Monólogo con comejenes y otros poemas

Poesía

Ismael León Almeida


Ismael León Almeida (San Nicolás de Bari, 1953). Periodista. Editor del blog CUBANOS DE PESCA. Autor de los libros Polo, cantor de la montaña (Vitral, Pinar del Río, 2003), Pesca deportiva cubana. Historia y tradición (Editorial Científico Técnica, La Habana, 2009), Técnicas y peces del aficionado cubano (Editorial Científico Técnica, La Habana, 2013) y El torneo cubano de Ernest Hemingway (Editorial Científico Técnica, La Habana, 2017), recuento del concurso de pesca de agujas celebrado en La Habana, Cuba, desde su fundación en 1950 por el Club Náutico Internacional de La Habana, hasta su más reciente convocatoria. En proceso editorial: ¿Pescadores filipinos en La Habana? (Respondiendo a Hemingway), detallado escrutinio en torno una afirmación realizada por Ernest Hemingway en 1935, hasta determinar los elementos históricos, técnico pesqueros, hidrográficos y biológicos que establecen por amplio margen la posibilidad de que fueran en verdad procedentes de Manila los métodos de pesca que el Nobel norteamericano describe luego en el laureada El viejo y el mar.

–***–

 

Monólogo con comejenes I

La gente preguntará
por el comején,
el botón caído,
las goteras
la camisa reciclada,
la silla coja,
los muebles sin pintar y las paredes
que una vez por quinquenio
disfrazan tu derrota.

Llegaron otros tiempos
de marca y de apariencia,
sucedieron al año de los diez millones,
al cordón de La Habana
el pueblo más culto, acere,
la demografía complicada
en sitios tan comunes como
Camarioca,
El Mariel,
la bahía de La Habana un día de verano;
luego el picadillo de soya
(yo no, dijo el pavo),
la neuritis,
la jaba cada tres semanas al penal,
el dólar,
y en fin,
quién iba a creerlo,
al hombre nuevo del siglo veintiuno.

–***–

 

Relación del paciente incómodo

Anda el tiempo revuelto,
un agua pútrida se avecinda
al contén o bordillo de la calle
y levanta sus vahos.
Será el cambio climático,
pero en los parques cantan
y recitan,
levantan un cercado a los incómodos,
que otra vez resultan
destinatarios del dinero sucio,
alimentados siquiera magramente
por un ente malvado,
puestos de frente a la pared
a ver si esta otra vez se callan,
los fotografían de espaldas
y los aluden
y descalifican
(a los incómodos)
pero no los nombran,
ni sacan a la luz
sus argumentos,
tan sólo los aluden
los descalifican
(como si con el rostro les dieran la ventaja).
Cantan
recitan
para que vean los incómodos
como mueven las banderitas
se disfrazan de país
hinchan el pecho
y un día van a hacer
que uno se canse
de tan incómodo.

–***–

 

El lugar

La gota que blandamente cae
sobre el plato mediado de agua
marca un espacio íntimo
del universo.
A esta hora las ventanas
Tamizan una luz que es propia
Y la cortina oscila a brisas
Que respira el hogar.

Habrá que preguntarse por un día
En que un reflejo inusitado
Caiga sobre el mantel
Dibujando el vuelo
de una extraña ave,
Un aire de montaña
De pasos ignorados
Una humedad de arroyos
Nunca vistos fluir
En una edad infante
Se revelen.

La gota que blandamente cae
nada nos dice
Del fulgor de la nieve.
(Alguien habla de aeropuertos
Y horas de vuelo).

Los huesos del callado se preguntan
En qué otro lado de la esfera
Sus polvos volarán,
Qué lluvias en fechas discordantes
aplacarán su sed
de última instancia
Y todo porque un día
Se ha mirado el pasado
Como un páramo.