Noticiero ICAIC Latinoamericano, Año I

Alfredo Antonio Fernández

No es posible hablar del Noticiero ICAIC Latinoamericano desvinculado de la figura de Santiago Álvarez (1919-1998), su creador y director por tres décadas (junio 1960-julio 1990).

Durante el tiempo que dirigió personalmente o supervisó las emisiones semanales del noticiero por otros directores, se hicieron mil cuatrocientas noventa y tres ediciones (1493); de las cuales, seiscientas fueron dirigidas por él mismo, además de ciento veinte documentales y doce videos.

El trabajo cinematográfico sostenido con sentido artístico experimental y carácter político de “agitación y propaganda” (agit-prop) explica el sentido de la frase que Jean Luc Goddard le dedicara como “el más grande editor de filmes del mundo”.

Alfredo Guevara y Santiago Álvarez.

Santiago Álvarez formó parte con Alfredo Guevara, Julio García Espinosa y Tomás Gutiérrez Alea del núcleo original del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas (ICAIC) en marzo de 1959.

Pero, a diferencia de Alea y García Espinosa, que habían adquirido formación cinematográfica profesional en Italia dentro del neorrealismo y de Guevara, que había tenido un cierto aprendizaje cinematográfico como asistente de Buñuel en México en la filmación de Nazarín, Santiago Álvarez partía de cero con relación al cine.

Al mismo tiempo, intentaba suplir la falta de formación profesional con su enorme intuición artística, su trabajo de años como especialista en musicalización de programas radiales en CMQ –la mayor red de radiodifusión y televisión de Cuba en los años 1950’s- y la militancia política que imprimió a su trabajo en el ICAIC.

Un año y tres meses después de creado el ICAIC, en junio de 1960, daba prueba de vida de su existencia con la primera emisión del Noticiero ICAIC Latinoamericano; en el cual, pese a que aparecía el nombre de Alfredo Guevara como director, en realidad, le correspondía a Santiago Álvarez la planeación y realización.

El nombre elegido para el noticiero pudo haber sido más “políticamente correcto” y adecuado a la plataforma institucional que posibilitaba su existencia como Noticiero ICAIC; pero al añadir Latinoamericano, se quiso, según testimonios de Alfredo Guevara y Santiago Álvarez, llamar la atención hacia América Latina, un área privilegiada por la política exterior de la revolución cubana por la existencia de movimientos sociales y políticos favorable a ella.

Muy diferente del acercamiento del ICAIC a América Latina por el noticiero era la relación de antagonismo político que, en ese momento (verano de 1960), mantenía el gobierno cubano con los gobiernos de América Latina que amenazaban con la ruptura diplomática a través de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Al respecto, vale la pena reproducir la respuesta que Santiago Álvarez diera al magazine cultural Cine Cubano del por qué el nombre de Noticiero ICAIC Latinoamericano.

“Porque Cuba es Latinoamericana. Se hace en Cuba, pero es latinoamericano, porque nuestro objetivo es trabajar cinematográficamente nuestra América, aparte de los reportajes sobre la vida nacional”.

Con una duración de 9 minutos, el primer Noticiero ICAIC Latinoamericano fue de carácter monotemático y estuvo dedicado al recorrido del presidente Dórticos por América Latina en busca de solidaridad con la revolución cubana tras pronosticarse la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Desde la primera emisión (Junio 1960), el Noticiero contó nacionalmente con una producción y distribución semanal a través de la red de salas de cines del país. Y también era objeto de exhibición en las regiones apartadas del territorio cubano por medio de las unidades de transporte de cine móvil del ICAIC.

No es exagerado asegurar que, a partir de la primera emisión, las cámaras del Noticiero registraron los mayores eventos nacionales e internacionales al alcance de las lentes o de los archivos audiovisuales entre 1960’s-1980’s: la insurgencia guerrillera en Bolivia, el golpe de estado en Chile, la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, los ciclones en Cuba, los terremotos en Perú, la intervención norteamericana en el sudeste asiático (Vietnam y Laos, 1960’s-1970’s), las guerras anticoloniales en Angola y Mozambique (1970’s) y las reuniones de países No Alineados en La Habana y Argel (1970’s-1980’s).

