El movimiento moderno llegó a Cuba con cerca de diez años de retraso, pero ya desde el inicio de la década de los cincuenta la expresión se impuso e invadió toda la creación arquitectónica del país. Leer más…
Revista Hispanoamericana de Cultura
Mayo 2016 - Año 10
El movimiento moderno llegó a Cuba con cerca de diez años de retraso, pero ya desde el inicio de la década de los cincuenta la expresión se impuso e invadió toda la creación arquitectónica del país. Leer más…
El 23 de abril de 1992, al entregarle el Premio Miguel de Cervantes Saavedra a la cubana Dulce María Loynaz Muñoz en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, el Rey de España Juan Carlos I se dirigió a ella con un título ennoblecedor: después de obsequiarle la Medalla y Diploma del galardón, la nombró como “La Dama de América”. Desde su silla de ruedas, la frágil viejecilla caribeña sonrió suave y enigmáticamente. A su lado, empujando la silla, enfundado en elegante chaqué y rebosante de vanidad, se encontraba Lisandro Otero, quien unos pocos años antes le había negado a Dulce María el Premio Nacional de Literatura y la llamó “vieja batistiana, gusana y contrarrevolucionaria”. Leer más…
El Proceso Electoral Cubano se encuentra regido por la Ley no. 72, Ley Electoral, aprobada por la Asamblea Nacional en su sesión del 29 de octubre de 1992.
En Cuba se elige por votación de la ciudadanía a los Delegados a las Asambleas Municipales, especie de concejales, y se plebiscita de manera harto sesgada a los Delegados a las Asambleas Provinciales y a los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular[1]. También se llevan a cabo plebiscitos, dentro de estos tres organismos legislativos, para aprobar o no los cargos electivos de cada uno de ellos, y en el caso de la Asamblea Nacional, se plebiscita además el Consejo de Estado. Leer más…

Joaquín Blez retrató este ‘Desnudo’ en 1920. Fue el gran pionero de la fotografía del cuerpo en Cuba.
Para Muñeca y Pepito, donde estén.
Entre los más gratos e imborrables recuerdos de mi remota infancia y temprana adolescencia, está la estampa de Joaquín Blez y Marcé (Santiago de Cuba, 5 de diciembre, 1886 – La Habana, 7 de abril, 1974), el famoso Fotógrafo de la Sociedad Cubana, o El Artista de la Lente de Oro. Leer más…
El filme No habrá más penas ni olvido -que bien pudiera llevar por subtítulo ¿Qué viene después del Caudillo?”-, se estrenó en 1983, en las postrimerías del gobierno dictatorial de la Junta de Reorganización Nacional Argentina y nueve años después (1974) del fallecimiento de la figura política cumbre del siglo XX en Argentina: el inefable general y presidente Juan Domingo Perón1. Leer más…
“Sigamos la metáfora. Ante todo una cazuela abierta. Esa es Cuba”.
Fernando Ortiz (1881-1969)
El título de este trabajofue tomado de una conferencia leída el día 28 de Noviembre de 1939 por Don Fernando Ortiz a un grupo de estudiantes de la fraternidad Iota-Eta de la Universidad de la Habana. Luego apareció publicada con el título «Los factores humanos de la cubanidad”. Creo que fue allí una de las primeras oportunidades donde expresó: «Cuba es un ajiaco”. Como toda metáfora feliz, el éxito del que ha venido disfrutando desde entonces es incuestionable. Para ampliarla añadió: «Ante todo una cazuela abierta. Esa es Cuba, la isla, la olla puesta al fuego de los trópicos…» (155)1. Leer más…
En su cuento “La carta inconclusa”1, publicado en 1989 en El hombre de la mirada oblicua y en 2009 en la antología Estación de lluvia, Javier Vásconez (Quito, 1946), uno de los mayores representantes de las letras ecuatorianas contemporáneas, retrata a Anita “la Torera”, un personaje famoso en la Quito de la década del cincuenta por su extravagancia, que solía deambular por la ciudad vestida con prendas colorinches. Después de enterarse de que la encerraron en un manicomio, el narrador homodiegético desde Barcelona le dirige una larga carta que, según un juego de abismación, resulta ser el cuento que el lector lee. La figura errática y caprichosa de Anita surge de una manera proustiana que invita a un viaje en el tiempo hacia la infancia quiteña del narrador, borrando la distancia entre Barcelona y el Ecuador. Con melancolía, desde el otro lado del océano, los recuerdos procuran “retrouver le temps perdu”, recuperar el tiempo perdido y con él una ciudad desaparecida, poblada de fantasmales casas señoriales, bañada en una niebla lluviosa, de la que emerge, por su vitalidad, la figura de “la Torera”. Leer más…