

«Orlando Jiménez Leal ha sido una figura polémica desde sus inicios. En Cuba, cuando era casi un adolescente, provocó una crisis político-cultural por un corto titulado P.M., (un ejercicio en cinéma verité sobre la vida nocturna de La Habana). El corto fue prohibido por el régimen de Castro y creó, entre los artistas e intelectuales, un gran escándalo y una polémica sobre la libertad de creación del artista en Cuba. Castro reunió a todos ellos, a propósito de P.M. y decretó allí, con una frase, su famosa política cultural: "Dentro de la Revolución, todo, contra la Revolución nada". Condenó, por supuesto, la película, condenó a los jóvenes realizadores, disolvió al magazine literario Lunes donde él creyó que la película había encontrado apoyo, y trazó la política estalinista hacia el arte que todavía está vigente hoy.
Ya en el exilio, Jiménez-Leal realizó, junto a Néstor Almendros, Conducta impropia (documental de largometraje que se ganó el Grand Prix en el Festival Internacional de los Derechos Humanos de Estrasburgo, Francia; el Primer Premio al Mejor Documental en el Festival de Cine de Barcelona; y fue premiada como mejor película del año en el Festival de Cine de Londres en 1984) y el largometraje de ficción El Super (ganador del Gran Premio en el Festival de Cine de Mannheim, Alemania; y el Premio de Association Frangaise des Cinémas d'Art et d'Essai, París; y seleccionada para el Festival de Cine de Venecia en 1981). También dirigió Todos los días un día con Julio Iglesias, y 8-A, un largometraje que se vale del escandaloso proceso y ejecución del general cubano Arnaldo Ochoa para hacer una convincente exposición sobre la intolerancia humana.»