Elena Garro

Jorge Chavarro

Elena Garro (Puebla, México, 1916​ - Cuernavaca, México, 1998).

Elena Garro (Puebla, México, 1916​ – Cuernavaca, México, 1998).

Elena Garro nació en mi consciente llena de sumas y restas y de sorpresas y adjetivos e imágenes contradictorias. Realmente el alumbramiento tuvo lugar hace muy poco por obra y gracia del santo espíritu (la palabra quiero decir) de Alessandra Luiselli, mi profesora de estos tiempos como estudiante de literatura en Texas A & M University, College Station.

Confieso que ignoraba su importancia, incluyendo la opinión de críticos que consideran, que ella y Rosario Castellanos, son las dos escritoras mejicanas más importantes después de Sor Juana Inés de la Cruz; y de la crítica que decide su inclusión y la de Juan Rulfo en el «realismo mágico» desde antes de la aparición en 1967 de Cien Años de Soledad, que es precedido por la obra cuentística y novelística de Rulfo y los tres primeros libros de Elena, Un hogar sólido (teatro,1958), Los recuerdos del porvenir (novela,1963) y La semana de colores (cuento, 1964). A Garro no le gustaba la etiqueta de realismo mágico por considerarla solo un fenómeno comercial.

La presentación es hasta aquí por demás favorable, y de lo que sigue tampoco existe relato conflictivo, o al menos no tanto. Su nacimiento ocurrió en Puebla, posiblemente el 11 de diciembre de 1916; eso dice un acta de nacimiento que publica su agente literaria en el 2001. Sin embargo, la leyenda contribuye algo en este suceso, se dice que para hacerse mayor de edad y poderse casar con Octavio Paz, hubo que hacerla nacer un par de años antes de la fecha real. Murió en Cuernavaca, Morelos, el 22 de agosto de 1998. Cuatro meses y dos días después de su famoso ex esposo, quien falleció el 19 de abril de 1998, y era, a la luz de los números de las actas notariales un poco más de dos años mayor que ella, ¿o cuatro?

Elena Garro estuvo casada con Paz 22 años y tuvieron una hija Helena. Se dice del poeta, que los celos (literarios por supuesto) le hicieron proyectar su larga sombra sobre Elena y ello impidió que durante su vida, Garro consiguiese el reconocimiento merecido. No parece ser totalmente cierto, alguna evidencia señala que Garro y Paz se leían y admiraban mutuamente e inclusive que el poeta apoyó la publicación en 1963, cuatro años más tarde de la fecha oficial de su divorcio, de su obra más importante, Los recuerdos del Porvenir.

El matrimonio luce a la distancia de este más de medio siglo como una lucha de amor y desamor y no como un tiempo de felicidad sin límites, la que si estuvo presente muy al comienzo de la vida conyugal. Luego Paz se hizo amante de Bona Tibertelli y Elena de Adolfo Bioy Casares; era 1949, sin embargo, el divorcio solo ocurre hasta 1959.

Según conocedores de su vida y de los relatos que ella misma aporta, hizo de su amor un monstruo, y poco antes de su muerte confesó: “Yo vivo contra el… tuve amantes contra él, en la vida no tienes más que un enemigo y con eso basta. Y mi enemigo es Paz”.

A esto se sumaron las actitudes y posibles compromisos que la escritora adquiere durante la década de los sesentas, y que la condujo a caminar por el delgado hilo de la autodestrucción dada su relación con Carlos Madrazo (presidente del PRI), su trato con la policía secreta, y la acusación posiblemente impulsiva y temeraria de que Carlos Monsiváis, Rosario Castellanos, Leonora Carrington, Luís Villoro, Elena Poniatowska  y el propio Paz habían provocado por incitación, la masacre de estudiantes en la plaza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 (“El complot de los cobardes”, Revista de América, 17 de agosto). El repudio de la intelectualidad mexicana no se hizo esperar, por lo que debió huir al autoexilio que vivió de 1972 a 1993 en Nueva York, Madrid y París.

Octavio Paz es intocable en Méjico y Elena es una figura débil. La mano larga del poder íntimamente relacionada con la intelectualidad oficial, y un tufillo de misoginia terminaron de hundirla. Después de las penurias del exilio en mala hora regresa a México por la promesa de ayuda oficial que nunca llegó.

Han pasado veinte años (más un mes y algunos días) de la muerte de Elena y por eso este ejercicio de recuerdo que se me volcó en el corazón ya les dije por qué; pues bien, parece que la ingratitud está dando paso al reintegro de su figura en el universo literario de Méjico e Hispanoamérica, más vale tarde que nunca. Así, en el 2012 se inauguró en la Ciudad de Méjico el CENTRO CULTURAL ELENA GARRO, hermoso de verdad; y en el 2016, el Fondo de Cultura económica de Méjico publicó, Novelas Escogidas.

Al morir vivía en un pequeño apartamento que compartía en Cuernavaca con su cáncer de pulmón, y sus catorce gatos, el aspecto que se ve en las fotografías de los últimos años dan fe de una mujer en aspecto de total abandono, enferma de ese cáncer y de hambre y desidia, la historia oficial habla de un apoyo financiero de Paz aportado toda su vida. Ningún miembro del olimpo intelectual mexicano habla de ella, parece que hubiera muerto hace casi medio siglo.

Del Autor

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Jorge Chavarro
Medico colombiano residente en Houston, Texas. En diciembre de 2014 se graduó en la maestría de español y literatura hispanoamerica en la Universidad de Sam Houston de Huntsville, Texas. En la actualidad es estudiante del programa de doctorado en literatura del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Texas A&M en College Station, también en Texas.