Un panorama del hispanismo germánico:
un vínculo sostenido, desde Humboldt hasta Altenberg

Alejandro González Acosta
(UNAM)


Don Quijote, lesen in den sessel / Don Quijote leyendo en el sillón, 1834 - Adolf Schrödter

Don Quijote, lesen in den sessel / Don Quijote leyendo en el sillón, 1834 – Adolf Schrödter

Para Karl Kohut, Decano de Hispanistas, con admiración y gratitud

 

Siglos XVI y XVII:

Existe una antigua tradición de la crítica de expresión germana hacia las letras hispánicas, y su extensión americana, que encabezan Goethe y los hermanos Humboldt, y continúa por los grandes medievalistas, hasta la actualidad. Hubo focos de intensa actividad hispanista desde hace varios siglos, como en las ciudades de Götingen, Weimar, Hamburgo, Dresde y Berlín, para expandirse luego por toda la geografía alemana.

El interés acentuado por lo español comienza en Europa a partir del Renacimiento, y de la creciente importancia continental de España desde el siglo XV.  La consumación de la Reconquista y el hallazgo de nuevas tierras hacia el Poniente, señalaron la formación de un vigoroso estado nacional, que pronto se convirtió por sus alianzas dinásticas en un imperio multinacional y mundial. Por otra parte, pero no menos importante, el imperio de Carlos V como rey además de Castilla y Aragón, y cuyas lenguas maternas eran indistintamente el flamenco y el alemán, multiplicaron la atención del resto de Europa sobre el hasta entonces algo apartado país meridional, que sorprendentemente se había expandido hasta un Nuevo Continente: con la posesión de América y otros enclaves coloniales en Asia, España había completado la silueta del mundo.

La publicación de la Gramática castellana de Antonio de Nebrija en 1492, el mismo año cuando se produce la gesta colombina, seguida del Diálogo de la lengua, compuesto en 1535 por Juan de Valdés para circular entre sus amigos italianos que deseaban conocer el idioma, y de la Gramática castellana o Arte breve y compendiosa para saber hablar y escrevir en la lengua castellana congrua y decentemente, publicada en Amberes en 1558 por un “licenciado Villalón” (¿Cristóbal de Villalón?), de aún impreciso perfil, destinada quizá para el mercado de flamencos, italianos, ingleses y franceses, son apariciones que suponen los puntos de partida de la expansión de lo español y su cultura por el continente europeo. Primero será el interés por la lengua, para poderse entender con los españoles, y después llegará la curiosidad por su literatura, para comprenderlos mejor.

Finalizando el siglo XVI, el lexicógrafo e hispanista alemán Heinrich Hornkens (m. 1612), publicó un diccionario trilingüe: Recveil de Dictionaires Francoys, Espaignol et Latins (Bruselas, 1599), y ya en la centuria siguiente, Heinrich Doergangk, escritor católico nacido en Colonia en el siglo XVI, edita  su Gramática de español para extranjeros: Institutiones in linguam hispanicam. Ad modum faciles, quales antehac nunquam visae (Coloniae, 1614), con claras muestras de simpatía por Felipe II, Fernando III y, en especial, por San Ignacio de Loyola.

 

Siglos XVIII y XIX:

"Goethe in der Campagna" de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein, 1787.

«Goethe in der Campagna» de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein, 1787.

Existe una antigua atracción por lo hispano en Alemania, que se refuerza con el interés ilustrado del siglo XVIII.  El gran Johann Wolfgang Goethe (1749-1832), también sintió un temprano interés por lo español, como mostró en su frustrada pieza Clavijo (escrita en 1774, al mismo tiempo que su célebre Wherter), quizá como influencia de su maestro Johann Gottfried Herder (1744-1803), creador del término volksgeist (“espíritu del pueblo”), gran estudioso del Cantar de Mío Cid y autor de una obra monumental: Ideas para una filosofía de la historia de la Humanidad (en 4 volúmenes, publicados entre 1784 y 1791). Ya en Weimar como funcionario teatral, Goethe insistió en la representación del repertorio hispano, especialmente El príncipe constante de Calderón de la Barca.

Los llamados “Dióscuros prusianos”, los hermanos Alexander (1769-1859) y Wilhelm (1764-1835) Von Humboldt, también compartieron, cada uno desde sus personalidades e intereses propios, la atracción hispana: el interés físico e intelectual del primero (viajero, explorador, científico, naturalista y geógrafo), se manifestó a tal punto, que además del reconocimiento geográfico en la propia España, se agregaron los de las antiguas posesiones estudiadas: Guadalupe Victoria, primer presidente mexicano, le otorgó la ciudadanía honoraria en 1827, y otro mandatario posterior, Benito Juárez, el mismo año de la muerte del sabio (1859), lo nombró “Benemérito de la Patria”. El segundo hermano (educador, diplomático y político, pero especialmente lingüista), fue un aplicado estudioso del idioma vasco, que por su antigüedad puso al frente de todas las lenguas europeas, así como demostró cierto interés en las antiguas lenguas americanas.

Otros dos hermanos, los Von Schlegel, el calderonista August Wilhelm (1767-1845), y Friedrich (1772-1829), ambos miembros fundadores del “Círculo de Jena” y por tanto universalistas proto-románticos de la primera ola, también demostraron su atención hacia las letras hispánicas.

