La vida de la canciller alemana Angela Merkel, por su complejidad e impacto histórico, ha merecido numerosos estudios y biografías. Muchas de esas biografías se han quedado simplemente en la superficie de tan complejo personaje debido a la insistencia de los autores en focalizarse en los hechos que convirtieron a la Merkel en una de las mujeres más poderosas del mundo, sin tener en cuenta las raíces familiares, históricas, ideológicas y religiosas que configuran su personalidad. Mucho, entonces, se ha escrito sobre ella, pero me atrevería a decir que Angela Merkel. La física del poder, de las periodistas colombianas Patricia Salazar Figueroa y Christina Mendoza Weber, es uno de los más lúcidos y serios acercamientos escritos sobre esta excepcional mujer.
Llegué a Berlín pocos meses después de su ascenso a Canciller y he vivido sus 14 años de mandato. He visto sus aciertos y sus errores. He leído muchas de las feroces críticas que le hacen y muchos de los grandes elogios. Pero, por encima de cualquier criterio, pienso que su paso por la política alemana, ahora que llega a su fin, ha sido un elemento sólido de equilibrio en momentos en que la política nacional y europea recibía arremetidas poderosas de toda índole. Y en todos mis análisis sobre su actuación en estas casi dos décadas de gobierno, viendo el ascenso de otras fuerzas políticas oscuras (en cuyo fortalecimiento también tienen mucho que ver los errores de la coalición CDU-CSU/SPD que Merkel reperesenta), me he preguntado qué pasara cuando ella no esté al mando de la nave alemana. Y, curiosamente, leyendo esta biografía, Angela Merkel. La física del poder, que es la primera biografía en español de este personaje, he podido entender muchos de sus comportamientos ante los retos y situaciones de crisis que ha tenido que enfrentar, pero también he logrado hacerme una idea más profunda de algo que muy pocos quieren reconocer: la debilidad del sistema político alemán y la necesidad de figuras del calibre de la Merkel y otras figuras como ella como elementos estabilizadores del caos que podría estallar.
Es este, sin ninguna duda, un libro humanísimo, hermoso, imparcial. Humanísimo, pues intenta explicar «el fenómeno Merkel» hurgando en el ser humano, en sus años de infancia, juventud, conflictos con la sociedad, impacto de sus padres, maestros, amigos y mentores, fe cristiana… detalles esenciales que conformaron esos mecanismos muy afinados de adaptación a las circunstancias, olfato para tomar las decisiones más arriesgadas, reacción calmada y metódica ante quiebres bruscos de la historia, sin los cuales es imposible comprender su accionar durante estos 14 años frente a uno de los países más poderosos del mundo. Es también un libro hermoso porque sus autores han pulido el lenguaje combinando la objetividad del periodista con la capacidad fabuladora del novelista y la belleza poética de los bardos, ofreciendo al lector un texto de exquisita y refinada facturación que es, sobre todo, muy fácil de leer. Y también es un libro imparcial porque no se trata de una apología de Angela Merkel: aquí están juzgados en un equilibrio excelente sus aciertos y sus errores. Es, finalmente, un libro necesario y de referencia obligada. Para hablar sobre algunas de sus más interesantes áreas entrevistamos a sus autoras.
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En tiempos en que, dentro de la historia latinoamericana, el papel de los líderes se hace lamentablemente fuerte para el surgimiento y consolidación de populismos, radicalismos y extremismos de izquierda y derecha, publicar un libro sobre la que es considerada la mujer más poderosa del mundo podría ser entendido por muchos como «echar más leña al fuego». ¿En qué sentido puede ser positiva la aparición de un libro que explique el fenómeno Merkel, que es, a fin de cuentas, «otra historia del poder»?
