Los paraísos de Garramuño

Sobre El amor y la muerte

Fabio Martínez

el-amor-y-la-muerte-otrolunes30Las vidas de Marco Tulio Aguilera Garramuño, el escritor colombiano que acaba de ser finalista del Premio Alfaguara con su novela El amor y la muerte, pueden dividirse en dos: su vida de sardanápalo que vivió en Cali cuando era estudiante de Letras en Univalle y su oficio como escritor en Jalapa, México. (Sardanápalo fue un rey asirio, lúdico, lúbrico y licencioso.)

De su vida de sardanápalo puede dar cuenta Adolfo Montaño, el frenáptero de la música, que un día después de haber trotado con el escritor por los Farallones de Cali, fue convertido en personaje literario de una de sus novelas Los placeres perdidos. En aquellos tiempos en los Farallones aún se podía trotar y contemplar la exuberancia de la naturaleza.

Para Garramuño aquellos años fueron los más felices de su vida pues fue en Cali que el escritor inició su educación sentimental, su vocación como corredor de fondo y su amor incondicional por la literatura. Su vida como escritor ha sido prolífica desde aquel primer libro publicado en Buenos Aires por Ediciones La Flor y titulado Breve historia de todas las cosas que fue comparada equivocadamente con Cien años de soledad.

Esta comparación le valió al escritor precoz todo el peso de la crítica. Luego vinieron los Cuentos para después de hacer el amor donde Garramuño con ese humor fino y juguetón que es oro raro en nuestra literatura, empezó a mostrarnos que es un gran conocedor del alma femenina. Cuentos para después de hacer el amor tuvo tanta popularidad en el continente que Garramuño escribió enseguida los Cuentos para antes de hacer el amor. Y en poco tiempo se espera que el autor bogotano escriba los Cuentos en lugar de hacer el amor.

Pienso que este conocimiento del mundo femenino fue el resorte interior que lo impulsó a escribir El amor y la muerte, una novela que narra la historia de Editn Viscontini, que después de su primer matrimonio decide vivir el amor de una manera intensa. El amor y la muerte es una obra que en medio del drama que vive el continente, reivindica la vida como un antídoto contra la tragedia humana. Es también la historia de una familia extravagante y extremista con sus amantes estólidos que se le atraviesan a doña Edith por su vida; sus tías fórcides que comparten un ojo y cuando quieren chismosear se lo arrebatan para ver más de la cuenta; y sus siete hijos que en medio de sus vicios y virtudes siempre se ponen una cita en alguna ciudad del continente para reivindicar el amor que se tienen.

El último libro de Garramuño no solo es un homenaje a la familia sino también y en medio de tanta novelita negra de alcantarilla que pulula en nuestro medio, es una obra feliz que reivindica el amor. Una novela apasionante, que casi obliga al lector a olvidar todo y dedicarse a leer hasta el fin. Me gustó muchísimo, una gran novela. Tiene razón Gardeazábal: hay que reconocer que Garramuño es un señor narrador. Es un privilegio leerlo. Colombia debe estar agradecida.

Publicado en El Tiempo,  Cali, Colombia