Norge Sánchez (Cuba, 1958) reside hace más de diez años en Venezuela, no por eso deja de considerarse «mambí y cimarrón». Norge pelea con la pluma en alto, defiende con el alma la Cuba oprimida por la dictadura castrista, consciente del papel que le ha tocado “jugar” en el marco histórico en el que vive. Antes de emigrar a Venezuela por el acoso político, publicó en Cuba varios libros, aunque tuvo que sufrir el amargo trago de ver cómo las autoridades cubanas destruían sus manuscritos, no fue vencido. Gracias a la suerte que corren todos los hombres sabios; Norge Sánchez, desconocido casi totalmente en Cuba, ha logrado publicar en su destierro mucho de su amplia producción literaria.
Tuve el privilegio de leer tu libro inédito Pa´ Cuba ni muerto, próximo a publicarse por Neo Club Ediciones, usas las viñetas literarias para narrar breves pasajes de una lucha que combatiste antes de emigrar a Venezuela. ¿Por qué no regresarías a vivir a Cuba?
A raíz de que Nicaragua, como una vileza más de Daniel Ortega, le cerrara el paso por su territorio a los cubanos, se creó un tapón que detuvo el flujo de cubanos hacia USA; lo que dio origen a que se crearan bolsones de emigrantes en Costa Rica y Panamá, cuyos presidentes se mostraron como verdaderos caballeros y crearon una línea directa bajo la supervisión de la ONU, que concluyó con todo éxito. Otro bolsón de cubanos se aglomeró en Colombia, en el Municipio Turbo, en la frontera con Panamá. Sabido es que Cuba y Colombia siempre han tenido relaciones terribles, hasta han traficado droga juntos, eso es público y comunicacional y uno de los ejemplos más notables es la causa número 1 o lo que se conoce como el caso Ochoa. Es por ello que Santos, presidente de Colombia para la fecha y en obediencia absoluta a los pedidos de Castro, no prestó apoyo a los cubanos, al punto de usar fuerzas militares para expulsarlos de su territorio. En ese campamento estaba yo. Y, en cada conversación, en cada grupo o individuo con el que conversé la expresión siempre fue la misma: Pa’ Cuba ni muerto. De esa oleada se lanzaron miles a la selva. Muchos murieron en el intento. Una señora, yo la vi partir, es por eso que le dedico el libro, murió en la selva y, cuando la prensa le preguntó a sus hijos si irían a la selva en busca del cadáver, ellos le respondieron: déjenla descansar donde está, ella dijo que para Cuba no regresaba ni muerta. Así que el título del libro no responde a mi criterio personal, sino a un clamor que bulle en todo cubano que logra romper los barrotes del archipiélago y salir a la luz.
¿Crees que en los últimos años la cultura cubana ha ido en descenso?
La modernidad nos llena la vida de esquemas. La cultura ni asciende ni desciende. Siempre uso este ejemplo en mis conferencias. Los negros africanos venían a América desnudos, encadenados a cielo abierto sobre las cubiertas de los barcos. Al llegar, eran encerrados en los barracones. En la primera oportunidad escapaban al monte y en muy poco tiempo tenían ranchos, cultivos, cantos, danzas y tambores. Y es que la cultura está en nosotros, somos nosotros. Los que entramos niños al período revolucionario, y crecimos en el mismo tiempo histórico que aquel proceso terrible sufrimos castigos tremendos. Obligados a ser el hombre nuevo, la arcilla fundamental, se nos enseñó a leer y se nos prohibieron los libros (¡Todos los libros!). Leer llegó a ser motivo de prisión o los castigos más diversos. Pero, así como los negros africanos, en todo ese período tuvimos cimarrones; hoy conocemos sus libros, sus poemas, para no ir muy lejos, cuando más encarnada era la persecución al pensamiento y la creación artística y, sin ninguna esperanza de publicación Guillermo Vidal escribió sus cuentos y novelas (Lo que quizá le haya costado la vida, o llevado a la muerte), Alberto Garrido, José Mariano Torrealba, Padura, Félix Luis Viera, Amir Valle, y otros muchos. Ni siquiera el comunismo puede subir o bajar ni maniatar la cultura, porque está muy dentro de las personas, en las mismas esencias de toda nación. Otra cosa son las herramientas que ha creado la burocracia para joder a los creadores, en Cuba dígase Ministerio de cultura, dígase MININT, dígase partido comunista, todas melladas herramientas inútiles: la cultura de una nación en su plana ebullición histórica no la pueden modificar por muchos millones que sean los imbéciles.
