A modo de presentación hacemos siempre a nuestros invitados un reto: el de mirarse e intentar explicar a los lectores de OtroLunes ¿quién es Julián Ibáñez? La respuesta, como para profundizar más el reto, debe enfocarse en dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: Julián Ibáñez, el ser humano y Julián Ibáñez, el escritor de novelas negras, teniendo en cuenta en qué sentidos se contraponen o complementan estas dos “áreas” de tu vida.
Quizás yo sea unproducto esquizofrénico de la postguerra. Mis padres eran maestros, perdedores de la guerra. Castellanos viejos, es decir, algo como calvinistas. Para comer se vieron obligados a abrir una academia en uno de los barrios bajos de Madrid. La calle era mi verdadero hogar…. Siempre he empatizado con este mundo de marginados, chonis y mendas en el filo de la navaja.
Esto se hace evidente en mis novelas: Los Buenos: la calle los Malos:el hogar. Desde siempre. Sin proponérmelo, dejándome llevar.
Premio internacional L´H confidencial en 2009, Premio Novelpol honorífico en 2015, Nominado al Hammett en 2016. ¿El género negro está haciendo en los últimos años una especie de ajuste de cuentas con uno de los considerados pioneros en España o es simplemente una derivación lógica de la unión entre persistencia y talento?
Supongo que después de un puñado de novelas he adquirido cierto oficio. La persistencia es sencilla: escribir es una juerga, y leer casi lo mismo. En cuanto al talento… es lo que hay (tuve un abuelo crupier en el casino de Santander, quizás me está echando una mano desde el Más Allá)
Junto a la variedad de localizaciones, destaca en el sello Julián Ibáñez, el perfil sombrío y decadente de la mayoría de sus personajes. Desde tipos poco recomendables a señoritas de cálida compañía. ¿Hasta qué punto es posible entender,como autor, el género negro sin este tipo de personajes?
El subgénero HARD BOILED (Chandler, Hammett) es precisamente eso. No confundir con el subgénero ENIGMA (Simenon, Redondo, Barlet). Son totalmente diferentes. Curiosamente, ahora hay una polémica sobre si las mujeres no son nominadas a los premios de novela negra. Qué chorrada. ¿De qué sexo era Patricia Highsmith? ¿era un homúnculo, ¿y Chandler? ¿era un travestido? Qué más da. No conozco ninguna autora española de hard boiled (bueno, tampoco soy un tipo muy enterado), si de enigma. ¿Por qué? ¿Porque las chonis no escriben hard boiled? Eso ahora, quizás dentro de diez años ninguna escriba enigma. Qué más da. ¿La novela enigma es de andar por casa en pantuflas y la hard boiled de andar por la calle con las botas con clavos? No lo sé. Si que no soy un chico de salón, que,casi casi, soy un chico de la calle.
Bellón, personaje con el que ha logrado más fidelidad, es un pobre diablo que vive el presente, que viene llorado de casa, pero de vez en cuando se encoña, ¿qué futuro le espera? ¿Sigue esperando, como su padre literario, encontrarse en el camino a esos dos rufianes enterrando el botín para luego ir corriendo a casa a por una pala?
Bellón ha sido el personaje de todas mis novela, aunque con otros nombres, para despistar. Pero la poli no le anda buscando, nunca lo han hecho, saben todo sobre él pero no les merece la pena. No tiene casa, ni coche, ni un plan de jubilación, acabará con dos chaquetas sentado en cualquier acera, bebiendo a morro de un tetrabrick.
Ha comentado en varias ocasiones que leía, como todos, novela enigma hasta que cayó en sus manos Cosecha roja. ¿En todo este tiempo ha vuelto a leer algo parecido? ¿Cuáles son los pilares de Hammett, Chandler, Thompson, para que aún hoy, lectores y autores, sigamos buscando sus huellas?
Hammett hasta que llegó Chandler. Y ahí me quedé. Chandler es muchas cosas. Incluyendo unos argumentos indigeribles. A mí me llamó la atención su ingenio, Chandler era un tipo divertido. También inteligente, decía cosas muy sensatas con mucho mordiente y agudeza. Es difícil encontrar un par de líneas seguidas de Chandler sin que no te regale con un “toquecito”. Supongo que esto lo aprendió en Black Mask, había que atrapar al lector por la garganta y no soltarlo.
