Ni un momento perdido, ni un momento apresurado. Apresurar es perder. Lo que importa es que todos los cubanos buenos, todos los cubanos activos, se junten con libertad y sinceridad.
José Martí 1892

Arsenio Rodríguez Quintana (La Habana, 1964). Historiador, poeta, narrador, ensayista y bloguero cubano-español.
El 11 de julio del 2021 quedará para siempre en la memoria social y cívica de la historia de Cuba como el día que, tras 62 años de dictadura de la revolución cubana desde 1959, el pueblo por primera vez de forma generalizada, masiva y espontánea en más de 58 puntos (municipios y ciudades) estalló contra el gobierno con consignas de cambio de sistema: Abajo la Dictadura, ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad! Patria y Vida, y una muy clara que define el rechazo generalizado al presidente del gobierno Miguel Díaz Canel puesto por Raúl Castro: ¡Díaz Canel Singao!
Los indignados de este estallido daban la sensación que pretendían resistir en las calles principales donde se aglomeraban hasta que sus exigencias fueran atendidas y ejecutadas, tratando de restaurar la democracia directa, que Aristóteles definió con hermosas palabras. No fue así, a pesar de que se posicionaron ante el poder político y policial en casi todos los municipios.
Este libro trata de destejer las causas de este estallido, y sobre todo las conexiones históricas con otros estallidos sociales que han ocurrido en Cuba de forma muy diferente.
De alguna forma este libro sigue la estela de mis crónicas anteriores como Los Acuartelados de San Isidro. Crónicas sobre disidencia artística en Cuba 1961-2021 y Adiós al Miedo en Cuba: ¡Hola Libertad!, en ambos libros hay una crónica detallada del deterioro de las libertades en Cuba y el recrudecimiento de la represión del gobierno hacia disidentes que solo ha ido en aumento desde finales del 2020, aunque en ambos hay paralelismos históricos de disidencias artísticas y políticas que vienen desde años anteriores; a su vez la valentía de los cubanos en expresarse libremente a pesar de esto.
Los Acuartelados de San Isidro, tomaron protagonismo por el encarcelamiento de Denis Solís, del MSI, pero antes del 11J, Maykel Osorbo, Esteban Rodríguez, del MSI, y Lavastida del 27N, ya estaban en la cárcel, lo que da una idea del deterioro de estas libertades.
Hoy tras el 11J casi todos los líderes de los movimientos de activistas políticos están encarcelados, aunque el gobierno sabe que no fueron responsables directos del estallido. José Daniel Ferrer, líder de UNPACU1 quien salió como miles de cubanos ese día, ya está juzgado con cuatro años de cárcel. Luis Manuel Otero Alcántara2 espera juicio, la dictadura esperaba el mínimo motivo para sacarlos de circulación por su influencia en las redes.
Los indignados cubanos (mayoritariamente jóvenes) que salieron a las 11 de la mañana de ese día en San Antonio de los Baños, tuvieron un efecto réplica en las redes desde el extremo más oriental de Cuba, Palma Soriano, pasando al otro extremo tanto en Pinar del Río como Isla de la Juventud. Un efecto Tsunami emocional que duró, aunque con menos intensidad varios días hasta el día 17J.
No es casual que desde finales de junio cubanos dentro y fuera de Cuba en redes sociales habían iniciado una campaña de solicitud de ayuda humanitaria con Hashtag: #SOSCuba y #SOSMatanzas, esta última ciudad en alusión a la provincia que se ha convertido en epicentro de la pandemia. Se unieron a esta campaña Daddy Yankee, Residente y Mia Khalifa, entre muchos otros, la campaña se convirtió en tendencia de Twitter el sábado 10 de julio.
La negativa del gobierno de Díaz Canel a reconocer su responsabilidad la crisis, y asociar el pedido de ayuda con intentos desestabilizadores de Estados Unidos, siempre el imperialismo yanqui, fueron claves para hacer estallar a gran parte de la población en todo el país.