De tu producción literaria ¿cuál es la obra más querida? ¿Por qué?
Una noche desde Venezuela, llamé a mi hijo en Cuba para leerle un poema. Al terminar la lectura me regalo su risa aprobatoria y me dijo: —Sigue por ahí. El resultado fue mi primer libro marinero, Azul desierto, libro que me obligó a romper el molde del libro para niños y escribir un libro marinero para adultos: Piano afinado, dedicado enteramente al balsero cubano como concepto. Adoro esos libros. Mi libro más herido fue Calendario de la espuma, en la Editorial Sanlope, de Las Tunas, donde desguazaron cada poema (Al salir los salvé a todos en su versión original en otros libros) y, por si fuera poco no me invitaron a su presentación en la Feria del libro de ese año 2003. A Gabriela, mi hija le he escrito varios libros. Alguno deberá publicarlo el Ministerio de Educación para que esté en las escuelas, es un libro sobre la relación de un padre y su hija en el momento de abandonar la niñez para entrar en la adolescencia, no conozco, en Cuba, un libro así de hermoso. También le he escrito libros a mi hijo, uno especialmente que es un canto a la paz escrito con las herramientas de la guerra. Un tema tan terrible me llevó a alcanzar altos niveles de lirismo. Tampoco tiene, en Cuba, ningún pariente. Lo envié a un concurso en una ocasión y el único jurado que le dio el voto para el premio le contó a mi amigo Carlos Esquivel, ese libro era el premio, esa gente está loca. Pero mi libro entrañable es El Cacique Turquino, escrito para mi hijo cuando estaba aprendiendo a leer y que, gracias a la gestión personal y empuje de mi muy querido hermano en las letras Alberto Garrido, lo publicó Sanlope en 1993.
Recientemente el intelectual cubano Félix Luis Viera dijo sobre tu obra «… tú y yo somos de los pocos que logramos deslizar en un poema “alma” y tener éxito». ¿Qué importancia le concedes al ego del escritor?
Sin ego no hay paraíso. En la siniestra construcción ciudadana que se vive en Cuba, es lógico que no se comprendan algunos conceptos humanos. Fíjate que nuestra extrema organización estatal no existe la figura de crítico. Es un clásico país estatalizado nadie pensó nunca en que existiera el especialista encargado de señalar, sugerir, orientar los caminos de la creación así como el consumo del producto cultural por las grandes masas a las que se supone está dirigido. Mi obra es muy poco conocida en Cuba. Como apestado, me mantengo lejos de los circuitos de difusión y preferencias, postergando, cada vez, el sueño de todo creador que es el de que su pueblo pueda conocer la obra que se le ha escrito. Mis libros para jóvenes, por ejemplo, son de lo más singular que se le ha escrito a ese grupo etario en nuestro archipiélago pero, quizá los alcancen a leer cuando ya sean tatarabuelos, o nunca lleguen a conocerlos debido al despiadado tratamiento que se nos da a algunos autores. Siempre con la cancioncilla y el sonsonete de la falta de materiales o el bloqueo imperialista, cuando en realidad lo que no nos perdona esa maquinaria infernal es nuestra capacidad de pensar al país de manera distinta a la que nos fue establecida e impuesta.
El Grupo Editorial Negro Sobre Blanco ha publicado buena parte de tu obra, ¿qué ha supuesto Negro Sobre Blanco para las nuevas voces literarias? Como editor ¿qué vías le posibilitas a los autores?