Esta permanencia en el tiempo del Noticiero ICAIC Latinoamericano fue motivo de que, una vez desaparecido su director (1998), en 2010, la UNESCO inscribiera el patrimonio audiovisual de los noticieros como parte de la “Memoria del Mundo” por considerarlos documentos históricos únicos en su género.

En un reciente ensayo del investigador Salvador Salazar Navarro publicado en el boletín de City University New York (CUNY, 2017), al caracterizar el trabajo pionero de Santiago Álvarez dentro de la cinematografía política latinoamericana, señala:

“Muchos de estos filmes, inicialmente considerados “obras de propaganda” o “cine panfletario” por el propio Álvarez, han trascendido por su acercamiento a las luces y las sombras de un continente en revolución”.

Como apunta Salazar Navarro, es el discurso político-ideológico de los noticieros, al pasar el tiempo, lo que prevalece como motivación fundamental en su ejecución. No obstante, el marcado “contenido político-ideológico de los noticieros sería necesario señalar que, en ellos, las formas de experimentación estética con las que fueron realizados, se desplazan paralelamente al contenido.

Y es, en nuestra opinión, esta feliz conjunción de contenido y forma lo que, pese a la caducidad en el tiempo del contenido de “agitación y propaganda” de noticieros y documentales, los dota de una continuidad y hace de ellos un testimonio de imágenes de Cuba y del mundo captadas con un sentido “tercermundista” en medio de la “guerra fría” entre las potencias mundiales de Europa y Norteamérica.

¿Cuáles son algunos de los rasgos formales experimentales empleados por Santiago Álvarez en noticieros y documentales?

En primer lugar, el empleo de la música para lo cual siempre parece haber tenido un oído privilegiado.

Algunos ejemplos valiosos los encontramos en sus dos primeros documentales que le dieron fama mundial en el cine político contemporáneo: Now! (1965) y Hasta la Victoria Siempre (1967).

En el primero, se vale de la canción «Hava Nagila» interpretada por la cantante afronorteamericana Lena Horne para imprimir un ritmo visual de vértigo a los cinco minutos de duración del documental dedicado a la lucha contra el racismo y a favor de los derechos civiles en Estados Unidos.

Y en el segundo, el empleo de un tema sacro inusual en la producción musical de Pérez Prado -“rey del mambo”-, titulado «Exótica Suite de América» como fondo musical luctuoso a la muerte en combate en Bolivia del Che Guevara.

También podría citarse el empleo de las canciones del cantautor chileno Víctor Jara, asesinado durante el golpe de estado en Chile en la banda sonora del documental El tigre saltó y mató, pero morirá, morirá … (1973).

Igualmente, se recuerda con agrado como en medio de la censura musical impuesta por el castrismo a la música extranjera de moda calificada como propia del “diversionismo ideológico” en los años 1960’s-1970’s, se las ingenió para insertar en la banda sonora de los noticieros el tema musical de «Hey, Jude», interpretado coralmente por The Beatles o el empleo de jazz, rock y acordes hindúes del grupo musical inglés Blood, Sweat & Tears.

Además de la música, valdría la pena llamar la atención hacia otros logros formales, como fueron una narrativa visual sumamente ágil que se correspondía en el cuarto de edición con una acertada selección de las imágenes; muchas de ellas, captadas por el director y su equipo de filmación que salían a la calle con un concepto muy general de lo que iban a filmar, dejando a la intuición y a la improvisación el resto.

En una entrevista con el crítico Amir Labaki para el ensayo El ojo de la revolución. El cine urgente de Santiago Álvarez, el director nos ofrece su perspectiva sobre el método de trabajo por él empleado:

“Yo no hago guiones. Mis documentales nunca tuvieron guiones en el sentido convencional de hacer un guion. El guion, el definitivo, lo hago en el montaje, en la moviola. Manoseando la película, escogiendo secuencia por secuencia. Es ahí donde en realidad hago el guion, en el montaje. Yo salgo a filmar, filmo esto, aquello. Claro, yo ya tengo una idea de lo que quiero, pero no tengo un guion previamente escrito para hacer el documental”.

