Sergio García Zamora

Dossier

 

Sergio García Zamora, aún siendo un adolescente de diecisiete años, se apareció con un primer poemario. Había logrado publicar en una editorial destinada a los jóvenes para, desde ese primer momento y hasta la fecha, no dejar demasiado espacio entre una y otra publicación a las cuales ha accedido por obtener premios literarios y no porque ninguna editorial o editor o promotor hiciera apuesta alguna por este joven. Todo lo contrario, hubo cuestionamientos desde ciertos poderes literarios del por qué un joven desconocido y de provincia, ganaba con tanta facilidad los escasos premios que se otorgan en un país donde hay tantos escritores necesitados de validarse a través de los mismos que, al menos en Cuba, han ocupado el espacio y la responsabilidad de una inexistente crítica especializada y una academia muy alejada en su mayoría de la vida literaria nacional.

Pese a eso siguieron apareciendo sucesivos títulos que no solo expusieron en pocos años una envidiable producción literaria, sino además una constancia ascendente dominada por  un rigor y un saber, poco común a su edad, que le han permitido exponer las más disímiles experiencias poéticas capaces de conmover a los exigentes lectores que ha ido ganando en un contexto donde todos aseguran se lee muy poco y la literatura ya no tiene un papel protagónico en la vida nacional. Por lo que quizás no han sido muchos sus lectores, pero vale asegurar que han sido fieles, porque han disfrutado de la experiencia que propicia la buena poesía.

Tampoco muchos han sido los enemigos que ha ganado por su precocidad y el haber obtenido premios monetariamente muy seductores. Se tenga el criterio que se tenga, este poeta situado, por edad, en la llamada Generación O, ha probado poder sostener una asombrosa producción lírica en la cual temas, intenciones, afectos y realidades no se repiten, porque si algo ha sabido hacer es superarse y reinventarse siempre a sí mismo. Cada libro, que ya a estas alturas suman más de veinte, suele ser un proyecto independiente donde los propósitos y resultados nada tienen que ver con los anteriores. Cada uno parte de una singular e irrepetible búsqueda en que preguntas y respuestas se entretejen con destreza. Tal y como sucede con los sentimientos que se manipulan en cada una de las historias construidas para darse respuestas y exponerlas sin otro fin que el de testimoniar esa compleja y relativa cotidianidad de la cual salen sus personajes y preocupaciones, sus dudas y sus convicciones.

Primero obtuvo casi todos los premios literarios posibles en su país, para en pocos años obtener importantes lauros internacionales, como el Premio Internacional Rubén Darío, 2016; el XXIX Premio Loewe a la Creación Joven, 2017; el III Premio Internacional de Poesía  Gabriel Celaya, 2018; el XXIX Premio de Poesía Blas de Otero de Majadahonda, 2018 y el Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique, en su tercera edición, 2019.

Arístides Vega Chapú
Narrador y poeta cubano

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