Categoría: Cuarto de visita

Brigitta

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Memorial de Adalbert Stifter en su pueblo natal de Oberplan.

1. Viaje a pie por la estepa

A menudo hay cosas y relaciones en la vida del hombre que no nos quedan claras de inmediato, y cuyas razones no somos capa­ces de extraer con prontitud. En ese caso influyen por lo general con un cierto aliciente bello y suave de lo misterioso en nuestra alma. En la cara de un feo hay a menudo para nosotros una belleza interior que no somos capaces de derivaren el acto de su valor, mientras que a menudo nos resultan fríos y vacíos los ras­gos de otro de los que todos dicen que poseen la mayor belleza. Del mismo modo nos sentimos a veces atraídos hacia uno que en realidad no conocemos en absoluto, nos gustan sus movimien­tos, nos gusta su manera, nos afligimos cuando nos ha abando­nado y tenemos una cierta nostalgia y hasta un amor por él, cuando a menudo en años posteriores de él nos acordamos: mientras que no sabemos a qué atenernos con otro cuyo valor se nos presenta en muchos hechos, incluso cuando hemos tratado con él durante años. Que en último término hay razones mora­les que barrunta el corazón, es indudable, sólo que no siempre podemos destacarlas con la balanza de la consciencia y el cálculo y contemplarlas. La psicología ha iluminado y aclarado algo, mas mucho le ha quedado oscuro y a una gran distancia. Leer más…

Adalbert Stifter. El volcán apacible

adalbert-stifter-otrolunes30aBrigitta es presentado, en la edición de la que traduzco, como “uno de los relatos más bellos en lengua alemana”. Urban Roedl, el biógrafo más acreditado de su autor, se refiere a él como “el mayor artista en prosa alemana de su tiempo – y no sólo del suyo”. Adalbert Stifter (1805-1868) constituye un fenó­meno singular: considerado un clásico en todos los cánones y libros de texto escolares, apenas es leído; si algunos lo veneran y otros lo rechazan, la mayoría lo hace por razones equivocadas. Su estilo es elevado a ejemplo de equilibrio, pero contiene extra­vagancias y hasta incorrecciones que delatan un trasfondo menos inocente; sus narraciones son calificadas de idilios cam­pestres, pero en muy pocas falta la amenaza de una sombra incontrolable. Si se las reconoce como fábulas morales, es para hallar en ellas un bucólico homenaje a la armonía natural y a la piedad cristiana; un lector tan sagaz como W. G. Sebald sostiene que “muy al contrario, su verdadera esencia es un profundo agnosticismo y un pesimismo extendido hasta lo cósmico”. Leer más…

Una mirada al escritor y al hombre

adalbert-stifter-otrolunes30(Austria, 1805-1868). Escritor perteneciente a la corriente Biedermeier.

Nació en Oberplan, una pequeña población de Bohemia, entonces perteneciente al Imperio austríaco y hoy situada en Chequia. Era hijo de un comerciante de lino sin demasiados recursos, lo cual no le impidió formarse. Estuvo ocho años estudiando en el monasterio de Kremsmünster. Estudió a continuación, tras la secundaria, en Viena. Stifter tuvo ideas muy moderadas pero no extremas, como lo muestra su actitud en las revoluciones de 1848, pero también su apoyo a las reformas del emperador Francisco José I. Como inspector de las escuelas de la Alta Austria, fue funcionario del Imperio Austro-Húngaro durante 15 años; se retiró en 1865. Stifter murió en 1868, tras una depresión motivada por su enfermedad cancerígena; todavía algunos discuten si se suicidó. Leer más…