Zbigniew Cybulski, un actor de alcance mundial

Waldo González López


La primera referencia que tuve de este gran actor —sin duda, uno de los más importantes y el más popular del relevante cine polaco— fue en el filme del maestro Andrzej Wajda Cenizas y diamantes, clásico de la cinematografía de este país que admiro y al que tuve la dicha de conocer, gracias a la obtención del Premio “La Edad de Oro” (1976), en la categoría de Canción para Niños, por uno de mis poemas musicados por el notable compositor cubano Danilo Avilés (de la centenaria familia de músicos de la ciudad de Holguín), cuyo galardón compartido consistiría en una visita de ambos a ese país durante dos semanas que, por fortuna, se extendería a tres.

Por ello, pude conocer in situ no poco de las valiosas cultura e historia polacas, de las que, entre otros momentos, destaco la visita, solicitada por mí, al tristemente célebre campo de exterminio de Auschwitz Birkenau, entonces museo, del que salí con no poca pesadumbre, pues aunque conocía, por novelas y filmes, bastante de los asesinatos cometidos allí por el fascismo (que eliminaría un millón, cien mil personas), nunca había imaginado la cruda y terrible: dantesca realidad, que descubrí en esa inolvidable visita.

Mas, amante de la escena desde mis años de estudios en la Escuela Nacional de Teatro (en la Esc. Nac. de Arte), también solicité visionar puestas del gran teórico y creador del «Teatro Pobre» Jerzy Grotowski, como las de otros creadores de vanguardia; mas, por no encontrarse en el país entonces, no pude ver ningún espectáculo suyo, pero tuve la suerte de disfrutar Replika, del destacado Józef Szajna, de quien había leído sobre su vanguardista/experimental “Teatro Plástico”, en el que utilizaba la imagen, renunciando casi por completo a la palabra. Descollante artista plástico, se iniciaría en la escena como innovador escenógrafo, para luego dedicarse a la dirección y, desde los ‘70s, a la creación de espectáculos con imágenes cercanas a las estéticas expresionista y surrealista.

La original innovación escénica de Szajna provenía, pues, de sus experiencias plásticas, como de sus arduas vivencias padecidas durante la Segunda Guerra Mundial, que conocía en carne propia, pues sería prisionero de Auschwitz Birkenau, dura experiencia que lo marcaría a fondo, tal se revelaba en sus imaginativas puestas que expresaban la visión del mundo deformado y, sobre todo,  contra la opresión y a favor de los valores humanos amenazados, justamente por el odiado fascismo que muy bien conocía. Las puestas más famosas de Szajna, presentadas también fuera de Polonia, eran, en ese 1977 de nuestra visita: Dante, Cervantes y, sobre todo, Replika, en la que hacía referencia directa a sus traumáticas experiencias en el campo de concentración.

 

Vida pasión y muerte de un actor icónico

Zbigniew Hubert Cybulski (3/noviembre/1927-8/enero/1967) fue, sin duda, el más popular intérprete de la posguerra. Nacido en la villa de Kniaze, región de Sniatyn, Ucrania, estudiaría en la Academia de las Artes Teatrales de Cracovia, donde se gradúa en 1953 y debuta en Gdańsk, para luego mudarse a Varsovia, donde se incorpora al elenco del prestigioso Ateneum Theatre. Mas, su celebridad llegaría muy pronto con el cine, donde se inicia en 1954 en Kariera y, solo cuatro años más tarde (1958), participa en Krzyż Walecznych (La cruz de los valientes) del director Kazimierz Kutz y, en particular, en el brillante filme Cenizas y diamantes del mítico realizador Andrzej Wajda que proyecta al genial actor a nivel internacional.

Tras una breve, pero intensa vida como canónico actor de teatro y cine, Cybulski muere a los 40 años en un accidente ocurrido en la estación de ferrocarril de Breslavia, cuando iba  camino al estudio cinematográfico, tras saludar a su colegamiga, la clásica Marlene Dietrich, quien viajaba en el tren que lo arrolló al resbalar en el andén. Sería enterrado en Katowice y, en 1996, nombrado el más famoso actor polaco. Su prestigio y popularidad llevaría al Ministerio de Cultura de ese culto país, instalar la placa conmemorativa con su célebre nombre en Breslavia, como un busto, ambos venerados por sus miles de fans.

Cuando visioné en la Cinemateca de Cuba Cenizas y diamantes, me sorprendió el parecido del estilo de interpretación de Cybulski con el del norteamericano James Dean (Rebelde sin causa), pero no había Internet entonces. Mas, durante nuestra estancia en Polonia, Danilo y yo almorzábamos en la Unión de Escritores y Artistas polacos, y pude leer allí, en una revista especializada, que el famoso realizador Andrzej Wajda, le había propuesto tal impronta al actor. Es significativo que también coincidirían Cybulski y Dean en la temprana muerte. Por todo ello, al polaco se le denominaría “El James Dean Polaco”. Mas, antes de continuar, subrayo que Cenizas y diamantes, basada en la novela homónima de Jerzy Andrzejewski (1948), sería estrenada en 1958 y, como dije atrás, dirigida por el más importante realizador polaco Wajda, Con esta famosa cinta, el significativo realizador completó su trilogía de la guerra, también integrada por Generación (1955) —asimismo interpretada por Cybulski— y Kanal (1957). Debo añadir que la escena de la muerte en el basurero, genialmente protagonizada por Cibulski, quedaría, por su veracidad, como una de las antológicas en el cine.

