Siempre me ha parecido una asombrosa locura tratar de comentar la poesía. Pienso que la primera pauta de semi-distancia que uno debe establecer es un respeto hacia el autor, es decir: hacia el poeta que nos ha permitido, desde sus gritos, sus voces intimistas o declaraciones a los cuatro vientos, cómo es y cómo anda el universo más patrimonial de su alma. Yo no suelo demorarme en formas estructurales ni encabalgamientos, musicalidad interna y otros requisitos del género. Como sé que escribir poesía no es asunto de “coser y cantar”, voy directo a su contenido y obvio, al vuelo que remonta. Y obvio, a las pulsaciones, a las declaraciones de principios que el autor nos profesa, ya sea por un pedazo de patria desarraigada o por el frenesí demencial que producen algunas mujeres desnudas. Leer más…
Categoría: Unos escriben
Palabras de para presentar al amigo, hermano, poeta, Rafael Vilches Proenza, en Cercana Lejanía, Poetas y Narradores Cubanos. …donde quiera que estén…
Salido de un rincón perdido en el mapa oriental de Cuba, este hombre de arraigada humildad, llegó a Bayamo unos días antes de que yo emigrara hacia La Habana. De cómo nos conocimos no puedo contarlo con exactitud, pero debe haber sido por esa vía divina que solo ofrece la promiscuidad y el vicio inagotable de hacer amigos. Primero lo vi con Zoelia, luego con el larguirucho de Carlos Manuel Pérez Ávalos, después con Marta María y Michael H. Miranda y en alguna ocasión con Amir Valle. En el año 2001 fue el primero en leerse el mecanuscrito de mi novela La otra Eternidad, a la sombra del inolvidable Guillermo Vidal, el tunero que clasificaba entre los mejores narradores de su momento en Cuba y que arrastraba un enciclopédico saber sobre Cortázar y técnicas narrativas. Leer más…
Brevario con final te quiero
¿Qué viene después del dolor? ¿la calma, la paz, la expiación del alma, o acaso una leve inclinación hacia la locura?
¿Qué forma tienen los fantasmas recurrentes de la Muerte y el Miedo? ¿Acaso son ellos los dueños absolutos de las palabras y del poeta? Leer más…
Un poeta menguante, creciente y otras lunaciones
Igual que el terror que paralizaba a Eliseo ante la página en blanco, ese mismo sagrado terror me sobresalta, porque escribir de los amigos o sobre los amigos siempre resulta complicado y obsceno, por aquello de las sectas literarias, que nos han plagado de antipoesía y antiliteratura. Con ese pánico de iniciado escribo este preludio a una selección de la obra de Rafael Vilches Proenza. Pero también en la paz de que el tiempo todo lo degusta, y es ciertamente él quien terminará por asimilarnos o no, por paladearnos como un vino exquisitamente fermentado o evaporar nuestras palabras como inhalaciones de la lluvia en las fuentes vivas de la tierra. He repasado los libros de Vilches Proenza, desde Dura silueta La Luna, donde el poeta comienza a nombrar y expresarse en un dulce candor, con la inocencia de un adolescente viendo nacer las flores y los efluvios iniciales de la carne, como un niño que penetra en el misterio de las estaciones y luego sólo alcanza a remembrar a través de la nostalgia, pero la nostalgia únicamente le devuelve la corrupción y la pérdida de las esencias, adulteradas en los labios del hombre. Leer más…
Un librillo hondo y hermoso
Disfruten de una de las mejores novelas que se han escrito sobre el tema. Nunca agota, no se repite ninguno de los hechos, que comúnmente suceden en estos espacios. Narrada de una manera muy personal. Otros han escrito sobre esto de oídas, pero sin vivencias, sin credibilidad. Una joyita. Novela excelente, con un lenguaje dinámico, y con esa cierta velocidad que pasan nuestros primeros años. Leer más…
Ángeles, víctimas y victimarios, sobre una novela de Rafael Vilches Proenza
Intentaré escribir sobre Ángeles desamparados, obra altamente recomendada.
Para que mis palabras adquieran relevancia, usted, lector, debe tener a mano un ejemplar del libro, hacerlo suyo, apropiarse de su lectura, de su inquietante historia, como un religioso de su confesionario. Convertir el inofensivo (solo en apariencias) objeto, en su mejor amigo, estese alerta, porque, aunque no muerde, su lectura lo hará cambiar para siempre. Leer más…
Corazón abierto y sangrante
Leer Café amargo me devolvió a una etapa de voracidad en la lectura. No sé si será el mejor libro de Rafael Vilches Proenza, lo que sí sé es que resulta el más desgarrador, doloroso, y sincero. No hay en él una pizca de cinismo. Todo aquí es corazón abierto y sangrante. Leer más…
Ángeles desamparados: 10 años
Ha transcurrido una década desde la publicación de Ángeles desamparados (Ediciones Bayamo, 2001), la novela de mi amigo Rafael Vilches, en cuya gestación y nacimiento participé de manera activa. Eran los tiempos en que el Grupo Literario Espiral daba sus mejores frutos y se hacía notar en la provincia cubana de Granma y otros espacios literarios y culturales de la Isla. También fue la época en que surgieron las editoriales provinciales y los jóvenes escritores lograron burlar de cierta forma el ostracismo a que estaban condenados por las editoriales nacionales. Leer más…
Retrato en verso
¿Es la poesía reflejo de un estado anímico, exteriorización de la intimidad del poeta, necesidad de compartir con otros el dolor y la alegría del diario vivir? ¿Es la poesía hija única de la inspiración, ejercicio tan vital como el respirar, manera de escapar de una realidad que golpea y deja huellas indelebles? Para Rafael Vilches Proenza (Vado del Yeso, 1965) resulta todo eso y un poco más: expresión del amor, el dicho y el acallado; canto filial y amistoso; nostalgia por lo vivido y sufrimiento por un futuro desconocido. …viene marcado por la palabra escrita con conocimiento de causa… deviene muestrario de la madurez del autor, que presentó sus armas y sus cartas credenciales en la narrativa con la novela Ángeles desamparados y en la lírica con Dura silueta, la luna, Ediciones Bayamo, 2001 y 2002, respectivamente. Leer más…
Una delirante nostalgia
Rafael Vilches escudriña su propia avenencia a estos símbolos y los corrige desde una delirante nostalgia. Todos esos son sinónimos de un juicio arraigado en la lucidez y en su personal idea de la poesía. Eso y una perpetúa interrogación de los disímiles senderos que contraen y aducen el linde de una experiencia misteriosa y trasvertida. Este es el itinerario de un aislamiento. Es la búsqueda de todos los contrarios. Aislar como sinónimo de trasladar la vehemencia de una interpretación. Aislar: reaccionar ante la incontaminación de un límite místico pervertido por la literatura. Estos poemas traducen una especie de desaliento o de vacío, una pérdida de los emblemas depredadores de una cultura acorralada por la impasibilidad de su destino histórico. Poemas que no esconden un modo de interpretar la realidad, de interpretarla y de deshacerla. En fin, una verdadera antología de la rabia y el desencanto. Leer más…