Literatura y realidad


El mundo está de cabeza

Sí, pero, a la vez, no veo cortes tan opuestos entre la realidad y la ficción. Un ejemplo: parte del problema político que hay en EEUU es la cantidad de gente que cree en las teorías conspiratorias. Si usted lee esas teorías de QAnon, son ficciones muy peligrosas. Hace poco el Grillo Villegas posteó una ficción sobre un arresto del papa en el Vaticano por un tema de pedofilia. Nos hace ver cómo nuestra realidad ha sido invadida por esas ficciones conspiratorias paranoicas.

Ese es un problema cuando uno trabaja con la ficción. Parte del trabajo de la literatura es usar la ficción para decir algo que no se puede decir de otra forma sobre este mundo. Luego descubres que, en este tiempo de redes sociales, el problema es ser capaces de discernir entre algo que ocurrió de verdad y ficciones peligrosas que están circulando. Leer más…

El rito de la muerte

Teodosio García Ruiz nació en Cunduacán, Tabasco, en 1964. Poeta. Estudió Ciencias de la Educación en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Ha sido editor de las colecciones Ensayo y Literatura publicadas por la UJAT y el Instituto de Cultura; coordinador de los talleres literarios de Jalpa de Méndez y Nacajuca; miembro del consejo de redacción de El Pochitoque Aluzado; coordinador de La Pizca; miembro del consejo de dirección de La Nahuyaca. Colaborador de El Pochitoque Aluzado, La Nahuyaca, La Pizca, Manglar, Nexos, Revista de la Universidad de México y Tierra Adentro. Becario del fonca, en poesía, 1993. Premio Estatal de la Juventud de poesía 1985. Premio en los Juegos Florales Batalla de Jahuactal 1986. Premio Fundación Cultural Meidet 1990 por Leonardo Favio canta una canción. Murió en México en noviembre de 2012.

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Crear obras narrativas de ficción


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I

Contar una historia es algo relativamente fácil, algo que en principio todos podemos hacer y que de hecho muchos hacemos regularmente con diversa motivación y objetivos… Pero contar bien una historia es ya otro cantar. Contarla bien, es decir, artísticamente y de acuerdo con los cánones, implica por parte del escritor el dominio estricto de unas competencias (la lingüística, la discursiva – textual o genérica), el  manejo riguroso de las técnicas y herramientas narrativas (habilidades y destrezas), así como la sabia implementación (haciendo uso de las competencias y habilidades y destrezas referidas) de unas estrategias propias de la narración literaria de ficción.

Es de estas competencias, técnicas y estrategias de las que trataré en este ensayo. Leer más…

Los zoológicos


«Tomamos los jeeps para dirigirnos hacia la parte de la Hacienda Nápoles dedicada al zoológico. Escobar conduce uno de los vehículos y está acompañado de dos chicas brasileras en tanga […] En la distancia aparecen tres elefantes, quizás la primera atracción de todo circo o zoológico que se respete. Aunque yo nunca he podido distinguir entre los asiáticos y los africanos, Escobar los describe como asiáticos. Nos informa que los machos de las especies mayores y en vía de extinción de su zoológico tienen dos o más hembras y que, en el caso de las cebras, los camellos, los canguros, los caballos appaloosas u otros menos costosos, muchísimas más. Y añade con una sonrisa maliciosa: —Por eso se mantienen tan contentos, y no atacan ni son violentos.»

Amando a Pablo, odiando a Escobar – Virgina Vallejo

 

Siempre he confesado que mis libros de cabecera van todos de psicología animal, y que me gusta observar animales salvajes, pero no en el zoológico, sino en su hábitat original. Creo que el marco de lo natural permite a las bestias salvajes el movimiento en libertad, no calculado, auténtico, feliz, algo lejos de lo que pudiera ofrecerles hasta la más fina jaula de oro en un zoológico. No obstante, después de haber visitado varios zoológicos en grandes ciudades del mundo y experimentado la misma sensación de tristeza por las fieras encerradas, como si hubieran cometido un delito a cadena perpetua, yo creo que estos lugares extraordinarios de las grandes ciudades del mundo llegan a ser en algunos casos un mal necesario. Leer más…

Javier L. Mora


El cubano no tiene, por desgracia, el gen de Gandhi. Pueblo tan alegre como belicoso por naturaleza, el día que decide oponerse de una vez a un gobierno determinado, no se detiene hasta que ve caer, de cualquier modo, a ese gobierno, para seguir después su sempiterna fiesta tropical.