Creemos que este libro cae bien en este determinado momento, porque no pretende ni comparar ni dictar alguna clase de lección en los contextos donde puede adquirirse. Nuestra motivación no ha sido llegar con ánimo aleccionador ni ideologizante, sino retratar una realidad y la vida de un individuo que en este caso es una provinciana universal, puesto que es conocida en todo el mundo. Su historia que, en América Latina y España, no es bien conocida por la mayoría de las personas, se desarrolla, por lo menos en lo que hace a la primera vida de Angela Merkel, en un contexto de dictadura comunista. Por ello, al describir su desarrollo descorremos la cortina, una vez más, a lo que es una dictadura, la represión y el miedo que representa, que no es ajena ni muy distante a lo que es una dictadura de derechas. Cae bien, entonces, el libro, porque relata la historia de este personaje y su talante y el talante de algunos de sus contemporáneos y mayores en el contexto de la represión del aparato del partido comunista de Alemania Oriental, en una época, como la actual, en la que el extremismo de derecha y de izquierda y el populismo de sus huestes viene ganando influencia. Como cronistas no relatamos para convencer, sino que retratamos para fijar bien esta historia en la colección de reportajes biográficos con el ánimo de que ella atrape la atención y si es el caso, que sea Merkel, su vida y su historia las que impartan alguna suerte de consejos o lecciones, en las lectoras o lectores predestinados.
La retroalimentación que hemos recibido de nuestros lectores nos demuestra también que en este mundo atiborrado de dirigentes extremistas, populistas y vanidosos del poder, hace falta contar historias de vida como la de Angela Merkel, en las que gobernar tiene como objetivo principal “servir al pueblo” y no a los propios intereses. Esa “otra historia de poder”, como bien lo dices, Amir, es tan necesaria ahora de ser contada en nuestro idioma y para nuestra región, porque demuestra que existe otra manera de regir el destino de un país y de su pueblo.
Los que ejercemos el periodismo como profesión sabemos que cada vez más surgen normas y comportamientos que dificultan a quienes pretendemos hacer nuestro trabajo con profundidad y seriedad. La lectura del libro Angela Merkel. La física del poder, muestra un trabajo minucioso y muy profesional, digno de elogio. Si tuvieran que hablar de los mayores retos que tuvieron que vencer en esta investigación para que el libro no fuera una biografía vacía más, ¿qué dirían?
¡El gran reto fue sentarse a trabajar! Es decir dejar a un lado, o hacer a un lado nuestras necesidades de tiempo personal, y sacarle horas extras al día para acompasar nuestros ritmos y tiempos de trabajo. Curiosamente, no observamos muchas dificultades en el tiempo de reportería y búsqueda de fuentes para este trabajo, sino para, teniendo ya mucho material en bruto, sentarnos a trabajar, para darle forma a un relato que desde el principio nos imaginábamos ágil, pero no en el sentido periodístico sino de lectura amena, distensionada y con el sabor y la textura de ese universo o esos universos físicos donde vive y se ha desarrollado Angela Merkel. Una vez logramos adquirir eso que llaman músculo, disciplina y mística, la escritura fue fluyendo más segura y precisa. Siempre nos aseguramos de que lo que escribíamos y lográbamos nos gustara, nos convenciera y nos conmoviera a las dos. Sin esas tres emociones no seguíamos adelante. Ambas combinamos nuestra rigurosidad y experiencia en la reportería y en la escritura para lograr el tono de cada capítulo y el ritmo en todo el libro.
Durante nuestra labor de investigación y comparación de las biografías existentes sobre Merkel en otros idiomas nos encontramos con el reto adicional de que había imprecisiones en algunas fechas o episodios sobre la vida de nuestra protagonista que requerían aclaración y exactitud. El amor al detalle y a la verdad de los hechos hizo parte fundamental de nuestro proceso de creación y de redacción. Más que un reto, la escritura a cuatro manos de este reportaje biográfico fue una emocionante aventura, en la que cada una aportó sus talentos y conocimientos, además de la curiosidad innata como periodistas y la sensibilidad que nos caracteriza a cada una.
