Ana Clara Muro Chávez (Michoacán, 1989). Estudió letras hispánicas en la UNAM. Publicó No ser la Power Ranger Rosa (Editorial Montea, 2017) y Princesas para armar (Editorial El Humo, 2017). Estudia la maestría de Estudios Históricos en la UAQ y es editora de Palíndroma. Los poemas aquí publicados son cortesía de la editorial mexicana Los libros del perro.
–***–
Para las mujeres que dejan papeles con sangre en los botes de basura
1
Tengo 12 años
a todas mis amigas ya les bajó
yo solo quiero formar parte del grupo
pertenecer.
Deseo eso que te hace mujer
eso que causa las risas, los cuchicheos
la complicidad.
Por un momento pienso en la posibilidad de tener órganos sexuales
masculinos internos
como me enseñaron en la escuela que se podía.
¿Y si nunca me baja?
¿Y si en realidad no soy una mujer?
¿Sería tan malo?
Pero sí
un día me baja.
Tengo 12 años, mi mamá no está
¿decirle a mi papá? Imposible.
Entro al baño
me pongo papel en los calzones
descubro que esta forma de pertenecer es asquerosa y duele
descubro que mancha todo, sábanas, calzones, ¡no!
la falda del uniforme.
Hay que aguantar con el suéter amarrado hasta la salida
mi destino es sacarle la sangre a la tela
mes con mes.
Un ciclo de enjuagar tallar enjuagar tallar.
Si lo dejas al sol con tantito jabón se le quita la mancha
me recomienda mi abuela.
La mancha.
El destino.
El suéter amarrado hasta que se acabe el día
o la vida
por lo menos hasta la menopausia
esa libertad que viene con arrugas y bochornos.
2
Entro al baño
en el bote: papeles manchados
la sangre a la vista.
Una mujer antes que yo estuvo aquí.
Una mujer menstrúa
como yo.
Una mujer no dobla cuidadosamente los papeles de baño como yo
un doblez, otro doblez
un papel que envuelve a otro papel
si acaso fuera necesario.
Que no quede rastro
la sangre nunca existió.
Cada mes soy un fantasma
la sangre que mancha mis calzones
es apenas un soplo de brisa de verano. S
oy ligera y luminosa
porque uso mi copita.
A veces, claro, no logro ponérmela bien
es un arte difícil
en el que una se entrena a ciegas
exige destreza, arrojo, pero también paciencia y tacto
sobre todo tacto
pero cómo se le hace para lidiar con una cavidad misteriosa
que no podremos conocer nunca
pero traemos debajo.
Cómo se explora ese territorio
que nos pertenece
pero permanece lejano, desconocido
cuando otres te cuentan todo lo que allá se encontraron
todas las maravillas y secretos
como viajeros de siglos pasados
y tú te deslumbres y con suerte
te enorgulleces.
3
Pronuncio la palabra menstruación frente a mi padre
pronuncio cólicos toallas copa menstrual
todas las palabras prohibidas
prohibidas por quién cuándo
no sé
pero me cuesta.
Se que es una obligación política para conmigo
sé que creo que podríamos tener esa libertad
ahora lejana.
Que hablar de nuestro cuerpo
tendría que ser completamente natural
que no tendría que darle vueltas
para dejar los papeles manchados porque
ni modo que no se manchen
que no tendría que fingir que no pasa
si pasa cada 28 días
que no tendría que aparentar estar bien
que tendría que tener valor
para decir me siento mal
hoy no quiero hacer nada
manché todo
y qué.
–***–
Ella
Así es ella
odia
odia mucho.
El deseo ajeno posee
un cuerpo dos cuerpos tres cuerpos
que no son más que uno
una persona / que no es / ni odia / pero no ríe.
Está rota / se reconstruye.
Ella / no es una
pero sí de alguien
pero no
cuando lo dijo el intruso vociferante
sino cuando ella.
El odio no es triste ni feliz / el odio es escaso
se esconde detrás de los muebles
en las orillas de las ventanas
detrás del cuerpo que pertenece.
El odio descansa / pero nunca duerme.
