Reina María Rodríguez

Escritora

Redacción OtroLunes


He pasado la vida creyendo que la poesía, podía ampararnos. Pero, esa protección, debajo de la cual nos juntábamos contra falsas divisiones usadas por el poder: los que son y los que no son (revolucionarios, marginales; de adentro y de afuera, blancos y negros, mujeres y hombres, homosexuales y heterosexuales), nos deja desperdigados sobre un mar de calamidades. Ahora, que todo se ha desmembrado más, la protesta de una viejita con su cazuela vacía nos junta, bajo esa demolición que pretende hacer rehenes a perpetuidad y cómplices del miedo a los cubanos, cuando disparan contra civiles desarmados frente a los niños; cuando el hijo de cualquier madre golpeado por varios policías podría ser el nuestro, y un dolor no admite dicotomías: es dolor. Por eso, condeno la represión brutal y sostenida de un régimen obsoleto y manipulador que pretende encubrir crímenes que no son una metáfora.