Otro tópico de interés formal en los noticieros era el empleo de la ironía que le permitía al director un cierto “distanciamiento ideológico” en los temas de actualidad política internacional del momento.

Uno de los mejores ejemplos de distanciamiento irónico lo encontramos en el documental LBJ (1968), el panfleto político sobre el presidente norteamericano Lyndon B. Johnson tras el asesinato de Kennedy.

LBJ se realiza con un amplio empleo de múltiples recursos estilístico que van de los comics a las fotos de las revistas de moda pasando por un complicado simbolismo de épocas que tan pronto evocan las cruzadas medievales como los bombardeos indiscriminados en el sudeste asiático durante la guerra de Vietnam.

Mención aparte merece el empleo sistemático del Noticiero ICAIC Latinoamericano dentro de la estructura del organismo como escuela de formación de nuevos directores.

Era casi una regla establecida que las nuevas generaciones de directores, antes de dar “el salto” profesional a los filmes de ficción de largometrajes, pasaran por el filtro de la realización de noticieros y documentales.

Los nombres de Manuel Octavio Gómez, Manuel Herrera, Manuel Pérez, Pastor Vega, Fernando Pérez, Octavio Cortázar, Orlando Rojas, Manuel Padrón y Rolando Díaz, en uno u otro momento de las décadas de 1960’s a 1990’s, rindieron tributo a las emisiones semanales del Noticiero ICAIC Latinoamericano o a los documentales.

Algunos de estos directores, posteriormente, vertieron por escrito experiencias y reflexiones que nos permiten comprender en la actualidad los alcances y las limitaciones del trabajo del equipo de filmación del Noticiero ICAIC Latinoamericano.

Por ejemplo, Miguel Torres, el director que más noticieros realizó (197 entre los años de 1972-1977) después de Santiago Álvarez, analiza retrospectivamente su labor en los siguientes términos:

“Era un noticiero que no daba noticias, es decir, que lo que hacía era dar una interpretación artística de la noticia”.

Otro veterano del noticiero, el director Manuel Pérez, indica que:

“En los primeros dos años, el Noticiero trabajaba con una inmediatez muy fuerte con lo que estaba pasando esa misma semana. Todas las semanas pasaba algo tremendo. Después se hizo más reflexivo y, en un momento dado, con la presencia de la televisión y su noticiero diario, con una o dos ediciones, más la prensa, el Noticiero ICAIC se tenía que ver en los cines siete, ocho o diez días después con una elaboración más conceptual”.

Este carácter “monotemático” y “conceptual” se agudizaría con el paso del tiempo. En la década final de la existencia del noticiero (fines de 1970’s-fines de 1980’s) se haría por momentos repetitivo y convencional de un canon estético que, siendo inicialmente vanguardista y experimental, empezaba a ser conservador y dogmático.

Los investigadores Martha Díaz y Joel del Río en el ensayo Los cien caminos del cine cubano, se encargan de escribir el epitafio del que fuera dos décadas antes (1960’s-1970’s), la más genial de las contribuciones del ICAIC como centro de producción cinematográfica a la cultura cubana y universal.

“El documentalismo de Santiago Álvarez transita desde la propaganda revolucionaria y antimperialista asentada en los recursos del cine experimental de Dziga Vertov, Joris Ivens y de la vanguardia soviética, hacia el culto hagiográfico a la figura del líder rebelde, amplios reportajes sobre discursos de Fidel acerca de la lucha antimperialista en naciones tercermundistas o sobre visitas del máximo líder cubano a diversos países”.

“Eran documentales mayormente de entrevistas, con sonido directo e inserciones de vistas de archivos cada vez menos arriesgados en términos formales y de diseño visual bien conservador”.

Una vez establecidas las coordenadas en las cuales se desarrolló el Noticiero ICAIC Latinoamericano durante las tres décadas de su existencia, pasamos a analizar su primer año de vida pública que coincidió con el año de radicalización del proceso revolucionario cubano hasta su conversión en estado socialista, luego de la nacionalización de las propiedades extranjeras en el país.