Otros importantes hispanistas de esa época fueron: Johann Andreas Dieze (1729-1785), Friedrich Justin Bertuch (1747-1822), Ludwig Tieck (1773-1853), Friedrich Diez (1794-1876), y en lengua de expresión alemana, aunque austríaco, Ferdinand Joseph Wolf (Viena 1796-1866). El propio filósofo Arthur Schopenhauer (1788-1860), conoció bien la obra, y citaba fluidamente en español, a Francisco Suárez y Baltasar Gracián.

Tampoco debe olvidarse que para algunos críticos “la primera historia literaria española autónomamente concebida”, fue escrita por un alemán: Friedrich Ludwig Bouterwek (1766-1828), discípulo de Kant, publica en 1804 su Historia de la literatura española (Geschichte der spanischen Poesie und Beredsamkeit), como el tercer volumen de su Geschichte der Poesie und Beredsamkeit seit dem Ende des Dreizehn ten Jahrhunderts (Götingen, 12 volúmenes, 1801-1819). El volumen dedicado a España fue parcialmente traducido y editado en 1829 por José Justo Gómez de la Cortina y Gómez de la Cortina (notable patricio novohispano, III Conde de la Cortina, animador y creador de meritorias instituciones mexicanas, como el primer intento de la Academia Mexicana de la Lengua), y Nicolás Hugalde y Mollinedo, y que no fuera reproducida sino facsimilarmente hasta 1975, pero en 2002 la meritoria editorial matritense Verbum la publica completa por primera vez en español (la primera parte editada por La Cortina y las otras dos secciones), debidamente modernizada y editada por Carmen Valcárcel Rivera y Santiago Navarro Pastor.

Aunque hoy es considerada por algunos como “una curiosa y muy errónea historia de la literatura española”, y se discute con sólidos argumentos su preeminencia -que en realidad correspondería al admirable esfuerzo del  jesuita y humanista valenciano Juan Andrés y Morell (1740-1817), con su monumental obra en ocho tomos Origen, progresos y estado actual de toda la literatura (Madrid, 1784-1806)1, primero editada en Parma (1782-1799), como Dell’Origine, progressi e stato attuale d’ogni letteratura)- no debe negarse por completo haber sido al menos el esfuerzo pionero por organizar, y al mismo tiempo reconocer, la valía de una producción nacional -y hasta con sorprendentes arrebatos apasionados para un ilustrado clasicista ordenador- de un autor no hispano, quien confesaba que si se lograba que “el alma alemana y la fantasía española, /fueran/ unidas con fuerza, ¡de cuánto serían capaces!”, lo cual indica una profunda y sincera admiración por lo español.

Juan Nicolás Böhl de Faber.

Juan Nicolás Böhl de Faber.

El primer hispanista alemán en España, sería el cónsul hanseático Juan Nicolás Böhl de Faber (Hamburgo, 1770–Cádiz, 1836), calderonista y lopista, padre de la importante escritora Cecilia Böhl de Faber, más conocida como “Fernán Caballero”, nacida en Vaud (Suiza), junto al Lago Leman. En su natal Hamburgo él publica su Floresta de rimas antiguas castellanas (Librería de Perthes y Besser, en tres volúmenes; 1821-1823-1825), y su Teatro español anterior a Lope de Vega (1832).

De origen alemán serían también importantes escritores y estudiosos de la literatura hispana, como los Hartzenbusch: Juan Eugenio (1806-1880), el padre (estudioso del novohispano Juan Ruiz de Alarcón), y su hijo José Eugenio (1840-1910), meritorio bibliógrafo.

Dentro de este sintético panorama del hispanismo de expresión germánica, reclama una mención especial el austríaco Ferdinand Wolf (1796-1866), romanista, hispanista y lusitanista, quien trabajó muchos años como Conservador de la Biblioteca Imperial en Viena, y dejó una nutrida bibliografía sobre el Romancero Antiguo español. Sostuvo ardientes polémicas con Marcelino Menéndez Pelayo, pues Wolf no reconocía la autoctonía de la épica española, tesis sostenida por el santanderino pero no obstante, este polígrafo lo apreció mucho, y muestra de ello es que cuando Miguel de Unamuno tradujo al español su obra magna, la Historia de las literaturas castellana y portuguesa (Madrid, La España Moderna, 1895; 1ª Ed. Studien zur Geschichte der spanischen und portugiesischen Nationalliteratur. Berlín, A. Asher & Co., 1859), la enriqueció generosamente con sus notas y ampliaciones.

Wolf quiso también escribir una puntual biografía de Cecilia Böhl de Faber, quien se escudaba detrás del seudónimo “Fernán Caballero”, pero fue imposible porque ella persistió en mantener su anonimato. Además, Wolf amplió su interés filológico por las literaturas catalana y brasileña, siendo uno de los primeros germanistas en considerar lo iberoamericano como parte de lo hispánico. Aunque hoy está injustamente algo olvidado en Alemania, tiene el mérito de haber sido autor de la primera historia literaria portuguesa con visión transcontinental, donde se incluye al Brasil.

 

Siglos XX y XXI:

Karl Vossler.

Karl Vossler.

