Septiembre 2011. Año 5. #20

Tamaño de la Letra: Mayor | Normal | Menor




 

Sobre la sociedad del espectáculo

Por Rubén Sánchez

El cuarteto de Whitechapel

Daniel Sánchez Pardos

Ediciones del Viento, 2011

 

El cuarteto de Whitechapel

Segunda novela del catalán Daniel Sánchez Pardos, El cuarteto de Whitechapel plantea una interesante cuestión: por un lado, es uno de esos libros susceptibles de recomendar a los lectores habituales de misterio e incluso de la novela negra, por otro, uno se plantea hasta qué punto este mismo lector tipo está dispuesto a aceptar las muchas rupturas que el relato propone con respecto a los referentes en los que supuestamente debería mirarse. La indefinición genérica no es baladí en la novela de Sánchez Pardos, sino que forma parte de su mismo discurso. Al igual que hacía Marc Pastor en El año de la plaga, lo que se ofrece aquí es una alternativa más accesible, también más concientemente generacional –pero ni mucho menos más fácil-, al delirio posmoderno de la generación Nocilla.

El Cuarteto de Whitechapel sigue la máxima de Hitchcock –mejor partir del tópico que caer en él- y toma como epicentro la historia de Ikatz Santaella, filólogo más o menos frustrado, que sobrevive en Londres enseñando a los turistas la ruta de los míticos crímenes perpetrados por Jack el Destripador, que habla con el fantasma de Borges cuando nadie quiere escucharle y que parece obligado a compartir los delirios de grandeza de una novia dispuesta a triunfar en el circuito artístico. El lugar común sobreviene con la aparición de una bolsa con restos humanos que propicia la arquetípica trama de falso culpable, pero aquí acaban las convenciones. A partir de este momento, Daniel Sánchez Pardos conduce al lector por un delirio impecablemente orquestado de cadáveres que vuelven del futuro para complicar el presente y artistas dispuestos a consagrar su vida (y su muerte) con tal de hacer Historia, donde se ponen sobre la mesa los límites, cada vez más difusos, entre arte y espectáculo, o entre espectáculo y mass media.

Es precisamente lo lúcido de este último discurso lo que hace de ésta una novela absolutamente insólita en el panorama literario español, por la habilidad con la que su autor conjuga una propuesta de indudable carga intelectual con los recursos más sofisticados de cierta literatura de género. El Cuarteto de Whitechapel da testimonio de un tiempo –el nuestro- profundamente narcisista, donde todo se percibe como prolongación de uno mismo y donde los medios y su audiencia reclaman un nuevo Jack el Destripador cada semana. Sorteando las soluciones más fáciles del best-seller, Sánchez Pardo se toma su tiempo para desarrollar sus ideas, se atreve a escamotear al lector algunas de las escenas más impactantes del libro –como una suerte de respuesta a esa sociedad del espectáculo sobre la que diserta- y compone con gusto y elegancia cada uno de los pasajes de su elaborada estructura. Es posible que el desenlace desconcierte a los lectores menos avisados, pero esta misma osadía ratifica la calidad de una propuesta que merece mucho más éxito del que probablemente obtenga.

Este Lunes »

Unos escriben »

Otros miran »

OtroLunes conversa »

Punto de mira »

Cuarto de visita »

En la misma orilla »

Recycle »

Librario »