Una singularidad de la Gestapo cubana, lo apuntó Lezama, es asignar categorías térmicas a obras literarias. Salí de Cuba con una veintena de libros calificados como calientes por los segurosos, que siempre me espiaron, y de los que nunca me oculté porque no les tuve miedo, a pesar de su acoso abusivo. Ya instalado en Venezuela me acerqué a las editoriales del gobierno, manejadas en su totalidad por clásicos de izquierda. Funcionarios del bostezo y la inoperancia, personas a las que mover un dedo les puede consumir una jornada laboral completa. Ya había pasado la fiebre de la edición con la que se había inundado de libros, en los que por cierto, no se reflejó la revolución bolivariana y las grandes transformaciones que se realizaban en el país. Como en Cuba, se formó un pequeño núcleo de vacas sagradas que acapararon toda la atención editándose y reeditándose muchas veces los mismos libros o las mismas obras una y otra vez sin dejar espacio para nadie más. Fui varias veces a preguntar por el destino de mis manuscritos y jamás encontré a nadie que supiera dar razón. En esos ires y venires desde la desesperanza un día me encontré con NSB Grupo Editorial, y he dedicado toda mi atención a, en primera instancia, hacer pequeñas ediciones de cada uno de mis libros de manera que pudiera dar a conocer mi obra y sobre todo, dejar fijados los textos definitivos en cada caso para si algún día se puedan publicar en Cuba, mis descendientes no tengan que romperse la cabeza armando el rompecabezas de una masa escritural que supera los veinte títulos y sigue creciendo. Son muchísimos los autores y los libros que le deben su trozo de luz a esta humilde editorial, sin la cual nadie podrá echar el cuento completo a la hora de hablar sobre el libro en este período oscuro para la cultura en Venezuela.
Piano afinado, Un país para mi lengua y Donde termina la mirada son solo tres de tus poemarios publicados, en ellos el tema preponderante es el amor; son poemas campestres, por decirlo de algún modo, es la oda a una muchacha desnuda a la orilla del río. ¿Son tus poemas un reflejo del hombre que eres? ¿Del que te gustaría ser? ¿Has vivido así tus amores?
No creo que le hubiese escrito cien sonetos de amor a una mujer, mientras ella le paría trece hijos a otro. Y, aunque valoro altamente la obra de Petrarca, considero que no que era un gran seductor. Yo sí. Adoro a las mujeres. Incluso a las que me han dejado por otro, les sigo guardando su ración de gloria en mis sentimientos y para las mujeres de mi vida ha estado dedicada mi obra. Mi editor y amigo Richard Sabogal, me dice que yo cuando más levanto la varilla es cuando soy guerrero. Y tiene razón, porque es allí cuando, verso en mano, me lanzó contra los hijos de puta en defensa de la principal mujer de todo cubano, Cuba. Hay mucha poesía de amor también en libros amargos como Piano afinado, dedicado al balsero que somos todos; los de dentro y los de fuera, cualquiera sea el artefacto en el que se haya escapado uno de aquel lugar siniestro.
En la literatura para niños y jóvenes, los temas parecen repetirse, son pocos los que se atreven a romper los cánones. Tu libro Memorias de una vieja bota, es un ejemplo de ello. ¿Qué opinas de la literatura infanto-juvenil actual? ¿Qué temas crees que deberían abordarse siempre, pero desde diferente perspectiva?
Al abordar la literatura para niños y jóvenes yo tengo tres pilares como punto de apoyo: Martí, Tagore y Juan Ramón. No admito, ni me permito la ñoñería para tratar a los niños. Especialmente porque mis libros para niños han sido escrito para mis hijos. Además los escribo siempre para que sean leídos en varias etapas de su vida y el ejemplar, siendo el mismo, le va a mostrar nuevas aristas en cada sentada. Cada uno de esos libros está concebido para leerse de niño, luego en la adolescencia y juventud y, aún en la vida adulta, vuelto a leer, la persona estará haciendo una nueva lectura cada vez y descubriendo cosas que les fueron dejadas allí para disfrutarlas en cada etapa de la vida. Los temas, los enfoques, las maneras de llegar al lector las escoge el escritor con sus herramientas, pero lo temas son los mismos de siempre porque tratan sobre la vida y lo que somos.