Karl Vossler (1872-1949), llamado el Padre de la Estilística, quien se contrapuso a Ferdinand de Saussure, también fue un destacado especialista del Siglo de Oro, así como su discípulo (y también de Marcelino Menéndez y Pelayo), Ludwig Pfandl (1881-1942), quien compartió con él la atención hacia Sor Juana Inés de la Cruz, y se dedicó también a los hermanos Argensola. Y hasta el controvertido Theodor Heinermann (1890-1946), encauzó decididamente el interés alemán por la cultura española. Se pueden agregar en esta relación a Werner Krauss (1900-1976), alumno de Vossler e insigne romanista, con trabajos medulares sobre Cervantes y la época de la Ilustración en Alemania y Francia; y Hans Flasche (1911-1994), gran lingüista y promotor de la recuperación de Calderón de la Barca entre los estudiosos modernos.

De la misma época provienen Hans-Ulrich Gumbrecht (Wurzburg, 1948), quien desde 1989 enseña en Stanford, y es hoy tal vez el hispanista alemán más conocido internacionalmente, y es el autor, entre otras obras, de Eine Geschichte der spanischen Literatur (Una historia de la literatura española), en dos tomos (Fráncfort del Meno, Suhrkamp, 1990); Christoph Strosetzki (1949), especialista en el Siglo de Oro y coordinador de una Breve historia de la literatura latinoamericana en el siglo XX (Múnich, CH Beck Taschenbuch, 1994), actualmente activo en la Universidad de Münster, y autor de una nutrida y diversa obra que va desde Cristóbal Colón a Isabel Allende; y la malograda Frauke Gewecke (1943-2012), destacada latinoamericanista, pero con especial atención en la literatura y cultura caribeñas.

Han aportado también al estudio de la literatura hispanoamericana, importantes investigadores como Adalbert Dessau (1928-1984), de formación romanista, autor entre otras obras del clásico monográfico La novela de la Revolución Mexicana. Después de realizar sus estudios en la Universidad Humboldt, pasó a la Universidad de Rostock, donde en 1959 se le otorgó una plaza, antes ocupada por un romanista (Rudolf Brummer) que había escapado a la Alemania Occidental. Esa investigación fue su tesis de habilitación, presentada a fines de mayo de 1963, cuyo título completo explica su nítido enfoque marxista: La novela revolucionaria mexicana. Investigación sobre el desarrollo de una literatura nacional latinoamericana en las condiciones de la revolución antiimperialista, antifeudal, nacional y democrática. Iniciaba así, pioneramente, los estudios latinoamericanistas contemporáneos, aunque su formación inicial era como romanista. Primero publicó una versión más breve de su tesis en Verlag Rütten & Loening  (1967), pero luego el Fondo de Cultura Económica (1972) sacó una versión ampliada, y con traducción al español. Además, fue comisionado por la Secretaría de Estado de Educación Superior para establecer un centro de investigaciones literarias latinoamericanas en Rostock: en 1964, el antiguo Instituto de Estudios de Romance de la Universidad de Rostock se convirtió oficialmente en el Instituto de América Latina, cuya dirección asumió el mismo Dessau. En 1969 fue nombrado profesor titular de literatura y filosofía latinoamericanas, hasta que en 1981 fue reemplazado por Max Zeuske como director de la Sección de Estudios Latinoamericanos, y murió tres años después.

Entre sus estudios literarios latinoamericanistas se encuentran: Mito y realidad en la trilogía bananera de Miguel Ángel Asturias (Informe Semestral del Instituto de América Latina de la Universidad de Rostock, 1966); y El concepto de lo real-maravilloso de Alejo Carpentier: origen y esencia de un programa literario, junto con Hermann Herlinghaus (Passagen-Verlag, Viena, 1983).

Muy cercano a Dessau, el profesor Hans Otto Dill (Berlín, 1935), también formado en la Universidad Humboldt, se encuentra aún activo, a pesar de haberse jubilado anticipadamente en 1992. Su obra latinoamericanista está formada por estos títulos: El ideario literario y estético de José Martí (La Habana, Casa de las Américas, 1975); Siete ensayos sobre literatura latinoamericana (Berlín, 1975); Gabriel García Márquez: La invención de Macondo (biografía científica) (Hamburgo, Verlag Dr. Kovacz, 1993); Milagros latinoamericanos y sensibilidad criolla. El narrador y ensayista Alejo Carpentier (biografía científica) (Hamburgo, Verlag Dr. Kovacz, 1993); Panorama de la Historia de la Literatura Latinoamericana (Stuttgart, Editorial Reclam, 1999); Entre Humboldt y Carpentier, ensayos sobre literatura cubana (Berlín, Verlag Walter Frey, 2005); Dante criollo. Capítulos de literatura europea (Fráncfort del Meno, Peter Lang Verlag, 2006); Literatura latinoamericana en Alemania. Bloques de construcción para la historia de su recepción (Fráncfort del Meno, Peter Lang Verlag, 2009); y Lecturas criollas. Sobre literatura cubana de ensayo (La Habana, Editorial Arte y literatura, 2010). Es autor también de una Historia de la Literatura latinoamericana (Geschichte der lateinamerikanischen Literatur im Überblick, 1999).

Hay otras historias literarias latinoamericanas preparadas por hispanistas germanos, como son: Sabine Harmuth, Dieter Ingenschay: Lateinamerikanische Literatur des 20. Jahrhunderts (2001); Dieter Janik, Hispanoamerikanische Literaturen Von der Unabhängigkeit bis zu den Avantgarden (1810-1930) (2008); y Karl Kohut, Kurze Einführung in Theorie und Geschichte der lateinamerikanischen Literatur (1492-1920) (2016).

