
José Luis López Moral delante de una de las obras de uno sus trabajos conjuntos con la artista española Patricia Mateo.
¿Cómo referencias tu obra dentro del arte actual?
Creo que dentro del arte actual soy una rara avis. Aunque bebo de algunas fuentes, como pueden ser el informalismo o el expresionismo abstracto, estas ya tienen casi 70 años. No me veo dentro de las corrientes actuales del arte contemporáneo, salvo en el concepto. Yo adoro a Friedrich, a Goya y a Turner, yo soy un romántico redomado.
¿Te marca tu tiempo, tu disposición plástica y tu pasión? ¿En qué medida?
El tiempo siempre marca, hay una gran parte de defensa de los espacios naturales en mi obra, el respeto por el paisaje primitivo sin acción del ser humano sobre el. Llevo la defensa del paisaje y el entorno al extremo y la defiendo con pasión. Desde que tengo uso de razón, siempre me importó la defensa del planeta, ahora parece que se crean movimientos globales para su defensa. El cambio climático es ya real.
¿Crees que realmente lo que cuentan son las obras u otros factores que influyen decisivamente en el proceso?
Soy de la opinión de que el romanticismo de la obra finaliza cuando sale del taller; a partir de este momento ella camina sola y es la que se tiene que comunicar con el espectador. Por tanto, yo solo he sido un mero intermediario que he llevado una idea al plano físico.
¿Cómo funciona tu creatividad?
Soy una persona que estoy casi las 24 horas del día pensando en mi obra; si es el dibujo o la pintura, siempre llevo en el bolsillo un bloc de notas. Cuando me aburro, cojo el teléfono y empiezo a procesar fotografías. Desde hace ya unos años es otro bloc de notas tan importante como el de papel. No creo en el mito de las musas. La inspiración siempre viene cuando estás trabajando.
¿El uso de unos materiales específicos es clave en tu metodología?
Creo que los materiales en mi caso vienen dados por el tipo de obra que esté haciendo en un determinado momento. Pero me encanta el papel y las cosas sencillas, como el carbón y el grafito, aunque tampoco me importa complicarme la vida con la tecnología digital. Todo depende del momento, aunque el viejo y el nuevo mundo acaben dándose la mano.
Tu ideario es pesimista y romántico, ¿crees que surgirán circunstancias que lo cambien?
Creo que mi ascendencia manchega no me va a dejar nunca soltar ese pesimismo y esa ensoñación. Veo muy complicado abandonar esta manta que me arropa y que me hace sentir tan cómodo con lo que hago. No veo en un horizonte a medio plazo nada que me haga cambiar de ideas.
¿Has previsto estrategias de futuro en tu manera de concebir y renovar tu producción?
He comenzado una nueva etapa en mi trabajo, que son los dibujos de gran formato. En este caso, abandono la fotografía, aunque el núcleo de la obra es el mismo. Una defensa a ultranza del paisaje y la naturaleza. No descarto hacer una incursión en el vídeo, asignatura que tengo pendiente desde hace unos años. Pero todo tiene que venir en su momento; no hay que forzar las cosas y hay que dejarlas fluir.