Afganistán

José Luis Muñoz


Afganistán es el resultado de una concatenación de malas decisiones que se tomaron en el pasado y resume en su territorio asolado por veinte años de guerras el fracaso de todo intervensionismo. Por mucho que nos repugne un régimen basado en una interpretación estricta del Corán y que relega a la mujer a la cárcel del hogar y al burka, no podemos desde nuestra posición imponer un modelo cultural ajeno y menos instaurar una pretendida democracia en un país tan complejo y tribal como es Afganistán contra el que se estrelló la Unión Soviética, primero, y Estados Unidos, luego, mucho siglos después de que lo hiciera Alejandro Magno o el Imperio británico (ahí está la excelente El hombre que pudo reinar de John Huston basado en un relato de Rudyard Kipling). Los talibanes, vencedores absolutos del conflicto, se han encontrado con el inestimable regalo de un copioso botín de armamento norteamericano (tanques, aviones, helicópteros) que les ha legado el inexistente ejército afgano que se ha evaporado en cuanto los integristas pisaron Kabul.

Afganistán es un país estratégico por muchas razones, aunque nadie daría un dólar por ese secarla polvoriento a vista de pájaro. Atesora un sinfín de materiales preciosos y codiciados en su subsuelo como el cobre, bauxita, hierro, litio y tierras raras, y por su superficie pasan gaseoductos, además de ser el mayor productor de heroína del mundo. De ninguna de estas riquezas va a lucrarse Occidente, que marcha con el rabo entre piernas, pero sí posiblemente Rusia y sobre todo China, un país que está ejerciendo su influencia global de una forma muy inteligente, sin disparar un solo tiro ni lanzar una sola bomba.

El régimen talibán, que se está vistiendo con piel de cordero porque necesita el reconocimiento internacional, tiene un reto ante sí, el mucho más intransigente y violento Estado Islámico, derrotado en Irak y Siria, que busca hacerse fuerte en ese país y medrar entre el caos reinante. Para su supervivencia, los talibanes deberán combatir a sangre y fuego a esa milicia que les tilda de moderados y puede conseguir muchos adeptos entre una población desesperada. Así es que los talibanes pueden ser, por mucho que nos pese y los detestemos, un dique de contención contra ese terrorismo ciego que representa el Estado Islámico y cuyas fuentes de financiación económica e ideológica se encuentran, como vengo diciendo una y otra vez, en un país aliado con el que Occidente debería haber roto relaciones desde hace muchos años: Arabia Saudita. Pero Arabia Saudita, que conculca todos los derechos y descuartiza periodistas, tiene petróleo que deberá, en los próximos años, beberse cuando globalmente se opte por prescindir de los combustibles fósiles. ¿Qué harán entonces?

Del Autor

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José Luis Muñoz
(Salamanca, 1951). Estudió Filología Románica en la Universidad de Barcelona durante los años de las revueltas estudiantiles contra la dictadura franquista y militó en grupos de oposición democrática hasta la muerte de Franco. Es escritor, novelista, articulista, apasionado del cine y viajero. Entre los numerosos premios literarios que ha obtenido a lo largo de su carrera destacan el Tigre Juan, el Azorín, La Sonrisa Vertical, Café Gijón, Camilo José Cela y IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona. Publicó en Etiqueta Negra, la mítica colección policial de Paco Ignacio Taibo II para Júcar, sus dos primeras novelas policiales: El cadáver bajo el jardín (Júcar, 1987) y Barcelona (Júcar, 1987). Autor de una larga obra sus últimas novelas publicadas son todas de género negro: Lluvia de níquel (Algaida, 2004), Último caso del inspector Rodríguez Pachón (Algaida, 2005), La caraqueña del maní (Algaida, 2007) El mal absoluto (Algaida, 2008), El corazón de Yacaré (Imagine Ediciones, 2009), La Frontera Sur (Almuzara, 2010), Marea de sangre (Erein, 2010), Tu corazón, Idoia (Corona Borealis, 2011), Llueve sobre La Habana (La Página Ediciones, 2011), Muerte por muerte (Bicho Ediciones, 2011), PatPong Road (La Página Ediciones, 2012), Bellabestia (Sigueleyendo.com, 2012), La invasión de los fotofóbicos (Atanor Ediciones, 2013), La doble vida (Sub-Urbano, Miami, 2013), El secreto del náufrago (Ediciones del Serbal, 2013) y Ciudad en llamas (Neverland, 2013), Marero (Diputación de Álava, 2013), Te arrastrarás sobre tu vientre (El Humo del Escritor, 2014), Marero (Ediciones Contrabando, 2015), "Ascenso y caída de Humberto da Silva " (Ediciones Carena, 2016), El hijo del diablo (Ediciones del Serbal, 2016), Cazadores en la nieve (Ediciones Versátil, 2016), Mala hierba (Ediciones del Serbal, 2016), El sabor de su piel (Nova Casa Editorial, 2016), El rastro del lobo (Ediciones Traspiés, 2017), La Manzana helada (Bohodón Ediciones, 2017), Los perros (Canalla Ediciones, 2017), El mokorero del Okavango (Editorial Verbum, 2018), La diosa de hielo (Bohodón Ediciones, 2018), El bosque sin límites (Ediciones Atlantis, 2019) y El viaje infinito (Bohodón Ediciones, 2020). Tiene en la red el blog literario La soledad del corredor de fondo.