Ottmar Ette.

Ottmar Ette.

Ottmar Ette (1956), formado en la Universidad de Friburgo (1990), impartió clases en la Universidad Católica de Eichstaett-Ingolstadt entre 1987 y 1995, y a partir de ese año es Catedrático de Filología Románica y Literatura Comparada en la Universidad de Postdam. Ette es hoy quizás el más señalado estudioso de Alexander Von Humboldt, como prueba su nutrida y medular bibliografía, pero en su labor como hispanista y latinoamericanista, es especialmente significativo su libro ya clásico sobre el más importante escritor cubano del siglo XIX: José Martí. Apóstol, poeta, revolucionario: una historia de su recepción (Traducción: Luis Carlos Henao de Brigard. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1995. Serie Nuestra América 45). Esta obra, de referencia obligatoria, ordena metodológicamente la espesa y contradictoria bibliografía que ha generado la personalidad humana, política y literaria del autor caribeño, con un reconocible equilibrio entre posturas diversas y en muchas ocasiones diametralmente opuestas. Su aplicación al estudio de Humboldt insiste perseverantemente en su proyección universalista, europeísta y americanista. Además, Ette cofundó la importante Red de Investigaciones sobre América Latina en Berlín-Brandeburgo.

Klaus Mayer-Minneman (Hamburgo, 1940), se ha consagrado a la literatura mexicana y al modernismo español, pero además ha transitado por otros campos de interés, como la novela picaresca, Cervantes y El Quijote, y también temas de mayor cercanía como Ramón López Velarde y Octavio Paz, aunque sus investigaciones se han expandido por la Teoría de Género, la Narratología, la Novela picaresca española y sus distintas manifestaciones, la Literatura Hispanoamericana de la Independencia, y la Novela Hispanoamericana de los siglos XIX y XX, entre otros contenidos.

Quizás Karl Kohut (1936) sea el hispanista más prolífico y con un espectro más amplio de los hispanistas de expresión alemana en activo, aunque nacido en Checoslovaquia. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Marburgo, Alemania, en 1965, y fue Profesor Titular de Filología Románica de esta misma institución de 1972 a 1974; luego se desempeñó como Catedrático de Filología Románica en la Universidad de Duisburg, de 1974 a 1982. De 1982 a 2004 trabajó en la Universidad Católica de Eichstätt, y desde 2004 hasta 2007, fue el conferencista titular de la Cátedra Guillermo y Alejandro de Humboldt, en la Universidad Nacional Autónoma de México y El Colegio de México. En 1985 fundó el Centro de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Católica de Eichstätt, del cual fue director hasta el 2004. Al mismo tiempo, de 1992 a 1998, fue Presidente de la Asociación Alemana de Investigación sobre América Latina (ADLAF), y por sus servicios y méritos académicos, el Gobierno de la República de Venezuela le concedió en 1996 la «Orden Andrés Bello de Primera Clase«. Obtuvo el Premio «Armando Discépolo a la Investigación Teatral«, por la Universidad de Buenos Aires, y además ha sido fundador y editor de la colección «Americana Eystettensia«, así como de la colección “Textos y estudios coloniales y de la Independencia”, ambas pertenecientes al catálogo de la Editorial Iberoamericana-Vervuert (Madrid- Frankfurt).

Kohut ha sido profesor invitado en la Universidad Javeriana (Colombia), y en la Universidad Nacional de la Pampa (Argentina). También ha organizado numerosos congresos internacionales sobre temas de cultura y literatura hispanoamericanas, y actualmente, sus líneas de investigación comprenden el humanismo español y portugués de los siglos xv y xvi, la cultura iberoamericana virreinal, y la literatura latinoamericana contemporánea.

 

Instituciones y entidades:

Además de los afanes individuales de investigadores y eruditos, así como el interés institucional de ciertas universidades más señaladas, y proyectadas primero en el ámbito hispánico, e hispanoamericano después, también han habido empeños muy importantes de entidades –tanto privadas como públicas-que a través del convulso siglo XX de la historia alemana demostraron una permanente atención hacia la literatura y la cultura, inicialmente sólo española –que incluye lo virreinal- y más adelante iberoamericana (que suma lo portugués y brasileño), y ahora además establece regiones con algún énfasis especial, como lo caribeño.

Son conocidos y muy valiosos para el mundo cultural, científico y académico el Instituto Goethe y el Servicio Alemán de Intercambio Académico.

El Goethe-Institut, con sede en Munich, fue creado por Kurt Magnus en 1951, sustituyendo a la anterior Academia Alemana (Deutsche Akademie) fundada en 1925, y se corresponde en propósitos y funciones con sus semejantes hermanas como la Alliance Francaise (1883), la Societá Dante Aligheri (1889), el British Council (1934), el Instituto Cervantes (1991), y el Instituto Camöes (1992).

Hoy alcanza ya una amplia dispersión y distribución mundial: para 2013 contaba con 13 institutos en la propia Alemania, y 145 en el exterior (de estos, 35 son Centros Goethe, con un peso superior, pues involucran a instituciones asociadas).

Paralelamente, opera en alianza estratégica con el Servicio Alemán de Intercambio Académico (Deutscher Akademischer Austauschdienst, DAAD), creado también en 1925, suprimido en 1945, y luego reinstaurado en 1950, con sede en Bonn.