Lo anterior unido al deterioro material de la vida de los cubanos durante años sin tener esperanza en salir de esa situación, debido a la mala gestión económica que ha hecho el estado cubano en los últimos 62 años, donde su mayor preocupación siempre ha sido mantener el poder, y no satisfacer en realidad las necesidades de la población cubana; y sin duda su catalizador más importante, la Pandemia COVID, puso de manifiesto las fracturas ya existentes en la sociedad cubana: la falta de protección social, la desconfianza en las instituciones cubanas, la percepción de incompetencia o corrupción generalizada de los hijos de los militares y dirigentes cubanos, y la falta de libertades unida al creciente rechazo a la dictadura.
Es evidente que no fue un solo factor sino la conjunción de todos. La pandemia ha sido un gran catalizador junto a las redes sociales donde los cubanos han visto por primera vez otra versión de las manifestaciones y las exigencias de otros pueblos latinoamericanos en los últimos dos años. Recordar que en Cuba solo hay internet libre desde finales del 2018, eso ha abierto los ojos a muchos para exigir sus derechos.
Protestas generalizadas en América Latina un espejo para Cuba
En Bolivia por acusaciones de fraude electoral, en Chile por la desigualdad, en Ecuador por la eliminación de los subsidios a los combustibles y en Haití por la escasez de gasolina y alimentos. El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, ha enfrentado manifestaciones que exigen su renuncia ante el juicio por narcotráfico a su hermano en Estados Unidos, mientras el mandatario peruano, Martín Vizcarra, disolvió el Congreso en el marco de una larga crisis política por casos de corrupción.
Desde Chile, Lagos augura que las manifestaciones en la región van a continuar mientras persista el creciente descontento social con las élites en el poder y la falta de respuesta a demandas de la ciudadanía.
la existencia de las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) a las que solo se puede acceder mediante divisas y que acumulan una parte importante de la oferta de productos básicos; las largas colas por la escasez de medicamentos y para la compra de alimentos tan básicos como el pan, el pollo que son una fuente de contagio en pleno COVID; la restricción del depósito de dólares en efectivo en los bancos; el alza de precios en servicios públicos (el transporte en La Habana aumentó en un 500% el precio del pasaje); el recorte de gratuidades; el aumento drástico de la inflación; el encarecimiento de los productos básicos; y los largos cortes de electricidad, los factores objetivos que provocaron un escenario propicio para un estallido social.
Todas estas circunstancias sin duda fueron el motor de la catarsis generalizada que vimos en vivo y está grababa en las redes sociales de lo que pasó del 11J al 17J, pero ¿toda esta serie de calamidades bastaba para hacer caer la estructura de gobierno de la dictadura? Es evidente que no.
Las causas políticas del estallido social del 11J se refleja claramente en los gritos que la población hacía al salir a las calles principales de los pueblos donde se manifestaban.
En todos los videos colgados en las redes por todo el país puede verse claramente y sin manipulación de ningún tipo que estas frases y coros eran las consignas muy claras de toda la población, lo más significativo era su espontaneidad, su falta de organización, pero todos en una misma dirección: el cambio en Cuba es ya.
Tras los visionados la conclusión es clara. La desafección al gobierno cubano es ya generalizada. Y no depende de un grupo de opositores políticos, de disidentes artísticos visibles. No, la oposición ya no es identificable y mucho menos clasificable, los campesinos, los obreros, los religiosos, las mujeres amas de casas que salieron a defender a sus hijos que intentaban detener, pero sobre todo los jóvenes que se educan a través de las redes sociales y no se creen absolutamente nada de un discurso revolucionario que ya le es ajeno.
La revolución con su inercia, o eco castrista, cree poseer aún el control de la información y no sabe gestionar un país que ya está fuera de la guerra fría a través de las redes sociales, que se ha salido del canon del miedo estalinista de la KGB cubana: La Seguridad del Estado. Existe una generación que no tiene miedo a pedir sus derechos, pues ve en otras partes del mundo cómo otros los piden, y ese poder político pleno de dinosaurios de más de ochenta años no tiene GPS para gestionar una sociedad sin miedo que le desafía cada día, publicando en redes el despropósito de su mala gestión, política, social y sanitaria.
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11J CUBA – Crónica de un estallido tras 62 años de dictadura, Arsenio Rodríguez Quintana, Ed Muntaner 2021