Cada libro, aunque la gloria o el abucheo corresponda a los autores que aparecen en portada, son el resultado del esfuerzo, la ayuda, la colaboración e incluso la silenciosa complicidad de muchos seres, invisibles para el lector. ¿Quienes serían, en el caso de Angela Merkel. La física del poder esos rostros invisibles a quienes ustedes agradecen la existencia de este libro?
Los rostros invisibles que contribuyeron a que Angela Merkel: la física del poder sea hoy una realidad son y fueron esenciales. Se trata en mi caso, Patricia, de mi hija, Valeria Mangold y su hermana Lisanne, quienes son mi razón de existencia aunque ya estén bastantes crecidas. Ellas me daban aliento, a veces sin pronunciarlo, para empezar y acabar un proyecto dispendioso. Mi pareja, Raschid Römhild quien nos instruyó e iluminó sobre el mundo del país inexistente que es ahora la RDA, puesto que arriesgó su vida con tal de conseguir burlar el Muro y acceder a la libertad. Roberto Pombo y Juan Esteban Constaín, director de Casa Editorial El Tiempo y un escritor colombiano, respectivamente, no son tan invisibles, puesto que el uno le ofreció techo a este texto y Juan Estaban nos concedió la escritura del prólogo y tambié, ejerció un papel motivador y alentador bastante importante desde cuando este libro no era más que una idea.
Un par de politólogos alemanes ejercieron presión positiva sobre mí, sin saberlo, porque pensé mucho en ellos durante la escritura y teniéndolos en mi pensamiento en lo que hacía a una crítica imaginaria, sostuvieron el ritmo de trabajo y la rigurosidad del relato en cuanto hace a los datos, las fechas, las situaciones que consignamos. Esos dos personajes fueron mis editores “fantasmas”, ya que al conocer su sabiduría y su puntualidad, además de su manejo perfecto del idioma español, los imaginaba en el papel de supervisores de cada capítulo y de cada aseveración. La presencia de Christina como coautora fue igualmente esencial, puesto que ambas éramos conscientes de que estábamos construyendo un texto de largo aliento que en algún momento tendría su vida propia por fuera de nuestras manos y nos acompañamos emocional y racionalmente muy bien. Los lectores en español, en mi caso, jugaron también un papel importante. Me imaginaba de tanto en tanto, leyendo el texto a colegas y familiares y eso me daba aliento para esforzarme más en la escritura. Comprobar que los juegos de la imaginación se han vuelto realidad es una de las mejores emociones presentes.
En mi caso, Christina, agradezco especialmente a dos rostros invisibles de mi familia, que colaboraron a que este proyecto de largo aliento, arduo y dispendioso, llegara a buen puerto. Mi madre, Renate, minuciosa lectora, quien leyó el primer borrador del libro. Percibir su interés, así como las distintas emociones que generaba en ella Angela Merkel: la física del poder, al igual que sus comentarios, me inspiró y motivó aún más a seguir adelante en el proceso de escritura. ¡Además nos corroboró que íbamos por buen camino! A Óscar Pizano, mi compañero de vida y amor, le agradezco sus palabras de aliento en los momentos justos durante los tres años que duró este proceso de creación. Y por último, queremos resaltar la impecable labor de nuestros editores Leonardo Archila y María Alejandra Mouthon, de Intermedio Editores, que interpretaron nuestra idea que teníamos del libro, y la hicieron una maravillosa realidad.
Una de las partes más polémicas del libro son los dos capítulos dedicados a la relación entre Helmut Kohl y Merkel; una relación donde hubo de todo: fidelidad, manipulación, oportunismo histórico, estrategias públicas y privadas e incluso, desde la perspectiva de algunos críticos, esas traiciones que tanto abundan en política. ¿Qué aspectos descubrieron ustedes, si es que existen, que se aparten de la clásica fórmula «viejo zorro político entrena joven delfín para mantener su legado y joven delfín aprovecha la tutoría del poderoso zorro para lograr sus aspiraciones políticas»?