Además, ambos actúan coordinadamente con las representaciones diplomáticas alemanas, pero también con la amplia red de Colegios Alemanes que están activamente presentes en muchas naciones del mundo, donde son focos difusores y formativos de la cultura germánica, transmitiendo su lengua, su cultura y su literatura, en estrecha vinculación de diálogo e intercambio con las semejantes de cada país.

Las instituciones culturales alemanas no han estado al margen de los acontecimientos históricos que han sacudido ese país: poco antes que fuera derribado el Muro de Berlín (9 de noviembre de 1989), sensatamente el mundo académico se adelantó al orbe político, y contando con el apoyo de ambas naciones, la República Federal Alemana (RFA), y la República Democrática Alemana (RDA), acordaron en junio de 1988 que los profesores Klaus Meyer-Minnemann, de la Universidad de Hamburgo, y Hans Otto Dill, de la Universidad Humboldt, coordinaran un equipo de especialistas en temas latinoamericanos formado con especialistas de ambas Alemanias, y que fue el primer proyecto de colaboración entre esos países divididos coyunturalmente por ideologías opuestas. De tal modo, el muro físico que separaba dichas entidades de una misma nación, empezó a demolerse desde el mundo académico, imponiendo finalmente la razón sobre el dislate. Ese proyecto académico fue un puente de ideas fertilizantes para pasar por encima de un estéril muro de ladrillos.

Paralelamente con el gran trabajo que han desarrollado internacionalmente el Instituto Goethe y el Servicio Alemán de Cultura, debe considerarse como el precedente germinal de ambos al Instituto Ibero-Americano de Berlín (IAI), una preclara institución de extraordinaria valía, que lamentablemente todavía no es suficientemente conocida ni reconocida por los investigadores más jóvenes en la actualidad, y que desde enero de 1930 se ocupa del estudio de las culturas de España, Portugal y América Latina, y es una entidad de investigación interdisciplinaria con una biblioteca estupenda, formada originalmente con la donación de 82,000 libros del estudioso argentino Ernesto Quesada, a la cual se agregaron poco después 25,000 libros del erudito Hermann Hagen, con el apoyo del entonces presidente mexicano Plutarco Elías Calles (interesado en fortalecer las relaciones con Alemania dentro de su visión general de gobierno nacionalista). A su vez, éste tuvo como antecedentes el Instituto Alemán-Sudamericano de Aquisgrán (1912), y el Instituto Ibero-Americano de Hamburgo (1917), donde coincidieron diversos intereses políticos, comerciales y culturales. A estos se agregó poco después el Ministerio de Educación y Cultura de Prusia, con el propósito de fundar un centro de información, investigación e intercambio cultural entre Alemania y América Latina, que se mantiene hasta hoy. A estos donativos mencionados se sumaron los valiosos libros coleccionados por el geógrafo de Bonn, Otto Quelle, reunidos con los asuspicios del cónsul en Brasil, Otto Matteis, y con ese acervo empezó a funcionar el Instituto, pero no se inauguró formalmente hasta el 12 de octubre de ese mismo año, para celebrar el Día de la Raza; su primer director fue Otto Boelitz, quien ya se había desempeñado como Ministro de Educación y Cultura de Prusia, y decidió instalar el instituto en las antiguas caballerizas del Palacio Real de Berlín, en el edificio llamado Nuevo Marstall (Neuer Marstall). Posteriormente, el Instituto no pudo evitar mantenerse al margen de los sucesos que se desarrollaban en Alemania, y sufrió un proceso de nazificación, al designarse como Director del IAI al antiguo General ya retirado Wilhem Faupel, vinculado con la NSDAP; sin embargo, no puede negarse que a pesar de su corto presupuesto, Faupel logró proyectar internacionalmente el Instituto, y reforzar su presencia en América y España, y paralelamente con su labor propagandística, se fortaleció la publicación de revistas especializadas como la Ibero-Amerikanisches Archiv (fundada por Otto Quelle en 1930), y en 1939 comenzó a publicar Ensayos y Estudios, una revista de filosofía y cultura, en español y portugués. Al mismo tiempo, la biblioteca y el archivo del Instituto se enriquecieron ampliamente con adquisiciones, donaciones y legados de los propios investigadores de sus bibliotecas privadas, lo cual sentó las bases materiales para emprender importantes trabajos de rescate en la serie Fuentes de la Historia Antigua de América, trabajando con las lenguas indígenas. Finalmente, el Instituto tuvo que trasladarse a la elegante Villa Siemens en el suburbio Berlín-Lankwitz, lo cual sirvió para preservar levemente su existencia de los bombardeos posteriores.