El ejercicio, dígase arte, de la docencia lo llevas practicando por más de cuatro décadas. ¿Cuáles son esas diferencias perceptibles entre la educación en Cuba y Venezuela?
Cuba tiene la mejor educación de América. Centro y Suramérica son un desastre en ese sentido. Ni siquiera las universidades se salvan. Un docente puede impartir clases durante toda su vida y jamás recibir una visita de control, una visita de ayuda metodológica, nada. La escuela se ve como un lugar donde dejar a los niños mientras los padres van al trabajo. Los graduados de cualquier rama en las universidades, salvo las excepciones, claro, lo que dan es lástima. Otra arista es la poca responsabilidad o vagancia del estudiante; aspecto este muy fomentado por la familia y la casa, donde desde bien temprano las madres sustituyen al niño en la realización de las tareas escolares, por ejemplo. El pueblo cubano, a pesar de la estúpida imposición del partido comunista, ha logrado encausar algunos aspectos de la vida social, con el sacrificio, los bajos salarios y el abandono gubernamental hacia un sector en el que ni siquiera se ha logrado una ayuda en uniformes y calzado para los maestros y profesores. Enseñar es la hermosa posibilidad de entregar amor a las personas en formación.
¿Cómo ha influido la docencia en tu carrera como autor?
Pasar nueve meses de cada curso escolar durante más de treinta años es la oportunidad única de intercambiar las situaciones más diversas con personas que, sin tener lazos sanguíneos contigo, se convierten en motivo de amor y razón de vida. Todos los alumnos que han pasado por mi existencia le han aportado algo a mi espíritu y por ende a mi creación literaria.
Además de Pa´ Cuba ni muerto, ¿esperaremos nuevos títulos de Norge Sánchez durante los próximos meses?
El único punto en el que comparten cátedra el socialismo y el capitalismo es en su desprecio por el arte y el abandono a los artistas. Hoy todos nos maravillamos con la herencia artística que nos dejó el Medioevo, pero pocas veces nos detenemos a pensar que fue una época en la que floreció el mecenazgo. Es muy difícil, como se nos ha planteado en nuestra época tener que desarrollar un trabajo para poder comer y además dedicar tiempo a la creación artística, tal como se plantea hoy día. Y, por si esto fuera poco, en los países socialistas, que son mi experiencia de vida, se añade la persecución sanguinaria a la que somos sometidos los creadores del arte y la cultura. Ni siquiera los llamados Ministerios de cultura han enfocado adecuadamente su visión y por ende su misión. En Venezuela, donde he residido por más de diez años Chávez hizo algunos intentos muy productivos, pero al gobierno actual le bastaron menos de cinco meses en el poder para destruir todas las ideas y proyectos de Chávez hacia la cultura. En el caso de Cuba, nuestro país de origen, se ha aplicado un período negro por más de medio siglo de horror para los artistas. Y, como puede verse, resulta escalonadamente agresivo y cruel. A pesar de éste, nada halagador contexto, he escrito y sigo escribiendo. En éste momento tengo inédito un libro con unos pequeños cuentos para niños, La gallina golondrina, varios poemarios Solo en medio del mundo, cuyo eje central es nuestro Simón Bolívar, para el día en que encuentre un lugar dónde se quiera y respete a nuestro padre Libertador, un par de poemarios para adultos uno ya con título Malas palabras y un libro que yo quiero que sea una novela-testimonio-autobiográfica: Las caras del miedo. Como te has dado cuenta, es el cubano, uno de los raros seres que en la naturaleza, en los que el hambre puede multiplicar su capacidad productiva en la creación artística.
