Lior Maayan nació en Israel, vive con su mujer cerca de Tel Aviv y es padre de tres hijos. Poeta y empresario en tecnologías de punta. Estudió física, matemáticas y ciencias del comportamiento. Graduado en el Programa de Poesía Árabe-Hebreo «Helicon», fue galardonado con el premio «Versos en vida» del Instituto Weizmann. Su poesía ha sido traducida al árabe y al inglés. Su poemario Ese verde, del cual han sido tomados estos poemas, fue publicado por la editorial Afik Literature en 2019.
–***–
Triángulo
Hoy se me ha ocurrido pensar que no existe el tiempo real,
Que no hay tiempo en el sentido real, sólo la materia que cambia a nuestro alrededor
– y nosotros.
Y en realidad sentí físicamente que no hay dirección para este cambio,
En un barbecho en las afueras de Shefar’am vi un olivo de dos mil años.
Según los cosechadores. ¿Cómo lo vas a demostrar, si se requiere amputar
el tronco y contar los anillos del tiempo y sin embargo te escribo esto
de camino a Stuttgart mientras cae la tarde.
Una vez en la tienda, el tiempo se arruinó. No estoy seguro de que esta visión vuelva alguna vez.
Creo que fue por el sol, pero probablemente sea por la muerte de Ayelet. El tiempo que se arruga
no es como el tiempo que se detiene, es la sensación de que no hay movimiento y eres por un momento el viento.
En tales casos en el pasado te diría: «puedes morir»
Y significaría justo eso «puedes morir».
Los días por venir tocan los días que vinieron
Como la piel alrededor de
Un corte sangrante
Y nuestras vidas como una hilera de cortes.
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Hoy en día
Hoy en día ya no pienso en la muerte,
Empecé a pensar en los muertos,
O en realidad en la vida que han vivido
Y la que no vivieron.
Hoy en día ya no pienso en el amor
Empecé a pensar en los amigos
Cuando la tierra yace sobre ellos,
Y el sonido de ese instante es tan tenue.
Hoy en día ya no pienso en la vida
Empecé a pensar en nuestra vida,
Como esta mañana en el aeropuerto de Newark
Cuando miré a los ojos de una chica
La idea de no volver a verla nunca más, no me entristeció.
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Una receta para la mermelada de Kumquat
Primero, trae un niño al mundo
Planta un árbol
Consigue una escalera
Y elige bien el momento en que la naranja sonríe.
Lava con agua del grifo una fruta a la vez,
Sobre una llama agrega el azúcar con una cuchara de madera.
Sé cíclico,
Pon tu fe en lo lento
Aprende a reconocer el olor ascendente
Escucha los sonidos
Destila el silencio que sigue después
«Papá, me divierte escalar yo solo»
Y ahora, toma una silla
Siéntate.
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Esta cosa llamada vida
Últimamente me pasa que me encuentro con gente
que no he visto en treinta años, quizás más
en un restaurante de Mountain View o Ramat Gan
Me quedo mirando un momento y como un estornudo que lucha en la punta de la nariz
navego su nombre desde la popa del tiempo
Daphi o Dorit o Dan
Y esta cosa llamada vida, esta cosa llamada vida los envuelve
como un velo.
No es tanto real como real.
Todo está entonces en su sitio, esa nota al pie llamada memoria, la luz
junto al cuerpo, su voz que ha cambiado ligeramente, y sobre todo, los ojos
Están ahí como siempre han estado detrás del velo.
Y al cabo de un minuto, más o menos, siento que mis manos se recogen. Y es recíproca, esta cosa.
Mientras tanto, las personas se trasladan a las ciudades y los amigos, al estado de la materia, ellos
de cuerpo presente en la cafetería de Givat Ram o en el césped, parecen
no decidir si quieren ser agua o vapor.
Hablan demasiado rápido
sobre acuerdos, ideas, moviéndose a través de mí entre la realidad de entonces y lo abstracto del ahora.
Burbujas de jabón que deben volar,
Cuerpo desnudo, piel frágil y transparente,
Después de tanto tiempo el hombre se vuelve una membrana casi permeable,
Entre ese aire atrapado fuera, y ese aire atrapado dentro.
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Cuarenta y ocho
Fuimos a sentarnos junto al mar
en la playa, en Jaffa.
Dijiste: «Te amo esta noche»
Y yo me abrazaba fuertemente al viento
Tratando de no caer.
Había un piano y nuestro hijo
Vino y se sentó junto a él a tocar
En mi cumpleaños
Cuando abracé el viento fuertemente
Bendito, tratando de no caer.
–***–
Mi hermano lleva quince años muerto
Mi hermano ha estado muerto durante quince años
Mamá dice que era de ojos azules y brillante
para su edad
Papá está callado.
Sólo recuerdo una noche
Era joven y lo que quedó en mí grabado debe estar lejos de los hechos.
Por alguna razón cambiamos la dirección de nuestras camas
Y estuvimos cara a cara
Hablamos y hablamos, no recuerdo qué
Desde entonces me acuerdo de todo: la shivá,
Los shloshim, esas preguntas sobre la muerte que me llegaron a los cinco años
Como en otra lectura a los tres años:
«Mamá, ¿viste cuando eras pequeña a alguien como yo?»
–***–
La pell de brau [La piel de toro]
‘El lent record dels dies Que son passats per sempre” (Salvador Espriu, Cementiri de Sinera, II)
Está buscando su fin
No, está buscando el final de su búsqueda
Se prepara para el final
Siente el vacío en su cuerpo
Decidido a marcar
Desmonta toda la materia en lo que es y lo que fue
Reinicia, vacila,
Llorando como gotas de lluvia de verano sobre el mar.
Es el toro
Sintiendo su piel
Entrando al ruedo, buscando
No encuentra su vuelta
en respuesta.
Masticando
Lo no masticable
Ponerse a considerar lo que no importa
Para saber una vez más
Que nunca volverá a este
rincón de café al azar,
librero catalán, espejo
Pecho desnudo, aspiración
Otros, niebla de labios, lengua
Ciudad extranjera, jerga callejera, avenida.
Y los toros nunca volverán a la arena.
Traducción: Javier Solarte