Con la guerra y aún después de ella, el Instituto sufrió no sólo daños materiales (se perdieron más de 40 mil volúmenes en los bombardeos y 600 cajas de libros y revistas almacenadas en el Nuevo Marstall nunca aparecieron; el General Faupel se esfumó con su esposa al final de la guerra, supuestamente suicidados), sino que hasta vio en peligro su existencia, pues se pensó en desaparecerlo por su actividad colaboracionista con el régimen nazi. Sin embargo, se determinaron responsabilidades y finalmente se aceptó que continuara su labor y aprovechara el enorme caudal de recursos bibliográficos y conocimientos acumulados. Empezó una época de graduales transformaciones y de una progresiva recuperación: primero el instituto se convirtió en la Biblioteca Latinoamericana (administrada por la municipalidad berlinesa), luego cambió a Biblioteca Ibero-Americana, y finalmente en 1962 recuperó su nombre original, bajo la activa dirección de Hans-Joachim Bock. De inmediato empezó a ofrecer frutos que justificaban su existencia: Gerdt Kutscher publicó entre 1949 y 1950, los tomos tercero y cuarto de la importante serie Fuentes de la historia antigua de América, un referente mundial de la especialidad que se retomó de la primera etapa del Instituto; en 1983 empezó a publicarse la revista Indiana, con temas de etnología, arqueología y lenguas indígenas de América, y se revivió en 1975 una nueva serie de Ibero-Amerikanisches Archiv. Cuando en 1977 se emprendió la publicación del catálogo por materias de la biblioteca del Instituto, este ocupó 30 tomos. Ese mismo año, bajo la dirección de Wilhem Stegmann, el IAI se trasladó a su sede actual, y aunque en 1996 estuvo en riesgo de perder el financiamiento público, numerosas entidades y personas apoyaron generosamente su sostenimiento y permitieron su continuidad, bajo la conducción de sus sucesivos directores como Dietrich Briesemeister; la modernización y optimización de sus sistemas y operaciones que en el año 2000 desarrolló empeñosamente Günther Maihold, y hasta la actualidad, encabezada por la primera mujer directora, Barbara Göbel, lo cual confirma al IAI como un centro de investigación con un sólido prestigio mundial, respaldado por la biblioteca especializada en América Latina, España, Portugal y Brasil más grande del planeta.

No debe pasarse por alto que en México existe una antigua tradición de simpatía por los alemanes. Con ironía pero justicia, al referirse a esto el escritor José Emilio Pacheco señalaba: “Se suele olvidar que en siglo XIX todo el mundo invadió a México… Menos Alemania… y los extraterrestres”. Pero más allá del humor, lo cierto es que desde el establecimiento de relaciones entre el México independiente, y las entonces “ciudades libres” de la Liga Hanseática, ha existido una identificación y cooperación notables.

Aunque se asume formalmente la fecha del 23 de enero de 1879 cuando se establecieron relaciones entre México y Alemania, a partir de la unificación de los antiguos principados y reinos germanos, en realidad la relación comenzó desde mucho antes, cuando el embajador mexicano Manuel Eduardo de Gorostiza inició las gestiones pertinentes desde Londres para obtener acuerdos y el reconocimiento de las ciudades libres de la Liga Hanseática (Lübeck, Bremen y Hamburgo), que dieron origen a un primer Tratado de amistad, navegación y comercio (16 de junio de 1827), pero que enfrentó diferentes circunstancias adversas (desde la reticencia del gobierno mexicano, hasta la suspicacia del Reino de Prusia en mancuerna con España por la Santa Alianza), que demoraron y diluyeron este propósito, encabezado de la parte alemana por Hermann Nolte, comerciante asentado en México.

El interés por Alemania y su cultura en México no ha disminuido sino que se ha incrementado, aún teniendo en cuenta los vaivenes de la historia. Por ejemplo, en la Universidad Nacional Autónoma de México, que es la universidad más grande de América Latina y considerada entre las cien mejores del mundo, desde antigua fecha se imparten las disciplinas de Literatura y Lengua alemanas, tanto en el Colegio de Letras Modernas de la Facultad de Filosofìa y Letras, como en el antes Centro de Enseñanza de Lenguas Extranjeras (1966) y ahora Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (2017), con la participación de destacados profesores mexicanos y alemanes, como los especialistas Dietrich Rall Waldenmayer2 (1938) graduado de la Universidad de Tübingen en 1968, y Marlene Zinn de Rall (1940-2003), y hasta ha inaugurado en la Universidad Libre de Berlín un Centro UNAM, que dirige actualmente Adiana Haro-Luviano de Rall.

 

Actualidad:

Michi Strausfeld, la intelectual más destacada en la promoción de las letras iberoamericanas en Alemania.

Michi Strausfeld, la intelectual más destacada en la promoción de las letras iberoamericanas en Alemania.

Sin embargo, cabe señalar que en el momento presente, a pesar de esa ilustre sucesión de estudiosos y promotores de lo hispánico e hispanoamericano en Alemania, hoy el panorama adolece de problemas relacionados sobre todo con la materialidad de la literatura y su comercialización.

Amir Valle (1967), multipremiado y editado escritor cubano-germano, uno de los más importantes escritores hispanoamericanos ahora residentes en Alemania (desde 2005), nos ha transmitido sus impresiones sobre la situación del presente:

“Voy por partes:

“Lo primero es que la literatura hispanoamericana, como bien han dicho algunos estudiosos acá, es una lección pendiente de la cultura alemana. ¿Qué pasa? Pues que tras el boom que existió acá en los años 70 y 80, en los que básicamente gracias a la hispanista Michi Strausfeld se  publicó todo lo que valía y brillaba en España y “nuestras tierras de América”, comenzó un periodo fatal, tras la muerte de los viejos editores (que eran los dueños y fundadores de las más importantes casas editoriales, como Suhrkamp y Fischer). La llegada de nuevos directores, léase editores a quienes interesaba lo que se vendía, impuso una mirada comercial y las traducciones comenzaron a ser muy raras porque encarecían el costo de los libros. De este modo, los autores que publicaron en Alemania desde fines de los 90 hasta hoy podemos considerarnos privilegiados. Son poquísimos, y no ofrecen ni siquiera una idea mínima de la riqueza creativa literaria en lengua española. El último golpe fue la desaparición del Departamento de Literatura Latinoamericana de la Editorial Fischer, que era a estas alturas la única editorial grande que trabajaba con alguna seriedad nuestra literatura. Las grandes editoriales sólo publican cuando se trata de autores bestsellers.