Salvo el caso de Julián, usado casi siempre a conveniencia en los vaivenes de las políticas de turno de ambas orillas, que quiso hacerle a España una guerra sin odios.

O el caso, por ejemplo, de ese espíritu humilde que fue Oswaldo Payá, pentacandidato al Nobel de la Paz, de honda raíz cristiana, que los cubanos de adentro conocen solo a medias y que fuera investido, tan rápido como se pudo, con el habitual sambenito de “mercenario” y “anexionista” para desacreditarlo. (Pero no se puede hablar de un hombre así en televisión; no es orgullo del Buró Político. Cierra la boca, muchacho: esa gaveta está llena de cucarachas…).

Tal vez por eso tenemos hoy, peligrosamente, al odio como protagonista de los móviles que animan, dentro y fuera, al espíritu de la nación. Porque no hemos dominado nunca el arte difícil de dialogar; porque lo nuestro sigue siendo, a través del odio, anular o empujar al otro por la espalda.

Hablo del odio ideológico, claro está. Hablo del odio con el que nos hemos mirado estas últimas seis décadas, al punto de no reconocernos.

Ese odio que pide a gritos una intervención militar en la isla sin pensar en la inopia de un pueblo al que no podría agregársele, si la que sufre fuese insuficiente, mayor desgracia; ni en el millón de efectivos del ejército cubano que tendrá que morir por ello, pese a todo, cumpliendo su deber: cuidar de la soberanía del país.

Ese odio que hace que tu vecina hermosa, tu vecina de intercambiar conversaciones y risas, sueños y lecturas, evite el consignarte siquiera un mensaje de afectación cuando has sido detenido por motivos políticos.

Ese odio que indica a los cubanos desde lejos, cómodo y protegido bajo una sombrilla de playa en La Florida, modos y formas de hacer guerras urbanas, al costo de un precio en vidas que los incitadores no pagarán si acaso viene a ser ese el camino que, cuando el sordo y ciego gobierno militar que nos preside cierre la última puerta, elegirán algunos para alcanzar una libertad de la que no tendrán derecho a disfrutar después, los instigadores a la violencia, en la nueva República, necesariamente desideologizada.

Ese odio fue el que llenó de chichones la cabeza de Mario, y fue la fuerza de la tonfa que rajó la de Eliécer, dos de mis compañeros de celda, el mismo 11 de julio, aunque no hubiesen tirado piedra alguna a la sede del PCC de Holguín, antes de ser conducidos al centro de detención.

Ese odio que redacta y proclama a la carrera, pasando como una exhalación por sobre facultades propias de la Asamblea Nacional, el oneroso Decreto-Ley n.º 35, con la intención solapada de desarticular proyectos de futuro como Archipiélago, y de llevar al abismo de la ilegalidad a la ciudadanía, cuyo único espacio de intercambio, debate e información, son ahora las redes, porque tienen vetado, desde siempre, cualquier otro.

Ese odio que exige fianzas de valor impresionante, impone multas de cuotas olímpicas y retiene todavía en prisión a los manifestantes del 11-J, solo porque creyeron, ingenuamente, eso que la Fiscalía General de la República susurró días después, y muy cínicamente, frente a las cámaras de la televisión: que la Constitución los amparaba.

Y lo peor de todo, lo más serio, es que ya no está el pobre de Julián, para asirnos en haz de nudo corredizo con el pabellón patrio, como hiciera en su tiempo con el otro Maceo y con Crombet, por una novia enemistados. Porque se trata hoy, como se trató ayer, de que nos obliguemos a pensar, todos juntos, cómo vestir mejor, sin odios ni violencia, a esa novia indefensa, infeliz y en harapos que llamamos Cuba.

