadas a su mantenimiento.

 

El rectorado de Mons. Boza

A Mons. Boza le correspondió la triste labor de presidir el fin de las actividades de Villanueva. A continuación presentamos una brevísima biografía del prelado.

Eduardo Tomás Boza Masvidal nació en la ciudad de Camagüey el 18 de septiembre de 1915. Estudió en el Colegio de La Salle en el habanero barrio de El Vedado y más tarde ingresó en el cubanísimo Seminario de S. Carlos y S. Ambrosio. Simultaneó sus estudios eclesiásticos con los de la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana por la cual se doctoró con una tesis sobre S. Francisco de Asís. Fue ordenado presbítero el 27 de febrero de 1944. Prestó servicios pastorales en El Cerro y en Madruga y en 1948 fue nombrado párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en la capital de la República, allí se destacó por su predilección por los pobres y los humildes. En 1959 tras la salida de Cuba del P. Kelly, el P. Boza se hizo cargo del rectorado de Villanueva. Al poco tiempo se le nombró Prelado de Honor de S.S. y el 15 de mayo de 1960 recibió la ordenación episcopal como Obispo Titular de Binda y Auxiliar de San Cristóbal de La Habana6. Eran tiempos sumamente difíciles. 

Desde el principio Villanueva se definió como una universidad católica, privada y bilingüe. Más tarde se añadió el calificativo de apolítica. A pesar de esto último, los estudiantes de Villanueva participaron en las luchas contra la situación política imperante. Cuatro estudiantes fueron torturados y asesinados por las fuerzas represivas gubernamentales al pie del Pan de Guajaibón en la provincia de Pinar del Río. Fueron: Javier Calvo Formoso, José Ignacio Martí y Santa Cruz, Julián Martínez Inclán y Ramón Pérez Lima. Aparte de estos mártires, el estudiantado de la Universidad decidió por votación emitida libre y democráticamente declarar una huelga en la primavera de 1958, (del 6 de marzo al 21 de mayo) casi coetáneamente con la huelga revolucionaria de abril de ese año. Después de fracasada esta se volvió a clases hasta el 31 de diciembre. Evidentemente la huelga de Villanueva ni quitaba ni ponía rey pero marcaba una inquietud cívica ante el estado de conmoción interna, de verdadera guerra civil, por el que atravesaba el país. También algunos estudiantes subieron a la Sierra Maestra como el estudiante de Derecho Emilio Martínez Venegas que bajó del monte con grados militares y barba revolucionaria.

A pesar de estas muestras de apoyo, el nuevo Gobierno atacó de inmediato a Villanueva y a todas las universidades privadas. En 1958, además de Villanueva, existían 9 universidades privadas: Belén, Camagüey, Candler, Cienfuegos, De La Salle, José Martí, Norte de Oriente, de Occidente y Masónica. Algunas ya funcionaban, otras estaban a punto de comenzar su labor académica.  

El 11 de enero de 1959, se promulgó la Ley # 11 de esa fecha por la cual se anulaban los títulos y notas expedidos por las universidades privadas a partir del 30 de noviembre de 1957, fecha en la que la Universidad de La Habana cerró sus puertas. La medida, totalmente injusta, fue modificada posteriormente por la Ley # 681 de 1959. Esta dispuso que los títulos y diplomas ya expedidos no tuvieran valor legal durante dos años y que las notas recibidas no pudieran utilizarse durante esos dos años al efecto de solicitar el correspondiente Examen de Estado. De hecho esos exámenes no se volvieron a celebrar. La Ley # 681 igualmente extinguió las restantes universidades privadas. La Universidad José Martí fue objeto de otra ley, la número 350 de 1959, por la cual se sometió a un régimen especial la determinación de la validez de sus títulos y notas.

El 17 de abril de 1961, en plena invasión de Playa Girón, Villanueva fue ocupada por las milicias comunistas. La comunidad agustina quedó bajo arresto y fue confinada, absurdamente, en el auditorio del Edificio Tarafa durante 12 días. Después se le dio libertad de movimiento por 3 días y finalmente quedó sometida a arresto domiciliario en el monasterio ubicado en el campus. El 15 de mayo los agustinos fueron expulsados físicamente del recinto universitario. Se les informó que las instalaciones de Villanueva pertenecían al Gobierno. El despojo fáctico se plasmó en la llamada Ley de Nacionalización de la Enseñanza de 6 de junio de 1961, por la cual la educación del kindergarten a la universidad quedó en manos del Estado socialista.

