Encuentros con Marco Tulio Aguilera Garramuño

Sobre el libro Poéticas y obsesiones seguido de encuentros con García Márquez, de Marco Tulio Aguilera Garramuño

Mario Miguel Ojeda Ramírez

Poéticas y obsesiones seguido de encuentros con García Márquez
Marco Tulio Aguilera Garramuño
Editorial Universidad de Antioquía, 2015

 

Marco-Tulio-Aguilera-Librario-Narrativa-OtroLunes41La última vez que me encontré con Marco Tulio fue en el estacionamiento principal de Economía – que es como se conoce a la unidad académica que ocupa el edificio de la Normal Antigua-. Marco venía a la carrera, a entregarme un oficio; yo casi me iba. Era la invitación formal a la presentación de su libro más reciente, Poéticas y obsesiones seguido de encuentros con García Márquez. Al dármela me pidió que lo que escribiera para leer no pasara de dos cuartillas: <<Somos muchos en la mesa>>, espetó. Le dije que no se preocupara, que eso haría. Me recordó que le había gustado mi texto sobre “Marco Tulio, el mito”, que leí cuando presentamos –también en una Feria de Libro Universitario en Xalapa- su Breve historia de todas la cosas –reescrita y reeditada-. Me dijo algunas cosas más –las de siempre-: que había competido en natación, o en atletismo –no me acuerdo bien-, que estaba escribiendo mucho; me preguntó si lo seguía en su blog, etc. En esta ocasión también me platicó que le habían rechazado una novela -en una editorial que conocemos. Recuerdo que con esa voz raspada, que al hacerse un poco queda invita a la intimidad, me susurró: <<Me dijeron que no sé redactar, ¿tú crees? ¿Será que ya están hartos de mí? ¿Tendrán alguna consigna de “ya no más de Marco Tulio Aguilera Garramuño”>>. Le dije que eso de los arbitrajes es así: son los designios de la evolución, que establece que mayoritariamente permanecen los genes de los más fuertes,  y los más fuertes deben ser sometidos a muchas pruebas. Pero ánimo, sé que saldrás adelante –eso ya no se lo dije, pero se lo digo ahora-. Además digo otra cosa: SÉ QUE EL PROYECTO MARCO TULIO AGUILERA GARRAMUÑO TIENE TODAVÍA MUCHO POR DAR.

Recuerdo la primera vez que me encontré con Marco Tulio: él era el flamante editor de La Ciencia y el Hombre, yo un aprendiz –un poco más que ahora- de escritor académico. Sobre esto no voy a decir mucho, porque ya escribí Tiempos aquellos, que se publicó en el número conmemorativo de los 20 años de la revista. Sólo platicaré que estaba muy emocionado por haber conocido a ese escritor – imagínense, lo había presentado Luis Arturo Ramos, con mucha pompa-. Con esa emoción se lo platiqué a una colega (que hasta la fecha es muy histriónica), y ella me dijo: “Ak, sí: uno que es un roperote, que presume mucho de sexo, pero tiene una llavecita”. Hago la aclaración de que entonces  no había leído a Marco Tulio.

Durante los noventa nos vimos muchas veces. Fue cuando leí: Cuentos para antes y después de hacer el amor, Mujeres amadas, Los placeres perdidos y Las noches de Ventura (que también se llama Buenabestia). En esos encuentros no hablábamos de sus libros, más bien de sus planes con la revista, de sus lecturas científicas, de que quería hacer un concurso de ciencia ficción, etc.  Me preguntaba de estadística – creo que siempre le ha gustado la jerga de esta disciplina-; recuerdo que una vez me pidió que le explicara el significado de  outlier, me dijo que tenía el plan de usarla en una de sus narraciones.  He visto que usa “desaforado” y “megalómano” -que creo que Marco Tulio los siente como adjetivos propios- pero outlier, me parece que no (igual y me equivoco, aunque el buscador dice: <<Falta outlier>>). Como sabemos Marco Tulio  inventa muchas cosas, entre ellas algunas palabras: la más famosa: frenáptero -que por cierto en su libro Poéticas y obsesiones tiene una explicación de cómo surgió.

Los encuentros de este siglo han sido muy influyentes para mí.  En esta etapa varias veces pensé que Marco Tulio -de verdad- se estaba volviendo loco. Algunas cosas que me dijo: <<…Me deberían nombrar director de la editorial…>>, <<…Voy a ganar el Premio Anagama…>>, <<…Voy a escribir un tratado –de verdad- sobre la melancolía…>>, <<Finalmente he encontrado el sentido verdadero de la vida…>>, etc.

Como sabemos algunos la estrategia de Marco Tulio es hacer todo desaforadamente, siendo un megalómano; pero últimamente, lo ha invadido la melancolía, la ternura, y cada vez más lo ocupa más la razón. No se estaba volviendo loco, pasaba por un trance de reseteo, si se puede usar el término. Ahora tenemos un hombre más sosegado, más cordial, más consciente.

Recuerdo -con mucho cariño- las lecciones de cómo escribir un relato infantil que me dio cuando me regaló El pollo que no quiso ser gallo. (Un paréntesis –en muchos encuentros Marco Tulio abre el maletín y me da su último libro: <<¿Ya lo tienes?, te lo doy en 150,… lo están dando en 200…>>.  Pero ese libro de cuentos infantiles me lo regaló, además de que me dio la lección. Por aquel entonces mi hijo tenía 3 o 4 años, le dije que lo leería, y que intentaría hacer cuentos. Ese es el libro de Marco Tulio que más veces he leído. Me encanta El papá de porcelana, que creo habla mucho de quien lo escribió -y también de mí.

Agradezco a Marco Tulio por invitarme a presentar Poéticas y obsesiones.  El libro nos presenta aspectos del Proyecto Marco Tulio Aguilera Garramuño, que de otra forma sería laborioso desentrañar. Ahora entiendo más a Marco Tulio -que una vez me dijo: <<soy un lector desordenado>>, si esto existe, no lo es-. Seguir sus pláticas y conferencias es dar un tour interesantísimo por la literatura, por el oficio de escribir, desentrañando las razones de los temas – entendiendo las obsesiones- de un escritor portentoso, porque eso es Marco Tulio. Le agradezco también  porque leer Poéticas y obsesiones me permitió recordar muchas de mis lecturas: Gabo, Miller, Navokov, Cervantes, Proust, Isaacs, Bioy Casares, Lawrence, Mutis, entre otros. Me motivó a releer porque en algunas cosas no había reparado, y también me dejó suficientes motivaciones para seguir siendo unos de sus mayores lectores. Precisamente ahora estoy leyendo La insaciabilidad, que considero muestra a un Marco Tulio, vigoroso, caudaloso, obsesivo, pero sobre todo gozoso, que es lo que más se le agradece.  Gracias, Marco Tulio. Deseo que tu proyecto siga adelante, cosechando cada vez más, por lo mucho que has sembrado y sigues sembrando.