Lope de Vega, estrella pop

José Manuel Costas Goberna

“De mí mismo nací”, escribió Lope cuando quiso explicar de manera poética el asombro que causaban sus manantiales creadores, asombrosamente inagotables, así como el fervor popular que lo perseguía de ciudad en ciudad, ensalzándolo como Fénix de los Ingenios.

Cervantes, con quien tuvo Lope más de una pelea literaria, dejó constancia de su buen juicio en “Viaje del Parnaso” al tratar a Lope de “poeta insigne, a cuyo verso o prosa, ninguno le aventaja ni aun le llega”. Y un año después da prueba de su entendimiento justo en el prólogo a sus Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados : “Entró luego el Monstruo de la Naturaleza, el gran Lope de Vega, y alzóse con la monarquía cómica. Avasalló y puso debajo de su jurisdicción a  todos los farsantes; llenó el mundo de comedias propias, felices y bien razonadas, y tantas que pasan de diez mil pliegos los que tiene escritos, y todas, que es una de las mayores cosas que puede decirse, las ha visto representar u oído decir por lo menos que se han representado, y si hay algunos que han querido entrar a la parte o gloria de sus trabajos, todos juntos no llegan en lo que han escrito a la mitad de lo que él solo”.

Lope de Vega, enamoradizo, apasionado, vivió con vehemencia día y noche sus dos grandes pasiones, perennes: sus amores y sus comedias. Fue tan precoz y tan prolífico con sus amantes como con sus estudios y obras teatrales. Sin contar los amores pasajeros y las escapadas de pocos días, tuvo dos esposas y ocho amantes. Fue padre de 17 hijos, 12 niñas y 5 niños; de ellos, 10 murieron en la infancia. Tantos gastos, tanta necesidad de dinero lo llevó más de una vez a escribir “versos mercantiles”, como él decía con toda naturalidad. Al Duque de Sessa, su señor y confidente, le escribió en una ocasión: “Si algunos piensan que escribo mis librillos por opinión, desengáñeles vuestra merced y dígales que por dinero”.

Lope fue el campeón indiscutible de la desmesura literaria. Nadie escribió en lengua alguna del mundo tanto como él en lengua castellana. La escritura de obras teatrales fue para Lope su principal modo de ganarse la vida. Siempre tuvo necesidad de los ingresos que le proporcionaba la venta de comedias a las compañías profesionales.

Lope se movía con gran familiaridad en el mundillo de la farándula, dado

el gran prestigio que había conseguido. Los datos que conocemos demuestran hasta qué punto fue un dramaturgo inmerso en un mercado teatral abierto a la  competencia, dispuesto siempre a vender sus comedias a todas las compañías, sin comprometerse a trabajar en exclusiva para ninguna de ellas, compitiendo siempre al más alto nivel, puesto que sus comedias siempre fueron las mejor pagadas. A más de un amigo, le decía en plan de broma que “las musas son todas putas”. Dejando a un lado las guasas cínicas del poeta más genial y más chulo de nuestro Siglo de Oro, tenemos que insistir en que muchas de las tensiones entre arte y mercado que hoy encontramos en el mundo literario de cualquier país civilizado ya se producían en los tiempos de Lope entre los diferentes valores que se les atribuían a las obras artísticas de entonces. No podemos olvidar que a los trabajos y esfuerzos de Lope se les debe en gran medida la creación de la industria literaria y la profesionalización de la escritura, como ha estudiado Alejandro García Reidy en su obra “Las musas rameras. Oficio dramático y conciencia profesional en Lope de Vega”. Lope era perfectamente consciente de su talento y capacidad para regir el orbe literario de su tiempo: controlar las taquillas de los corrales de comedias y gobernar el gusto del público.

La trayectoria profesional, artística y vital de Lope de Vega es inseparable

de la de aquellos hombres y mujeres que, con su trabajo cotidiano sobre los tablados de toda España, contribuyeron a convertirlo en el dramaturgo de mayor éxito de su época. Después de todas las investigaciones llevadas a cabo, hoy es indiscutible que Lope fue, ante todo, un dramaturgo vinculado profesional y personalmente durante toda su vida a la escena profesional de su tiempo, a los autores y actores que se encargaron de ponerle voz y cuerpo a su poesía dramática.

El prestigio y fama de Lope saltó pronto a los escenarios extranjeros. El profesor de Bolonia Fabio Franchi llego a Madrid en 1630, y en su primera visita de rango a su protector el Duque de Sessa manifestó a las claras: “En Italia y en Francia los representantes de comedias, para aumentar las ganancias, ponen en los carteles que van a representar una obra de Lope de Vega, y solo con eso les falta coliseo para tanta gente y caja para tanto dinero”. Los estudiosos aseguran que Lope escribió por lo menos unas 800 comedias, de las cuales se conservan unas 500, además de 42 autos sacramentales.

“Cansado de mí mismo”, hecho lamento y elegía, regaba las plantas de su jardín, solo y desconsolado, pues había perdido a Marta de Nevares, su último gran amor, y murmuraba entre los árboles y flores de su huerto: “Quiero escribir, y el llanto no me deja, / pruebo a llorar, y no descanso tanto, / vuelvo a tomar la pluma, y vuelve el llanto, / todo me impide el bien, todo me aqueja”.

Del Autor

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José Manuel Costas Goberna
(España, 1941). Catedrático de Lengua y Literatura Española en Instituto de Bachillerato. Ha publicado los libros Muerte de Venus (premio Ateneo de Valladolid de novela, 1974), El cazador de sueños (premio Ciudad Real de novela, 1975), Mis amores con Anna Freud (premio Ciudad de Irún de novela, 1987), Ladis (premio Ciudad de Irún de cuento, 1987), Luna de agosto (premio Félix Urabayen de novela, 1988), Llanto en Isla Negra (premio Casino de Mieres de novela, 1990), Viaje al fin del arte (2º premio del Concurso Internacional de Cuentos Miguel de Unamuno del año 1999), Cuerpos salvajes (premio de novela Ciudad de Badajoz, 2002), La piel del agua (premio de novela Carolina Coronado, 2004), Mujer de largos vientos (2013) y El puto país (2014). Su novela más reciente es La herencia Kafka, publicada en 2019 en Ilíada Ediciones.