 

Una asombrosa filmografía 

Desde A Generation (Una generación, 1954) hasta Jowita (1967), Cybulski filmaría con los mejores realizadores polacos y de otras latitudes numerosos filmes, algunos vistos por este cronista y fan del actor, como la ya mencionada Cenizas y diamantes, El manuscrito hallado en Zaragoza, The Eight Day of the Week (El octavo día de la semana, 1958), Innocent Sorceres (Inocentes encantadores, 1960), La poupée (La muñeca, 1962), How to be loved (Cómo ser amado, 1962), Love a Twenty (1962, El amor a los veinte años: multiproducción de los ‘60s, a cargo de realizadores de Italia (Renzo Rossellini), Francia (François Truffaut), Japón (Shintaro Ishihara), Alemania (Marcel Ophuls) y Polonia (Andrezj Wadja); Giuseppe w Warszawie (Giuseppe en Varsovia, 1964) y Salto (1965, considerada una de las obras maestras de la cinematografía polaca).

Mas, por sus cualidades, no solo participa en numerosas cintas, sino es intérprete de otros filmes, pues era llamado al plató asiduamente y llegaba a rodar hasta tres películas cada año, tal advertirá el lector a continuación.

En consecuencia, integran su filmografia, además: Kariera (1954), Trzy starty (1955), Tajemnica dzikiego szybu (1956), Wraki  (1956), Koniec nocy (1957), Krzyż Walecznych (1958), Pociąg (1959), Do widzenia, do jutra (1960), Rozstanie (1960),  Milczenie (1963), Rozwodów nie będzie  (1963), Pingwin (Łukasz) (1965), Sam pośród miasta (1965), Jutro Meksyk (1965), Przedświąteczny wieczór (1965), Mistrz (1966), Iluzja (1966),  Szyfry (1966), Cała naprzód (1967), Morderca zostawia ślad (1967) y Jowita (1967).

 

Primero y siempre, el teatro

Como tantos grandes protagonistas que descollaron en el pasado y otros hoy, igualmente figuran en las mejores cinematografías del mundo, los reconocidos actores polacos forman, transforman y conforman su destacada creación en las tablas, escuela decisiva de todo buen intérprete.

Así como Cybulski iniciara su veloz ascenso a la posteridad en la Academia de las Artes Teatrales de Cracovia, donde muy pronto descuella entre los primeros —lo que además le facilitaría su entrada a la prestigiosa cinematografía polaca—, otros icónicos intérpretes de la patria de Wajda han conquistado sus primeros éxitos en las tablas, otro rubro que enorgullece a ese gran país, lo que pude comprobar in situ durante mi estadía en Varsovia, donde, como dije atrás, asistí a la mencionada representación de alta calidad. Porque, además, la escena es apoyada por el público polaco que la ama, como a los actores y directores, tal acontece en el resto del quinteto de capitales con mayor número de fans de las tablas: París, New York, Madrid y Buenos Aires.

Entre muchos nombres de figuras del teatro polaco, destaco a varios relevantes, entre ellos primero las actrices Helena Królikiewiczówna (conocida como Halina Kwiatkowska, también  educadora, célebre por interpretar a Katarzyna Staniewiczowa en Cenizas y diamantes (1958); Jankowska-Cieślak (quien ha intervenido en más de treinta filmes desde su debut en 1972 y es merecedora del premio a mejor actriz) Festival de Cannes Egymásra Nézve; Magdalena Cielecka (intérprete de cine y teatro, que, graduada en la Państwowa Wyższa Szkoła Teatralna de Cracovia, poco después, se une a la Teatr Stary Theatre Company de esa ciudad —considerada la capital cultural del país—, donde permaneció hasta 2001, cuando se mudó a Varsovia y se unió a la Teatr Rozmaitości Theatre Company. En el cine, haría su primera aparición en la cinta de Barbara Sass: Pokuszenie (1995), si bien ya era aplaudida por su participación en los escenarios. Años más tarde sería más llamada al cine y TV, donde ganaría popularidad con sus personajes en Samotność w sieci y en la serie televisiva Magda M. En el Festival Internacional de Edimburgo de 2008 interpretó el papel principal en una adaptación, aclamada por la crítica, de 4.48 Psychosis, de Kane, puesta de la compañía de teatro Teatr Rozmaitości) y Beata Poźniak Daniels (también realizadora, pintora, modelo y activista, descollante por su Marina Oswald en JFK, de Oliver Stone, que le valdría el reconocimiento como actriz excepcional por su habilidad camaleónica de transformarse en sus interpretaciones, tal corroborara en la primera Presidente femenina en Babylon5,1997, la revolucionaria derrocando a un gobierno en Las aventuras del joven Indiana Jones, de George Lucas, la doctora en el espectáculo Melrose Place (serie de televisión, 1992) y la Masha en Mad About You[./ (1993). Sobre ella escribiría la crítica: “A través de su arte, explora los papeles de las mujeres en la sociedad para combinar tradiciones del teatro con simbolismo y surrealismo. Su labor consiste en explorar el sentimiento de ser mujer en la actualidad, de ahí que los temas recurrentes en su obra sean la historia y los derechos de la mujer y la  justicia social.” ​

Busto en su memoria erigido en Katowice.