Como lo dices, la relación entre Angela Merkel y Helmut Kohl fue una de las preocupaciones mayores en la escritura de este libro. Eso porque queda bastante claro que Angela Merkel se distanció de él una vez que comprendió que era inútil tratar de “ilustrar” al jefe y también, cuando puso en la balanza su propio futuro y el de Helmut Kohl dispuesto a no dar su brazo a torcer por lo que él creía que era su deber; guardar en reserva los donantes irregulares. No quisiéramos hablar de traición, porque ésta se da cuando el interlocutor no sabe o ignora los reproches y la incomodidad, además de las reacciones que pudiera ocasionar su conducta.. Kohl sabía cómo era Merkel y sabía de su potencial así que no creemos que él, viejo zorro de la política, no pudiera entender que después de la insistencia, vendría el silencio y luego el apartamiento. Los abogados tienen una cláusula según la cual: cuando hay que elegir hay que elegir por uno. Trasladada a condiciones de vida en sociedad ésta es similar al grito desesperado, pero vital de un pariente cuando le dice a un ser amado, te acompaño hasta el precipicio, pero no me tiro contigo” y en ese sentido, dejando a un lado la política, ¿quién de nosotros no se ha encontrado en esa situación amarga de la obligación de separarse o distanciarse de alguien que se empeña en conducirse hacia el precipicio tangible o intangible?
Las conductas de supervivencia son muy claras en Angela Merkel. Ella supervivió al sistema restrictivo e intimidatorio de la RDA, pasando desapercibida. En libertad, ha ejercido varias veces la conducta de dejar atrás a alguien, sacarlo de su mente, de su corazón y de sus ambiciones, precisamente porque ha querido y ha decidido permanecer viva y activa.
Así mismo, para comprender el distanciamiento de Angela Merkel de Helmut Kohl es necesario tener en cuenta los valores que ella aprendió en su casa paterna, pero además la inexorabilidad que la caracteriza, y con la que ella defiende, firme y consecuente todo aquello que ella considera correcto. Otra de sus fortalezas es, sin duda, la incorruptibilidad tanto en su vida política como privada. Por eso también se alejó de Helmut Kohl y de todos aquellos que no supieron hacer lo correcto y una vez lo hicieron, no se preocuparon por menguar su falta mediante el uso de decir la verdad, a tiempo.
En un mundo de extremismos que impactan incluso movimientos sociales como el feminismo, la vida misma de la Merkel, e incluso sus opiniones, pueden resultar un modelo para evitar caer en las deformaciones de las que muchos acusan al pensamiento feminista internacional. ¿Cuáles podrían ser esas lecciones de Merkel para el feminismo?

Durante la presentación en Colombia, las autoras, junto a Jaime Abello Banfi, director de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano «Gabriel García Márquez».
Una lección clara de Merkel frente al feminismo es que no quiere pertenecer a él como ideología. Es decir, presenta un modo de ser rebelde ante la ideologización, inclusive la de género que tantos réditos puede dar en la política.
Como antítesis de todos los radicalismos, Angela Merkel se aleja de la noción de feminismo extremo, entendido como el dominio arbitrario de la mujer sobre el hombre, y aboga ante todo por el principio de igualdad. Esta concepción, la de paridad de género, definida como un derecho, pero también como una obligación de cada individuo en la sociedad, es la que ha defendido y promovido desde que ascendió a la política. Esa es justamente una de las lecciones que nos deja Merkel: en un mundo tan polarizado como el nuestro, tan individualista, cada uno de nosotros es responsable de trabajar por que la igualdad de género sea una realidad, como lo ha expresado la misma Angela Merkel “es eso lo que va a enriquecer las sociedades, cuando verdaderamente la paridad sea un sobrentendido en todo el planeta”.
Siguiendo por esa línea de pensamiento: la de las mujeres en el poder, más allá de la diferencia misma de que se trata de la líder de un país puntero como Alemania, ¿qué lecciones podrían sacar las aspirantes políticas latinoamericanas a partir del accionar político de la Merkel?
