El rito de la muerte/h2>

Fragmentos

Teodosio García Ruiz

Teodosio García Ruiz nació en Cunduacán, Tabasco, en 1964. Poeta. Estudió Ciencias de la Educación en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Ha sido editor de las colecciones Ensayo y Literatura publicadas por la UJAT y el Instituto de Cultura; coordinador de los talleres literarios de Jalpa de Méndez y Nacajuca; miembro del consejo de redacción de El Pochitoque Aluzado; coordinador de La Pizca; miembro del consejo de dirección de La Nahuyaca. Colaborador de El Pochitoque Aluzado, La Nahuyaca, La Pizca, Manglar, Nexos, Revista de la Universidad de México y Tierra Adentro. Becario del fonca, en poesía, 1993. Premio Estatal de la Juventud de poesía 1985. Premio en los Juegos Florales Batalla de Jahuactal 1986. Premio Fundación Cultural Meidet 1990 por Leonardo Favio canta una canción. Murió en México en noviembre de 2012.

–***–

EL RITO DE LA MUERTE

(FRAGMENTOS)

1.

Otro día y abro la ventana
Pasan aquellas sombras recobradas y polvosas
de un recuerdo insÌpido y blanco
No quiero ver laderas ni colinas,
hondonadas donde el corazón est·:
ni buscar entre los papeles viejos
la carta desesperada de los hombres que se niegan
a morir en los atardeceres del caserÌo
Desde el interior de un cuadro vemos hacia afuera
y pasan las sombras de ancianos, mujeres, niÒas
de ojos vivarachos y tristes. Es decir
pasa el hambre y la gula, la avaricia y la envidia,
todos asoman sus ojos hasta la ventana que
mantengo abierta, verde, olorosa a marismas resecas
y señalan y gritan
que desde donde yo estoy,
asÌ era el mundo antes

 

3.

Alguien tuvo la suerte del grito,
llevarse las manos a la cara y correr hasta el puente
De inmediato imitaron este gesto
y la poblaciÛn corriÛ hasta el despeÒadero
Dicen que abandonaron las huertas,
las caballerizas y las cocinetas
con los cabritos y los peces
as·ndose al descubierto,
que las aguas frescas durmieron sus placeres
de frutos tropicales
entre las moscas y las abejas africanas,
en la iglesia la nostalgia de una campana
adormece la brisa
y en las bancas donde los niÒos pegaban sus mocos
y sus gomas de mascar,
deambulan los cerdos y los gallinazos
El primero que pegÛ el grito
es el ˙nico sobreviviente
NÛtese la angustia de sus labios,
la felicidad en sus ojos
cuando vieron por primera vez al salvador
1300 Del silencio hacia la luz: Mapa PoÈtico de MÈxico. EcheverrÌa, A. (2008).

 

5.

Corto una hoja de ·rbol triste
y la muerte se acerca
Ah, debe ser asÌ la felicidad, fresca,
airosa, tÌmida,
como la mano que se alarga sola y no titubea
cuando corto esa hoja triste de un ·rbol solo
Se acerca la muerte y ya no titubeo
Estoy atr·s de la casa
cerca de los estercoleros y la brisa no es fina
Es la hoja delgada quien suspira y est· triste
Como un poseso alargo la mano hasta las ramas
de un ·rbol deslucido y corto
Se acerca la muerte entre los picos de las gallinas
y se estremece el mundo
Yo no

 

6.

Hablamos de ir a las colinas y descender al rÌo
bailar a medianoche con las muchachas beber vino espumoso
despuÈs de la luna entre las nubes y del bosque moviÈndose
hasta la orilla del lago
Fueron sueÒos interrumpidos por el encanto de una calavera
por sombras que acechaban detr·s de los muros encalados
en las orillas del baÒo
cerca de la cocina,
entre la bulla de las gallinas y otros animales
de pluma,
porque decidimos ir hasta los bosques de altos ·rboles
donde se pierden el alma y los p·jaros hambrientos
para iniciar el rito de los sabios
Nosotros y las muchachas ya soÒ·bamos con fuertes dioses y
ninfas de piel fina
Ya soÒ·bamos con ellas en nuestros fuertes brazos
con sus cabelleras y sus entrepiernas de salsas picantes
y no miramos jam·s el ojo de la luz
la boca abierta que mencionaba a la historia
como la repeticiÛn atroz del pecado milenario

 

7.

De una mierda de perro se alimentan los dioses
y los hombres abandonados por la sombra
devoran racimos de luz en los espejos
Nada est· de m·s en el nuevo orden:
se revelan las hordas y perecen: ganan
batallas pÌrricas y se embriagan entre pÈtalos
de tulipanes negros,
carnes fÈtidas asadas al carbÛn
Cuando abandonan el amanecer
sobre el polvo han quedado ya los despojos del mundo:
un espÌritu cansado que se alimenta de recuerdos
que vuelve sobre sus pasos y se enrosca
EcheverrÌa, A. (2008). Del silencio hacia la luz: Mapa PoÈtico de MÈxico. 1301
alrededor de los dioses
convertidos ya en vulgares hombres
Cuando abren los ojos est·n ahÌ
los perros y los hombres
Hombres y dioses que ya se miran iguales en la ebriedad
y reinician de nuevo el ciclo:
rebelarse contra los dioses
que ya se reflejan poco en los espejos

 

9.

La perfecciÛn del mundo est· en las sombras
en el miedo a la muerte y al polvo
Porque el fuego que no lo purifica todo
apenas lo pervierte
Nada dicen del porvenir las palabras y el fango
A los hombres de antes le decÌan las estrellas
cu·l era la ruta de las embarcaciones
Ahora las estrellas se esconden de las embarcaciones
y sÛlo un palabrerÌo obsceno es el destino de los sueÒos
y la fantasÌa
Si el mundo es perfecto porque es de los hombres
ódijo el ˙ltimo hombre de este lado del mundo