Busto en su memoria erigido en Katowice.

Entre los actores, descuellan: Michał Jan Żebrowski (actor de cine, teatro y televisión con numerosas cintas, una de ellas dirigida por Wajda); Łukasz Simlat (que ha intervenido en más de 60 películas y programas de televisión desde el 2000); Piotr Adamczyk (conocido por interpretar a Juan Pablo II en las cintas Karol: Un hombre que se hizo Papa 2005 y Karol: El Papa, el hombre. Para realizar el primero de estos filmes visitó a Juan Pablo II en El Vaticano. Interpretó el papel del Papa Karol Wojtyła, que se estreno en el 2006, segunda parte de esta cinta biográfica. Conocería a Juan Pablo II  cuando este visitó Polonia. Por último, en el filme Chopin, un amor imposible, encarno al gran compositor polaco-francés); Andrzej Teodor Seweryn (uno de los intérpretes polacos más destacados. Desde temprana edad el futuro actor mostró interés por el teatro. En 1968 se gradúa en la academia Seweryn Varsovia y comienza en el Teatro Ateneo, con el que se asociara hasta 1980. Ganaría popularidad en personajes de piezas teatrales para la televisión, que le han dado fama como artista de cine. Participó en importantes filmes polacos en los que creara personajes memorables. Ha colaborado con grandes realizadores como Andrzej Wajda, Krzysztof Zanussi y Jerzy Hoffman. Miembro de la famosa Comédie-Française, que le ofreciera trabajo en esta prestigiosa agrupación. Fue profesor de la Academia polaca y francesa de Arte Dramático. En 1998, se dio a conocer su estrella en el Paseo de la Fama en Lodz.

 

En suma…

Como el lector habrá comprobado, el notable aliento y el destaque internacional del inolvidable actor Zbigniew Cybulski, lo definirían como una genuina estrella en el amplio firmamento de los intérpretes polacos, a pesar de su temprana partida, cuando prefiguraba una aun mayor intensa y extensa trayectoria.

De cualquier modo, al escribir su nombre, evoco al actor de tantos filmes de notoriedad mundial, en cuyo éxito tendría que ver la traditio y la praxis del arte de la actuación en su patria, el que resulta, sin duda, el más relevante entre los Países del Este, a pesar de los daños sufridos entre el siglo XIX y el XX: primero por el zarismo, luego por el fascismo y el comunismo.

Del Autor

Waldo González López

Waldo González López
(Puerto Padre, Las Tunas, Cuba. 1946) Poeta cubano, ensayista, crítico literario y teatral, antólogo y periodista cultural. Graduado de Teatro en la Escuela Nacional de Arte (1971) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana, Universidad de La Habana (1979). Hasta el 2011, cuando abandonó la Isla para venir a residir a Miami, integró la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en sus Asociaciones de Poesía, Literatura para Niños y Teatro.

Laboró en la Escuela Nacional de Arte (donde impartió clases de Historia de la Literatura para Niños y Jóvenes, en la Cátedra de Teatro para niños fundada por él y la actriz y directora escénica María Elena Espinosa, y de Historia del Teatro Universal y del Teatro Cubano, también creó el Archivo de Dramaturgia).

Entre 1990 y 2010, fue periodista cultural de las revistas Bohemia, Mujeres y Muchacha y colaboró con las especializadas Casa de las Américas, Unión, La Gaceta de Cuba, Universidad de La Habana y Biblioteca Nacional José Martí. Recibió importantes reconocimientos por su labor escrituraria y periodística, como, entre otros: Mención del Concurso Plural (México, 1990) por su poemario Salvaje nostalgia; Premio “13 de Marzo” (1976), de la Universidad de La Habana, por su poemario para niños Poemas y canciones y varias Menciones en los Concursos «Ismaelillo», de la UNEAC y «La Edad de Oro», de la Editorial Gente Nueva. En la Isla, publicó una quincena de poemarios, un volumen de ensayo, dos de crítica literaria y otro de crónicas, así como diversas antologías de poesía y poesía para niños, décima y décima para niños, cuento y teatro. Colaboró con publicaciones extranjeras con ensayos, artículos, crónicas y poemas. Sus versos han sido traducidos al inglés y francés y publicados en revistas de EUA y Francia, así como ha publicado poemarios en México y Colombia, y un volumen de ensayos sobre lectura y literatura en Ecuador.