La selva Lacandona y los ríos Orinoco y Amazonas, desde los años de la Conquista, han sido mecas de aventureros, artistas, religiosos y hombres de ciencia. Primero fueron los viajes de descubrimiento, conquista y estudio, pero los escritores de hoy repiten los periplos como una suerte de culto, de pruebas de resistencia y como un recurso para dar testimonio de lo que hemos perdido.
En el más reciente número de la revista poblana Crítica (agosto-septiembre de 2006), el escritor colombiano Marco Tulio Aguilera Garramuño entrega su “Crónica del Amazonas” que tiene una singularidad: mientras la mayoría de los libros de viajes y aventuras testimoniales se empeñan en mostrar los riesgos pasados y ponen especial interés en las fotografías con serpientes muertas y fieras cazadas, Marco Tulio nunca oculta que su crónica proviene de una excursión a Leticia, en la Amazonia colombiana, vecina de Brasil y de Perú. Lo extraordinario de esta crónica es que a pesar de ser producto de un viaje poco heroico, está magistralmente elaborada y cristaliza en un texto literario valioso por su escritura, independientemente de las cosas que va mostrando. Leer más…

