Un café amargo y profundo

Sobre el poemario Café amargo

Antonio Borrego Aguilera


Lo anecdótico se torna un elemento vital en el poemario: Café amargo, de Rafael Vilches Proenza, es la columna vertebral que articula todo el discurso poético:

Amada, atizaré tu corazón con un manojo de lunas llenas
en la estación más pura de tu carne
esperaré escuchar tu canto, el latir de tus deseos.

Hay una arista en su poética que la signa, y es el juego con lo erótico. El poeta desbroza el monte espeso del idioma y nos entrega un grupo de poemas dolorosos. ¿Quién explica que algo doloroso, pueda ser bello?, solo la respuesta está en la poesía, que es un modo de edificar, no de enmascarar el dolor y traducirlo en original y bello. Lo vivencial se nos convierte referencia en cada texto, logrando ir de lo lírico a lo conversacional, sin perder ese ritmo que le imprime a su poética:

El vecino de enfrente no sabe mi dolor.
La orquesta está muerta
y yo soy un impostor que observa el agua.
Me fastidia la espera,
beber la pulpa de los frutos secos del olvido.

Aquí lo amargo de este café. Hábilmente entreteje su queja escabrosa con la forja de elementos naturales como el agua o los frutos secos que vienen a caer justamente en el patio del olvido que diariamente compartimos los cubanos del siglo XXI.

La preocupación del poeta alcanza para darnos un producto diverso y único, de ahí la grandeza y serenidad de este libro que se convierte en piedra angular de la poesía comprometida que hoy se escribe en Cuba.

Me arrancara los ojos y los pusiera en la vastedad
por donde tus sueños rozan el viento del Sur.

 Pudiéramos traducir estos versos como que la vastedad de la mentira y la injusticia le han arrancado los ojos de ver, no de escribir, porque son los sueños los que rozan el viento del Sur. Como ya se ha dicho: el Sur también existe, territorio donde el poeta ha puesto la esperanza para hacérnosla llegar en versos y hacernos sus cómplices, sus lectores y sus camaradas de pensamiento y acción.

Distingue el celo con que el poeta defiende desde el punto de vista estético cada estrofa, no cayendo jamás en el panfleto o la sorna que tanto diario vivir erosiona la piel y el alma del autor.

Hablé de la belleza al inicio y hay que volver sobre ella, porque Vilches nos ofrece pasajes de innegables distinciones:

Que nuestros ojos se anuden en la estrella.
Estoy en el sótano y escribo.
En el sueño la soledad es mía.

Es cierto, toda la soledad le pertenece al poeta, desde ahí levanta estos templos de palabras, estas crónicas sociales que se ligan magistralmente a otros intersticios metafóricos que descubren su pasión amatoria, su entrega a la amistad, su fiebre patriótica por una verdad que lo ha conducido a vivir una vida peregrina en su propio país.

Es un libro que ensancha las posibilidades cognoscitivas que nos brinda la poesía como centro de conocimiento donde las apetencias estéticas sacian la sed y el hambre de un hombre nuevo espiritualmente. Vilches no descansa, siempre tiene algo que decirnos al oído o a los ojos, siempre está escribiendo, buscando las distintas formas de llegar hasta sus lectores sin pretensión ufana.

La sencillez con que vive este poeta ha permeado cada libro. La sencillez, y se dice fácil, se sabe por Martí que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, y la gloria de este cuaderno radica en la sencillez de su discurso y en el uso racional de la metáfora, ligada a giros y recursos de la prosa que también cultiva con éxito.

Dígase: Café amargo, y estaremos frente a un libro de poesía de obligada consulta. Su publicación en los Estados Unidos en el 2014, suscitó expectativas y polémicas tanto en Miami, como entre los amigos y enemigos de Rafael Vilches en Cuba.

Vayamos despacio en su lectura, detengámonos a degustar cada poema, a reinterpretar lo que ya leímos y nos daremos cuenta que la lectura de estos textos no conoce el fin, aunque sí el dolor inusitado que padece el poeta.

Mi pena la tuercen los tabaqueros que callan la suya
y lloro el dolor de un mes triste y gloriosa
mientras la noche cae en mí.

 Las Tunas, 22-7-2018