Mariela Lugo García (Yaracuy, Venezuela, 1948). Profesora jubilada. Graduada en la Universidad Pedagógica de Barquisimeto en el año 1985. Reside en Yaritagua Yaracuy. Ha trabajado durante cuarenta años como docente en el Ministerio de Educación y en el colegio Santa Lucía de Yaritagua. Conferencista, escritora y poeta. Le han conferido la orden José Vicente Peña de su país, Orden 27 de Junio en Segunda Clase, y otros reconocimientos a nivel nacional. Ha obtenido también premios internacionales de poesía.
–***–
No volver a verte
Suelo caminar bajo la sombras
lejanas a los sonidos yertos
del ímpetu de tu palabra.
Cuan profunda fue tu voz
que envolvió la invisibilidad de mi memoria.
aún persiste en los planos grises
que hoy quisiera teñir de olvido.
Me siento a salvo de las miradas perturbadoras
que quisieron señalarme caminos
y separarme de ti.
!Están allí !…Nadie las ha transitado,
ahora pertenecen a los sueños
que solo son de mi propiedad.
¿Por qué no gritar al mundo
que me duela tu inercia y tu silencio?
¿Por qué no decir que las violetas
han muerto de sed?
¿Por qué no rasgar el traje de lino gris
y repartir los jirones a las aves solitarias?
¿ Por qué no soltar mis cabellos cansados
y dejarlos volar por el aire que respiraste?
!Cuántas verdades sepultas en la plaza vacía!
!Cuántas guirnaldas rotas tiradas en el fondo de la navidad!
!Cuántas lágrimas secas permanecen
en la solapa de fardel amarillo!.
Huele a semillas secas
el pica nueces se perdió
en el abismo de las discusiones .
Salto las veredas,
los llanos y las montañas,
la nieve y los desiertos,
las calles y las veredas .
Es la locura de saberte
en el punto prohibido
de no volver a verte.
–***–
Palabra
La palabra desierta me tiende su mano,
la llevo a la laguna de los andares,
buscamos los espejos del alma.
Corremos juntas,
saltamos los cactus de las veredas grises.
Veo sus pies descalzos
que acarician las piedras rancias
del paisaje abarrotado de montañas.
Quiero tomarla y escribir mis sueños
pero la brisa se lleva las letras
hacia la nube preñada de ilusiones.
No las alcanzo,
se han ido muy cerca de la luz
allí no pueden penetrar mis versos
que se quedan solitarios
en búsqueda de una nueva palabra
en donde lea las escasas
letras de tu nombre…
–***–
Éxodo
!Donde andan las palabras que quiero encontrar!
con ellas gritaré mi angustia
por la soledad de tus calles.
No encuentro el hijo de la mujer morena
se lo llevó el bus de la madrugada,
no veo a mi niño de los ojos grandes
ni mi pequeña de cabellos castaños.
Se ha ido el muchacho
de mochila al hombro
y el joven vestido de blanco.
Todos tomaron el camino de la alborada
cruzaron con rapidez
el puente de las angustias
y mis calles quedaron con sus casas rectas
en la soledad de tardes sin sol.
Siento temor de transitarlas,
la maldad se esconde en las esquinas
y ya no oigo el saludo de los afectos.
Todo quedó atrás,
los nuevos espacios
se llenan de emigrantes y con ellos
la esperanza de mi pueblo solo,
la fusión de los gentilicios
ha comenzado a florecer
en tierras lejanas
mi corazón tienen otro matiz,
mi palabra diezmada se vuelve muda de dolor.
se han ido tras un nuevo sol
yo solo tengo lágrimas y hojas de verano
guardadas en el libro sagrado
que duerme en el estante
blanco de la casa vacía.
