Palabras de para presentar al amigo, hermano, poeta, Rafael Vilches Proenza,
en Cercana Lejanía, Poetas y Narradores Cubanos.   …donde quiera que estén…

Sobre su vida y obra

Enmanuel Castells Carrión


Salido de un rincón perdido en el mapa oriental de Cuba, este hombre de arraigada humildad, llegó a Bayamo unos días antes de que yo emigrara hacia La Habana. De cómo nos conocimos no puedo contarlo con exactitud, pero debe haber sido por esa vía divina que solo ofrece la promiscuidad y el vicio inagotable de hacer amigos. Primero lo vi con Zoelia, luego con el larguirucho de Carlos Manuel Pérez Ávalos, después con Marta María y Michael H. Miranda y en alguna ocasión con Amir Valle. En el año 2001 fue el primero en leerse el mecanuscrito de mi novela La otra Eternidad, a la sombra del inolvidable Guillermo Vidal, el tunero que clasificaba entre los mejores narradores de su momento en Cuba y que arrastraba un enciclopédico saber sobre Cortázar y técnicas narrativas.

Un día Vilches subió las escaleras de mi casa en Bayamo acompañado de Carlos M. Pérez. Sin tantos protocolos me dio un abrazo de bienvenida tan profundo que fundió, definitivamente para todo tipo de encarnación, la amistad que nos entraña. Seguidamente me empezaron a hablar de la poesía y la vida del que fuera en existencia terrenal mi mejor amigo, Ángel Miniet Zamora, muerto en las aguas de la Presa Guisa, después de un acuatizaje forzoso volando un equipo Ala Delta, deporte que practicaba más allá de sus versos. Ninguno de los dos llegó a conocerlo personalmente, pero su obra humana aún nos cala hondo. Y ese día fui testigo del fervor y la pasión con que lo sentían suyo.

Desde entonces Vilches y yo hemos compartido el intenso sabor que tiene la vida cuando dos amigos se buscan a través del teléfono, o a través de los correos electrónicos, se reciben en las terminales aun cuando el sol no ha despertado, se despiden en los aeropuertos, se emborrachan en los parques y hablan de poesía y mujeres que no es lo mismo pero es igual, se leen en las tertulias de Banes, Holguín o en una base de campismo, se promocionan viceversa en las redes de Internet, lagrimean la muerte del “Guille”, celebran el éxito de Amir, rabian el espaldarazo de los jurados en los concurso o se quedan estáticos y mudos cuando se llega a saber que la mujer amada cambió el sentido de la mirada.

Le rendí un humilde homenaje a toda su obra el 22 de marzo de 2012, junto a Manuel García Verdecia y Remigio Ricardo Pavón en la sede de la UNEAC de Holguín por ser mis tres poetas favoritos de esa zona. Le tributé filantrópicamente la publicación de su antología personal Lunaciones, una sorpresa de esa noche holguinera en la que terminó, ebrio de felicidad, firmando autógrafos como el buen poeta que es.

Es un AMIGO TANGIBLE con todas las mayúsculas de la palabra. He labrado por él y junto a él todo tipo de acción generosa que el amor desinteresado adjudica como aquella en que, 24 horas antes, me pidió que presentara en la Cabaña, durante la Feria del Libro 2012 su libro de poesía País de fondo y yo me pasé toda una madrugada leyendo y tomando notas. Le acompañaré siempre, entre bromas altisonantes y noticias como infartos para desempolvarle a tiempo ese halo misterioso que le acompaña como si fuera un ángel desamparado.

Bien lo sabes hermano: adonde quieras que vueles y pernoctes, mi amistad siempre será tu mejor casa.