Septiembre 2011. Año 5. #20

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"Todos los genocidios del siglo XX

tuvieron una propaganda obsesiva"

Por Camilo Sánchez
Jorge Volpi

 

La atribulada historia de un experimentado batallón de la policía de reserva alemán sirvió para que el escritor Jorge Volpi hilara su más reciente novela, Oscuro bosque oscuro (Salto de Página). Se trata de una reflexión sobre la condición de los seres humanos y su capacidad para elegir en coyunturas difíciles. Escrita con una estructura poética, o "prosa cortada", en palabras del autor, la historia serpentea por la vida de un grupo de personajes tan grises como mundanos, que se estrellaron de frente con uno de los genocidios más atroces del siglo XX.

Acodado sobre la mesa de una cafetería del centro de Madrid, el escritor mexicano cuenta que su intención con esta novela, la séptima, fue "indagar las condiciones que llevan a personas comunes a convertirse en verdugos. Quería reflexionar sobre cómo una persona normal puede adquirir un odio repentino hacia sus vecinos". Detrás de todo esto, continúa, siempre hay una campaña de propaganda obsesiva. "Ya sea en la Alemania Nazi con Goebbels a la cabeza, o en Ruanda en 1994, donde un locutor se encargaba de repetir incesantemente por la radio: 'Hay que asesinar a las cucarachas, no son seres humanos, son cucarachas'".

El sustrato para esta historia revoloteaba en la cabeza de Volpi (Ciudad de México, 1968) desde hace diez años. En ese entonces se rebuscaba la vida entre los archivos para escribir su novela histórica En busca de Klingsor, cuando se topó con un episodio "relativamente documentado" y que atrapó su atención. En julio de 1942, alrededor de 2.000 mujeres y niños judíos fueron masacrados por el batallón 101 de reserva de la policía de Hamburgo en la plaza de Jòzèfow, un pequeño pueblo de 140 vecinos al noreste de Polonia. El escuadrón nazi estaba conformado por gente decente, la mayoría cincuentones no aptos para la guerra. Carniceros y funcionarios menores, mercachifles y policías retirados que tuvieron que suplir la carencia de soldados, en su mayoría destinados por Hitler al frente oriental.

El comandante de esa misión había recibido las órdenes de Berlín con horror. Días antes de la matanza notificó a sus hombres de que eran libres de decidir si participaban o no en la sangrienta maniobra y que bajo su palabra de solado no habría represalias contra aquellos que dieran un paso al costado. "De los 500 hombres sólo 15 se negaron a participar, el resto, aún sabiendo que lo que iban a hacer era una atrocidad, secundaron la barbarie de forma voluntaria. La discusión entonces es ¿Hasta qué punto las condiciones políticas y sociales de una época determinada conllevan a las personas a convertirse en victimarios?".

¿Por qué no ubicar la historia en México, por ejemplo? "Me interesaba este bosque desconocido y el invierno como representación de la oscuridad en el ámbito mitológico", afirma, "los bosques, además, son lugares donde confluyen los relatos para niños, que eran de lectura obligatoria durante la época nazi y que formaban parte de la cultura aria. A la vez, fueron lugares donde se llevaron a cabo estas masacres. Así que también representa el lado oscuro de los seres humanos".

Volpi no cree en la literatura comprometida. ¿Qué busca entonces al contar este tipo de historias? Una de las funciones fundamentales de la narrativa, dice, es permitirle a la gente vivir otras vidas y ponerse en el lugar de "esos que vivieron otras vidas, se trata, básicamente, de esto que antes llamábamos empatía y que ahora sabemos que funciona mediante un proceso cerebral". Y concluye: "Para mí, como escritor, y espero que para el lector, todo esto represente la posibilidad de imaginarse en una situación parecida y preguntarse ¿Y yo qué hubiera hecho?".

Nota del Editor

Publicada en El País, el 11 de agosto de 2010.

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