Ghabriel Pérez


SEÑOR ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

Por sus palabras de adulación a una dictadura de seis décadas usted puede pasar a la Historia como el mexicano menos inteligente, como el más insensible. Usted es el político más reconocido de un país y yo soy un común ciudadano, le tengo entonces una preguntita, usted llegó a la presidencia de su país desde la oposición, cómo puede dormir en paz sabiendo que en su vecina isla hace 62 años todo opositor es considerado un mercenario, un apátrida, una escoria?
Toda ayuda humanitaria es loable, pero mida sus palabras. Las últimas que ha dedicado a mi gente, da vergüenza escucharlas.

No hay bloqueo ni daño mayor al cubano que la bota de un partido aplastando cada mínimo intento de libertad. Mejor hágase una cuenta en Facebook, que es donde en verdad podrá conocer, desde la voz del pueblo, el horror de mi tierra. Y dígale a su embajador en La Habana que se busque un oftalmólogo…
Le sugiero que lea a Martin Luther King: «Eso que ustedes llaman disturbios es el único lenguaje que tienen los que nunca son escuchados».

Que Dios lo bendiga.

Luis Silva, Pánfilo


No represión. No golpizas. Quiero paz y prosperidad para todos los cubanos. Que se respete el pensamiento de todos. ¡DE TODOS! «Mi posición siempre va a ser la misma, del lado del pueblo cubano. Ese que, desde que nací, veo pasar y pasar trabajo (PARA TODO, HASTA PARA LLEVAR A PASEAR A SUS HIJOS). La vida es una sola y muy corta.

Comunicado del PEN de Escritores Cubanos

El pueblo cubano ha salido a las calles a exigir un cambio en la política de la Isla y la respuesta del aparato político militar que gobierna el país ha sido represión, amenazas y el llamado del propio gobernante en funciones, Miguel Díaz Canel, a sus partidarios a combatir junto a la policía y paramilitares a los manifestantes pacíficos, en vez de intentar la concordia, como corresponde a la investidura de su cargo.

Las protestas masivas que espontáneamente tuvieron lugar a lo largo de toda Cuba el domingo 11 de julio del 2021, son señal del deterioro de la convivencia nacional. La creciente falta de libertad en todos los aspectos de la vida nacional, la represión contra opositores, intelectuales y periodistas independientes y el propósito del gobierno de permanecer en el poder sin ceder espacios para otras corrientes de pensamiento, ha llevado a Cuba a esta coyuntura que augura peores escenarios.

El PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio, filial del PEN Internacional, hace un llamado para que la comunidad internacional acuda en ayuda de los cubanos con todos los recursos disponibles para detener lo que ya se avecina como un baño de sangre.

El gobierno de Cuba, nucleado alrededor del Partido Comunista de Cuba, no tiene el derecho de reducir al silencio, ni de someter al hambre y la miseria colectiva a un pueblo en aras de una ideología política, la comunista, que ha demostrado su fracaso en los países donde se implantó y que esos pueblos desmantelaron.

Cuba como nación está rota desde hace muchos años y su voraz destructor ha sido el gobierno de la Isla, cuya finalidad única es permanecer en el poder, rechazando cualquier llamado al diálogo y a la armonía nacional. Su propósito es el poder totalitario, como también está ocurriendo en Venezuela y Nicaragua.

Se impone una respuesta internacional conjunta y contundente, para frenar a la dictadura y devolverle al país el orden y la libertad que merece.