Santiago Álvarez y la funcionaria política cubana Haidée Santamaría Cuadrado.

Reiteramos, el valor que tienen las imágenes del Noticiero ICAIC Latinoamericano Año I son fundamentalmente de valor histórico y sociológico, no estético. En ese año inicial, el Noticiero ICAIC Latinoamericano está todavía muy lejos de alcanzar el alto vuelo imaginativo y experimental que hizo de él un suceso político y estético dentro de la cinematografía nacional e internacional.

Si hoy miramos distanciados emocionalmente como asunto de interés histórico y documental las imágenes captadas cien años antes en los noticieros rusos de 1917, en los que se muestra el asalto al Palacio de Invierno o se ve a Lenin o a Trotsky arengar a las multitudes o a los soldados del Ejército Rojo en los frentes de batalla; creo llegado el momento de mirar con distancia emocional, el interés histórico documental que suscitan, tras sesenta años, las imágenes de archivo de la Revolución Cubana como la nacionalización de las empresas extranjeras, la campaña de alfabetización, los combates entre las milicias y la brigada 2506 en Bahía de Cochinos, todas ellas captadas por Santiago Álvarez y su equipo de filmación para el Noticiero ICAIC Latinoamericano en su primer año de vida.

En ese año de 1960, bautizado por la dirección política del país como Año de la Reforma Agraria”, el Noticiero ICAIC Latinoamericano tuvo treinta apariciones en pantalla entre el 6 de junio y el 26 de diciembre.

Para una mayor comprensión de los temas que abordó en emisiones que nunca excedieron los 9 minutos de duración y que solían comprender el desarrollo de tres aspectos; aunque en ocasiones, debido al interés internacional, estuvieran dedicados solo a uno, hemos subdividido en trece categorías las temáticas abordadas: Política internacional, Política nacional, Nacionalizaciones, Culturales, Solidaridad política, Economía, Salud Pública, Educación, Deportes, Desastres naturales, Obituario y Efemérides, Cine y Fidel Castro.

El ranking elaborado que va de la posición una a la siete nos permite tener una idea de los temas que más llamaron la atención del equipo de filmación en el primer año del Noticiero ICAIC Latinoamericano.

El conteo muestra que la categoría más representativa del Año I del Noticiero ICAIC Latinoamericano, fue la de Política internacional, con treinta y siete apariciones. Su prioridad se debe a que, en 1960, se opera la fractura política de Cuba dentro del sistema interamericano con la expulsión del organismo regional, Organización de Estados Americanos (OEA), en la Conferencia de San José, Costa Rica y a partir de ese momento se suceden los actos de solidaridad que reflejan los noticieros.

En segundo lugar, con veinticuatro apariciones, las notas culturales dedicadas a las actuaciones en Cuba de grupos de danza y folklore de Europa Oriental y China que recién abrían sus embajadas en La Habana; mientras que las notas culturales nacionales estaban dedicadas a la campaña de alfabetización que se iniciaría en 1961 y dos presencias insólitas: la edición masiva de Don Quijote de la Mancha por la Imprenta Nacional de Cuba que dirigía Alejo Carpentier y el estreno del primer largometraje de ficción del ICAIC, Historias de la Revolución, con la dirección de Tomás Gutiérrez Alea.

En tercer lugar, estaría la política nacional con veintitrés apariciones. Una sucesión de asambleas sindicales con la presencia y discursos de líderes de la revolución combinadas con la entrega de títulos de propiedad a campesinos beneficiados con la Ley Agraria de 1959 y las primeras manifestaciones, en las montañas del Escambray, de grupos armados, preludio del desembarco de Bahía de Cochinos en 1961.

En cuarto lugar, con quince notas informativas, las imágenes de Obituario y Efemérides sobre líderes políticos de Cuba en el siglo XIX como Martí y Maceo y en 1960 la del comandante del Ejército Rebelde Manuel Fajardo, jefe de las tropas que combatían en el Escambray.