Mons. Boza fue detenido junto con el arzobispo coadjutor de La Habana Mons. Evelio Díaz y
Cía al momento de la invasión y dejado en libertad poco tiempo después. Luego  permaneció firme en su parroquia desafiando toda suerte de amenazas y provocaciones. En septiembre de ese año junto con 131 sacerdotes y hermanos fue expulsado de Cuba por la fuerza y embarcado hacia España en la motonave Covadonga de bandera española. Ya desterrado visitó al papa Juan XXIII quien lo animó a continuar su labor apostólica en el exilio. Mons. Boza pasó a residir en Venezuela. Allí fue designado vicario general de la Diócesis de Los Teques.  Durante muchos años visitó anualmente a las comunidades cubanas del exilio, confirmándolas en la fe, la esperanza y la fortaleza. Murió en olor de santidad y hoy en día se están dando los pasos necesarios para iniciar su proceso de beatificación. Fue un hombre santo y sabio.

 

Señalamientos finales

En términos históricos quince años es un lapso brevísimo y sin embargo en tan corto espacio de tiempo Villanueva produjo innovaciones fundamentales en cuanto a la creación de carreras, renovación de planes de estudio, incorporación de profesores formados en prestigiosas universidades extranjeras e intercambios con otras universidades tanto católicas como no católicas. Asimismo abrió sus puertas a estudiantes de distintas religiones sin la menor discriminación y procuró en la medida de sus fuerzas difundir la Doctrina Social Católica, especialmente en los años 1959-1961 a través del Instituto Social Pío XII.

Ojalá que cuando se pueda escribir sin ira y con ahínco la historia de la educación superior en Cuba no se olvide a esta pequeña universidad privada que prácticamente  nunca recibió dineros públicos7 y que sin embargo estableció exámenes de ingreso para procurarse los mejores alumnos posibles y facilitó becas para aquellos estudiantes competentes pero carentes de recursos económicos, sin que nunca se supiese quiénes estaban becados y quiénes no.

Se cometieron errores, ¿dónde no? Pero creo que al pasar balance el saldo será positivo y responderá al lema de Villanueva: Scientia sine virtute vanitas, La ciencia sin la virtud es pura vanidad.

Notas del artículo

1.- Vide, Walter Rodgers. “How Russians survived militant atheism to embrace God”. The Christian Science Monitor. A weekly review of global news and ideas. Vol. 103/ issue 29, p. 37.

2.- Vide, Reinerio Lebroc Martínez. Episcopologio. Miami: Editorial Hispanoamerican Books, 1985, p. 9.

3.- Vide, Mons. Ramón Suárez Polcari. Historia de la Iglesia Católica en Cuba. Miami: Ediciones Universal, 2003, p. 159.

4.- Me he ocupado de este asunto en un artículo titulado “Yo Fidel, a los 65 años”, publicado en la Revista Otro Lunes. Mayo de 2011. Año V. Núm. 18, en la parte central de la revista.

5.- Eusebio Mujal-León. The Cuban University Under the Revolution. Miami: University of Miami, North-South Center for the Research Institute for Cuban Studies, 1988, p. 7.

6.- Vide, Lebroc, Op. cit., pp. 53-55.

7.- La única contribución del Estado cubano fue un donativo de 40, 000 pesos (dólares entonces) efectuado por el Gobierno constitucional del Dr. Ramón Grau San Martin (1944-48) para comprar libros con destino a la biblioteca universitaria. No he podido precisar la fecha exacta pero todo parece indicar que ocurrió alrededor de 1948, o sea, bien al principio de Villanueva. Aparentemente fue el P. Augustine Lamond, O.S.A., bibliotecario del plantel, quien a través de la influencia de algunos amigos suyos consiguió el donativo. En 1958 el Gobierno ofreció pasar un subsidio a Villanueva con cargo a los fondos asignados a la Universidad de La Habana que permanecía cerrada. Villanueva declinó recibir esta aportación invocando el carácter apolítico de la institución.

Del Autor

Leonel Antonio de la Cuesta

Profesor universitario en los Estados Unidos durante cuatro décadas. Dirigió durante dieciocho años el Programa de Formación de Traductores e Intérpretes de Florida International University. Está acreditado por la American Translators Association y es uno de los principales analistas de Derecho constitucional cubano. Ha publicado varios libros, el último de ellos es Constituciones Cubanas desde 1812 hasta nuestros días.

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