Luis de la Paz, Presidente

Orlando Rossardi, Vicepresidente

Daniel Pedreira, Secretario

Ángel de Fana, Escritores en Prisión

Sara Martínez Castro, Comité de Escritoras

Héctor Noas


Casi dos días sin internet. He visto poco pero lo que he visto, me espanta! Cubanos enfrentados entre sí de forma violenta, derramando sangre y ampliando el odio de un lado y de otro. La solución no puede ser en ningún caso estimular la violencia. No se puede alentar lo que previamente se ha criticado. Al pueblo cubano hay que escucharlo porque ha sido un pueblo pacífico, sacrificado en exceso, que ante situaciones límites no ha decidido una lucha armada sino más bien, la resignación. Muchos han optado por la emigración y aún así, desde la distancia tratan de que sus familias en Cuba, estén lo mejor posible. Por supuesto que hay muchas personas con intenciones de «revertir el proceso». Es una ingenuidad absoluta asegurar lo contrario, pero pensar que todos los que han salido a manifestarse, son mercenarios pagados por el Imperio es algo que no se sostiene. Es tratar de poner una venda en unos ojos que de no usarse, ya están cansados. Sólo deseo que prime el sentido común y se reconozca que muchas cosas no se están haciendo bien. La falta de transparencia y las incoherencias llevan a la falta de credibilidad y ya sabemos hasta dónde eso puede conducir. El pueblo cubano lleva tiempo dando señales de que el hastío ha ido creciendo a niveles complicados. Este pueblo no necesita una guerra. No la merece! Necesita paz, necesita ilusión, necesita aspiraciones a un mundo más noble. Necesita que sus jóvenes no tengan deseos de marcharse.

No a la violencia entre cubanos!

No a una intervención por parte de ningún país!

No a los bloqueos!

Sí a aceptar que se necesita una ayuda humanitaria y que ésta debe ser una prioridad!

Sí a «con todos y por el bien de todos».

«Ámense por encima de las diferencias porque no hay mayor amparo que nosotros mismos».

Luis Alberto García


Vi y escuché su alocución, Presidente.

Si como usted dijo, no todos los que participaron en las protestas eran delincuentes o contrarrevolucionarios, sino que en ellas también hubo y hay personas que apoyan a la Revolución que estaban y siguen molestas con razón y hasta “confundidas”, ¿por qué esa misma noche en el Noticiero Nacional de Televisión luego de entrevistar a defensores de la Revolución que salieron ante su llamado a que tomaran las calles que “son de los revolucionarios”, el locutor dijo que esa era la respuesta a los “lacayos del imperialismo”? En otros espacios y reportajes ya se reitera eso mismo. ¿LACAYOS? ¿TODOS? ¿Usted dijo una cosa y la prensa otra y no sucede nada?

¿No sería mejor autorizar legalmente las protestas de los ciudadanos? ¿Revolucionarios o no? Usted mismo ha reconocido que no todos votaron por la Constitución o por usted. Conoce las cifras.

Las penurias de seguidores y detractores se igualan ante quien ha sido votado por la mayoría para dirigirlos a TODOS.

El bloqueo americano existe, es real, es injusto, pero sufrimos el bloqueo interno, también injusto, de burocráticos y errados métodos de dirección o planificación que se han anquilosado en el tiempo.

Molestias, carencias, hastíos y cansancios, hay para regalar en Cuba, gracias a los dos.

Protestar, opinar, manifestar su desacuerdo, exigir explicaciones por parte de cualquier ciudadano que sufre, aún cuando lo exprese a gritos, no puede convertirlo en una larva que merece ser aplastada. Es un CIUDADANO y así está refrendado por la Constitución, haya votado por ella o no.

Funcionarios públicos y la prensa estatal llevan muchos meses metiendo en el mismo saco a personas de muy distintos procederes, pensamientos y credos solo por disentir, ya sea poco, regular o mucho. Según ellos, todo el que opine distinto, está recibiendo dineros y “palmaditas” del enemigo. ¿Es que el civismo no existe en Cuba? ¿Les cuesta creer que se puede opinar sin ser mercenario?

No comulgo con usted en esa idea de que las calles son “exclusivamente” de los revolucionarios.

Las grandes frases construidas de manera tan general pueden ser interpretadas y llevadas a la práctica de muchas maneras diferentes. Para todo el bien y para todo el mal.

