Ahora que el arte es una mercancía estará mejor en el bazar o en el mercado

Gregorio Vigil-Escalera
Asociaciones Española y Madrileña de Críticos de Arte (AECA/AMCA)

Ahora, en esta sociedad consumista y mercantilizada, nadie habla de aquella vieja teoría referida a la conversión de la obra de arte en mercancía como consecuencia de la sumisión al mercado de la primera.

Lo cierto y verdad es que la teoría ha quedado olvidada y sin embargo la obra de arte no ha perdido su estatus. O simplemente se ha producido en todo un proceso inverso, como el que la mercancía se haya mudado también en obra de arte.

En dicha teoría los efectos de esa supuesta transformación se deben a las exigencias del negocio, a la manipulación ideológica, al concepto de arte como objeto de consumo, a su banalización, a su proliferación, repetición y serialización, hasta desembocar en su pérdida de significación y un más largo etcétera. Algunos hablan de cosificación y de sinónimo de trasto turístico, comercial, trivial, insustancial. Mas, si vamos más lejos, veremos que el arte desde hace siglos tuvo su mercado y operó de acuerdo con él.

Bien es cierto que algunos o todos de esos efectos desafortunadamente continúan y lo hacen de manera cruenta, por lo que cada día se está más allá de aquella utopía que confería sólo a las artes plásticas, de entre todas, el registro en imágenes de los grandes acontecimientos, lo que conllevaría a la producción de conciencia en el hombre.

Clement Greenberg, crítico de arte estadounidense (16 de enero de 1909 – 7 de mayo de 1994).

Clement Greenberg no expresó ningún desatino al señalar que el gran arte resulta imposible sin veracidad de sentimiento, lo que quedó en la total indiferencia cuando aparece el pop y propone el fetiche mercancía como un imaginario estético carente de todo nivel de reflexión.

No obstante, esta deriva no cuajó en su totalidad y quedan artistas de talento que anteponen la dignidad y originalidad de su expresión individual y artística, cuyas obras, sean o no mercancías, son materia del pensamiento y auténticos hallazgos comprometidos con su verdadera misión visionaria. Una idea que Alfred Barr defendió hasta la extenuación, cuando afirmaba que únicamente aceptaría el genio individual y su creación.

Del Autor

Gregorio Vigil-Escalera
Oviedo, Asturias, 1950. Reside en Madrid y es Licenciado en Derecho. Colabora en la sección de cultura de noticias digital y en la revista de arte Latin American Art.Autor de un pintor habanero conjugador de la luz y la penumbra (dedicado a Humberto Viñas) y la Universalidad del rapsoda sobre Felipe Alarcón Echenique. También es el creador de los blogs Goyo-Vigil Blogspot y Goyo-Vigil Wordpress, así como de la presentación de Catálogos de diversos artistas. También es miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte (AECA). En 2013 publicó la obra El camino es el arte y en 2014 No hagan preguntas de arte en la España de hoy.