AUNQUE EL 11 DE JULIO EN CUBA se produjo un estallido genuino del pueblo descontento ante la pésima gestión gubernamental de seis décadas, a las manifestaciones que se continuaron en más de 50 ciudades de la isla durante las próximas horas se sumaron intelectuales, escritores y artistas. Algunos de ellos llevaban tiempo disintiendo del régimen, pero otra gran parte había permanecido en silencio o, en unos cuantos casos notorios, pertenecían a ese grupo que defendía la idea original que la Revolución representaba.
Es conocido que justo cuando surge el proyecto social libertario que desembocó en la Revolución Cubana gran parte de la intelectualidad cubana abrazó esa idea. Todos los estudios históricos serios apuntan a una realidad insoslayable: pese a la prosperidad y el nivel internacional alcanzado en ciertas áreas de la sociedad cubana, el país necesitaba cambios profundos en otros aspectos, entre ellos la corrupción administrativa, el gangsterismo organizado, el clientelismo político hacia Estados Unidos, la distribución desequilibrada de la riqueza nacional, la desigualdad entre el campo y la ciudad, e incluso se precisaba alcanzar cotas más amplias de desarrollo en aquellos asuntos, como la educación, la salud y la vivienda, en los que Cuba se encontraba muy adelantada respecto a otros países de la región, y en los cuales, se avanzaba cada año desde fórmulas instauradas por una imperfecta, pero existente democracia. A esa situación objetiva se sumó el impacto nacional que tuvo la coartación de ese entorno democrático con el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952.
A las aspiraciones populares de construir un país mejor se sumó con no escaso protagonismo la intelectualidad cubana. Era lógico que así sucediera: desde el siglo XVIII, los intelectuales habían ido adquiriendo cada vez más presencia en las luchas sociales y políticas por construir una nación libre de las taras que enfermaban la sociedad cubana. Esa participación queda evidenciada, por sólo poner algunos ejemplos, en momentos como las luchas por la Reforma Universitaria en 1923; el alcance de los proyectos generados por el Grupo Minorista en 1927; la unidad y protagonismo de periodistas, escritores y otros líderes del pensamiento social cubano en la llamada “Revolución del 33” que sacó del poder al dictador Gerardo Machado y permitió el retorno del país a la democracia; el tejido intelectual visible en prominentes figuras de la cultura cubana que contribuyeron a la elaboración de la Constitución de 1940, considerada la más avanzada del mundo en su época, o incluso el activismo periodístico, mediático e intelectual que propició la aceptación social casi masiva de Fidel Castro, una figura polémica sobre la que gravitaban antes de 1953 las sombras negras de probadas acusaciones de asesinato, revanchismo político, contubernio con las peores fuerzas del gangsterismo nacional, abiertas traiciones a proyectos en los que en sus años de líder estudiantil había participado…, en fin una desconfianza casi absoluta hacia su honestidad como individuo y como político.
“La Revolución” ─que como se sabe, originalmente fue la conjunción de los intereses de todo el espectro político nacional en torno a un propósito: derrotar a Fulgencio Batista y recuperar la democracia─ era el único camino que parecía conducir hacia un país más tranquilo, menos corrompido y sangriento que el que Batista había implantado tras el golpe de Estado, de ahí el apoyo que desde antes del triunfo recibió un Fidel Castro que, utilizando su seductor camaleonismo ─y ayudado por una plataforma de propaganda creada por los sectores pensantes e intelectuales de la sociedad─, fue dando pasos agiles e inteligentes para que el resto de las fuerzas políticas se le subordinaran hasta conseguir el poder total en sus manos.
Pese al miedo impuesto mediante la represión cultural desde los primeros años, a la compra mediante favores de una buena parte de los protagonistas de la cultura cubana, a los oportunismos usuales en el sector, a la desinformación manipulada por los comisarios culturales y otras estrategias maquiavélicas de control por parte del régimen, los intelectuales, escritores y artistas ─entre dientes mayormente y, en unos cuantos casos, abiertamente, pagando caro por esa rebeldía─ siempre manifestaron su inconformidad con muchas de las políticas y modos de actuar del régimen. Por ello nadie debe asombrarse de las voces que dentro de la isla (en el exilio fue unánime el grito) se alzaron junto a su pueblo el 11 de julio, para protestar por la situación y, después, para condenar la represión oficializada por el presidente “puesto a dedo” Miguel Díaz Canel.
Aquí recopilamos algunas de esas voces.
Amir Valle
Director General
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- ¿Qué pasó el 11 de julio? – Un resumen de los hechos cortesía de Periodismo de Barrio
- Cuba hoy, protestas, cambios sociales, perspectivas políticas, por Julio César Guanche
- Informe de Prisoners Defenders sobre represión y detenciones, 2 de septiembre de 2021
- 11J CUBA – Crónica de un estallido tras 62 años de dictadura, de Arsenio Rodríguez Quintana
- Carta abierta a Miguel Díaz Canel de 600 artistas e intelectuales cubanos y extranjeros
- Voces desde la isla (y algunas del exilio)
- Adalberto Álvarez, gloria de la música cubana
- Leo Brower, gloria de la música cubana
- Pablo Milanés, gloria de la música cubana, España
- Chucho Valdés, gloria de la música cubana
- Luis Alberto García, actor
- Marianela Boan, gloria de la danza cubana, República Dominicana
- Héctor Noas, actor
- Luis Silva, «Pánfilo», actor humorístico
- Jorge Fernández Era, periodists y escritor
- Abel González Melo, escritor y dramaturgo
- Yanetsy Pino Reina, escritora y profesora
- Norge Espinosa, escritor y dramaturgo
- Reina María Rodríguez, escritora
- Fernando Pérez, cineasta
- Miladis Hernández Acosta, escritora
- Carlos Lechuga, cineasta
- Ana Rosa Díaz Naranjo, escritora y actriz
- Yunior García Aguilera
- Yuliet Cruz, actor y Leoni Torres, cantante.
- Nassiry Lugo, cantante y director musical
- Ghabriel Pérez
- Javier L. Mora
- Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba – Masones
- Comunicado del PEN de Escritores Cubanos en el Exilio, Miami, Estados Unidos
- OTROS: Ángel Santiesteban Prats, Katherine Bisquet, Rafael Vilches Proenza, Camila Lobón, Tania Bruguera, Camila Acosta, Maykel Osorbo, Haydé Milanés, Luis Manuel Otero Alcántara, Yomil (Roberto Hidalgo Puentes), Carolina Barrero, Amaury Pacheco, Dagoberto Valdés, Henry Constantín, Yaser Castellanos, Ruhama Fernández, Yoe Suárez.
- Otras fuentes
- ¿Hay salidas para Cuba? – Deustche Welle, agencia alemana conversa con expertos en la isla y el exilio
- ¿Quién bloquea realmente a Cuba? El senador cubano americano Marco Rubio lo explica
- Proyecto inventario – Información sobre Cuba
- OnCuba News – Los hechos según Ailynn Torres Santana
- El Toque – Los hechos durante y después del 11J
- Cuba Trendings – El 11J Archivos
- Algunos, sin embargo, no abren los ojos