Las aspirantes a la política latinoamericana podrían inspirarse en la capacidad de Merkel de reinventarse y de no matricularse en una ideología que ahuyente o discrimine a los hombres por el hecho de ser hombres, sino por sus capacidades y sus atributos de lealtad a lo que ella presupone como principios o deberes ser de un aliado o aliada. Ser consecuente también podría ser una buena herencia, puesto que al no matricularse en la escuela feminista, ha podido hacer campaña pluralista y orientada al centro de la cristiano democracia y no a sus extremos. Estas ideas, resultan generales, porque al no ser políticas, no poseemos la cualidad de pensar como políticas. Más bien en el sentido y desde la posición de electoras, a nosotras nos inspirarían políticas latinoamericanas desprovistas del afán por ostentar belleza, estatus social, pertenencia a grupos sociales opulentos. También nos inspiraría gente cuya capacidad y humildad de aprendizaje prime por sobre las tendencias de la verborrea.
El pensamiento científico y la ética impuesta por los dogmas religiosos hacen de Merkel una especie de «rara avis» de la política. Otros líderes (pienso en Trump, Bolsonaro, Chávez, Ortega, entre otros), dicen también ser «cristianos», pero no logran ni de lejos tener la aureola de limpieza cívica, ética y de comportamiento que caracteriza a la Merkel. ¿En qué punto creen ustedes que puede encontrarse el equilibrio entre la científica y la religiosa a la hora de ejercer el poder político?
El equilibrio entre la científica y la creyente se ve más claramente en la decisión de no cerrar las fronteras de Alemania con Austria a más de un millón de refugiados procedentes de Oriente próximo, más precisamente de Siria y Afganistán en el final del verano de 2015. En ese sentido, ya desde la distancia post escritura y publicación del libro, reflexionamos sobre qué interesante resulta observar en qué se gastan los líderes y poderosos, o mejor, en qué invierten ellos su poder. Antes de ese verano, el poder de Merkel era monumental. Su influencia en Europa y su país era ilimitada y al tomar la decisión que tomó se jugó ese poder y con ella comenzó su desgaste, muy evidente entre los años de 2016 y 2017. Entró en contradicción con su propio partido y con las capas más influyentes de la sociedad germana. Cometió errores de tipo pedagógico, claro, pero no se amilanó ante las críticas y el resentimiento de la sociedad germano-oriental, o por lo menos algunos sectores de esa sociedad, que reclamaban como suyos los insumos que el país le pasaba y le pasa a la comunidad de refugiados. Diferenciar claramente entre los sectores competitivos, con derecho al voto, derecho a los subsidios sociales y aquellos que sólo recibían o reciben una suerte de limosnas le resultó impopular, pero es una diferenciación correcta, en nuestro modo de ver y de centros académicos como el de Harvard que la honró con un doctorado precisamente por ese discernimiento.
Con el claro ejemplo de su postura frente a los refugiados Angela Merkel utilizó su poder al servicio de la misión de salvar vidas, y desde su raciocinio como física halló el método para sí misma del equilibrio entre la gobernante, la científica y la creyente.

Durante la presentación en Berlín, junto a la colega de DW, la periodista argentina Pía Castro (al centro).
Dos de los puntos más débiles de la sociedad alemana, reconocidos en casi todos los estudios sobre el tema «población», son la soledad de quienes llegan a la «tercera edad» y el feroz individualismo que hace que muchos jóvenes, desde edades muy tempranas, se alejen e incluso renieguen de las enseñanzas de los padres. Y en eso Merkel es también una excepción, pues en el libro queda claro su enorme fe en el magisterio cotidiano de los padres. ¿No es una contradicción que alguien como ella, con esa fe tan particular en el papel de los padres en la formación de los hijos, no haya podido siquiera luchar contra ese flagelo social en estos catorce años de gobierno? Yo, en algo tan sencillo como eso, veo demostrado que el supuesto poder inabarcable de Merkel tiene sus límites. ¿no lo creen así?
