El poeta puede sintetizar el mundo en un verso, y hasta en una palabra; mientras que el narrador requiere de muchas palabras para construir y presentar su mundo fabular. El poeta gana por derribo, en tanto que el narrador, cuando gana, lo hace por puntos y al final de la pelea, si no sale derrotado de ella, que también ocurre. Personalmente, yo necesito expresarme en un terreno más amplio que el que brinda un poema.
De la entrevista concedida por Antonio Álvarez Gil a Isbel Díaz Torres.
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Llevando en su mano derecha la cesta de plástico con los productos de la compra, Caridad se acerca a la caja en la tienda de Adham. Aborrece entrar a este establecimiento, y aborrece encontrarse con su dueño, que suele recibirla con una sonrisa irrespetuosa, francamente cargada de lascivia. Siempre que se enfrenta a este personaje venido de Dios sabe dónde, se siente como si estuviera desnuda y a disposición de sus deseos. Son cerca de las diez de la noche y Caridad es la única clienta en la pequeña tienda. Leer más…