“La publicación algo más amplia de autores (unos cinco o seis por año) ha sido asumida básicamente por editoriales medianas y pequeñas, con poquísima distribución y que apenas alcanzan a llegar a librerías. Sólo publican autores hispanoamericanos y españoles cuando encuentran algún financiamiento de instituciones estatales.

“Todo este panorama hace que la promoción de nuestras letras caiga en manos de otras figuras: por ejemplo, la revista cultural Alba Latinoamérica, que cada cuatro meses publica un número impreso bilingüe con autores casi siempre muy jóvenes. Otro ejemplo sería el trabajo cultural de las librerías independientes que venden sólo libros en español, y en este aspecto destacan las librerías Andenbuch, La Escalera y Bartleby & Co., que se han convertido en centros culturales con programas diarios de presentaciones de libros y otras actividades literarias, de la cada vez más amplia comunidad de escritores latinoamericanos y españoles en Alemania. Existían otras dos librerías hispanas en Colonia y Münich, pero tuvieron que cerrar y pasaron a vender sus libros en español, pero desde sus sitios online.

“El trabajo de instituciones como el Instituto Ibero Americano (que posee la biblioteca más grande del mundo de libros en español), y del Instituto Cervantes, es, siendo corteses, desastrosa. Ni siquiera aceptan presentar libros y se dedican a cumplir de cuando en cuando (una o dos veces por año) con algún evento, generalmente pobre y mal organizado. El Festival Internacional de Literatura de Berlín, gracias a la asesoría de Michi Strausfeld, lleva trayendo a importantes escritores de nuestras letras, de todas las promociones, pero muchos de ellos pasan sin penas ni glorias porque no existen sus libros en alemán.

“Como ves, aquí es esencial señalar el trabajo de la hispanista Michi Strausfeld (que fue la que introdujo en Alemania a los autores del boom, del post boom y de otras generaciones). Pero ella se jubiló hace dos años y ya no se siente con fuerzas para hacer todo el trabajo de promoción que hizo en décadas anteriores…

“Concursos y becas específicas para nuestra literatura no existen. Solamente la beca anual del DAAD (Servicio Alemán de Intercambio Académico) ofrece cada año una plaza para un autor extranjero, y en los últimos años, sólo tres autores latinoamericanos la han conseguido (el cubano José Manuel Prieto, el colombiano Héctor Abad, y el mexicano Antonio Ortuño).

“Hay excelentes traductores, pero como imaginarás apenas tienen trabajo y se han dedicado a la traducción en lengua inglesa de autores africanos y árabes, cuyas obras sí se publican porque venden mejor ya que el público lector alemán las busca más que a nuestras obras.

“Finalmente, la Academia alemana, en materia de hispanismo es lo más desactualizado que existe. Para que tengas una idea de lo que digo: siguen estudiando a Lezama Lima, Carpentier, y de los “nuevos” sólo incluyen a Zoé Valdés, a Padura, a Pedro Juan Gutiérrez y a un tal Amir Valle…

“En fin, ese es el panorama…”

(10 de noviembre de 2020, Conversación con Amir Valle vía chat).

Hubo desde los años 60 del siglo pasado una creciente curiosidad por lo latinoamericano, propiciada por el mundo bipolar, la Guerra Fría y los llamados movimientos de liberación del Tercer Mundo. Para reforzar esto, en 1976 fue decisión de Peter Weidhaas, Director de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, declarar a América Latina como Invitado de Honor del evento, y esto abrió las puertas europeas a la nueva literatura hispanoamericana, con la labor decidida de empresas importantes como la Editorial Suhrkamp, y la entusiasta participación de especialistas como Curt Meyer-Clason y Karl-August Horst, y que luego han continuado  editoras y traductoras como Michi Strausfeld y Corinna Santacruz, y agentes literarias como Nicole Witt.

Aunque debe reconocerse que últimamente el interés por la latinoamericano ha disminuido a partir de la Caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania; cuando coexistían dos Alemanias contiguas con diferentes modelos políticos, resultaba hasta lógico el interés de la entonces República Federal por conocer más sobre la vida en los países dentro de la órbita comunista, incluso Cuba y los focos guerrilleros en América Latina, pero cuando se funden nuevamente en su unidad original, primero tuvieron que ocuparse de reactivar el interés por lo otro y lo diferente en su propio territorio, y además la proyección alemana hacia Europa se hizo más intensa y preponderante desde 1990, y debió considerar nuevas presencias internas como las culturas africanas, musulmanas y asiáticas, que comenzaron a inmigrar en su territorio, propiciando un mayor diálogo intercultural, tanto nacional como internacionalmente.