En quinto lugar, catorce apariciones del tema económico que van de las ferias agro pecuarias a los preparativos para la zafra azucarera pasando por la inauguración de plantas de industria ligera.

En sexto lugar, trece notas de Solidaridad que se referían a actos políticos de rechazo a la expulsión de Cuba de la OEA y de agradecimiento a México por haber sido el único país que no se sumó a la lista de los que votaron por la expulsión.

Y en séptimo lugar, significativamente, las doce oportunidades en las que Fidel Castro aparece como figura central del Noticiero ICAIC Latinoamericano, siendo 1960 un año cargado de hechos políticos que motivaban su desplazamiento dentro y fuera de la isla y que incrementaron su protagonismo al máximo.

Es significativo que un año como 1960, que requirió múltiples veces su presencia para decidir sobre graves conflictos, solo aparezca en pantalla en doce oportunidades, siendo su culto hagiográfico o de la personalidad tanto en los noticieros y documentales del ICAIC como en la radio, la televisión y la prensa, elementos posteriores de las décadas de 1970’s y 1980’s como indican los autores Martha Díaz y Joel del Río.

Las restantes seis categorías ofrecen el siguiente resultado: siete menciones para Educación casi todas de la campaña de alfabetización; cinco para nacionalizaciones de la industria petrolera y azucarera; cuatro para Cine no obstante ser el Noticiero ICAIC Latinoamericano el eje vertebral del ICAIC; tres para Salud Pública y Deportes que contrasta con las décadas posteriores que hicieron de ellos valores propagandísticos junto con la educación de los llamados logros de la revolución y una mención para Desastres naturales, sobre el paso de un ciclón por Cuba que antecedió al huracán Flora (1963) en el este del país y en el que se basó Santiago Álvarez para su documental Ciclón.

Dejemos que sean las imágenes del Noticiero ICAIC Latinoamericano que a continuación vamos a mostrar, tras sesenta años de filmadas, las que hablen por sí mismas del desarrollo episódico de la revolución cubana en su primer año de existencia y de su actual valor histórico y sociológico.

 

(Table Ronde “La revolution cubaine en images: le cinema experimental de Santiago Alvarez”. Mayo 2019. Maison des Sciences de L’ Homme (París). Organizado por: Groupe de Recherche Interdisciplinaire sur les Antilles Hispaniques et L’ Amerique Latine (GRIAHAL); Institut des Hautes Etudes de L’ Amerique Latine (IHEAL); Institut National de l’Audiovisual (INA).

Del Autor

Alfredo Antonio Fernández
(La Habana, Cuba) Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana, Master en Estudios Latinoamericanos en la UNAM, México y Doctorado en Español de la University of Houston, Estados Unidos. Ha publicado: El Candidato (Premio de la Unión de Escritores de Cuba, 1978), Crónicas de medio mundo (relatos, 1982), La última frontera, 1898 (novela, primera finalista Premio de la Crítica, Cuba, 1985), Del otro lado del recuerdo (novela, 1988), Los profetas de Estelí (novela, Feria Internacional del Libro, Guadalajara,1990), Lances de amor, vida y muerte del Caballero Narciso (Premio Razon de Ser de novela, 1989 y Premio Alejo Carpentier de Novela 1993, de la Fundación Alejo Carpentier), Amor de mis amores ( novela, Planeta, México, 1996) y Adrift: The Cuban raft people (Rockfeller Foundation Grant, 1996; Arte Publico Press, Estados Unidos, 2001), Bye, camaradas (novela, 1era finalista Premio Internacional Novela Marcio Veloz Maggiolo, New York, 2002 y finalista Premio Novela La ciudad y los perros, Madrid, 2003, publicada en la Editorial El barco Ebrio, España, 2012) y A traves del espejo. El cine hispanoamericano contemporaneo. Volumen I (ensayo, Editorial El Barco Ebrio, España, 2013). Sus libros más recientes son la novela Aló, marciano y el libro de ensayos Buñuel In memoriam (ambos por la Editorial El Barco Ebrio, España, 2015). En 2019 la alemana Iliada Ediciones publicó su novela Dominó de dictadores. Reside en los Estados Unidos.