Las calles de este país deben y tienen que ser de todos los cubanos y cubanas. Son espacios públicos para CONVIVIR y EXPRESAR opiniones en el sitio en que no escogimos nacer.

Me preocupan varias opiniones peyorativas que se han vertido acerca del “comportamiento marginal y el reiterado uso de las malas palabras” por parte de un sector de los que protestan. Vamos a ver: la inmensa mayoría de los que así se expresan fueron a las escuelas cubanas y repitieron durante años y cinco días a la semana, que serían como el Ché. Evidentemente algo salió mal y merece estudios profundos. Ya es algo que no desaparecerá prohibiendo un género musical ni con diez decretos. Lastimosamente es lo que que hay. Pero son PUEBLO, a no dudarlo.

La libérrima interpretación de su frase azuzando a cubanos contra cubanos ha traído como consecuencia en varios incidentes (que circulan en las redes, filmados por gente de su pueblo y el mío) desmanes, abusos de poder y violencia extrema por parte de las fuerzas del orden público, uniformados o no.

Y no critico que la policía haga su trabajo cuando se trata de enfrentar hechos vandálicos que son delitos en cualquier parte del mundo y que también tuvieron lugar en algunos sitios. Todas las policías en todos los confines, tienen esa encomienda: reprimir al que “delinque”.

Revise nuevamente, por favor, todos los videos que por ahí circulan. No los que son falsos, que también los hay. Los reales.

Hay en varios de ellos verdaderas palizas, desproporcionadas y abusivas, que en mucho recuerdan a la de Rodney King, contra personas que no estaban asaltando una tienda o volteando un auto policial ni apedreando. Una cubana herida de bala en un muslo, armas de fuego cortas y largas mostradas con claras intenciones de intimidar, disparos que se escuchan, pateaduras a compatriotas que están en el piso una vez que han sido inmovilizados, ¿civiles? formados militarmente y armados con estacas que a todas luces fueron cortadas y preparadas para pegar ( vestir de civil a un agente que debería llevar uniforme para que cuele como ciudadano de a pie indignado, me parece una estratagema deshonesta). Golpear primero e interrogar mucho después es algo que no casa con lo que usted dijo. Lo peor es que el policía común no puede saber cuánta inteligencia, talento, nobleza y hasta fe pueden habitar el cuerpo que golpea. No está entrenado para detenerse a pensar en eso.

Es demasiado feo lo que he visto, ahora que milagrosamente logré conectarme. Es lo que sucede cuando cortan el acceso a las redes: cuando lo reponen, la gente corre a ver lo que no le permitieron ver, a leer lo que en su momento le impidieron y a opinar a destiempo lo que piensan.

Y no soporto que la televisión cubana esconda esos videos y nos diga que en otros países la represión policial es mucho peor. No hay muchas diferencias entre algo que parezca estar muy mal en otras orillas y eso mismo, en ésta, pero menos mal.

No quiero ni pensar en qué tipo de bestia rabiosa podría convertirme si veo a un hijo o una hija mía sometidos con semejantes abusos.

La violencia, cuando no se le pone coto, es algo terrible que camina a grandes zancadas en espiral ascendente. Es ciega. Ya una vez sucedió cuando el Mariel y vimos cosas espantosas llevadas a cabo por vecinos contra vecinos.

Los golpes y heridas se producen en todos los bandos. Podríamos llegar a ser testigos de peores hechos.

Y ojo: este archipiélago ha sido cuna de grandes hombres y mujeres nobles, valientes, de espiritualidad, decencia y probada devoción por su tierra pero también de sádicos torturadores y abusadores. No hay que desatar demonios. La Historia bien lo sabe.

Les toca a las autoridades explicar sin cansarse, intentar convencer, demostrar con hechos, escuchar, ponerse en el lugar del que protesta, atender sus demandas y darles curso, proponer y dar soluciones a problemas reales.

Fratricidio no. El pueblo contra el pueblo, blandiendo palos en lugar de criterios, no.