Pero por otra parte, el interés por lo hispánico e hispanoamericano también ha trascendido los espacios estrictamente universitarios fuera de Alemania, y ha tomado forma en personas dedicadas con ejemplar consagración a la difusión de los estudios relacionados con esas materias, como es el caso de Klaus Vervuert (1945-2017), editor y librero –en el sentido más clásico y meritorio del término- cuya ausencia dejó un vacío difícil de llenar, pues durante más de medio siglo, desde que la fundó en su natal Hamburgo, su editorial Iberoamericana-Vervuert se convirtió en un obligado punto de referencia para los estudiosos de lo español de cualquier nacionalidad. Creyente fervoroso en el hispanismo desde su llegada muy joven a la Argentina, logró libros bien pensados y mejor hechos. Puede decirse de él como colofón de una vida consagrada a su profesión, que nada hispano le fue ajeno, de ambos lados del mar, y quizá en él se cumplió de forma ejemplar aquello que Bouterwek soñó a principios del siglo XIX: juntar con fuerza indisoluble el temple del alma alemana y la creativa fantasía española.

Esta brillante sucesión de estudiosos hispanistas y americanistas alemanes continúa con Robert Folger: doctorado en Historia en la Universidad de Rostock (1999), y dos años después en Literatura Española en la Universidad de Madison en Wisconsin (2001), es hoy catedrático en la Universidad de Heidelberg, donde dirige el prestigioso Centro de Estudios Iberoamericanos y es uno de los Editores de la muy renombrada revista trilingüe Iberomania (fundada en 1969 por Hans Rheinfeld), y autor de una copiosa y fundamental bibliografía; y culmina con Tilmann Altenberg (Hamburgo, 1975), quien ha desplegado una intensa actividad, primero en la Universidad de Hamburgo, asesorado por Meyer Minneman, y luego ha pasado a la University of Cardiff, en el País de Gales.

Altenberg representa hoy la más reciente promoción de filólogos hispanistas alemanes, que se encuentran en plena madurez profesional. Investigador dedicado y meticuloso, está sólidamente preparado con el dominio de varios idiomas, que le permiten asomarse a distintos mundos intelectuales, con gran soltura y precisión. Como su mentor Meyer-Minnemann, sus intereses han sido diversos y con muy amplios horizontes, pero sus miradas han resultado verticales: lo mismo la literatura picaresca (con profundas búsquedas tanto en el Guzmán de Alfarache como en el impar Quevedo), que las letras españolas decimonónicas, con autores como como Juan Valera y Benito Pérez Galdós, que del otro lado del océano escritores hispanoamericanos de trascendente universalidad, como Alejo Carpentier y Roberto Bolaños. Pero su diapasón ha sido lo suficientemente amplio para abarcar también lo mismo el paso de Don Quijote a través de la cinematografía, que la cultura gráfica literaria popular a través de las historietas (cómic en el mundo anglosajón y tebeos en el español más castizo).

Pero no cabe duda que su aplicación más permanente y evidente ha sido la del poeta cubano-mexicano José María Heredia (1803-1839), a quien dedicó un estudio que ya puede considerarse como clásico, tema de su tesis doctoral dirigida por Mayer-Minnemann, La melancolía en la poesía de José María Heredia (publicada por Iberoamericana-Vervuert, en 2001), y más recientemente (2020), en la misma editorial, la monumental Edición Crítica de las Poesías Completas de José María Heredia, que representa un muy logrado esfuerzo por fijar canónicamente los textos de este iniciador del Romanticismo Hispanoamericano, a quien le faltaba desde hace demasiado tiempo, un estudio filológico y ecdótico profesional, riguroso y moderno. Con esta obra, Altenberg confirma su perfil como uno de los hispanistas alemanes que continúan hoy el desempeño de estudiosos anteriores, desde Goethe y Humboldt.

Notas del artículo

  1. También ha sido editada en seis volúmenes, bellamente impresos y encuadernados, por la Editorial Verbum, de Madrid, en el año 2000, con la ayuda de la Biblioteca Valenciana, que con plena justicia inicia la Colección Verbum Mayor, dirigida por Pedro Aullón de Haro. Traducción: Carlos Andrés. Edición: Jesús García Gabaldón, Santiago Navarro Pastor y Carmen Valcárcel Rivera.
  2. La obra de Dietrich Rall (gran parte de ella en colaboración con su fallecida esposa Marlene Zinn de Rall), abarca temas como la recepción de la literatura en lengua alemana en México, las imágenes de México en la literatura en lengua alemana y las imágenes de Alemania en la literatura mexicana, e incluye títulos como: En busca del texto. Teoría de la recepción literaria (México, UNAM, 1987; 1993), Letras comunicantes. Estudios de literatura comparada (México: UNAM, 1996), y Paralelas. Estudios literarios, lingüísticos e interculturales (México: UNAM, 1999). Ambos han realizado además una extraordinaria labor de difusión y divulgación, con numerosas traducciones como: Cuento alemán del siglo XX. Breve antología (México, UNAM, 1992); Nueva literatura alemana. Antología de autores contemporáneos (México, FCE y UNAM, 1993); y Cuento suizo alemán del siglo XX. Breve antología (México: UNAM, 1999).

Del Autor

Alejandro González Acosta
La Habana, Cuba, 1953. Doctor en Letras Iberoamericanas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador Titular del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (Biblioteca y Hemeroteca Nacionales) y Catedrático de la División de Estudios de Postgrado de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México. Especialista en historia, literatura y cultura virreinal mexicana y en literatura hispanoamericana y cubana del siglo XIX. Autor y coautor de numerosos libros editados en México, Cuba y España. Ingresó como Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua y Correspondiente Hispanoamericano de la Real Academia Española, en 1983. Miembro de la Academia Cubana de la Lengua en el Exilio. Reside en México desde 1987.