Aclarando que no somos las voceras de Merkel, sino apenas sus retratistas en español, podríamos aportar a esta respuesta el hecho de que Alemania es una Federación de Estados con política propia cada uno de los dieciséis. La atención a la población juvenil la dictan los ministerios federales de culto y en general, si creemos que éstos se han quedado cortos a la hora de implementar políticas anti individualistas y solidarias de formación a los jóvenes.
El poder de Merkel ni de ningún Canciller de la República Federal puede abarcar todo. De hecho ella ha gobernado durante estos catorce años en coalición con otros partidos, de ahí se desprende que su poder es limitado a lo que una coalición considera como fundamental, puesto que el hilo conductor de las mismas tienen que derivarse del consenso y las negociaciones.
Lo que más llama la atención en Angela Merkel. La física del poder es la existencia de una focalización en el ser humano, en sus hitos formacionales más íntimos, en las influencias humanas que la convirtieron en la política que vemos públicamente; en resumen, hay mucho en el libro de esas condiciones externas que conforman el comportamiento humanista en una persona. Si se vieran forzadas a demostrar ese humanismo de Angela Merkel, ¿qué momentos de su carrera política resaltarían?
Sin duda, el capítulo de su vida política en el que más de demuestra el humanismo de Angela Merkel es su postura frente a los refugiados. Desde muy niña ella vio de la mano de su abuela en Berlín cómo los alemanes orientales buscaban refugio en el lado occidental en busca de un mejor futuro, mientras cruzaban el puente fronterizo de la Bornholmerstrasse, en ese entonces aún no clausurado. También desde muy pequeña aprendió sobre la empatía y lo que significa la verdadera inclusión, porque desde los tres años hasta los diecinueve vivió rodeada de personas con diferentes grados de discapacidades mentales y físicas. Así, Angela Merkel aprendió desde su niñez a “ponerse en los zapatos del otro”.
A lo anterior se suma también su experiencia de vida tras el Muro de Berlín y su posterior caída y la reunificación alemana, y lo que significa poder respirar el aire de la libertad y vivir en democracia.
Finalmente, muy pocos imaginan que, como periodistas, cada uno de nuestros trabajos cotidianos suelen ser lecciones que nos marcan y transforman. ¿Qué lección o lecciones recibieron ustedes en el proceso de investigación, escritura y publicación de Angela Merkel. La física del poder?
Las lecciones que recibimos en el proceso de escritura y preparación de Angela Merkel: La física del poder tienen que ver, más bien con la confrontación personal ante las propias limitaciones y alcances. Me gustó mucho aprender a prescindir del ruido y las tentaciones de la vida en permanente exposición mediática. Al principio pensé que no podría aguantar mucho sin escribir un reporte para un medio de comunicación sobre los múltiples sucesos que atraen la atención de un periodista en el extranjero, con el paso del tiempo, aprendí que entregarse a una tarea de largo aliento exige apartarse del común y mantenerse en un estado de concentración por ese objetivo. La fuerza que me llevó a saltar sobre mis propias fuerzas no provino de factores externos sino internos, y estos fueron el gusto y la ambición de terminar y terminar bien. Contando la historia a cabalidad, sin licencias en cuanto al contenido y con gracia en cuanto al estilo.
En mi caso, Christina, fueron varias las lecciones que recibí durante el proceso de investigación, redacción y publicación del libro. Me gustaría resaltar las siguientes: la humildad frente a mis limitaciones y frente a la obra misma, la importancia de los detalles a la hora de escribir y retratar a un personaje, lo relevante que resulta escuchar y comprender las percepciones y los comentarios de la coautora en cuanto o a lo que uno produce, y adicionalmente, la capacidad de reinventarse y de no perder en ningún momento esa curiosidad sana de querer contar de otra manera historias fascinantes que emocionen y perduren en el tiempo.
